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Reliquiosamente

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Comparación entre el culto a los héroes griegos y a los mártires cristianos

30 venerdì Gen 2026

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Culto a los héroes, culto a los mártires, dies natalis, heroon, heros, Martyrium

Il culto degli eroi greci e dei martiri cristiani a confronto – Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

 – Procesión de mártires. Mosaico. Basílica de Sant’Apollinare Nuovo, Ravenna (Italia)

Desde tiempos inmemoriales, las comunidades humanas han sacralizado a sus personajes ejemplares. Hacerlos inmortales para mantener imperecedero su ejemplo, de modo que sirva de guía a la sociedad y a todas las generaciones futuras, es el propósito de estas comunidades. En este contexto, el papel de la sociedad es fundamental. No existe ni mártir ni héroe si la sociedad no lo recuerda.

Sin embargo, el primer requisito para salvar a estas personas de la muerte en la memoria colectiva es precisamente la muerte misma, porque tras la muerte comienza su vida eterna. La muerte convierte en inmortal a un ser mortal, que así será recordado y vivirá para siempre.

Y para mantener vivo el recuerdo es necesario crear el culto, cuya evolución determinará una identidad comunitaria, y un lugar de culto. Un lugar específico preparado ad hoc que, en el caso del héroe griego, se llamaba heroon y, para el mártir cristiano, martyrium. Por los numerosos puntos en común, existe un consenso casi unánime en considerar el culto de los mártires cristianos heredero del culto de los héroes, a pesar de las diferencias en su evolución y motivación.

– Alejandro Magno visita el sepulcro de Aquiles. J.H. Schonfeld 1672

Lo que distingue tanto al héroe griego como al mártir cristiano del resto de sus contemporáneos es su manera de afrontar la muerte, aunque no sea la misma en ambos casos: para el primero se entendía como una forma de proyección social, mientras que para el segundo era el medio para obtener la vida eterna.

Debemos en gran parte a la arqueología el avance que se ha producido en el estudio de ambos casos: la arqueología del mundo clásico y la del mundo cristiano. Para el estudio del fenómeno heroico fueron fundamentales los textos de Homero. Precisamente por ello se habla también de “arqueología homérica”, que comprende básicamente los descubrimientos de los grandes arqueólogos H. Schliemann1 y C. Blegen2, apoyados por los estudios de M. Parry y M. Ventris. En la arqueología cristiana, una fuente inagotable han sido las catacumbas, cuyo estudio recibió un nuevo impulso con la creación en 1852 de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra y del Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana en 1952, retomando los estudios realizados por Antonio Bosio y Giovanni Battista De Rossi.

También las reliquias tienen un protagonismo particular tanto en el culto de los héroes como en el de los mártires. Homero cuenta cómo Aquiles dispone recoger los huesos calcinados de su querido amigo Patroclo, muerto a manos del troyano Héctor, para poder conservarlos en una urna que acogerá, como pidió el espíritu de Patroclo, también los suyos cuando llegue el momento, y hacer construir un túmulo donde será depositada la urna. El poder del héroe residía en sus huesos y por ello era importante que estuvieran a buen recaudo para evitar robos. Y si la presencia de los restos era la situación óptima, el poder evocador del héroe era tan grande que podía funcionar incluso en ausencia de estos, como en el caso de un cenotafio. Sin embargo, también los objetos que habían pertenecido al héroe eran objeto de culto: la lanza, el escudo, instrumentos musicales, vestimentas… y cualquier otra cosa, una práctica que encontramos idéntica en el culto de los mártires y de los santos cristianos.

– Martyrium de Cristo. Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén

La obra “El martirio de Policarpo”, del año 156, narra detalladamente el martirio del obispo de Esmirna, Policarpo, y es la primera de este género literario. En ella se lee que sus discípulos recogieron sus huesos y los depositaron en un lugar adecuado donde poder reunirse para celebrar el aniversario de su “nacimiento”, el Dies natalis, que es como se denomina la fecha del martirio, equivalente al nacimiento a la vida eterna. Con el paso del tiempo, las reliquias adquirieron un mayor protagonismo, pues se creía que podían transmitir la esencia del santo o incluso realizar milagros.

