La cattedrale di Acerenza, un bellissimo borgo medievale in provincia di Potenza, conserva una reliquia molto particolare: il pastorale, ossia il bastone, o il baculum, del vescovo San Canio, che in alcune occasioni ‘reagisce’ a seconda di chi gli sta di fronte, sfidando le leggi della fisica.
Prima di ritornare su questo, vediamo prima per sommi capi che era San Canio. San Canio era un vescovo di Cartagine vissuto nel III secolo d.C. Durante la persecuzione di Diocleziano fu torturato e condannato alla decapitazione, ma riuscì a salvarsi grazie ad un forte nubifragio che mise in fuga i carnefici, cosa che approfittarono i suoi seguaci per farlo fuggire, riuscendo a raggiungere la costa campana. In questa zona, soprattutto Atella (attuale S. Arpino, Caserta), compì numerosi miracoli. Morì di morte naturale e le sue spoglie furono traslate nel 799 ad Acerenza, nella chiesa metropolitana, dove furono molto ben nascoste per evitarne la profanazione durante l’invasione dei saraceni e solo nel 1080 furono ritrovate e traslate alla nuova cattedrale che da quel momento fu posta sotto la protezione del santo, così come la diocesi.
– Altare di San Canio nella cattedrale di Acerenza. Nella parte sinistra dell’altare è situata l’apertura da cui è visibile il bastone di San Canio
Ma il vero protagonista del luogo, che attrae a tanti fedeli è il pastorale. Si trova all’interno di un sarcofago di pietra incorporato nell’altare della cappella centrale del deambulatorio della cattedrale, e fin dal primo momento la sua presenza farà diventare il luogo un punto di riferimento importante per la storia civile e religiosa del sud d’Italia.
– Pastorale visibile attraverso l’apertura dell’altare
Il baculum di San Canio ha una lunghezza di circa 150 cm., un diametro di 5, è grezzo e nodoso, senza il classico ‘riccio’ (non come è rappresentato nel simulacro del santo, vedi figura). Poggia su una superficie accidentata e ruvida ed è visibile attraverso una piccola apertura circolare praticata nell’altare, a mo’ di oblò, e chiusa da uno sportellino. Come dicevamo, la reliquia ha il potere di reagire, a seconda della persona che gli sta di fronte. Si avvicina o si allontana dall’apertura, in modo che può essere toccata quando si avvicina o quasi scomparire alla vista quando si allontana, o rimanere a metà strada. Alcuni sostengono che questo dipende dalla purezza d’anima di chi lo osserva, manifestando la sua benevolenza o disapprovazione.
– Cattedrale di Acerenza
-Acerenza. La cattedrale domina il paese e il paesaggio
Nel corso dei secoli sono stati attribuiti a questa reliquia eventi straordinari, e in alcune occasioni, ‘lievita’, come si può leggere nel registro dei visitatori che hanno assistito al fenomeno. Uno di questi accadde il 30 maggio 1779 e i giorni seguenti, ed è meticolosamente dettagliato e documentato da atto notarile, dal notaio di Acerenza Francesco Saluzzi, insieme ad un altro prodigio, un po’ meno famoso, che è quello della fuoriuscita dai marmi del sarcofago della cosiddetta ‘manna’, liquido di proprietà terapeutiche. La notte fra il 30 e il 31 maggio, dopo aver aperto lo sportellino, al lume di candela si poté osservare come la reliquia ‘lievitava’. La notizia si diffuse immediatamente in tutta la città, facendo riversare in chiesa una gran folla di gente che poterono osservare come il bastone rimanesse a mezz’aria. Dopo circa tre ore il sacro bastone venne visto, altrettanto miracolosamente, calare verso il basso, e ciò alla presenza di un prelato materano, che proprio in quei giorni si trovava al seguito di mons. Francesco Zunica, arcivescovo di Acerenza e Matera. Il prelato “tramortì a terra” dallo spavento. Era nota la competizione e gelosia fra le due sedi arcivescovili e il notaio (guarda caso!) non si fece scappare neanche una virgola del turbamento e la meraviglia del prelato materano. La fede e la costanza dei devoti di San Canio, in quella circostanza, sembrarono esser premiate attraverso altre due manifestazioni soprannaturali: la fuoriuscita dal sarcofago del santo e dal volto del suo simulacro della “santa manna” e la caduta di una inaspettata dolce pioggia “che fu di grande utilità alla raccolta” al posto della temuta tempesta precedentemente preannunciata.
– Acerenza
Acerenza, l’antica Acheruntia descritta da Orazio, sorge su di una collina che gode di un panorama fantastico e la cattedrale occupa una posizione imponente al centro di questo bellissimo borgo. Merita senza dubbio una visita. E chi lo sa, forse facendo una visita a San Canio potremmo essere gratamente sorpresi ….
Che fine ha fatto la Menorah? Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui
– Bajorrelieve en el interior del Arco de Tito en el que se ve cómo los tesoros del Templo de Jerusalén, entre los cuales la Menorá, son llevados a Roma.
Yahvéh habló así a Moisés: “Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus copas, sus cálices y sus flores serán de una pieza con él. Y saldrán de sus lados seis brazos; tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado. Habrá tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, con un cáliz y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un cáliz y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro. Y en la caña del candelabro habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus cálices y sus flores. Y habrá un cáliz debajo de los dos primeros brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos siguientes brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos últimos brazos que salen de él; así con los seis brazos que salen del candelabro. Sus cálices y sus brazos serán de una pieza con él; todo ello será una sola pieza de oro puro labrado a martillo. Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro. Y sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro. El candelabro, con todos estos utensilios, será hecho de un talento de oro puro. Y mira que los hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte”. (Éxodo 25, 31-40)
La Menorá, el candelabro de siete brazos, es el símbolo más importante del judaísmo. Sin embargo, no estamos hablando de cualquier menorá, sino de ‘La Menorá’, con mayúscula, el famoso candelabro de oro que estaba en el Segundo Templo de Jerusalén y que fue llevado a Roma por las tropas de Tito, junto con otros trofeos, como consecuencia de la destrucción del Templo en el año 70.
Acompañada por dos ramas de olivo, hoy en día es el emblema del Estado de Israel y ha sido siempre el símbolo del judaísmo. La Estrella de David, la ‘Maguen’, que vemos en la bandera, se añadió solo a partir del siglo XVII. Su nombre contiene la raíz ‘or’, que significa luz, y recuerda la zarza ardiente —en el monte Horeb, donde Moisés escuchó la voz de Dios—, el árbol de la vida, la luz divina que guiaba al pueblo de Israel durante el Éxodo. Sus siete brazos representan la creación del mundo, que se completó en siete días.
– El emblema del estado de Israel, la Menorá entre dos ramas de olivo, flanqueado por banderas de la nación
Fue construida siguiendo las instrucciones contenidas en la revelación de Dios a Moisés durante el Éxodo, como se puede leer en Éxodo 25, 31-40 (mencionado anteriormente). Esta Menorá, fabricada en el desierto, se custodiaba en el Tabernáculo, el santuario portátil. Posteriormente, fue colocada en el Primer Templo, construido por Salomón alrededor del año 960 a.C., que más tarde fue destruido por Nabucodonosor II en el 587 a.C., lo que provocó el exilio a Babilonia del pueblo de Israel. En el 515 a.C., el Templo fue reconstruido cuando Ciro el Grande, tras conquistar Babilonia, permitió a los judíos abandonar la ciudad y regresar a su tierra1. También este Segundo Templo fue destruido, por Tito, como se mencionó antes, y esta vez de manera definitiva.
La Menorá, junto con todas las demás riquezas del Templo, fue llevada a Roma, como se puede observar en el bajorrelieve del interior del Arco de Tito, en las laderas del Palatino. Entre todos los objetos saqueados, era el de mayor valor, tanto material (pues era de oro) como simbólico, ya que representaba la derrota de Judea. En la escena esculpida, se pueden ver a los sirvientes que transportan los objetos sagrados saqueados del Templo (el candelabro, la mesa del pan de la proposición con los vasos sagrados y las trompetas de plata). Según el relieve, la Menorá era muy grande, con una altura similar a la de una persona, aproximadamente un metro y medio.
– Arco de Tito. Se entrevé el bajorrelieve.
