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I martiri dell’Uganda – Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Los mártires de Uganda son un grupo de 45 cristianos asesinados entre 1885 y 1887 por su fe bajo el reinado del rey Mwanga II de Buganda, uno de los reinos tradicionales situados en la actual Uganda. Entre estos mártires se cuentan 22 católicos y 23 anglicanos. Su historia representa un momento crucial en la historia religiosa del África subsahariana y ha tenido profundas repercusiones en la vida espiritual, social y política del país.

El final del siglo XIX marcó una etapa de transición para el reino de Buganda, con la llegada de misioneros cristianos, comerciantes árabes musulmanes e influencias coloniales europeas. Estos factores provocaron un rápido cambio cultural y religioso. Los primeros cristianos en llegar fueron los misioneros anglicanos (1877) de la Church Missionary Society, seguidos en 1879 por los misioneros católicos de la Sociedad de los Padres Blancos del cardenal Charles Lavigerie. Al mismo tiempo, el islam, introducido por los comerciantes árabes, ya contaba con una presencia consolidada. La labor de los misioneros fue bien acogida por el rey Mutesa y, en un principio, también por su sucesor, Mwanga II, que ascendió al trono en 1884. Sin embargo, este cambió pronto de actitud, influido por su círculo de consejeros, sobre todo por el canciller del reino, quienes veían que los puestos clave de la corte iban a ser ocupados por personas convertidas al cristianismo. Convencieron al rey de que la difusión de esta religión constituía una amenaza para su autoridad, en parte también por su negativa a participar en prácticas tradicionales incompatibles con la fe cristiana. Esta negativa se interpretó como insubordinación, lo que dio lugar a las persecuciones, que comenzaron en 1885 cuando el rey ordenó la muerte de misioneros anglicanos, entre ellos el obispo James Hannington, líder de la comunidad anglicana, a lo que siguieron numerosos asesinatos de jóvenes conversos. Joseph Mukasa, mayordomo de la corte y converso al catolicismo, reprendió al rey por los asesinatos y, por ello, fue decapitado el 15 de noviembre de 1885. Fue el primer mártir católico.

Pero la mayoría de las víctimas, católicos y anglicanos, entre los que se encontraban muchos jóvenes sirvientes de la corte real, tuvieron que recorrer 27 millas a pie, la distancia entre el palacio real de Munyonyo y Namugongo, lugar de la ejecución situado en las afueras de Kampala. Durante el trayecto fueron objeto de todo tipo de violencia y algunos fueron asesinados por el camino. Los supervivientes, al menos 26, fueron envueltos en una especie de esteras hechas de cañas y quemados vivos el 3 de junio de 1886. Entre ellos destaca Carlos Lwanga, jefe de los pajes de la corte y líder de los neoconvertidos, que intentó salvar al resto de los pajes, casi niños, de los deseos de sodomía del rey. El más joven de ellos era Kizito, de tan solo 13 años. Pero eso no es todo: en los enfrentamientos entre las diferentes facciones vinculadas a las influencias de los misioneros católicos o protestantes y las de los comerciantes swahilis o egipcios perecieron otras 150 personas.

– Sasntuario católico de Namugongo
– Peregrinaje al santuario católico de Namogongo, 3 de junio

Los 22 mártires católicos fueron beatificados por el papa Benedicto XV en 1920 y el papa Pablo VI los canonizó en 1964, durante el Concilio Vaticano II. La canonización fue un acontecimiento histórico, ya que supuso un reconocimiento del papel crucial del cristianismo africano en la Iglesia universal.

La Iglesia anglicana también honró a sus mártires, aunque no mediante un proceso formal de canonización. Se les recuerda cada año con celebraciones que destacan su papel en la difusión del cristianismo en África.

– Namugongo. Santuario, museo y anfiteatro en recuerdo de los mártires protestantes

El sacrificio de los mártires no solo contribuyó de manera significativa a la difusión del cristianismo en Uganda, sino que también dejó un legado espiritual y cultural que sigue influyendo en un país donde hoy en día el cristianismo es la religión predominante, con una mayoría católica y una presencia anglicana considerable. El recuerdo de los mártires se ha convertido en un símbolo de unidad para una nación diversa.

El martirio también tuvo implicaciones políticas. La resistencia de los mártires al autoritarismo de Mwanga II inspiró posteriores movimientos de resistencia contra la opresión, sentando las bases para un sentido de identidad nacional y de autonomía espiritual y política.

– Visita del papa Francisco a Namugongo

Las reliquias de los mártires católicos se conservan en el Santuario de Namugongo, construido en el lugar del martirio y terminado en 1968. Consagrado por el papa Pablo VI durante su viaje en 1969, es hoy uno de los principales lugares de peregrinación cristiana en África. En su interior, unos espeluznantes conjuntos escultóricos reproducen las últimas horas de los mártires. Cada año, el 3 de junio, miles de personas de todo el mundo se reúnen para conmemorar a los mártires, lo que convierte este evento en una importante ocasión de fe y turismo religioso. San Carlos Lwanga sigue siendo hoy en día el patrón oficial de Uganda. También en Namugongo podemos visitar otro complejo que recuerda a los cristianos anglicanos martirizados y que incluye un santuario, un museo y un anfiteatro.

Estos santuarios también recibieron la visita de Juan Pablo II en 1993 y, más recientemente, del papa Francisco, en noviembre de 2015.