En el caso de los héroes griegos no se concebía el desmembramiento de los cuerpos como ocurría con los mártires y santos cristianos, cuyos cuerpos fueron fragmentados en muchas partes, exhibidas y veneradas como reliquias en distintos lugares del mundo cristiano.

El término hérōs designa a una persona extraordinaria, noble guerrero defensor de la patria, por encima de los mortales comunes, un semidiós que, sin embargo, muere como los seres humanos. El ideal heroico se transmite de generación en generación, sentando las bases de la educación griega. El héroe personificaba los ideales y la conducta de vida de los ciudadanos. Asumía una función vital para el bienestar de la comunidad gracias al culto que se le rendía en el lugar donde estaban enterradas sus reliquias, desde el cual protegía a la ciudad contra los enemigos, los saqueos, las hambrunas, las epidemias y los conflictos de todo tipo.

– Heroon de Paestum (Salerno, Italia). Construido alrededor del 600 a.C. y descubierto en 1954, este cenotafio fue erigido en honor del héroe fundador de la ciudad
– Recontrucción del heroon de Paestum (Salerno, Italia)

La arqueología, mediante el descubrimiento de los lugares de culto de algunos célebres héroes griegos, ha permitido datar el origen de este culto en torno al siglo VIII a. C., que coincide aproximadamente con el nacimiento de las polis, las ciudades-estado, y que se prolongó hasta la época helenística y la conquista romana (siglo I a. C.). Estos lugares, además de la tumba, podían contar con una estatua, una estela u otros elementos que recordaran al héroe. De simples monumentos iniciales pasaron poco a poco a convertirse en grandes espacios, verdaderos edificios porticados y rodeados por un recinto, donde se ofrecían tributos y sacrificios, generalmente de animales, seguidos de la posterior celebración de un banquete. Algunos recibían tributos extraordinarios y en su honor se celebraban fiestas públicas, con procesiones y actividades agonísticas, ecuestres y gimnásticas, similares a las destinadas a los dioses.

El término «mártir» comenzó a utilizarse en la Grecia clásica con el significado de «testigo»: así se denominaba a quienes testificaban en un tribunal. En la literatura cristiana primitiva y en el Nuevo Testamento, los «mártires» eran aquellos que habían sido testigos de la muerte y resurrección de Jesucristo, otorgando así al término el significado de «observador». Sin embargo, a partir del siglo II, el término «mártir» pasará a designar a una persona dispuesta a dar la vida por la fe cristiana que, al hacerlo, participaba de los sufrimientos de Jesús en su pasión y muerte. Las reliquias del mártir eran posteriormente trasladadas a un martyrium, que en un inicio era una tumba sencilla. Estas tumbas se transformaron poco a poco en edificios religiosos en los que era posible venerar al mártir mediante la celebración de ritos por parte de toda la comunidad, que generalmente concluían con la eucaristía.

 – Banquete eucarístico de los primitivos cristianos. Fresco, Catacumbas de San Calixto, Roma. Siglo II

Por lo tanto, podríamos decir que los mártires cristianos habrían sido los «héroes» de la fe del nuevo y naciente «pueblo cristiano». Ellos también se convirtieron muy pronto en ejemplos a seguir. Sin embargo, frente al aura divina que envuelve al héroe griego, el mártir cristiano opone la de la santidad, y nunca será considerado un dios ni de naturaleza divina. Además, el mártir no tiene una muerte heroica en el sentido clásico, ya que sufre la persecución y una muerte violenta, aunque demuestra un comportamiento heroico al soportar los peores tormentos. El héroe busca una muerte espectacular para dejar un recuerdo perpetuo de su conducta ejemplar en la memoria colectiva y no aspira a otra vida más allá de la terrenal, puesto que el Olimpo está reservado únicamente a los dioses. El mártir afronta la muerte por convicción religiosa, sabiendo que, si muere por su fe, obtendrá la vida eterna y la resurrección prometida por su Mesías.

Tanto el culto de los mártires como el de los héroes estuvieron influidos por el contexto histórico, social y político. Con el paso del tiempo, la sociedad ha ido creando nuevos héroes y nuevos mártires. Todos ellos responden a una misma necesidad: ofrecer modelos en los que inspirarse, que transmitan valores compatibles con nuestro estilo de vida y con nuestros problemas. Y no es difícil encontrarlos: basta con mirar a nuestro alrededor.