Inicialmente, la Menorá fue resguardada en el Templo de la Paz, en el Foro de Vespasiano, situado entre los Foros y la Suburra, y permaneció allí al menos hasta el incendio del edificio, ocurrido en el año 192 bajo el gobierno de Cómodo. No se sabe con certeza dónde fue colocada después de esa fecha. Fue saqueada por los vándalos de Genserico en el saqueo de Roma del año 455 y llevada a Cartago junto con el resto del botín. En el año 533, Cartago fue conquistada por Belisario, el general de Justiniano, quien la llevó a Bizancio. Existen datos imprecisos que sugieren que desde allí pudo haber llegado a Jerusalén, pero no se sabe bien ni cómo ni cuándo, y se le perdió la pista. Se dice que pudo haber sido saqueada por los persas en el año 614 durante el asalto a Jerusalén y posteriormente fundida. Sin embargo, éstas son solo especulaciones que han dado lugar a la creación de un ‘mito’ del que surgieron varias leyendas sobre las ‘aventuras’ de la Menorá. Dado el tamaño y el peso del objeto, algunas teorías sostienen que, en realidad, nunca salió de la Ciudad Eterna. Otras teorías afirman que desde Bizancio fue llevada nuevamente a Jerusalén por los cruzados en el año 1024…
Tal vez se hundió en el Tíber o quizás fue escondida en el Laterano, ya que aparece mencionada en la lista de reliquias de la ‘Tabula Magna Lateranensis’. Más recientemente, se ha especulado que podría estar oculta en los sótanos del Vaticano. Otra teoría sostiene que, una vez llegada a Jerusalén, se perdió o fue escondida2 (o realmente fundida por los persas, como se mencionó antes). Pero, ¿cuándo?
La hipótesis de que se hundió en el Tíber cobró fuerza en 2002 cuando se encontró una lápida según la cual el candelabro habría sido visto en el siglo V en el fondo del Tíber, cerca de la isla Tiberina, posiblemente hundido accidentalmente durante el saqueo de Roma. Sin embargo, la famosa lápida resultó ser una falsificación del siglo XIX. Ya en 1818 se habían realizado búsquedas en el Tíber sin obtener ningún resultado.
En 1996, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Shimon Shetreet, en una visita al Vaticano, pidió amistosamente a Juan Pablo II que se la mostrara, insinuando así que el candelabro podría estar oculto en el Vaticano, pero no se presentó ninguna solicitud oficial de restitución.
No obstante, la teoría más interesante, formulada en 1994, sostiene que la verdadera Menorá nunca fue llevada fuera de Jerusalén. Se habría escondido en previsión de la destrucción del Templo, mientras que la que Tito llevó a Roma no sería más que una copia o un candelabro pagano tomado de Mileto en sustitución del original. Esta teoría se basa en el hecho de que la Menorá representada en el Arco de Tito no tiene la forma que debería según la tradición bíblica, pues cuenta con dos plataformas hexagonales que no están descritas en la Torá y con imágenes no judías de dragones. Esta tesis se refuerza aún más al notar que la Menorá representada en la Piedra de Magdala no es igual a la del Arco de Tito. Si efectivamente fue escondida, tal vez en un refugio subterráneo bajo la Explanada del Templo, el problema actual es que nadie sabe dónde se encuentra este escondite.
-Nueva Menorah realizada en el 2012 por el Temple Institute. Jerusalén
Desde 2012, una réplica de la Menorá de oro puede admirarse en Jerusalén. Construida por el Instituto del Templo (Temple Institute), que ha replicado muchos objetos antiguos utilizados en el antiguo Templo, está situada en el barrio judío, dentro de una gran vitrina transparente, justo en la parte superior de la escalinata que conduce al Muro del Templo. La Menorá está hecha de bronce, recubierto con 45 kilos de oro de 24 quilates, pesa media tonelada y costó aproximadamente tres millones de dólares3. Su realización fue posible gracias a la generosidad de Vadim Rabinovitch, magnate y líder de la comunidad judía en Ucrania.
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1.- En el 586 a.C. los objetos de valor del Templo fueron llevados a Babilonia. En el Decreto de Ciro, que también dispone la restitución de los enseres de oro y plata del Templo llevados por Nabucodonosor, no se menciona específicamente el candelabro, por lo que no hay certeza de que la Menorá del Segundo Templo fuera la primitiva, aunque es probable.
2.- Esta teoría es en la que se basa Stefan Zweig en su novela ‘El candelabro enterrado’.
I Martiri dell’Uganda sono un gruppo di 45 cristiani uccisi tra il 1885 e il 1887 per la loro fede sotto il regno del re Mwanga II del Buganda, uno dei regni tradizionali situati nell’attuale Uganda. Questi martiri includono 22 cattolici e 23 anglicani. La loro storia rappresenta un momento cruciale nella storia religiosa dell’Africa subsahariana e ha avuto profonde ripercussioni nella vita spirituale, sociale e politica del Paese.
La fine del XIX secolo segnò una fase di transizione per il regno del Buganda, con l’arrivo di missionari cristiani, commercianti arabi musulmani e influenze coloniali europee. Questi fattori portarono a un rapido cambiamento culturale e religioso. I primi cristiani ad arrivare furono i missionari anglicani (1877) della Church Missionary Society, seguiti nel 1879 dai missionari cattolici della Società dei Padri Bianchi del cardinale Charles Lavigerie. Allo stesso tempo, l’Islam, introdotto da commercianti arabi, aveva già una presenza consolidata. L’opera dei missionari venne ben accolta dal re Mutesa e inizialmente anche del suo successore Mwanga II, salito al trono nel 1884. Pero questi ben presto cambiò atteggiamento, influenzato dalla sua cerchia di consiglieri, soprattutto dal cancelliere del regno, che vedevano che i posti chiave della corte sarebbero stati occupati da persone convertite al cristianesimo. Convinsero il re che la diffusione di questa religione costituiva una minaccia alla sua autorità in parte anche per il loro rifiuto di partecipare a pratiche tradizionali incompatibili con la fede cristiana. Questo rifiuto fu interpretato come insubordinazione, portando alle persecuzioni, che iniziarono nel 1885 quando il re ordinò la morte di missionari anglicani, tra cui il vescovo James Hannington che era il lider della comunità anglicana, seguite da altre numerose uccisioni di giovani convertiti. Joseph Mukasa, maggiordomo di corte e convertito cattolico, rimproverò il re per gli omicidi e così fu fatto decapitare, il 15 novembre 1885. Fu il primo martire cattolico.
Ma la maggior parte delle vittime, cattolici e anglicani, tra cui molti giovani servitori della corte reale, dovettero percorrere 27 miglia a piedi, distanza fra il palazzo reale di Munyonyo e Namugongo, luogo dell’esecuzione situato nella periferia di Kampala. Durante il cammino furono oggetto di ogni tipo violenza e alcuni furono uccisi nel tragitto. I sopravvissuti, al meno 26, vennero arrotolati dentro a una sorta stuoie fatte di canne e arsi vivi, il 3 giugno 1886. Fra questi ricordiamo Carlo Lwanga, il capo dei paggi della corte e leader dei neoconvertiti, che tentò di salvare il resto dei paggi, quasi bambini, dai desideri di sodomia del re. Il più giovane fra questi era Kizito, con soli 13 anni. Ma non solo: negli scontri tra le differenti fazioni collegate alle influenze dei missionari cattolici o protestanti e quelle dei commercianti swahili o egiziani perirono altre 150 persone.
– Santuario cattolico a Namugongo
– Pellegrinaggio al santuario cattolico di Namugongo il 3 giugno
I 22 martiri cattolici furono beatificati da Papa Benedetto XV nel 1920 e Papa Paolo VI li canonizzò nel 1964 durante il Concilio Vaticano II. La canonizzazione fu un evento storico, poiché rappresentò un riconoscimento del ruolo cruciale del cristianesimo africano nella Chiesa universale.
Anche la Chiesa anglicana onorò i suoi martiri, sebbene non attraverso un processo di canonizzazione formale. Questi vengono ricordati tutti gli anni con celebrazioni che sottolineano il loro ruolo nella diffusione del cristianesimo in Africa.
– Namugongo. Santuario, museo e anfiteatro che ricorda i dei martiri protestanti
Il sacrificio dei martiri non solo ha contribuito significativamente alla diffusione del cristianesimo in Uganda ma ha anche lasciato un’eredità spirituale e culturale che continua a influenzare un Paese dove oggi il cristianesimo è la religione predominante, con una maggioranza cattolica e una consistente presenza anglicana. Il ricordo dei martiri è diventato un simbolo di unità per una nazione diversificata.
