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La lancia di Antiochia                                                                                        Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Lanza de Antioquía (foto de J.R. Prada Delgado)

En el museo de la catedral de Echmiadzin (Armenia) se puede admirar, junto con otras reliquias, la famosa Lanza de Antioquía, una de las candidatas a ser la ‘auténtica’ Lanza Sagrada o Lanza de Longinos, aquella con la que el centurión romano Longinos atravesó el costado de Cristo en la cruz, del que salieron sangre y agua, como podemos leer en el Evangelio de San Juan (Jn 19,34). De Longinos he hablado en mi artículo ‘La sangre de Cristo’.

En cuanto a la lanza, hablábamos antes de ‘candidatas’ porque las reliquias que actualmente se conocen como ‘Lanza Sagrada’ son fundamentalmente tres: la ‘Lanza del Destino’ ,  ‘Heilige Lance’, conservada en el palacio real de Viena, la ‘Sacra Lancia’ custodiada en la basílica de San Pedro en el Vaticano, de las cuales he tratado en otros dos artículos de este blog, y la ‘Lanza de Antioquía’.

Lanzas romanas, siglos I sec. a.C.-I sec. d.C.

Según un manuscrito armenio del siglo XIII, la punta de la lanza que atravesó el costado de Cristo fue llevada a Armenia por el apóstol Judas-Tadeo, fundador de la Iglesia ortodoxa armenia, y la habría dejado en el monasterio de Geghard cuya fundación se atribuye al mismo apóstol, pero que en realidad es del siglo IV. En 1250 el monasterio tomó el nombre de Geghardavank (o sea, Monasterio de la Sagrada Lanza).

Independientemente del hecho de que esta lanza parece cualquier cosa menos una lanza romana, y por añadidura se presenta con un extraño tipo de cruz calada en el centro, tiene sin embargo el mérito de haber propiciado la victoria a los cruzados en el segundo y definitivo asedio de Antioquía (1098) para liberarla de los turcos Selyúcidas que la habían capturado pocos años antes arrancándola al Imperio Bizantino. Estamos hablando de la Primera Cruzada.

Después de varios meses de tentativas y de resistencia, los cruzados extenuados y hambrientos y con la moral por los suelos eran más propensos a desertar que a continuar con la empresa. Si no lo hicieron, se debe a la aparición de un monje francés, Pedro Bartolomé, que declaró haber tenido unas visiones en las que el apóstol San Andrés le revelaba que en la ciudad de Antioquía, enterrada en la catedral de San Pedro, se escondía la Lanza Sagrada, que les habría permitido conquistar la Ciudad Santa, Jerusalén. Los cruzados excavaron en dicha catedral un hoyo de más de tres metros, pero no encontraron nada. Pero cuando empezaron a ser presa del desaliento Pedro Bartolomé entró en el hoyo y extrajo una punta de lanza.

Hallazgo de la Lanza Sagrada. Miniatura del siglo XV

El hallazgo hizo que de inmediato la moral de los cruzados se recuperara. Al día siguiente, el 28 de Junio, con la lanza por estandarte, se opusieron a los turcos quienes, presa del pánico, se retiraron. La Lanza Sagrada, con la ayuda también de San Jorge, San Demetrio, y San Mauricio, quienes los cruzados había visto cabalgar a su lado, los llevó a la victoria, contra todos los pronósticos. Y esto permitió sucesivamente conquistar Jerusalén a principios de 1099.

Debido a que sus visiones empezaban a multiplicarse, Pedro Bartolomé fue acusado de ser un mentiroso, aunque había también quien sostenía que era sincero. Por lo tanto Pedro, para demostrar su sinceridad, quiso someterse al juicio de Dios a través de una ordalía, una prueba de fuego de la cual, en caso de ser inocente, se sale indemne. Los cruzados prepararon dos muros de fuego en medio de los cuales hicieron pasar al monje que no murió en ese momento, sino doce días después, debido a las terribles quemaduras.

La batalla de Antioquía. Miniatura del siglo XV

Después de este episodio, la lanza perdió todo interés y no se habló más de ella. No sabemos qué pasó con ella. Podría haber sido cogida por Raimundo d’Aguilers, uno de los cronistas de la cruzada, que creía en la autenticidad de la lanza, a diferencia del legado papal el obispo Ademaro de Le Puy, muy escéptico desde el principio porque había visto otra en Constantinopla.

Ahora la cuestión es: si la lanza estaba en Armenia, ¿cómo llegó a Antioquía? Hay que decir también que las primeras crónicas que hablan de la lanza conservada en Armenia se remontan al siglo XIII, es decir, un siglo después de las de la Primera Cruzada. Esto podría significar que la lanza de Antioquía podría haber sido llevada a Armenia después de la Primera Cruzada y, a partir de ese momento, haber sido construida una bonita historia acerca de su origen.

Lanza de Izmir

Otra lanza, de tipología idéntica a ésta, es la de Izmir (Esmirna, Turquía). Fue llevada en 1718 por los Padres Dominicos de Armenia a Izmir, buscando refugio a causa de la ocupación persa. Esta lanza se conserva hoy en la iglesia del Santísimo Rosario de Izmir. Esta lanza también ‘reivindica’ el status de ‘Lanza Sagrada’ pero es mucho menos conocida que las otras dos.