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1.- Conocido sobre todo por el descubrimiento de la ciudad de Troya en 1864 / 2.- Es famoso por el descubrimiento del sitio de Pilos y las excavaciones cerca de Troya en los años 30 del siglo pasado.

Para saber más:  

P. Brown. The cult of the saints. Chicago 1981

M.T. Fumagalli Beonio Brocchieri, G. Guidorizzi. Corpi gloriosi. Eroi greci e santi cristiani. Bari 2012

P. Santyves. I santi successori degli dei. L’origine pagana del culto dei santi (I testimoni della fede), Roma 2016

Las reliquias de San Lucas

02 venerdì Gen 2026

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Reliquie

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Carlos IV, Cementerio de Santa Giustina, Iglesia de San Lucas Cremona, Juliano el Apóstata, reliquias, San Lucas Evangelista, Santa Giustina de Padua, Vito Terribile Viel Martin

Le reliquie di San Luca. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– San Lucas evangelista – El Greco

Luca, probablemente la abreviatura de Lucano, era pagano y era médico. En la época de la predicación y muerte de Jesús él estaba lejos de Palestina. De hecho, Lucas era de Antioquía, capital de la provincia romana de Siria, la actual Antakya, en el sudeste de Turquía. Se convirtió al cristianismo hacia el año 40, gracias a la predicación de los primeros cristianos en esa ciudad. Por los Hechos de los Apóstoles, atribuidos a él mismo, y por las cartas de San Pablo, además de, como siempre, la tradición, tenemos mucha información sobre su vida junto a Pablo.

– San Lucas. Atribuido a Rafael. Roma, Accademia di San Luca

Lucas es considerado una persona de gran cultura, como consecuencia de haber recibido una sólida formación greco-helenista, acorde con el elevado estatus social correspondiente a su profesión. También cultivaba el arte y la literatura. Parece probable que conociera personalmente a la Virgen María, porque el Evangelio de Lucas es el único de los tres que da muchos detalles de la infancia y adolescencia de Jesús, que nos habla de la Virgen antes del nacimiento de Cristo, de la Anunciación, la visita a Isabel y el nacimiento de Juan el Bautista. San Lucas habría obtenido esta información directamente de María, único testigo todavía vivo. Siempre según la tradición, hizo varios retratos de ella, ya que la pintura era una de sus actividades preferidas. Sin embargo, no existen pruebas que demuestren esta habilidad suya. Son numerosos los retratos de la Virgen atribuidos a San Lucas presentes en varios lugares del mundo cristiano. Incluso muchos le atribuyen la primera imagen existente de la Virgen (siglos I–II), que puede verse en Roma, en las catacumbas de Santa Priscila. Todo esto ha hecho que sea considerado el iniciador de la iconografía cristiana. Esta tradición surge en el contexto de la controversia iconoclasta (726–843), y de la búsqueda de tradiciones que demostraran un origen apostólico del uso de las efigies sagradas, precisamente para contrarrestar la iconoclastia.

– Salus Populi Romani. Es la imagen más famosa de entre las atribuidas a San Lucas. Roma, Basílica de Santa María la Mayor

Sin embargo, sabemos muy poco de él después de la muerte de Pablo. Algunas fuentes indican que Lucas habría evangelizado Dalmacia, la Galia, Macedonia y Acaya. Luego Beocia, una antigua región de Grecia cerca de Corinto, sede de varios reinos importantes, como el de Tebas, ciudad donde habría muerto a los ochenta y cuatro años, célibe y sin haber tenido hijos. San Gregorio Nacianceno sostiene, en cambio, que fue martirizado en Patras junto con el apóstol Andrés.

En el 357 sus huesos fueron trasladados a Constantinopla, a la basílica de los Santos Apóstoles, bajo el emperador Constancio, junto con los de San Andrés. Años después, la iglesia fue destruida por un incendio que, sin embargo, no dañó los féretros con los cuerpos, que se encontraban bajo el pavimento de la iglesia, la cual fue reconstruida por Justiniano en 527. En 1177 fueron hallados en Padua en una caja de plomo, en el cementerio de Santa Giustina, y la atribución a San Lucas se debió a una inscripción en el interior de la caja que llevaba el nombre del santo y una doble cruz impresa en el exterior. En 1354 hubo un reconocimiento de las reliquias y, en esta ocasión, la cabeza fue llevada por el emperador Carlos IV1 a la catedral de San Vito, en Praga, donde se encuentra actualmente.