Il martirio ebbe anche implicazioni politiche. La resistenza dei martiri all’autoritarismo di Mwanga II ispirò movimenti successivi di resistenza contro l’oppressione, gettando le basi per un senso di identità nazionale e di autonomia spirituale e politica.
– Visita di papa Francesco a Namugongo
Le reliquie dei martiri cattolici sono custodite nel Santuario di Namugongo, costruito sul luogo del martirio e ultimato nel 1968. Consacrato da Papa Paolo Vi durante il suo viaggio nel 1969, è oggi uno dei principali luoghi di pellegrinaggio cristiano in Africa. In esso alcuni raccapriccianti gruppi scultorei riproducono le ultime ore dei martiri. Ogni anno, il 3 giugno migliaia di persone da tutto il mondo si riuniscono per commemorare i martiri, rendendo questo evento un’importante occasione di fede e di turismo religioso. San Carlo Lwanga è tutt’oggi Patrono ufficiale dell’Uganda. Sempre a Namugongo, possiamo visitare un altro complesso che ricorda i cristiani anglicani martirizzati, e comprende un santuario, un museo e un anfiteatro,.
Questi santuari hanno anche ricevuto la vista di Giovanni Paolo II nel 1993 e più recentemente di papa Francesco, nel novembre 2015.
La pietra di Magdala – Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui
Se trata de un interesantísimo hallazgo arqueológico descubierto en 2009 durante los trabajos de preparación del terreno para la construcción de un albergue para peregrinos en la antigua ciudad de Mágdala (hoy Migdal), a orillas del lago Tiberíades o Mar de Galilea. Según una ley israelí es obligatorio realizar excavaciones antes de iniciar nuevas construcciones, y éstas sacaron a la luz una parte de la antigua ciudad de Mágdala y una sinagoga con la citada piedra.
La importancia de esta piedra reside en el hecho de que está totalmente esculpida, presentando una iconografía que reproduce el Templo de Jerusalén. Un templo ‘en miniatura’. Y no solo esto, sino también la representación más antigua, entre las actualmente existentes, de la Menorah, el candelabro de 7 brazos, el símbolo más importante del judaísmo y de la luz de Dios que acompañaba al pueblo elegido durante el Éxodo. Por algunas monedas halladas y por el contexto arqueológico, la piedra se puede fechar en torno al 40-50 d.C., en cualquier caso antes del año 70, fecha de la destrucción del segundo Templo de Jerusalén por parte de Tito. La piedra se utilizaba para apoyar los rollos de la Torah, era por lo tanto una suerte de atril. Sus medidas son de aproximadamente 60×50 cm y 40 de alto, es de piedra caliza y estaba situada en el centro de la sinagoga.
Pero ¿por qué está considerada como una representación del Templo? Veamos los detalles:
– Piedra de Mágdala. Parte frontal, con la representación más antigua existente de la Menorah
En la parte frontal está la Menorah, apoyada sobre el altar del templo, flanqueada por las ánforas del aceite y del agua, todo ello situado bajo un arco sostenido por dos columnitas. En el lado opuesto aparecen dos ruedas con fuego bajo cada una de ellas. Esto es interpretado como la representación del “Carro de fuego” del profeta Ezequiel, el cual vio una nube incandescente aparecer en el cielo, que simboliza el trono de Dios, y que en este caso sería la representación del ‘Sancta Sanctorum’ del Templo, donde estaba guardada el Arca de la Alianza. También estos dos símbolos aparecen bajo arcos y columnas.
– Piedra de Mágdala. Las dos ruedas con debajo el fuego simbolizan el Carro de Ezequiel
Los lados largos son iguales: dos columnas que sostienen tres arcos bajo los cuales aparecen probables representaciones de filas de otras columnas situadas “en el interior del edificio” o, según otras interpretaciones, gavillas de trigo ofrecidas al templo. Al comienzo de cada arcada se ve un objeto, interpretado como una lámpara de aceite o un recipiente para el incienso.
– Piedra de Mágdala. Parte lateral. Los símbolos bajo los arcos podrían ser otros arcos y columnas en in interior del templo, o gavillas de trigo
También la parte superior de la piedra está totalmente decorada. En la parte central hay una gran roseta de seis pétalos flanqueada por dos grandes palmeras o, según otras interpretaciones, por instrumentos utilizados para la limpieza del Templo. Vemos dos cálices para ofrecer el vino y, alrededor de la roseta, cuatro rectángulos dispuestos simétricamente y seis “corazones” de diferentes medidas. En la mayoría de las opiniones estos objetos son interpretados como unos panes, basándose en el hecho de que en el Templo había una mesa con los panes de la proposición (o de la presencia). Y la gran roseta central sería el símbolo del velo del Templo, el que se rasgó en el momento en el que Cristo murió en la cruz y que, según el historiador Flavio Josefo (37-100), en él estaban bordadas unas flores.
– Piedra de Mágdala. Parte superior. La roseta está rodeada de símbolos rectangulares y en forma de corazón interpretados como los panes de la proposición, siempre presentes en el templo.
Una de las cosas que más ha impresionado a los arqueólogos bíblicos es precisamente el hecho de que esta piedra represente el segundo Templo de Jerusalén realizada cuando éste todavía existía y ha puesto en discusión la opinión, generalmente aceptada, de cuál era la relación entre el Templo antes de su destrucción en el año 70 y las sinagogas. Éstas no se consideraban lugares sagrados sino centros de asamblea y estudio, y sólo después de la diáspora se convertirían también en un centro de oración donde se desarrollaban los ritos religiosos. La presencia de la piedra en esta sinagoga habría servido para “elevarla” al rango de “templo menor” pudiendo así ser utilizada también como centro sagrado y de oración.
La sinagoga quedó enterrada durante la primera guerra judaica (66-70) y su descubrimiento es importante porque no se habían encontrado hasta ese momento muchas sinagogas de la época del segundo Templo -esta fue la primera en Galilea y la novena en todo Israel-, siendo además su estado de conservación bastante bueno, sumado al excepcional hallazgo de la piedra. Era un edificio de tres estancias con las paredes del vestíbulo decoradas con frescos polícromos. La estancia principal es de unos 120 m2 y estaba provista de bancos de piedra adosados a las paredes. Había columnas, y en el pavimento mosaicos. Todo ello sugiere que fueron necesarios muchos esfuerzos, personal especializado y mucho dinero para construirla. Mágdala, la ciudad de María Magdalena, era un centro importante y próspero, estratégicamente ubicado en la “Via Maris” la ruta que conectaba Egipto con Damasco. La pesca era uno de sus mayores recursos, además del comercio, y por eso en el Talmud es citada como “Mágdala de los peces”. Según Flavio Josefo, la ciudad tenía unos 40.000 habitantes y 230 barcos en el puerto del lago.
– Restos de la sinagoga de Mágdala hallada en 2009. En el centro una réplica de la piedra de Mágdala situada en el lugar que habría ocupado en aquella época.
El hallazgo en 2021 de una segunda sinagoga del mismo período, muy similar a la primera, también demuestra que Mágdala era un centro importante y próspero, aunque los datos de Flavio Josefo puedan parecer exagerados. Pero mientras la primera estaba en el centro de una zona industrial, la otra estaba situada en una zona de carácter residencial, aunque la distancia entre ambas no llega a los 200 m. La sinagoga desarrollaba una tarea muy importante en la sociedad, y era multifuncional. De hecho era un centro para administrar la justicia, de reunión y estudio de la ley y donde se tomaban decisiones importantes. Y tal vez también, como mencionamos antes, un lugar de oración. Por lo tanto, era evidente la necesidad de poder disponer de más de un centro debido al tamaño de la ciudad.
Mágdala además, siempre según Flavio Josefo, tuvo un rol muy importante durante la gran revuelta del año 67 en el transcurso de la guerra judaica, que se concluyó con la destrucción del templo de Jerusalén. A pesar de su fuerte resistencia contra los romanos, Mágdala fue destruida. Pero no fue la invasión romana la causa del declive y el abandono de esta ciudad, sino el terremoto del 376 que determinó el traslado de las actividades comerciales a la cercana Cafarnao. Permaneció en ruinas durante casi un siglo. Luego, en el período bizantino, fue poco a poco reconstruida, gracias también a los peregrinos que iban buscando la casa de María Magdalena. Pero ésta es otra historia.
