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La lancia che rendeva invincibili.                                                                    Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

20-1-13 lancia longino Vienna

Su fama la precedía. Convertía en invencible a quien la hubiera poseído. Hitler la vio por primera vez en 1909 en el palacio real de Viena, en la sala de tesoro de los Augsburg y desde aquél día se prometió a sí mimo que la lanza sería suya.

La ‘Heilige Lance’. La Santa Lanza con la que el soldado romano Longino atravesó el costado de Jesús. De la que se dice que tuvo el mérito de la victoria que el emperador Teodosio obtuvo frente a los Godos en el año 385; que hizo retroceder a Atila y que gracias a su poder, Carlos Martel contrarrestó el avance de los árabes en la batalla de Poitiers en el año 773.

Desde los emperadores romanos, la lanza pasó de mano en mano: Carlomagno, Federico Barbarroja, Napoleón… a veces fue conquistada, otras veces comprada por un precio muy elevado y en definitiva, todos querían hacerse con ella.

La lanza con el tiempo fue restaurada y para ello se utilizaron lazos de cuero para sujetar las partes que se habían separado. También tenía un clavo de la crucifixión engastado. En la placa dorada que mantiene sujeta la parte central puede leerse la inscripción “Lancea et clavus domini”.

La Santa Lanza se convirtió en una de las obsesiones de Hitler, junto con el ocultismo, el esoterismo y muchas más. Por lo tanto en 1938, después de la anexión forzosa de Austria a Alemania, lo primero que hizo fue mandar transferir la Santa Lanza de Viena a Nuremberg, primero a la iglesia de Santa Catalina, donde era vigilada día y noche, y sucesivamente debajo de la fortaleza de esta ciudad, en una cámara blindada.

En 1944 y después del bombardeo de Nuremberg, los americanos a las órdenes de general Patton empezaron la búsqueda de la famosa lanza, lo que resultó muy difícil debido a que el acceso al bunker había quedado destruido y que las personas que conocían el escondite se habían ‘suicidado’.

La lanza fue finalmente devuelta y desde entonces está expuesta en Viena, en el mismo lugar de donde fue sustraída. Sin embargo, hay quien dice que la lanza que devolvieron no es la original, porque en 1943 se mandó hacer una copia perfecta y que la auténtica fue enviada a la Antártida y está en un escondite secreto…

Pero esta no es la única lanza considerada como la auténtica lanza de Longino. De hecho, existe la Lanza de Antioquia, custodiada en Armenia y sobre todo la “Sacra Lanza”, conservada en la basílica de San Pedro en Vaticano. Inicialmente se encontraba en el pilón de Longino (nombre que obtiene por la escultura de Bernini que lo representa), uno de los cuatro que sostienen la cúpula. Posteriormente fue trasladada al pilón de la Verónica.

La lanza fue el precio que Bayazid II (sultán del Imperio Otomán) pagó a Inocencio VIII en 1492, para que ‘retuviera’ a su hermano Gem, que se encontraba en Roma, porque era una amenaza para su subida al trono.

Algunas fuentes aseguran que ésta es la verdadera lanza, que formaba parte del tesoro de los soberanos bizantinos y que en el momento de la donación se encontraba en Constantinopla. Los exámenes llevados a cabo revelan que la lanza es compatible con las utilizadas por los romanos en el siglo I, mientras que la de Viena es de época carolingia.

20-1-13 - Longino. Bernini

Debido a la importancia de esta reliquia, que había tocado la sangre del Señor, cuando se exponía en San Pedro los habitantes de Roma obtenían 3.000 años de indulgencias, que subían a 6.000 para los que venían de otras ciudades cercanas. Pero los peregrinos que venían de países lejanos, no sólo se libraban de 12.000 años de purgatorio, sino que obtenían la remisión de un tercio de todos sus pecados.