-Basílica de Santa Giustina, Padua

Pero, ¿cómo es posible que en el tesoro de la Basílica de San Pedro se exponga un busto relicario que contiene la cabeza de San Lucas? Esta reliquia fue llevada a Roma en 586 por Gregorio Magno, cuando era embajador del papa Pelagio II, como regalo del emperador Mauricio Tiberio. Cuando en Constantinopla se reconstruyó la basílica de los Santos Apóstoles en 527, en tiempos de Justiniano, se volvieron a colocar allí algunas cajas con las reliquias de Andrés, Lucas y Timoteo, pero sin abrirlas para verificar su autenticidad. Por lo tanto, la “cabeza de San Lucas” fue regalada y llevada a Roma de buena fe (¿?).

Además, también en Roma, en el museo de la Basílica de Santa María la Mayor, hay un brazo del apóstol, junto con el de San Mateo. Un dedo, en cambio, estaría en San Pedro del Vaticano y otras reliquias en otras iglesias. Dadas las duplicidades, en 1998 hubo un gran reconocimiento con exámenes a fondo. El análisis de carbono 14 del cráneo del Vaticano sitúa la datación de esta reliquia a partir del siglo V. El de Praga, en cambio, se fecha entre los siglos II y IV, perteneciendo al esqueleto de Padua, del cual se han verificado otros datos científicos que apoyan la autenticidad de la reliquia2.

– Caja de plomo con las reliquias de San Lucas en el momento de ser extraída del sarcófago para su reconocimiento

En cuanto a cómo y cuándo llegaron las reliquias del evangelista a Padua, ha habido diversas hipótesis: 1) que fueron traídas por los cruzados después del saqueo de Constantinopla en 1204, pero esta fue descartada inmediatamente porque las reliquias ya estaban en Padua desde 1177; 2) que las habría llevado a Padua en el siglo VIII, durante el período de las luchas iconoclastas, el sacerdote Urio, custodio de la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, junto con los restos de San Matías; las reliquias habrían sido posteriormente escondidas en el siglo IX, en el cementerio de Santa Giustina, para ponerlas a salvo de las incursiones bárbaras de los húngaros; 3) que llegaron en tiempos del emperador Flavio Claudio Juliano (361–363), más conocido como Juliano el Apóstata, probablemente para salvarlas de sus persecuciones. Y esta última hipótesis es, según la ciencia, la más probable. De hecho, en el último reconocimiento se encontraron en el sarcófago cientos de pequeñas costillas que, en un primer momento, se creyó que eran de ratones, pero un análisis más detallado reveló que pertenecían a una treintena de culebras (Coluber viridiflavus). Éstas habrían penetrado en el féretro y quedaron asfixiadas a causa de una inundación que afectó al cementerio paleocristiano de Santa Giustina. Sin embargo, este tipo de serpientes no está presente en Oriente, pero sí es muy común en el área padana. El radiocarbono las ha datado alrededor del 400–450 d.C.

-Sarcófago que contiene las reliquias de San Lucas. Basílica de Santa Giustina, Padua

La caja de plomo con las reliquias del evangelista fue trasladada a un arca de mármol construida en 1313. En 1562 se terminó la construcción de la nueva basílica de Santa Giustina, donde fue llevada el arca de mármol que, desde entonces, se encuentra en el transepto izquierdo.

Ahora bien, quedaría por desvelar el misterio de otras supuestas reliquias del evangelista presentes en Cremona, en la Iglesia de San Lucas —hoy a cargo de los Padres Barnabitas— donde existe precisamente un relicario que contiene nada menos que el cráneo del santo, además de su brazo con la mano izquierda…

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1.- El emperador Carlos IV fue un gran coleccionista de reliquias. Para saber más remito a la lectura del artículo “Los soberanos coleccionistas de reliquias”.