La piedra de Mágdala está expuesta en el Museo Rockefeller de Jerusalén, y la que se puede ver en el sitio arqueológico es una copia.
Dallo scorso ottobre 2023 una fedele ‘riproduzione’ di quella che potrebbe essere stata la barca di San Pietro ha avuto la sua definitiva collocazione alla base della rampa elicoidale all’ingresso dei Musei Vaticani, chiamata anche “Via del Mare”.
È stato un prezioso regalo fatto a papa Francesco, alcuni mesi prima, dalla storica famiglia Aponte, armatori di NLG-Navigazione Libera del Golfo. L’imbarcazione a vela, de circa 9 metri per 2,5 con un albero di 8 metri, è stata realizzata a mano dagli Aprea, maestri d’ascia della penisola sorrentina, in collaborazione con l’Istituto Diplomatico Internazionale.
– Relitto di un’antica imbarcazione da pesca del I secolo a.C. rinvenuta nel 1986 nel lago di Tiberiade. Museo Allon, Ginosar (Galilea, Israele)
Nel 1986 sul fondo del lago di Tiberiade venne rivenuto un relitto di un’antica imbarcazione, abbastanza ben conservato grazie al fango che ricopriva le strutture lignee dello scafo. È probabilmente appartenente allo stesso tipo di imbarcazione di cui parlano i racconti evangelici della pesca miracolosa (Luca 5,1-11, Mt. 4,18-22 Mr. 1,16-20) e della tempesta placata (Marco 4,35-41, Matteo 8,23-27 e Luca (8,22.25). Era utilizzata per la pesca e capace di ospitare quattro rematori e una dozzina di persone. Dall’esame del carbonio 14, in base alle evidenze fornite dal materiale ceramico rinvenuto a bordo, è stata datata alla seconda metà del I secolo a.C.. Attualmente si trova nel museo Yigal Allon di Ginosar, in Galilea.
– La pesca miracolosa. 1515-1516. Raffaello, Victoria and Albert Museum, Londra
La realizzazione dell’imbarcazione da parte degli armatori Aprea è stata possibile non solo attraverso l’approfondito studio del reperto originale, ma anche dall’osservazione dell’iconografia navale antica fornita da rilievi, graffiti e mosaici di Ostia e Pompei.
Complesse sono state le operazioni di movimentazione e installazione possibili grazie al sofisticato intervento di edilizia acrobatica e il supporto di ditte specializzate.
– Cristo nella tempesta 1633. Rembrandt. Ubicazione sconosciuta dopo il suo furto dall’Isabella Stewart Gardner Museum di Boston nel 1990
In un’intervista pubblicata sul quotidiano La Repubblica, 10 ottobre 2023, l’avvocato Paolo Giordani, presidente dell’Istituto Diplomatico Internazionale, racconta che sua è stata l’idea dei realizzare la replica:
“Fin da ragazzo – racconta l’avv. Giordani – mi erano rimasti nella memoria i brani evangelici che parlano dell’incontro di Gesù con Pietro e i primi apostoli, umili pescatori del lago di Tiberiade. Per me, e non solo per me, la barca di Pietro era il simbolo di un’esperienza straordinaria, l’inizio di qualcosa che avrebbe cambiato il mondo per sempre. Alcuni anni fa, non ricordo esattamente dove, lessi dei resti della barca databile all’epoca di Gesù, ritrovata nel 1986 sulla sponda nord-ovest del lago e oggi esposta nel museo Yigal Allon di Ginosar. Mi sono subito chiesto se, servendosi di quel modello, con la tecnologia e i mezzi a disposizione nel XXI secolo, sarebbe stato possibile costruire una copia perfetta di quella che tutti ormai, a cominciare dagli stessi archeologi, chiamavano “la barca di Pietro”. Per finanziare il progetto – prosegue il presidente dell’Istituto diplomatico internazionale – mi è sembrato naturale interpellare una grande famiglia di armatori, gli Aponte: chi meglio di loro avrebbe potuto dare corpo a quest’idea? L’intuizione è stata giusta. Mi hanno detto subito di sì, con entusiasmo, e hanno affidato il non facile compito di costruire la barca agli Aprea, maestri d’ascia attivi nella penisola sorrentina fin dal XVIII secolo. Alla loro perizia, alla loro precisione dobbiamo il risultato che tutti potranno ammirare nei musei vaticani, ottenuto, lo ripeto, con tecniche e materiali disponibili all’epoca: una barca in grado di trasportare fino a quindici persone di scafo di 8,8 metri x 2,5, albero di 8 metri con pennone di 6, due piccole coperte a pruavia e a poppa, vela quadra e cavi in fibra di canapa, due timoni. Per le parti andate perdute, gli artigiani si sono ispirati ai mosaici del piazzale delle Corporazioni di Ostia, al graffito della nave “Europa” di Pompei, al bassorilievo con veduta del Portus Augusti nella collezione Torlonia.” “Sono felice – conclude l’avvocato Giordani – di aver dato il mio contributo alla realizzazione di un oggetto di straordinario pregio che è anche un messaggio per tutti: nessuna nave, nella storia, ha navigato quanto l’umile barca di Pietro il pescatore, dal lago di Tiberiade fino a Roma e da Roma fino ad ogni angolo del mondo, per pescare uomini. Un semplice strumento di lavoro è diventato metafora della Salvezza”.
La “Mensura Christi” Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui
– Baldaquino formado por cuatro pequeñas columnas llamado ‘Mensura Christi’. Claustro de la Basílica de San Juan de Letrán, Roma
Es decir, la medida de Cristo, su estatura. Conocer y tener presente este dato, sobre todo para los devotos cristianos, ha sido, durante siglos, de gran importancia. Todo empezó en el siglo VI, en Constantinopla, cuando el emperador Justiniano envió a Jerusalén algunos hombres leales y de confianza para determinar las medidas exactas de Cristo. En base a las que estos hombres le refirieron Justiniano encargó una cruz (conocida como “Crux aurea” o “Crux mensuralis”) alta como Cristo cuyo brazo corto medía la distancia entre sus hombros. La cruz fue recubierta de oro, plata y piedras preciosas y fue colocada en la sacristía de Santa Sofía, junto con otros tesoros.
Fue descrita por diferentes peregrinos, como por ejemplo por Antonio, sucesivamente obispo de Novgorod:
“La preciosa cruz que ahora está conservada en la sacristía [de Santa Sofía] representa la estatura de Nuestro Señor Jesucristo, diligentemente medida en Jerusalén por fieles y dignos de confianza; y por esto fue adornada con piedras preciosas y plata y cubierta de oro, y aún hoy otorga salud, expulsa el mal y ahuyenta a los demonios”.
Desafortunadamente esta cruz desapareció a causa del saqueo de Constantinopla de 1204 por los Cruzados.
¿De dónde tomaron las medidas de Cristo los hombres de Justiniano? La única fuente posible sería la Sábana Santa pero ésta, ¿se encontraba en Jerusalén en ese momento?
Pero también es posible que la necesidad de conocer cuál era la estatura de Cristo no comenzara con Justiniano sino que ya existiera y que éste no hizo más que darle forma. En Jerusalén ya se vendían cintas con la longitud de diferentes partes del cuerpo de Cristo que compraban los peregrinos, y probablemente exportaron en Occidente el uso de los mismos. Aquí la ‘Mensura Christi’ se convirtió en un tema de carácter espiritual, sobre todo a partir del siglo XII, con el fin de mantener el recuerdo de la estatura de Cristo cuando la ‘Crux Aurea’ ya había desaparecido.
En un interesante manuscrito hecho en Génova alrededor de 1293, el ‘Codice III dei Plutei XXV’ de la Colección Médicis y conservado en la Biblioteca Laurenziana de Florencia, encontramos la famosa ‘Mensura Christi’. Bajo la imagen de Cristo resucitado y togado hay una unidad de medida, como una cinta, a partir de la cual se puede calcular su estatura, con una inscripción que recita:
“Haec linea bis sexties ducta mensuram dominici corporis monstrat. Sumpta est autem de Constantinopoli ex aurea cruce facta ad formam corporis Christi”.
(Esta línea multiplicada dos veces seis veces (es decir doce veces) lleva a la medida del cuerpo del Señor. Fue tomada en Constantinopla de la Crux Aurea hecha sobre la forma de Cristo).
