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Sulle orme degli apostoli: Le reliquie di San Tommaso. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La incredulidad de San Tomás (1601) –  Caravaggio, Bildergalerie, Potsdam

Era pescador. Se llamaba Tomás Dídimo. Tanto su nombre arameo como su apellido griego significan “gemelo”. No creyó a sus compañeros cuando le dijeron haber visto al Señor después de su muerte y resurrección.

“Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.»” (Jn 20,25)

Y es por esto que hoy nos solemos referir como ‘San Tomás’ a quien debe ver y tocar para creer.

Después de Pentecostés Tomás fue a predicar en Siria y en Persia y después a Edesa, actual Urfa, en la Turquía sudoriental. Fundó la comunidad de Babilonia donde vivió durante varios años. Luego, según otras fuentes, hacia el 52 llegó, por mar, en el Kerala, al suroeste de la India, donde creó una comunidad cristiana.

Fue a China y de nuevo a la India, esta vez en la costa sudoriental, donde continuó la obra de evangelización. En esa misma zona fue martirizado, alrededor del año 70, traspasado por una lanza por orden del re Misdaeus (Vasudeva II), en la costa de Coromandel, cerca de la ciudad de Mylapore o Meliapor (Madras, la actual Chennai). Sus restos fueron sepultados en esta ciudad, en la cripta de la iglesia que lleva su nombre que hoy aún hoy en día se mantiene en pie. Gregorio de Tours (538-593) da un testimonio de la existencia de esta primera tumba, basado en un relato oral de un cierto Theodor, peregrino en Siria, que narró haber visitado la primera tumba del apóstol en la India y después en Edesa. El traslado a Edesa habría sido realizado por un mercader en los tiempos del emperador Alejandro Severo (222-235). Cuando Edesa cayó en las manos de los turcos, en 1144, los cristianos salvaron las reliquias y las llevaron a la isla de Quíos en el Egeo.

Piedra tumbal. Basílica de San Tomás apóstol, Ortona

En el 1258 hubo una expedición del rey suevo de Sicilia y Apulia, Manfredi, contra el emperador de Nicea, Miguel el Paleólogo, quien acudió en ayuda del déspota del Epiro Miguel II Angel Comneno (su suegro) y a la que participaron, entre otras, tres galeras de Ortona (Chieti, Italia). En el transcurso de esta expedición, las embarcaciones ortonesas, con León Acciaiuoli al mando, llegaron a Quíos. El comandante y sus hombres se enteraron que en la isla se custodiaban las reliquias de San Tomás, por lo que se adueñaron de ellas, llevándose también la piedra tumbal. La galera que llevaba los huesos del apóstol llegó a Ortona el 6 de septiembre de 1258. Desde entonces el cuerpo del apóstol y la piedra tumbal se custodian en la cripta de la basílica de esta ciudad.

Basílica de San Tomás apóstol, Ortona

Un pergamino de 1259, conservado en la biblioteca diocesana de Ortona, redactado en Bari por el juez G. Pavone ante cinco testigos, a la vez prisioneros traídos de la isla de Quíos, da fe de la llegada de estas reliquias y de su procedencia.

Lanza con la que fue traspasado San Tomás. Iglesia de San Tomás, Chennai, India

Los restos fueros sometidos a diferentes exámenes de reconocimiento, el últimos de los cuales duró casi tres años, de 1983 a 1986. El cráneo se encuentra en un busto de plata que está dentro de una custodia situada en el centro del altar de la capilla dedicada al santo, y el resto de los huesos se hallan en una urna metálica custodiada en un sarcófago.

Los exámenes de los restos determinaron que los huesos pertenecieron a un sujeto masculino de unos 160 cm de estatura, con edad entre los 50 y 70 años, presentando señales de una fractura en el pómulo provocada por un objeto cortante y bien afilado. Según afirma la tradición que explica el martirio de San Tomás, éste fue traspasado por una lanza. La punta de esta lanza se conserva en la actual iglesia de Chennai dedicada al apóstol, construida sobre su primer sepulcro.

Piedra tumbal. Detalle
Sarcófago con los restos de San Tomás. Basílica de San Tomás apóstol, Ortona

La pieza más antigua que se conserva en la basílica es la ya mencionada piedra tumbal. Su datación se remonta a la época siro-mesopotámica, siglo III-IV, es de mármol calcedonio y sus medidas son 137×48 cm. Lleva la imagen en bajorrelieve de un santo bendiciendo y muestra a los lados la inscripción en caracteres griegos unciales ‘osios thomas’, es decir San Tomás, donde ‘osios’ (en siríaco ‘señor’) puede ser sinónimo de ‘aghios’, santo.

En la parte inferior de la lápida son visibles dos agujeros, que permitían a los fieles entrar en contacto con las reliquias del santo introduciendo tiras de tela u otro material para convertirlas en reliquias de contacto.

Busto de plata que contiene fragmentos del cráneo de San Tomás. Basílica de San Tomás apóstol, Ortona
Relicario que contiene una falange del dedo de San Tomás. Basílica de Santa Cruz en Jerusalén, Roma

Las reliquias de San Tomás suscitaron el interés de Santa Brígida que, después de una revelación que indicaba su presencia en Ortona, entre 1365 y 1368, peregrinó hasta esa ciudad. Santa Brígida, como ‘regalo’ de ese viaje obtuvo una falange del dedo índice y la llevó a Roma, y está actualmente expuesta en la capilla de las reliquias de la basílica de Santa Cruz en Jerusalén.

En 2013 nace la Asociación ‘Camino de San Tomás’ que promueve la peregrinación que lleva este mismo nombre. El Camino de San Tomás es un itinerario cultural y espiritual, un recorrido que hay que hacer a pie o en bicicleta, de unos 316 Km (16 etapas) que, siguiendo las huellas de Santa Brígida, une Roma con Ortona, atravesando lugares de gran belleza y siete parques (regionales y nacionales). En el momento de la inscripción, el peregrino recibe el ‘Carnet del Peregrino’ que atestigua su presencia por los senderos de esta peregrinación y que da derecho a todas las ventajas ofrecidas por las estructuras que forman parte del ‘Camino’.

Ortona celebra su santo patrono el primer sábado y domingo de mayo. Esta fiesta también es llamada fiesta ‘del Perdón’ porque recuerda la indulgencia plenaria concedida por el pontífice en 1258, el 6 de septiembre, fecha de la llegada de los restos del apóstol a Ortona. Sucesivamente Sixto IV, en 1479, la movió a mayo. Aún hoy se concede la indulgencia plenaria a los fieles que vayan a rezar sobre la tumba del santo.

Entre los actos más importantes destaca el Cortejo Histórico que desfila por las calles de Ortona. Empieza en el Palacio Farnesio y llega hasta la Catedral. Está encabezado por la Dama de las Llaves de Plata quien, acompañada por las autoridades municipales, nobles, músicos y portadores de banderas, al llegar a la catedral entrega al obispo las llaves necesarias para abrir la urna donde está custodiado el busto de plata del santo, que será llevado en procesión y que permanecerá expuesto durante tres días.

Otro desfile es el ‘Rito de la ofrenda a San Tomás’ en el que se ofrecen al apóstol las primicias de la tierra y pescado. La recaudación por la venta de estos dones se distribuye a los pobres.

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