2.- La inspección, que fue realizada por un grupo multidisciplinario de expertos coordinado por Vito Terribile Viel Marin, titular de la cátedra de anatomía patológica de la Universidad de Padua, llevó a cabo exámenes de todo tipo, incluido el de radiocarbono 14, y concluyó en 2001. El esqueleto de Padua, completo salvo la cabeza, resultó ser el de un hombre de origen sirio, muerto entre los 75 y los 85 años, entre la segunda mitad del siglo I o comienzos del siglo V (según dos laboratorios distintos, Tucson y Oxford). En esa ocasión se hizo traer el cráneo de Praga y se comprobó que pertenece a este esqueleto. “En conclusión, no existe un solo elemento que contradiga que se trate del esqueleto de San Lucas Evangelista”, es la conclusión del estudio.

¿Existe el Purgatorio?

30 domenica Nov 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Curiosità

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Almas del Purgatorio, Ánimas Pezzentelle, Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, Iglesia Santa María de las Almas del Purgatorio ad Arco, Museo de las Almas del Purgatorio, Purgatorio, Victor Jouët

Esiste il Purgatorio? Puoi leggere quet’articolo in italiano cliccando qui

Si no has sido un gran pecador, o si lo has sido y te has arrepentido, pero aún te queda algún que otro pecadillo, todavía tienes la posibilidad de ir al Paraíso pasando antes por el Purgatorio que, como su propio nombre indica, sirve para “purgar” el alma y dejarla pura y ligera, lista para presentarse ante la puerta de San Pedro y así vivir eternamente al lado de Nuestro Señor.

El concepto de Purgatorio, como tercer lugar del más allá donde se purifican los pecados menores, es el resultado de una lenta y progresiva transformación de las creencias medievales, que llega a su culminación hacia la segunda mitad del siglo XII, aunque de algún modo pretende basarse en algunos pasajes bíblicos (Mt. 12, 32; 1 Cor. 3, 11-15) y en la costumbre de orar por los muertos para aliviar su condición y reducir su tiempo de estancia (2 Mac. 12, 39-46). Pero fue ciertamente Dante Alighieri, en su Divina Comedia, quien lo hizo famoso, dándole además una forma concreta: una montaña que surge del mar, compuesta por cornisas concéntricas.

La Iglesia Católica lo incluye en su Catecismo, formulando la doctrina de la fe relativa al Purgatorio, establecida sobre todo en los Concilios de Florencia y de Trento.

– Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, Roma

Pero si eres escéptico y necesitas ver para creer, entonces el Museo de las Almas del Purgatorio es el lugar ideal para ti. Se encuentra en Roma, en el Lungotevere Prati, en un local adyacente a la iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, la única iglesia neogótica de la capital. Más visitado por curiosos que por personas en busca de respuestas, este pequeño museo nació por iniciativa del padre Victor Jouët, misionero francés, quien en 1894 mandó construir una iglesia/oratorio en un terreno de su propiedad, con el fin de convertirla en la sede de la Asociación del Sagrado Corazón del Sufragio de las Almas del Purgatorio.

Un día del año 1897, en la capilla del Rosario se desató un incendio que misteriosamente no solo perdonó el cuadro del altar, sino que entre las llamas habría aparecido un rostro sufriente que quedó impreso en la pared. La fotografía de esta imagen puede verse en el museo.

Creyendo que se trataba de un alma del purgatorio que suplicaba ayuda y sufragio, el padre Jouët decidió buscar más testimonios de difuntos y de sus contactos con los familiares vivos. Así emprendió un largo viaje por Europa y reunió mucho material: huellas extraordinarias, fotografías, telas, hábitos, breviarios, testimonios de apariciones y manifestaciones de todo tipo.

El material recopilado fue expuesto en la sacristía de la iglesia para demostrar que las almas del Purgatorio intentan atraer la atención de los vivos para pedirles oraciones y misas con el fin de aliviar sus sufrimientos. Sin embargo, la colección sufrió una drástica reducción en 1921, algunos años después de la muerte del padre Jouët, ocurrida en 1912. Se eliminaron todos los objetos que no se consideraron absolutamente auténticos.

La colección expuesta actualmente está compuesta por una veintena de objetos distintos, entre los cuales se encuentran: un libro de oraciones con la huella de una mano en una página; la funda de una almohada impreso a fuego por el alma de una monja muerta de tisis en 1894; un camisón de noche con la quemadura de una mano impresa en la manga; un gorro de un viudo marcado por el alma de su esposa; y la fotocopia de un billete de diez liras parcialmente quemado, que el espíritu de un sacerdote fallecido habría dejado junto con otros billetes para exhortar a sus hermanos a ofrecerle una misa. También hay huellas marcadas a fuego en las vestiduras talares y en la camisa de Isabella Fornari, abadesa de las Clarisas de Todi en 1731, quien se habría aparecido a una hermana de su convento para convencerla de rezar por la salvación de su alma.