La longitud de esta cinta dibujada es de unos 15 cm, lo que llevaría a una estatura de Cristo de unos 180 cm, que es más o menos la estatura que se atribuye a Cristo por diferentes sindonólogos y por la Iglesia Oriental, con pocas diferencias entre ellos.
– Códice manuscrito del siglo XIII donde encontramos una medida que, multiplicada por 12 daría la “Mensura Christi” o estatura de Cristo
Cintas o cordeles que reproducían la estatura de Cristo o una parte de su cuerpo se utilizaban para rezar, o para ser guardados como amuletos o para ser colgados en casa como un guardián que mantuviera alejada toda desgracia, porque mirándolos cada día se evitaba morir de muerte súbita y sufrir daños a causa de incendios, tempestades, etc. Por lo tanto tenían un valor apotropaico y taumatúrgico, y eran también denominados (Longitudo Christi) la Longitud de Cristo.
Llegados a este punto es importante tener presente que el método que hoy utilizamos para medir, el sistema métrico-decimal, no fue inventado hasta el final del siglo XVIII y eliminó todo lo que había de personal o relativo a una persona con respecto al modo antiguo de medir. Decimos que hemos pasado de un sistema muy ligado al hombre, más personalizado (un brazo, un pie) a uno más aséptico y abstracto, que toma como referencia una pequeñísima parte de la distancia entre el ecuador y el Polo Norte. Además, estas medidas basadas en la vida cotidiana y en la persona, podían variar sensiblemente de una zona a otra de la geografía.
“La Verdadera Longitud de Nuestro Señor Jesucristo”. Cinta de papel (Siglo XV, Alemania). Mühlviertler Schlossmuseum, Freistadt, Austria
Este hecho ha posiblemente contribuido a que la devoción por estas cintas, que con el tiempo se había convertido casi en una superstición, a partir del siglo XVIII empezara a menguar hasta desaparecer casi del todo.1 Una vez eliminado el ‘factor humano’ que creaban la sensación y el misticismo necesarios para hacer creer que la longitud de la cinta podía capturar alguna presencia de Cristo, estas cintas cayeron en desuso.
Esta medida en Occidente se reprodujo de diferentes maneras. Pero tal vez la que llama más la atención es la ‘Mensura Christi’ que hoy podemos ver en el claustro de la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma. Se trata de cuatro columnitas de 1,83 m de alto, sobre las cuales está apoyada una losa de mármol. Sobre esta última volveremos más adelante.
-Rótulo que identifica la ‘Mensura Christi‘, que identifica la foto al principio de este artículo. Claustro de la basílica de San Juan de Letrán, Roma
Hasta finales del siglo XVI, esta particular ‘Mensura Christi’ estaba en la Sala del Concilio del anexo Palacio Lateranense hasta que esta sala fue destruida para dejar espacio al nuevo palacio. Estaba situada en el centro de la sala y servía de fondo al trono papal. Por lo tanto el papa estaba delante de una estructura que reproducía la estatura de Cristo y en cierto sentido se fundía con la misma sugiriendo que Cristo en ese momento se hacía presente en la persona de su representante en la Tierra. Esta estructura era también utilizada en diferentes ritos, como por ejemplo el de pasar bajo ésta antes de unirse a una procesión. En 1588 la ‘Mensura Christi’ fue llevada dentro de la basílica y sucesivamente al claustro.
– Cruz en falso pórfido llamada ‘Crux Mensuralis‘. Abadía de San Nilo, Grottaferrata (Roma)
Otra ’Mensura Christi’, y más precisamente una ‘Crux Mensuralis’ podemos verla en la abadía de San Nilo, en Grottaferrata, a pocos kilómetros de Roma, y fue realizada, en falso pórfido, hacia finales del siglo XIX a partir de las medidas de la Sábana Santa. Esta cruz habría sustituido a otra, más o menos de las mismas medidas, de la que no se conoce el material y que probablemente ya existía en la época de la fundación de la abadía en 1004. Esta cruz habría representado las medidas de Cristo, pero no está claro de dónde las habrían tomado. Habría que preguntarse si los monjes que fundaron la abadía, basilianos, una congregación griego-bizantina que venía de Calabria que en aquél entonces pertenecía al imperio bizantino, no conocieran las medidas de la cruz áurea de Justiniano. Debido a su estado avanzado de deterioro que no permitía establecer las medidas exactas, en 1890 el entonces abad pidió al Cardenal de Turín las medidas de la Sábana Santa y éste envió un dibujo de la misma con las medidas exactas que sirvieron para realizar esta nueva cruz.
Otra medida de Cristo la hallamos en el complejo de ‘Santo Stefano’ de Bolonia2, una columna que habría sido traída de Jerusalén por Petronio, obispo de la ciudad. Según esta columna la estatura de Cristo habría sido de 1,73 m.
– Columna que representa la estatura de Cristo. Cripta de la Chiesa del Crucifijo. Complejo de Santo Stefano, Bolonia
Y ahora volvamos a la losa de mármol apoyada sobre las 4 columnitas de la ‘Mensura Christi’ de San Juan de Letrán. Una inscripción por encima de ésta recita: “Et super vestem meam miserunt sortem” (echaron a suerte sobre mi vestimenta), refiriéndose a una parte del Salmo 22 de la Vulgata, incluida también en el Evangelio de Juan:
“Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza. Por tanto, se dijeron unos a otros: «No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será»; para que se cumpliera la Escritura: «Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes»”.(Jn 19, 23-24)
– Letrero que indica che el objeto 165 (Et super vestem meam…) se refiere a la losa de pórfido rojo (objeto 166) visible bajo el baldaquino de la ‘Mensura Christi‘
Normalmente los judíos eran sepultados con su vestimenta, pero en el caso de los condenados a muerte sus vestidos se daban a los soldados. Esta túnica3, siendo inconsútil, no podía ser dividida como hicieron con el resto de la vestimenta, razón por la cual la echaron a suertes. Esta losa de mármol, según el arquitecto Palladio (1508-1580), habría sido la utilizada por los soldados para echar los dados.
Pero la inscripción por encima de la ‘Mensura Christi’ se presta a confusión. De hecho, un rótulo más pequeño indica, en cambio, que los soldados no echaron los dados sobre esta losa de granito, sino sobre otra de pórfido rojo adosada a la pared situada ‘debajo’ de la que está apoyada en la columnitas (ver figura al principio de este artículo).
Según un inventario de reliquias de la basílica de 1518, la losa de granito habría sido el banco de transacciones donde habrían sido contados los treinta denarios, el precio de la traición de Judas. Y poner esta lápida sobre las columnas que indican su medida ha probablemente un valor simbólico: treinta denarios fueron el precio de Cristo y por lo tanto la medida de su valor.
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1.- Llamo la atención sobre el hecho que hasta hace unos pocos decenios se ha mantenido una costumbre por parte de los peregrinos de comprar cintas con la medida de algunas vírgenes de famosos santuarios, y también con la medida de algunas imágenes importantes, como por ejemplo la de la Verónica en Roma, tradición que se ha mantenido durante siglos. Estas cintas se ataban normalmente en la muñeca o se colgaban del cuello con una medalla con la misma imagen.
– Le storie dell’Arca di Noè. Affresco di A. Luini, 1556. Chiesa di San Maurizio, Milano
“Allora Dio disse a Noè: «È venuta per me la fine di ogni uomo, perché la terra, per causa loro, è piena di violenza; ecco, io li distruggerò insieme con la terra. Fatti un’arca di legno di cipresso; dividerai l’arca in scompartimenti e la spalmerai di bitume dentro e fuori.[ …..] Ecco io manderò il diluvio, cioè le acque, sulla terra, per distruggere sotto il cielo ogni carne, in cui è alito di vita; quanto è sulla terra perirà. Ma con te io stabilisco la mia alleanza. Entrerai nell’arca tu e con te i tuoi figli, tua moglie e le mogli dei tuoi figli. Di quanto vive, di ogni carne, introdurrai nell’arca due di ogni specie, per conservarli in vita con te: siano maschio e femmina. [….] Quanto a te, prenditi ogni sorta di cibo da mangiare e raccoglilo presso di te: sarà di nutrimento per te e per loro». Noè eseguì tutto; come Dio gli aveva comandato, così egli fece.” (Gen 6, 13-22)
“Nel settimo mese, il diciassette del mese, l’arca si posò sui monti dell’Ararat.” (Gen 8,4)
Per secoli si sono succedute spedizioni al Monte Ararat alla ricerca del suo tesoro nascosto: l’Arca di Noè. Questo monte, in realtà un vulcano, alto più di 5.000 metri, si trova ai confini tra l’Armenia e la Turchia. Oggi appartiene a quest’ultima ma aveva sempre fatto parte dell’Armenia storica, che si estendeva dal Sud del Caucaso fino ai monti del Tauro. Però la Bibbia dice che l’arca si posò sui monti dell’Ararat, al plurale. E in realtà sono due, il grande e piccolo Ararat (in armeno il Masi e il Sis), ma la Bibbia potrebbe solo indicare la zona.
