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La febbre dell’Arca di Noè – Puedes leer este artículo en español abriendo este enlace
“Dijo, pues, Dios a Noé: « He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. […..] Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. […..]Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos». Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. (Gen 6, 13-22)
“Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat”. (Gen 8,4)
Durante siglos se han sucedido expediciones al monte Ararat en busca de su tesoro oculto: el Arca de Noé. Esta montaña, en realidad un volcán de más de 5.000 metros de altura, se encuentra en la frontera entre Armenia y Turquía. Hoy pertenece a esta última, pero siempre había formado parte de la Armenia histórica, que se extendía desde el sur del Cáucaso hasta los montes Tauro. Sin embargo, la Biblia dice que el arca se posó sobre los montes de Ararat, en plural. Y, en realidad, son dos: el Gran y el Pequeño Ararat (en armenio, Masi y Sis), aunque la Biblia podría estar simplemente indicando la zona.
Exploradores de todas las épocas han ido en busca del naufragio, y de algunos de ellos nos han llegado testimonios. Beroso el Caldeo, sacerdote, astrónomo e historiador babilónico, escribió en el año 275 a. C. sobre las costumbres de los peregrinos que escalaban el Ararat para «raspar la pez de las paredes del Arca y hacer con ella amuletos», y describe el Arca visible en el monte Ararat. Lo mismo cuenta Flavio Josefo, historiador judío del siglo I, en su libro La historia de los judíos. La tradición sostiene que el emperador bizantino Heraclio intentó realizar el viaje en el siglo VII. Entre los testimonios más célebres se encuentra el de Marco Polo, recogido en su relato El Millón de 1299, donde cuenta que en aquella época había muchísimas visitas al Arca. Muchos de estos peregrinajes fueron sustituidos más recientemente por viajes de exploradores y expediciones científicas.
Pero ¿existió realmente el Diluvio Universal? Lo que en el pasado se aceptaba como un hecho histórico pasó después, por falta de evidencias científicas, a ser considerado un relato o un mito. Pero ahora vuelve a entrar en juego la historicidad del acontecimiento: quizá no se trató exactamente de un diluvio, sino que pudo haber sido un desastre natural, de alcance local o mundial.
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