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Camino de Santiago’: il pellegrinaggio di moda.                                         Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

santiago-de-compostelaNo hay duda. Es verdad que a Roma siguen llegando millares de peregrinos, sobre todo durante los años santos, que a menudo se confunden con los turistas, y también es verdad que siempre son muchísimos los grupos de peregrinos que, recorriendo la Vía Dolorosa de Jerusalén suben hacia la Basílica del Santo Sepulcro cargando una cruz que se pasan de uno a otro. Pero el peregrinaje de moda de finales del siglo XX, que aún sigue y cuyo número de peregrinos sigue aumentando, es el que va a Santiago de Compostela. Se hace andando con la mochila a la espalda (o en bicicleta), durmiendo en albergues de peregrinos donde es dificilísimo encontrar sitio y delante de los cuales es bastante fácil ver alguien intentando curarse las ampollas de los pies.

La palabra ‘peregrino’ originalmente se aplicaba sólo a los que iban pellegrinaggioa Santiago, mientras que a los que iban a Roma o a Jerusalén se les llamaba ‘romeros’ y ‘palmeros’, respectivamente. Para llegar a Santiago existe el camino clásico, el llamado ‘camino francés’, que atravesando los Pirineos en Roncesvalles, recorre 775 Km pasando por montes, valles, pueblos y ciudades, con 25 etapas oficiales. También hay muchos más caminos ya trazados: el aragonés, que se une con el francés; el del Norte, que bordea el Mar Cantábrico; el portugués, el inglés, que llega del mar…

mappa camino SantiagoDisponiendo de un mes de tiempo y con mucho entrenamiento, se pude hacer de una vez. Muchos, sin embargo, lo recorren por tramos o sólo la última parte. Verdaderamente es curioso como se está convirtiendo en un fenómeno de masas. Hay quien dice que en el Camino de Santiago lo importante, obviamente, es llegar, abrazar al apóstol (rito ‘obligado’) y visitar su tumba para ganarse la indulgencia plenaria. Pero es igual de importante, o quizás más, el camino en sí: los compañeros de viaje, horas y horas de silencio que te ayudan a reflexionar sobre tu vida, el esfuerzo físico que purifica el espíritu, las grandes amistades que nacen compartiendo la experiencia…

El apóstol Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, es denominado ‘el Mayor’ para distinguirlo con el otro Santiago apóstol, ‘el Menor’, hijo de Alfeo. Después de la muerte de Cristo los apóstoles viajaron por el mundo para anunciar la palabra de Dios. Santiago el Mayor, según la leyenda, predicó en España, pero en el 43 regresó a Palestina donde fue decapitado por Herodes Agripa en el 44, convirtiéndose así en el primer apóstol mártir.

Dos discípulos de Santiago cogieron entonces sus restos y los pusieron en una barca que, sin timón ni vela, llegó en una semana a la costa atlántica de la península ibérica. Para encontrar un sentido a este viaje tenemos que basarnos en los textos de San Jerónimo donde se afirma que se había establecido que los apóstoles debían ser sepultados en el lugar donde habían predicado para llevar la palabra de Cristo. Y así, siempre según la leyenda, desembarcaron cerca de Iria Flavia (hoy Padrón), asentamiento romano cerca de la actual Santiago de Compostela, y enterraron el arca marmórea con los restos del apóstol en un cementerio romano. Cuando estos discípulos murieron fueron sepultados uno a la derecha y el otro a la izquierda del apóstol.

Muchos siglos después, en el año 813, el ermitaño Pelayo vio en aquel lugar una estrella que tenía una luz muy particular. Comunicó este hecho al obispo Teodomiro y en aquel lugar descubrieron un sarcófago de mármol de época romana, que inmediatamente relacionaron con el apóstol Santiago, teniendo en cuenta que hallaron tres cuerpos y el del medio tenía señales de haber sido decapitado. Desde ese momento el lugar fue llamado Compostela, no está claro si por distorsión de la palabra latina Campus Stellae (indicando así el lugar donde apareció la famosa estrella) o por el término Compostum (en latín, cementerio).

Santiago matamorosNo es una casualidad que los restos del apóstol se encontrasen justamente en el siglo IX, en un momento en que España había sido casi totalmente conquistada por los moros. Quedaba el pequeño reino de Asturias y Galicia, que aún resistía. Desde allí empezó la Reconquista, que no sólo era una cuestión de tipo político, sino también una verdadera cruzada dirigida a liberar el territorio cristiano del invasor musulmán.

En este momento entra en escena un santo protector que no sólo echa una mano sino que santifica esta iniciativa con su presencia. Pero no podía ser un santo cualquiera: tenía que ser uno importante, un apóstol por lo menos. La tradición dice que en la legendaria batalla de Clavijo (844) el rey Ramiro I venció al ejército de Abderramán II gracias a la ayuda de un caballero montado en un caballo blanco. Aquél caballero era el apóstol Santiago, que a partir de ese momento se le empezó a llamar ‘Santiago Matamoros’. Un caballero que daba ánimo y fuerza a los soldados, convirtiéndose de esta manera en el símbolo de la Reconquista. La iconografía que representa al apóstol sobre su caballo blanco que a su vez,  aplasta bajo sus cascos las cabezas de los infieles es abundante, además de las que nos lo presenta como un peregrino, con su sayo, sombrero de ala ancha, el bordón, la calabaza para el agua y la concha.

En los siglos XI y XII, impulsado por la poderosa abadía de Cluny, santiago pellegrinoeste peregrinaje alcanzó su máximo esplendor. Millares de peregrinos llegaban a Santiago para ganarse las indulgencias y el perdón. En 1213 también llegó San Francisco de Asís y luego muchos otros ilustres personajes. Dante, en la Divina Comedia, en el XXV canto del Paraíso, en presencia del apóstol Santiago, pone en boca de Beatriz las siguientes palabras: ‘mira, mira, está llegando el barón por el cual se va a Galicia”

El flujo de peregrinos a Santiago se mantuvo durante varios siglos, en mayor o menor medida hasta el siglo XIX, período durante el cual esta meta cayó casi completamente en el olvido. Pero en el año 1879 fueron de nuevo hallados los restos del apóstol que sepolcro santiagohabían sido escondidos en el 1589 para protegerlos de la invasión del pirata Francis Drake. León XIII confirma su autenticidad. Desde entonces la fama del Camino no hizo más que aumentar, sobre todo a partir de 1982 cuando Santiago de Compostela recibió la visita de Juan Pablo II, primer papa que hizo el peregrinaje.

Millares de páginas se han escrito sobre la autenticidad de los restos conservados en Santiago de Compostela, pero los puntos Santiago altareoscuros son muchos, sobre todo porque todos los escritos de referencia se producen mínimo ocho siglos después de la muerte del apóstol y responden a exigencias particulares. No sólo no hay nada cierto, sino que todo apunta a que estamos hablando sólo de una leyenda. No obstante, la magia ligada a este peregrinaje no se ha resentido porque mientras tanto, el Camino de Santiago se ha convertido también en un fenómeno cultural.