– Il Grande e il Piccolo Ararat
Esploratori di ogni epoca sono andati alla ricerca del relitto e di alcuni di loro ne sono giunte le testimonianze. Beroso il Caldeo sacerdote, astronomo e storico babilonese, nel 275 a.C. ha scritto circa le abitudini dei pellegrini che scalavano l’Ararat per ‘grattare via la pece dalle pareti dell’Arca per farne amuleti,’ e descrive l’Arca visibile sul Monte Ararat. Lo stesso racconta Flavio Giuseppe, storico ebreo del primo secolo, nel suo libro “La storia dei giudei”. La tradizione vuole che l’imperatore bizantino Eraclio abbia tentato il viaggio nel VII secolo. Tra le testimonianze più celebri c’è quella di Marco Polo riportata nel suo racconto “Il Milione” del 1299, dove narra che all’epoca c’erano moltissime visite all’arca. Molti di questi pellegrinaggi sono stati più recentemente sostituiti da viaggi di esploratori e da spedizioni scientifiche.
– Il Diluvio Universale. Michelangelo Buonarroti. Cappella Sistina
Ma è esistito davvero il Diluvio Universale? Quello che in passato veniva accettato come un fatto storico poi, per mancanza di evidenze scientifiche, passò ad essere considerato un racconto o un mito. Ma adesso entra di nuovo in gioco la storicità del fatto: forse non fu esattamente un diluvio, ma potrebbe essere stato un disastro naturale, a livello locale o mondiale.
Ecco le teorie principali: lo scioglimento del ghiacciaio Laurentide nel nono millennio a.C. con aumento del livello del Mar Nero con conseguente grande inondazione; una grande esondazione del Tigri e dell’Eufrate che annegò tutto il mondo conosciuto; grandi caverne sotterranee collegate e piene d’acqua fortemente compresse sotto uno spessore di 10 miglia dalla crosta terrestre che eruppero improvvisamente provocando una reazione a catena ed eruzioni similari in molti altri punti del mondo, inondando la terra dal basso verso l’alto (teoria delle idroplacche); scioglimento di una glaciazione intorno al 9.500 che provocò un maremoto a scala mondiale, che tutte le culture avrebbero chiamato ‘diluvio’.
Non a caso il Diluvio Universale ha dei parallelismi in altre culture. Più di 200 miti ci parlano di un diluvio o di grandi catastrofi, alcuni anteriori e altri posteriori al nostro diluvio, provocati da divinità per punire l’iniquità degli uomini. Ma fu nell’epopea di Gilgamesh (secondo-terzo millennio a.C.) dove si parla per la prima volta di un diluvio.
– Tavoletta di argilla con scrittura cuneiforme dove viene descritto il Diluvio Universale, trovata nella bibliteca del palazzo di Ninive. British Museum, Londra
La scoperta nel 1844 dei ruderi del palazzo di Ninive, capitale dell’Assiria, porta con sé il ritrovamento di migliaia di tavolette d’argilla scritte con scrittura cuneiforme. Nel 1872 vengono decifrate e una di queste narra la storia del Diluvio. L’arca descritta era di forma circolare, come un coracle molto grande, della quale vengono riportate anche le misure. A poco a poco tutte le tavolette sono decifrate e così è stato possibile ricostruire l’epopea di Gilgamesh, il poema più antico del mondo, di mille anni anteriore all’Iliade, contenuta in dodici di queste tavolette.
Gilgamesh era re della città sumera di Uruk, in Mesopotamia, intorno al 2.750 a.C., il quale, dopo aver perso il suo grande amico Enkidu va in cerca di un rimedio contro la morte. Ricorre al saggio Utpanishtim, che gli racconta che gli dei lo salvarono dal diluvio universale, insieme a sua moglie, e gli concessero l’immortalità. E per questo motivo non poteva essere concessa di nuovo.
– Utpanishtim sull’Arca. Una delle tavolette dell’Epopea di Gilgamesh
Il Diluvio è presente, in un modo o nell’altro, nella storia di tutte le civilizzazioni. Questo è il motivo principale che porta a dedurre che non si tratta solo di un racconto letterario ma anche di un resoconto di un qualche fenomeno naturale. Citeremo solo alcuni di questi racconti.
Vaivasvata Manu è per gli indiani il progenitore della razza umana. È avvisato da un pesce che l’umanità sarà distrutta da un diluvio e quindi deve costruire un’arca per salvare sé stesso e la sua famiglia. Nella letteratura greco-romana Deucalione e sua moglie Pirra emulano Noè e si salvano dal diluvio. Ricevono poi l’ordine da Zeus di ripopolare la terra lanciando pietre indietro che diventano uomini e donne. Nella mitologia incaica si racconta che il dio Huiracocha inonda la Terra per distruggere una razza di giganti. Nel continente americano una leggenda degli indios Mapuche racconta di come un uomo, la moglie e i figli sopravvivono a un diluvio mentre il resto degli uomini si trasformano in pesci.
– Vaisvasvata Manu e Saptarishi. Miniatura del 1890
E adesso veniamo ai punti salienti degli ultimi due secoli che riguardano la possibile scoperta dell’Arca.
Nel 1840, l’ultima eruzione dell’Ararat causa un gigantesco terremoto creando una grande crepa in un burrone che provoca lo spostamento di un ghiacciaio facendo sì che la ‘possibile’ arca scompaia nel ghiaccio.
Nel 1876 l’avvocato e politico britannico James Bryce sale sul monte Ararat e afferma di aver trovato un pezzo di legno lavorato, lungo circa 1,20 m. dello spessore di 20 cm, che aveva tutti i requisiti per essere una parte dell’arca.
Nel 1916, Vladimir Rosskowizky, un esploratore russo, assicura di aver trovato, a 4.000 m di altitudine sul Monte Ararat, un’imbarcazione seminterrata sotto il ghiaccio. Lo zar Nicola II invia quindi una spedizione che conferma che la scoperta corrisponde all’Arca. Si prendono campioni e foto che furono considerati prove definitive. La Rivoluzione Sovietica pone fine al regime zarista e le prove scompaiono per sempre.
Nonostante la salita sul Monte Ararat abbia bisogno di un permesso speciale, dovuto soprattutto al fatto che la maggior parte del tempo è ghiacciato (ma anche, in alcuni periodi, per la situazione geopolitica), questo non ha scoraggiato, dopo la Seconda Guerra Mondiale, molti esploratori e spedizioni.
– Prima foto aerea del l’Anomalia dell’Ararat’
Nel 1949 un aereo spia della Forza Aerea degli Stati Uniti, mentre fa una mappatura della zona dell’Ararat, fotografa una struttura a 4.650 m, nel sito archeologico di Durupinar, a 29 Km dal Monte Ararat, quella che poi sarà chiamata “l’Anomalia dell’Ararat”. Ma la foto non fu divulgata perché ritenuta segreta, come molte altre prese posteriormente in altre occasioni, nei decenni successivi, sia da un aereo che da un satellite.
Nel 1955, Fernand Navarra, un alpinista francese, tira fuori dal fondo di un crepaccio profondo ventiquattro metri un pezzo di legno lavorato. Cosciente che le autorità non gli avrebbero permesso di portarselo via lo fa a pezzi e lo porta via di nascosto. I pezzi sono esaminati da varie università ma non si è potuto stabilire che appartenessero all’arca, nonostante la loro antichità.
– Formazione geologica a forma di barca. Sito archeologico di Durupinar
Nel 1965 un aviatore turco fotografa quello che si credeva fosse l’impronta di un’imbarcazione fra due campi di ghiaccio sull’Ararat. Quest’ ‘impronta’, è uguale a quella già fotografata dal satellite, chiamata ‘l’Anomalia dell’Ararat’, che ancora non era stata pubblicata. Si tratta di una formazione geologica inusuale a forma di foglia o barca, le cui misure son abbastanza simili a quelle descritte nella Bibbia1.
del 1974, due gruppi vanno sul monte Ararat per filmare dei documentari sulle ricerche dell’arca. Entrambi i gruppi asseriscono di avere visitato il luogo dove Fernand Navarra trovò il legno, ma non trovano nulla che possa provare in modo conclusivo la presenza dell’arca di Noè.
