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Auguste Clésinger, Chopin, Corazón de Chopin, George Sand, Parque “Łazienki”, Père-Lachaise, reliquias, Valldemosa, Varsovia
Il cuore di Chopin. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui
Chopin, grandísimo compositor y pianista que no necesita presentación, siempre llevó a su Polonia en el corazón. En 1830, cuando estalló la revuelta de Varsovia contra la ocupación rusa, él se encontraba en París y se vio obligado a permanecer allí, eligiendo un exilio forzado para sustraerse al gobierno autocrático zarista.
Frédéric Chopin nació en 1810 cerca de Varsovia, de madre polaca y padre francés, y a la edad de siete años compuso su primera obra. Desde ese momento no dejó nunca de componer. Desde que abandonó Polonia visitó Praga, Viena y París, esta última ciudad donde pasó aproximadamente 17 años y donde murió en 1849. Frecuentando los ambientes culturales parisinos, en 1836, en casa de Franz Liszt, conoció a Aurora Dupin, baronesa de Dudevant, escritora y divorciada con dos hijos, que se hacía llamar George Sand. George Sand se convirtió en su amante y su relación duró alrededor de ocho años.
Chopin tenía una salud muy frágil; para mejorar sus problemas respiratorios, el médico le aconsejó buscar un lugar donde el clima fuera más suave. Así, en noviembre de 1838 se trasladó con George Sand y los hijos de esta a Palma de Mallorca. Pero en ese momento el clima del lugar no le fue favorable y la salud de Chopin empeoró. Le fue diagnosticada tuberculosis, una enfermedad contagiosa, que lo obligó a guardar cuarentena. Sin embargo, la noticia se difundió por la isla y la pareja fue evitada por la gente, viéndose así obligada a refugiarse en el monasterio de Valldemossa durante el tiempo necesario para organizar el viaje de regreso, algo nada fácil en sus condiciones y además con problemas económicos.

En 1839, tras solo tres meses desde su llegada a la isla, regresan a Francia y Chopin continúa enseñando, aunque su salud empeora. En 1848, su precaria situación financiera lo impulsa a aceptar una gira por Londres y Escocia para ofrecer algunos conciertos. Regresa a París en 1849 y el 17 de octubre de ese mismo año muere, con tan solo 39 años. Su funeral se celebra en la iglesia de la Madeleine, donde se interpretan sus Preludios en mi menor y en si menor, así como el Réquiem de Mozart. Es enterrado en el cementerio parisino de Père-Lachaise, entre la tumba de Bellini y la de Cherubini. La escultura funeraria colocada sobre su tumba es obra del escultor Auguste Clésinger, marido de la hija de George Sand.

Chopin tenía el temor de ser enterrado vivo. Por este motivo, en su lecho de muerte dispuso que, inmediatamente después de su fallecimiento, su cuerpo fuera abierto y su corazón extraído y llevado a su amada Polonia. Y así se hizo: para conservarlo, lo colocaron en un recipiente de vidrio lleno de coñac. Su hermana Ludwika logró llevarlo a Varsovia, pasándolo de contrabando en la frontera, ocultándolo bajo sus faldas. En Polonia, el corazón pasó por varias manos de familiares antes de ser depositado en una columna de la iglesia de la Santa Cruz de Varsovia, como si fuera la reliquia de un santo, con la inscripción tomada del Evangelio: «Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón».

En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, el corazón fue retirado por los nazis, concretamente por un oficial de alto rango, no para robarlo, sino para protegerlo de los disturbios del conflicto, ya que era un gran admirador de Chopin. Los alemanes lo consideraban en parte como un compositor “propio” debido a la influencia que los músicos alemanes tuvieron en su música. Y fue algo positivo, porque la iglesia fue parcialmente destruida por los bombardeos.
En 1945, al terminar la guerra, el corazón es devuelto durante una ceremonia solemne y colocado de nuevo en la misma columna, con la iglesia ya reconstruida. Pero surge una duda: ¿habrán los nazis devuelto el auténtico corazón de Chopin?
En 2008, un grupo de científicos solicitó una inspección para comparar el corazón con el resto del cuerpo enterrado en París y así confirmar la autenticidad de la reliquia, además de determinar la enfermedad que lo llevó a la tumba. Sin embargo, las autoridades religiosas se opusieron, considerándolo una especie de profanación. Aun así, en general se acepta que las dudas sobre la autenticidad del corazón son infundadas, ya que se ha demostrado que tanto el recipiente como los sellos, así como el aspecto del corazón, corresponden a la época de los hechos.

En 2014 se llevó a cabo una inspección superficial para comprobar su estado de conservación y que el alcohol no se hubiera evaporado. Con gran sigilo y secreto, 13 personas, entre ellas científicos y el arzobispo de Varsovia, observaron el corazón sin sacarlo del frasco y tomaron cientos de fotografías. Los resultados de la operación se hicieron públicos solo cinco meses después y certificaron el buen estado de conservación de la reliquia y la tuberculosis como causa de la muerte. Sin embargo, la comunidad científica internacional no aceptó estos resultados, ya que un examen visual no es suficiente.

Tras las diversas hipótesis formuladas y después de obtener otra autorización extraordinaria para un nuevo examen visual del corazón de Chopin, éste se realizó en 2017 y determinó que muy probablemente la causa fue una pericarditis, provocada por la tuberculosis. Cabe señalar que el certificado de defunción, que fue destruido, indicaba como causa de la muerte una tuberculosis de los pulmones y la laringe. No obstante, la autopsia posterior, realizada tres días después de su fallecimiento, no había confirmado cambios pulmonares tuberculosos, afirmando que su enfermedad era desconocida para la medicina contemporánea.
En Varsovia, Chopin está presente en todas partes: comenzando por el aeropuerto que lleva su nombre, pasando por escuelas, restaurantes, tiendas y parques. En la Vía Real, en el casco antiguo, hay bancos multimedia de granito que indican itinerarios chopinianos y, al pulsar un botón, difunden la música de su gran compositor. Cada uno reproduce una pieza diferente y cuenta una historia de su vida. Los bancos fueron instalados en 2010, con motivo del bicentenario del nacimiento del compositor. Y también hay conciertos en diversos lugares, entre los cuales el más famoso es el Parque de los Baños Reales “Łazienki”, donde se puede ver una de las mejores estatuas dedicadas al artista, reconstruida en 1958 después de haber sido destruida por los nazis.
Si se quiere profundizar aún más, es muy recomendable una visita al Museo Chopin, donde podremos ver su máscara mortuoria y un molde de sus manos, ambos realizados durante la autopsia, además de su famoso piano Pleyel, objetos personales, retratos, cartas, dibujos y muchas otras informaciones y curiosidades. Pero también en Mallorca, en la Cartuja de Valldemossa, se puede visitar la celda1 que Chopin y George Sand alquilaron durante su breve estancia en la isla.
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1.- Aunque se la llama “celda”, en realidad se trata de tres habitaciones con jardín pertenecientes al conjunto del monasterio. En el marco del programa de desamortización de los bienes de la Iglesia por parte del Estado español, en 1835 este monasterio fue expropiado, los monjes expulsados y las “celdas” alquiladas.
Para saber más, remito a la lectura del libro de la escritora polaca, premio Nobel de 2018, Olga Tokarczuk, I vagabondi (Milán, 2019).



