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Bisenti, Fuente fraterna, Fuente vieja, Hechos de Pilato, Paradosis de Pilato, Peltuinum, Poncio Pilato, Prócula, Qanat, San Pio de Fontecchio, Tussio
Sulle orme di Ponzio Pilato puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

‘Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: «Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá vosotros!» Y respondiendo todo el pueblo, dijo: «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de hacerle azotar, le entregó para que fuera crucificado.’ (Mt 27:24-26)
Este gesto de Pilato, que todos conocemos y del cual deriva la expresión «me lavo las manos», usada habitualmente en nuestro lenguaje cotidiano, es quizá lo único —o poco más— que generalmente se sabe de Pilato, gobernador de Judea.
Sin embargo, su vida y su muerte han sido narradas tanto por fuentes históricas como por otras consideradas apócrifas o pertenecientes a la tradición. En algunas Iglesias cristianas es considerado santo y objeto de culto, en particular en la Iglesia etíope, donde goza de una liturgia propia celebrada el día 25 del mes de Sané, actualmente 25 de junio, y también en la Iglesia copta, en Egipto.
Para otras confesiones cristianas no solo es santo, sino también mártir de la fe, ejecutado en Roma. De hecho, una leyenda cuenta que, tras haber sido destituido de su cargo en Judea, regresó a Roma y se convirtió al cristianismo por influencia de su esposa Prócula. Este martirio suyo se narra en varios escritos, como ‘Los Hechos de Pilato’ o ‘La Paradosis de Pilato’, fechados aproximadamente tres siglos después de los hechos a los que aluden. Y aunque se trata de relatos inventados, fueron traducidos a muchas lenguas del Oriente mediterráneo, incluso al árabe, y su contenido llegó hasta el punto de santificarlo, al ser considerado un medio necesario que permite a Cristo cumplir su misión.
Las vicisitudes de Poncio Pilato nos son conocidas principalmente gracias a los relatos de los historiadores Flavio Josefo, Filón de Alejandría y Tácito. Pilato, mientras fue gobernador de Judea, tomó decisiones que lo hicieron muy impopular y que provocaron su destitución hacia los años 36-37. Sin embargo, antes de que Pilato pudiera llegar a Roma, murió Tiberio. A partir de ese momento, sus acontecimientos ya no aparecen en las fuentes, salvo en las legendarias o apócrifas.
La muerte de Pilato habría ocurrido alrededor del año 39. Existen varias versiones: Calígula lo habría enviado a la Galia (37-41 d. C.), donde se habría suicidado en la ciudad de Vienne; o bien que fue ejecutado por orden del emperador Tito Vespasiano1 precisamente por no haber impedido la crucifixión de Jesús, y que su cuerpo fue cargado en un carro tirado por dos búfalos que, desde Roma, lo transportaron hasta los montes Sibilinos, en las laderas del monte Vettore, en la actual región de Las Marcas, arrojándolo finalmente al lago que hoy lleva el nombre del prefecto romano: el Lago de Pilato; o que simplemente se suicidó durante el primer año del reinado de Calígula; o que fue ejecutado por éste.
Existen otras versiones aún más fantasiosas. En el caso de que hubiera muerto en Roma, no es posible localizar el lugar donde fue depositado su cuerpo, ya que habría sido arrojado al Tíber. Desde allí habría viajado misteriosamente hasta el Ródano, cuyas aguas lo habrían depositado en Vienne. O incluso habría llegado a Suiza, a Viena, y a muchos otros lugares más.
La familia de Pilato era de origen samnita. Se dice que uno de sus antepasados habría participado en los Idus de Marzo, la conjura contra Julio César del año 44 a. C. Los cesaricidas y sus familias fueron enviados al exilio en las colonias romanas. La familia de Pilato fue exiliada a Berethra, la actual Bisenti, en el valle del Fino. Por ello, Pilato habría nacido y crecido en esta localidad de los Abruzos, donde también habría aprendido arameo. Esto fue posible porque en esa zona (centro-adriática) se había asentado, alrededor del año 580 a. C. (tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalén), una comunidad de judíos y filisteos procedentes de la tierra de Canaán, y por esta razón era conocida como «Palestina Piceni», donde, en la época de Pilato, aún se hablaba arameo. Todavía hoy, en Bisenti, se pueden visitar los restos de la casa atribuida a Pilato.
Aunque remodelado a lo largo de los siglos, el edificio conserva aún las características de una domus romana: uno de los lados del inmueble presenta un pórtico con un pequeño patio o «vestíbulo». En el empedrado de dicho patio se observan restos de un antiguo pavimento y, junto a este pequeño patio, se encuentra una estancia, el atrium. Debajo de esta zona del edificio hay dos enormes cisternas que, por sus características técnicas y constructivas, pueden datarse en época romana. Una de las razones que apoyan la teoría de que esta haya sido realmente la casa de Poncio Pilato es que bajo el impluvium se conserva todavía perfectamente un qanat, un sistema de distribución hidráulica muy difundido en los territorios de Oriente Medio. Se trata de un sistema para captar el agua de un acuífero y canalizarla mediante una galería subterránea. El agua de uso doméstico podía extraerse de un pozo situado dentro de la casa, pero la canalización llegaba también hasta una fuente pública, hoy denominada «Fonte Vecchia» (Fuente Vieja), de la que aún pueden admirarse los túneles de conducción y las balsas de decantación. El historiador Flavio Josefo relata que Pilato construyó un canal similar en Jerusalén con el dinero del templo de Yahvé (¡por lo tanto, de manera sacrílega!). Por ello, conocía perfectamente este sistema, que habría reproducido a su regreso de Judea.
Pero Bisenti no es la única localidad que reivindica algún vínculo con Pilato. En San Pio di Fontecchio (AQ), donde existe una «Montaña de Pilato», se cree que habría estado su última villa, donde se retiró antes de morir. Otra leyenda sostiene, en cambio, que la casa se encontraba en Tussio (AQ), cerca de la antigua Peltuinum, donde se han descubierto dos leones del siglo I que podrían señalar su tumba. También Isernia se reivindica como ciudad natal de Pilato, debido a una inscripción romana de dedicación presente en la histórica Fuente Fraterna. Muchos otros topónimos, palacios u otros elementos de la más variada geografía europea llevan el nombre de Pilato.
Pilato, según la época, ha pasado por distintas fases: muerto cristianamente, ejecutado, suicidado, detestado, santificado, martirizado… El cristianismo primitivo tendía a minimizar las responsabilidades del gobernador en la muerte de Jesús. Aún en el siglo III se lo presentaba como un buen cristiano. Sin embargo, a partir del siglo IV, cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio, Pilato pasa a ser considerado el infame gobernador pagano.
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- Tito gobernó del 79 al 81 d.C. (¡!!!)
Para saber más:
G. Paolone, A. Panzone. Io, Ponzio Pilato di Bisenti” , Teramo 2015. Los autores de este libro sostienen que la casa de Bisenti haya efectivamente pertenecido a la familia de Pilato, donde éste habría nacido y vivido.










































