Tag

, , , , , , , , , , , ,

Le sante immagini acheropite (4).  L’acheropita del Salvatore nel ‘Sancta Sanctorum’                                                                                         Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La aquerópita del Salvador

Es la imagen más venerada de Roma y una de las más milagrosas. Está custodiada en el lugar más santo de la capital, el famoso ‘Sancta Sanctorum’, es decir la capilla de San Lorenzo en la antigua sede patriarcal del Laterano. El nombre, ‘Sancta Sanctorum’, alude precisamente al gran número de reliquias que allí se conservaban. Para su custodia León III mandó construir una caja de madera de ciprés, al centro de la cual mandó escribir: SCA SCO RVM, (Sancta Sanctorum), que se encuentra bajo del altar. La mayoría de las reliquias fue trasladada al Vaticano.

Este lugar era la capilla privada de los papas, el oratorio de San Lorenzo in Palatio y también el archivo secreto pontificio. En el arquitrabe de la capilla podemos leer la inscripción: “Non est in toto sanctior orbe locus” (no existe en el mundo lugar más santo) debajo de la cual se encuentra la imagen aquerópita del Salvador. En este lugar se veneran también tres portales de mármol precedentes del Praetorium, el palacio de Poncio Pilatos.

Esta capilla, a la que se llega subiendo la famosa “Scala Santa” es, artísticamente hablando, una joya. Los frescos de las paredes y de la bóveda, y el pavimento cosmatesco acompañan al mosaico que está por encima del altar. Este último está precedido y enmarcado por dos magníficas columnas de pórfido y sobre éste se apoya la imagen del Salvador, un rostro con grandes ojos que inmediatamente atrae las miradas de los visitantes.

Capilla de San Lorenzo in Palatio (Sancta Sanctorum)

Esta imagen también es conocida con el nombre de ‘Urónica’, que significa ‘lo esencial’, y a nadie se le escapa la semejanza de los términos Urónica y Verónica. Por este motivo algunos sostienen que esta imagen sea el mismo velo de Camulia.

Una de las leyendas nacidas sobre la aquerópita* del Salvador y su origen misterioso atribuye a San Lucas su paternidad y habría sido después perfeccionada ‘por virtud angelical’. Otra leyenda se refiere a su llegada a Roma. Para ponerla a salvo de las persecuciones iconoclastas del siglo VIII, iniciadas por el emperador bizantino León III Isáurico, el patriarca de Constantinopla, Germán I, en el 730 habría escrito una carta al papa Gregorio II explicando cuál era la situación de los iconos en ese momento. Puso también la fecha y metió el mensaje, sellado, dentro de una tabla. En vez de hacérsela llegar al papa por cauces normales, la tiró al mar confiándosela a las olas y milagrosamente llegó a Roma en 24 horas, a orillas del Tíber, donde fue hallada por el papa gracias a un sueño premonitorio.

La ‘Scala Santa’

No sabemos dónde fue custodiada la imagen a su llegada a Roma, pero su presencia en el ‘Sancta Sanctorum’ se remonta por lo menos a la época del papa Esteban II (752-757). De hecho, en el año 753 fue llevada en procesión para pedir protección contra las amenazas de los longobardos guiados por Astolfo. El mismo papa Esteban la cargó sobre sus hombros: descalzo y con la cabeza cubierta de cenizas desde el Letrán la imagen fue transportada hasta Santa María la Mayor. Los longobardos habían venido a retomar los territorios que sus predecesores Liutprando y Raquis habían donado al papa. En ese momento el papado se hallaba solo para hacer frente a esa situación debido al conflicto generado por el fenómeno de la iconoclastia y la falta de protección por parte de los Francos, de la cual gozará más adelante. Por lo tanto se pidió una intervención divina, que no faltó. Astolfo renunció a reclamar dichos territorios, respectando así el pacto de no agresión. Este hecho tan sorprendente fue interpretado como un milagro de la aquerópita.