A questo riguardo è interessante sottolineare la notevole mancanza di fiducia e cooperazione tra i gruppi partecipanti alle ricerche. Navarra racconta che, quando il suo gruppo tornava dall’Ararat con il legno reputato di provenienza dell’arca, incontrarono altri due gruppi diretti al monte. Navarra racconta che il suo gruppo non rese gli altri partecipi della propria scoperta. Era evidente lo spirito di rivalità.
– Ron Wyatt a Durupinar
Nel 1977 Ron Wyatt2, vede una foto del sito di Durupinar e decide di fare una spedizione che sarà ripetuta nel 1985 insieme a David Fasold(ex ufficiale della Marina Mercantile americana) e al geofisico Baumgardne. Con l’aiuto di un radar rilevano una grande struttura sotterranea a forma di barca e credono di aver trovato l’arca pietrificata oltre ad una trave di legno coperta di resina e bitume, anch’essa pietrificata. Trovano dei peli di color rosso ed escrementi di animali. E anche delle grosse pietre, che poi chiamò ‘ancore’3 , che sarebbero servite a mantenere ferma l’arca. Le misure della struttura coincidono con quelle dell’arca della Bibbia.
– Teoria delle ancore di David Fasold
– David Fasold con una pietra-ancora
Nel 1995 vengono finalmente pubblicate le foto de “l’Anomalia dell’Ararat” e questo ravviva la febbre dell’arca.
Nel 2010, dei ricercatori evangelici cinesi e turchi assicurano di aver trovato una parte importante dell’imbarcazione, a cui l’esame del carbonio 14 le avrebbe assegnato un’antichità di 4.800 anni. Però presto venne dimostrato che se trattava di un montaggio fraudolento.
Nel 2022-23 una spedizione di scienziati di università turche e americane assicurarono di aver trovato i resti dell’Arca di Noè a Durupinar. Analizzano circa 30 campioni di roccia e terreno trovati in una concrezione della grande struttura a forma di nave, e i risultati rivelano che hanno circa 5.000 anni di antichità. Trovano anche segni di attività umana fra il 5.500 ed il 3.000 a.C. Però mancano ulteriori studi per avallare quest’ipotesi.
Non solo, ma è stato ultimamente accertato che la formazione di Durupinar è una roccia del tutto naturale, e che la sua forma, che fa pensare ad un’imbarcazione, è del tutto casuale. Questo non toglie che è evidente che una sorta di diluvio o catastrofe naturale deve essere avvenuta, ma gli scienziati non sono ancora d’accordo su quale esattamente, e come. Mentre alcuni sostengono la possibilità di un’inondazione su larga scala, altri puntano a eventi più localizzati.
Quindi, fino a quando non ci saranno evidenze inconfutabili, le supposte prove che ‘dimostrano’ il ritrovamento dell’Arca di Noè non hanno per il momento valore scientifico.
Nonostante ciò, la passione e la curiosità degli studiosi non si sono affievolite, spinti dalla speranza di scoprire il gran tesoro nascosto.
– Centro visitatori nel Parco Nazionale dell’ Arca di Noè, che include il sito di Durupinar. Si trova sulle colline a est della città di Dogubabyazit
A questo punto sembra chiara l’unica verità emersa finora: nel villaggio di Dogubabyazit, ai piedi del monte Ararat, una generazione di pastori, guide montane, lavoratori e politici si sta arricchendo con gruppi di scienziati, scalatori o pellegrini alla ricerca di una prova tangibile della famosa imbarcazione.
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1.- La Bibbia indica quale erano se misure dell’Arca: 300 cubiti di Lunghezza = 150 metri, 50 cubiti di larghezza = 25 metri e 30 cubiti di altezza = 15 metri.
2.- Wyatt, di religione avventista, lasciò la sua professione di infermiere-anestesista per dedicarsi all’archeologia biblica. Fu un “archeologo dilettante” che dedicò gran parte della sua vita a questa sua passione. Si dice che fra le decine di oggetti o siti da lui scoperti, ci sia anche l’Arca dell’Alleanza.
3.- Sono pietre a forma oblunga che Wyatt mise in piedi, come se fossero monoliti. Fasold ipotizzò che fossero ancore o pesi usati per stabilizzare l’arca mentre galleggiava, fra l’altro perché presentano dei fori nella parte superiore che potrebbero essere serviti per far passare una corda, essendo tipiche nelle imbarcazioni antiche.
La Corona di Spine torna a Notre Dame. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui
Después de cinco años del incendio que ha devastado la catedral de Notre Dame, ocurrido un triste 15 de abril de 2019, el pasado 8 de diciembre se han vuelto a abrir, de manera solemne, las puertas de la nueva Notre Dame, completamente restaurada, con una suntuosa ceremonia encabezada por el arzobispo de París, Laurent Ulrich, y a la cual has asistido el presidente Macron y muchos líderes mundiales.
Afortunadamente, en ese terrible incendio las reliquias más preciosas de la catedral pudieron ser salvadas1 y guardadas, hasta la reapertura de la catedral, en una caja fuerte en el Ayuntamiento de París.
Entre estas reliquias, la más preciosa es la Corona de Espinas que ha sido devuelta a su catedral el pasado 13 de diciembre, con una solemne ceremonia presidida por el arzobispo de París con la presencia de los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro y ante unos 2.000 feligreses. La corona, apoyada sobre un cojín de terciopelo, fue llevada en procesión desde el altar mayor hasta su nuevo relicario, situado en la nave derecha.
El relicario ha sido realizado por artesanos de la Fondation de Coubertin de París a partir de un diseño de Sylvain Dubuisson. Se trata de una gran custodia de forma circular, alta casi cuatro metros, engarzada con espinas de bronce y apoyada sobre una estructura de madera de cedro2. Está decorada son 396 cabujones de vidrio grabados con una marca en forma di cruz que reflejan la luz, con en el centro una semiesfera de acero inoxidable azul intenso, que alberga la reliquia, y que destaca sobre el halo de doce círculos concéntricos formados por los cabujones cuadrangulares. Está previsto un sistema de iluminación de fibras ópticas para realzar la reliquia garantizando, al mismo tiempo, su óptima conservación.
El relicario contiene también un clavo de la crucifixión y un fragmento de la cruz, aunque estas últimas dos reliquias no serán expuestas al público.
La Corona de Espinas se expondrá a la veneración pública todos los viernes entre el 10 de enero y el 18 de abril de 2025, que será viernes santo. Después, todos los primeros viernes del mes.
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1.- Las reliquias de los santos patronos de la ciudad, San Denis y Santa Geneviève; la túnica de Luis IX, el rey santo; un presunto clavo de la crucifixión de Cristo y la Corona de Espinas. Ésta, estaba precedentemente conservada en la cercana Sainte Chapelle. En Notre Dame se mostraba a los fieles cada viernes de cuaresma.
La Corona de Espinas vuelve a Notre Dame. Puedes leer este artículo en español abriendo este enlace
Dopo cinque anni dall’incendio che ha devastato la cattedrale di Notre Dame, avvenuto un triste 15 aprile 2019, l’8 dicembre scorso si sono riaperte solennemente le porte della nuova Notre Dame, completamente restaurata, con una spettacolare cerimonia guidata dall’arcivescovo di Parigi Laurent Ulrich e alla quale hanno assistito il presidente Macron e molti leader mondiali.
Fortunatamente in quel terribile incendio le reliquie più preziose delle cattedrale poterono essere salvate1 e conservate, fino alla riapertura della cattedrale, in una cassaforte nel municipio di Parigi.
Fra queste reliquie, la più preziosa è la Corona di Spine che è stata riportata nella cattedrale lo scorso 13 dicembre, con una solenne cerimonia presieduta dall’arcivescovo di Parigi, la presenza dei Cavalieri dell’Ordine del Santo Sepolcro e dinanzi a 2.000 fedeli. La corona, appoggiata su un cuscino di velluto, fu portata in processione dall’altare maggiore al suo nuovo reliquiario, situato nella navata di destra.