No investigaremos si este museo demuestra realmente la existencia del Purgatorio a los “escépticos e incrédulos”, pero hay que reconocer que es, cuando menos, singular.

– Iglesia de Santa Maria de las Almas del Purgatorio ad Arco, Nápoles

Quienes, en cambio, no tienen ninguna duda sobre la existencia del Purgatorio son los fieles de la iglesia de Santa María de las Almas del Purgatorio ad Arco, en Nápoles, también conocida como la Iglesia de las Almas “Pezzentelle” (mendigas), porque en este lugar se depositaban los cuerpos de numerosos difuntos sin nombre, indigentes o víctimas de la peste que no podían disponer de una sepultura digna.

Es una bellísima iglesia del siglo XVII que conserva diversas obras de arte que recuerdan el Purgatorio, pero que es sobre todo famosa por su hipogeo, al que se accede a través de una trampilla, y que alberga numerosos restos humanos como los mencionados, utilizados por los fieles como intermediarios para pedir la intercesión de las almas del purgatorio —especialmente los cráneos—. Podríamos decir que este espacio podría considerarse como “un pedazo” de Purgatorio.

El culto de las ánimas pezzentelle (del latín petere, “pedir”) era en aquellos tiempos muy fuerte, y aún hoy sigue siendo muy sentido. Consiste en adoptar un cráneo cualquiera —testimonio tangible de la presencia de un alma— entre los muchos sepultados en este lugar, limpiarlo y colocarlo en un pequeño altar, que se adorna con velas, rosarios, flores artificiales y otros objetos. Allí se reza por su alma para facilitarle el camino del Purgatorio al Paraíso.

Luego se espera que esa alma se aparezca en sueños y revele su nombre. A partir de ese momento se la considera “adoptada”, y se intensifican los cuidados y las oraciones, creando así una relación especial entre la persona que la cuida y esa alma.

Pero todo esto, ¿por qué? Porque cuando finalmente el alma logra liberarse del castigo del Purgatorio, una vez en el Paraíso cumplirá los deseos de la persona que la ha ayudado —normalmente relacionados con problemas de la vida cotidiana, pero también con matrimonios o descendencia—: do ut des (“te doy para que me des”).

¿Y qué ocurre si el alma no se revela en sueños a pesar de las atenciones recibidas y no concede las oraciones? El cráneo se devuelve al osario común de donde fue tomado, colocándolo con el rostro vuelto hacia la pared, y se adopta otro. Se recurre a las almas de los muertos desconocidos, llamadas precisamente pezzentelle (“mendigas”), para asegurarse mejor del buen resultado de la intercesión. Porque las almas abandonadas, pobres y desamparadas tienen una mayor necesidad de ser recordadas y de que alguien haga algo por ellas, y justamente por eso son las que mejor pueden comprender los sufrimientos de quienes las invocan, demostrando su gratitud al corresponder.

Cuando descendemos al hipogeo —a este pequeño Purgatorio— vemos a lo largo de las paredes nichos, pequeños altares y vitrinas dedicadas a estas ánimas pezzentelle. Cada cráneo tiene su nombre y su historia, nacidos de la imaginación de quien lo cuida. Entre todos, el más famoso es el cráneo de Lucía, con una preciosa corona y un velo de novia.

– Altar de Lucía
– Lucía

La pobre Lucía, quizá hija de un príncipe, fue obligada a casarse contra su voluntad y, después de la boda, se suicidó o, según otras versiones, murió de dolor o se ahogó. Las leyendas en torno a Lucía son muchas y variadas, pero ciertamente no era una persona sin nombre.

Entonces, ¿cómo podía encontrarse su cráneo entre las ánimas pezzentelle? ¿Será realmente el suyo? ¡Pero qué importancia tiene!

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1.- La construcción de la actual iglesia neogótica comenzó en 1910 según el proyecto del arquitecto Giuseppe Gualandi, y terminó en 1917, después de la muerte del padre Jouët.