Entrada ‘Scala Santa’

A lo largo de los siglos VIII y IX la imagen era mostrada en procesión por las calles de Roma en ocasión de las principales fiestas marianas. Pero desde la mitad del siglo IX en adelante y a partir del pontificado de León IV (847-855) hubo solo una única y solemne procesión, que se desarrollaba en ocasión de la fiesta de la Asunción, es decir la noche entre el 14 y el 15 de agosto. La procesión, a la luz de las antorchas, salía del ‘Sancta Sanctorum’ y recorría los lugares más famosos de la capital: atravesando el Foro Romano llegaba hasta Santa María la Mayor, donde la esperaba el papa. De hecho el papa, ya desde los tiempos de Inocencio III (1198-1216) ya no salía en procesión. En este lugar se desarrollaba la parte más importante de la procesión; el encuentro con la Virgen, en este caso la ‘Salus Populi Romani’ que en este templo tenía (y tiene) su casa. El hijo entra en la basílica para encontrar y rendir homenaje a la madre. Esta imagen de la madre de Jesús, considerada como su verdadero retrato, es probablemente la más importante y milagrosa de Roma, y está atribuida a San Lucas. Esta procesión tuvo lugar todos los años hasta que fue definitivamente prohibida bajo el pontificado de Pío V (1566-1572) debido a problemas de orden público causados en algunas ocasiones por personas violentas.

‘Salus Populi Romani’

La imagen es una pintura realizada con cera sobre tela de lino pegada a una tabla de madera de cm 143,5 x 56,8  y representa a Jesucristo en el trono. A causa de su deterioro, de hecho de la imagen original solo quedan pequeñas partes, ha experimentado varias restauraciones a través de los siglos: en el siglo X fue añadido un nimbo de oro alrededor del rostro del Señor; bajo Alejandro III (1159-1181) el rostro fue cubierto con un paño de seda pintado reproduciendo el original; Inocencio III (1198-1216) la mandó cubrir, salvo el rostro, con una lámina de plata. Hubo sucesivas restauraciones entre los siglos XIV y XVII, entre las cuales la apertura de pequeños huecos o puertecitas para ungir la mano, el costado y los pies del Salvador durante las ceremonias solemnes. Hubo más intervenciones en los años 90 del siglo pasado. La cobertura de plata repujada es una magnífica obra de orfebrería del siglo XIII con añadidos posteriores. Está cuajada de piedras preciosas, esmaltes, temas ornamentales e imágenes de los santos cuyas reliquias se conservaban en este lugar, además de personajes del Nuevo Testamento. El rostro está protegido por un cristal y aparece bajo una apertura octogonal enmarcado por un nimbo dorado y cuajado de piedras duras. Este nimbo es del siglo XV-XVI y sustituye al original que fue robado bajo Martín V (1417-1431).

Una de las cosas que llama la atención es la puertecita que está a la altura de los pies. En la procesión de la Virgen de Agosto, antes de salir, el papa abría la puertecita para besar los pies del Salvador. En la parada de S. María la Nova (hoy Santa Francesca Romana), se celebraba el rito del lavado de los pies de Jesús con agua balsámica que se repetía frente al Senado, al lado del arco de Septimio Severo (Foro Romano). Este rito del lavado de los pies empezó haciéndose dos veces en el siglo XII y llegó a seis en los siglos XIV y XV.

Aunque inicialmente la vista de la imagen en la capilla solo estaba reservada a los pontífices, en el siglo XVI con Sixto V (1585-1590) los fieles podían acercarse a ésta subiendo de rodillas la ‘Scala Santa’, visto que la imagen ya no se sacaba en procesión. La última vez que fue expuesta fuera de su capilla fue en ocasión del Jubileo del año 2000, cuando fue mostrada en público en la Plaza de San Pedro el día de Pascua.

Además de su valor artístico y devocional esta imagen ha influenciado mucho la iconografía de los siglos XII y XIII. De hecho muchas imágenes de Cristo de esta época se asemejan mucho a ésta. Incluso existen varias réplicas, sobre todo en el Norte del Lacio donde se llevaban en procesión de manera análoga al original.

—–

*- Del griego ‘acheiropoietos’ y significa ‘non pintada por mano humana’.

 

Para saber más: 1.- M. Cempanari: Sancta Sanctorum Lateranense. Roma 2003.  2.- S. Gaeta, L’enigma del volto di Gesù, Milano 2010 – 3.- https://veronicaroute.com

**Consulta también mis otros artículos sobre las otras aquerópitas: la Verónica, el Mandylion de EdessaLa Santa Faz y el Santo Rostro