Il reliquiario è stato realizzato da artigiani della Fondation de Coubertin di Parigi su disegno di Sylvain Dubuisson. Si tratta di una grande custodia circolare, alta quasi 4 metri, incastonata di spine di bronzo e appoggiata su una struttura di legno di cedro2 . È decorata con 396 cabochon di vetro impressi con un marchio a forma di croce che riflettono la luce, con al centro una semisfera in acciaio inossidabile blu intenso, che ospita la reliquia, che stacca sull’alone dei dodici circoli concentrici formato dai cabochon quadrangolari. Il tutto prevede un sistema di illuminazione a fibre ottiche per valorizzare la reliquia garantendone, al tempo stesso, una conservazione ottimale.
Il reliquiario ospita anche un chiodo della crocifissione e un frammento della croce, sebbene queste ultime due reliquie non saranno esposte al pubblico.
La Corona di Spine sarà esposta alla venerazione pubblica tutti i venerdì fra il 10 gennaio ed il 18 aprile 2025, che sarà Venerdì Santo. Poi, tutti i primi venerdì del mese.
Eppur si muove…. Le reliquie di Galileo Galilei. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui
El 8 de enero di 1642 murió Galileo Galilei uno de los más grandes científicos de todos los tiempos, después de haber sido obligado en 1633 ante el Tribunal del Santo Oficio a renegar de la teoría heliocéntrica, ya formulada por Copérnico, que sostiene que la Tierra y los planetas giran alrededor del sol.
Su sepulcro monumental está en la Basílica de Santa Croce de Florencia, lugar que alberga las sepulturas de muchos famosos personajes de la cultura y del arte. Galileo dejó escrito en su testamento su expreso deseo de ser sepultado en este lugar, siendo ésta también la voluntad del Gran Duque de Toscana.
Pero, debido a la fuerte oposición e intransigencia de la Iglesia, que aún lo consideraba como un hereje, fue sepultado en Santa Croce, esto sí, pero en un cuartito al lado de la capilla de los Novicios, en la misma basílica. Vincenzo Viviani, su discípulo predilecto, invirtió todos sus bienes, toda su ciencia y el resto de su vida en dar a conocer y perpetuar las obras del maestro y para que le construyeran un mausoleo digno. Éste fue finalmente inaugurado en el 1737, fecha en la que la Iglesia finalmente consintió, aún con ciertas reticencias, a que trasladasen los restos del genio desde el cuartito donde aún se hallaban al nuevo sepulcro. Pero no fue un gesto de reconciliación entre Iglesia y Estado, o entre Curia y Ciencia. Al nuevo sepulcro fueron llevados también los restos de Viviani, que murió en el 1703 sin poder haber visto cumplirse el fruto de su incesante labor.
La ceremonia se desarrolló en presencia de muchos importantes exponentes de la sociedad de la época pero con total ausencia de representantes de la Iglesia que, todavía casi un siglo después de su muerte, seguía considerando las teorías de Galileo como una amenaza al orden preestablecido.
Pero cuando fue abierto el ataúd para el reconocimiento del cadáver, sucedió algo extraño: algunos hombres ilustres allí presentes, es decir Anton Francesco Gori, anticuario florentino, Vincenzo Capponi, marqués y Superintendente de la Academia Florentina, y Antonio Cocchi, médico, literato y primer Masón de la Toscana, “extirparon” del cuerpo de Galileo, utilizando un cuchillo, tres dedos de la mano derecha, o sea pulgar, índice y medio, la quinta vértebra lumbar y un diente, con el fin de guardarlos para sí.
Esto demostraba cuánto fuera apreciado y estimado Galileo en los ambientes cultos de la época, hasta tal punto que a menos de un siglo de su muerte ya se había convertido en un mito, un ‘monstruo sagrado’ de la ciencia y por consiguiente se consideraba que sus reliquias tenían un gran valor simbólico.
– Sepulcro de Galileo. 1737 . Basílica de Santa Croce, Florencia
El dedo medio, sustraído por Gori, pasó, alrededor de 1760, a Angelo Maria Bandini, quien lo hizo exponer en la biblioteca Laurenziana de la que era director. En 1841 fue trasladado a la Tribuna de Galileo en el Museo de Física e Historia Natural de Florencia y finalmente, en 1927, al el Museo de la Historia y de la Ciencia, donde se encuentra actualmente.
– Dedo medio de Galileo
– Relicario en madera con las reliquias de Galileo: los dedos índice y medio de la mano derecha y un diente. Está coronado por un pequeño busto de Galileo. Museo Galileo, Florencia
-Quinta vértebra lumbar de Galileo. Universidad de Padua
La vértebra cogida por el Doctor Cocchi llegó en 1823 a la Universidad de Padua, donde Galileo había enseñado durante veinte años, y donde está actualmente expuesta. El pulgar, el índice y el diente, cogidos por el marqués Capponi pasaron por diferentes manos hasta que en 1905 se perdió su rastro. Fueron descubiertos fortuitamente en 2009 en una subasta pública. Se puso a la venta un extraño relicario de madera, rematado por un busto en miniatura, también de madera, que contenía una ampolla de vidrio con dos dedos y un diente. El comprador, un coleccionista florentino, se dio cuenta de la semejanza del pequeño busto con Galileo y sospechó de lo que podía tratarse. Una vez adquirido, se puso en contacto con la Superintendencia del Patrimonio Histórico que, después de muchos estudios, confirmó que se trataba de los restos perdidos de Galileo. Ahora están expuestos junto con el dedo medio y al resto de otros objetos de Galileo, en el Museo de la Historia y de la Ciencia de Florencia, rebautizado en el 2010 con el nombre de Museo Galileo, en una sala dedicada al gran científico, la Sala VII, “El nuevo mundo de Galileo”. Reporto, a continuación, el texto que describe esta sala:
“La sala dedicada al científico pisano constituye el corazón del Museo Galileo. Aquí están expuestos los únicos dos catalejos que nos han llegado; la lente objetiva del catalejo con el cual, en enero de 1610, el científico observó por primera vez los satélites de Júpiter; el compás geométrico y militar que puso a punto en los años paduanos; ejemplares de otros instrumentos ideados por él y modelos didácticos para ilustrar los resultados fundamentales adquiridos en sus investigaciones de mecánica. A lo largo del eje central de la sala se encuentra el busto de mármol esculpido por Carlo Marcellini por encargo de Cósimo III de Médicis. Se observan, además, algunas reliquias del Galileo santo laico de la ciencia: el pulgar, el índice y el dedo medio de la mano derecha, además de un diente, extirpados del cuerpo de Galileo en el momento de la traslación de sus restos al sepulcro monumental de Santa Croce”.1
– Museo Galileo, Florencia. Sala VII: El nuevo mundo de Galileo
-Relicarios con tres dedos y un diente de Galileo. Museo Galileo, Florencia
Pero si Galileo pudo tener una sepultura más digna después de casi un siglo desde su muerte se debió sobre todo al empeño del último de los Médicis, Gian Gastone quien, aconsejado por un grupo de influyentes intelectuales, estaba decidido a limitar el poder y la injerencia de la Iglesia a través de la laicización del Estado. Y también fue gracias a la influencia de la masonería, que llegó a la Toscana en 1735, que impulsó una modernización de la cultura y de la ciencia manteniendo una neta posición anticlerical. Por lo tanto, sepultar con todos los honores al ‘hereje’ Galileo significaba enviar un claro mensaje de desvinculación del poder de la Iglesia por parte del poder del Estado, además de rendirle homenaje, no solo por su gran contribución a la ciencia sino también por ser símbolo y mártir de la libertad de pensamiento. Como también lo era el gesto, por parte de los eruditos, de adueñarse de una práctica religiosa, la de la veneración de las reliquias, confiriéndole nuevos significados y diferentes valores.
Pero las verdaderas reliquias de Galileo, los verdaderos tesoros, son los instrumentos creados por él y sus obras que hablan de sus teorías y de sus descubrimientos.
Galileo fue rehabilitado por la Iglesia tan solo el 31 de Octubre del 1992, cuando Juan Pablo II anuló la condena infligida por el Santo Oficio al científico, es decir después de 360 años desde que fue condenado ‘al silencio’.
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1.- En el Museo Virtual de Galileo es posible ver todos los objetos expuestos en la Sala VII, con explicaciones y vídeo.
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Para saber más: A. Castronuovo. A indicare astri: Il dito di Galileo; en: Ossa, cervelli, mummie e capelli. Macerata 2016