Guru Granth Sahib: El libro sagrado de los Sijs

25 sabato Ott 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Pellegrinaggi, Reliquie

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Amritsar, Chauri, Gurdwara, Guru Granth Sahib, Guru Nanak, Harmandir Sahib, Kachera, Kara, Kesh, Khalsa, Khanda, Kirpan, Langar, Nishan Sahib, Punjab, Sij, Sijismo

Guru Granth Sahib: Il libro sacro dei Sikh   –  Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Tras la predicación de Guru Nanak, en el siglo XVI, nació el sijismo en la ciudad de Kartarpur Sahib, Punjab, al noroeste de la India, y actualmente está extendido por todo el mundo con unos 28 millones de fieles, aunque la mayoría reside en el Punjab y en los países anglófonos. Las enseñanzas de su fundador, así como las de los nueve gurús que le sucedieron, están recogidas en el Guru Granth Sahib1, el libro sagrado de la comunidad.

El décimo y último de estos gurús, Guru Gobind Singh Ji, antes de morir, en 1708, decidió que el Guru Granth Sahib debía ser su sucesor, el próximo gurú, y por lo tanto, desde ese momento, el libro sagrado de los sijs² se considera como una persona, un gurú viviente, el último e imperecedero.

Este texto sagrado consta de 1430 páginas que recogen no solo las enseñanzas de sus diez gurús, sino también las de varios santos de otras religiones, entre ellas el hinduismo y el islam. Contiene alrededor de 3.380 himnos y más de 15.000 estrofas. Está escrito en hindi arcaico y la escritura utilizada es un alfabeto especial, llamado Gurmukhi, instituido por el segundo gurú. La primera versión del Guru Granth Sahib fue compilada en 1604 por el quinto gurú, Arjan Dev, mientras que la segunda y última versión fue obra del gurú Gobind Singh Ji y data de 1705. Fue llevado a Amritsar, al Templo Dorado, en el Punjab, capital del sijismo y también principal centro de peregrinación. 

En los templos sijistas (Gurdwara), en la parte más importante de la sala de oración (Darbar Sahib) hay una plataforma (manji), una especie de atril, cubierta por un dosel, decorada con materiales preciosos, donde se coloca el libro, envuelto en una tela preciosa, y por la noche se deposita ceremoniosamente en un repositorio cubierto con telas especiales decoradas. Cuando los fieles entran en la sala, se arrodillan o se inclinan ante el Guru Granth Sahib, se cubren la cabeza y se quitan los zapatos en su presencia. Mientras se lee el libro, se agita sobre él la pluma sagrada (Chauri), una especie de abanico hecho con pelo de caballo blanco o yak insertado en un mango de lana o plata.

– El Chauri se agita sobre el libro sagrado durante la lectura para evitar que se posen insectos o polvo sobre él.

La instalación y el transporte del Guru Granth Sahib están regulados por normas estrictas. En circunstancias ideales, se necesitan cinco sijs bautizados para trasladar el Guru Granth Sahib de un lugar a otro. En señal de respeto, se lleva sobre la cabeza y la persona camina descalza. Cada vez que un devoto lo ve pasar, se quita los zapatos y se inclina. La plataforma o trono en el que se sienta el libro sagrado es venerado como símbolo sagrado: ante él, los fieles depositan sus ofrendas en dinero o comida y nunca le dan la espalda.

– Guru Nanak Dev Ji, fundador del sijismo, con los nueve gurús que le sucedieron

El sijismo nace del deseo de su fundador de armonizar las dos religiones, el hinduismo y el islam, ya que la zona del Punyab era escenario de terribles enfrentamientos entre los hindúes locales y los musulmanes invasores del imperio mogol. Del hinduismo toma la creencia en la transmigración de las almas (Samsara) y los efectos de las acciones en las vidas sucesivas (karma). El objetivo final es romper el ciclo de renacimientos, excepto que la liberación no se ve como una anulación del yo, sino como una unión con Dios, que es Uno e indivisible, como el Dios de los musulmanes. Esta unión se consigue mediante la fe en Dios y el comportamiento recto. Y al igual que los musulmanes, los sijs creen que Dios creó el mundo y que Su voluntad lo gobierna todo. Un solo Dios, por lo tanto, llamado «Woheguru», que significa «Gran Maestro».

El código de conducta del sijismo prescribe que es necesario llevar una vida moral, controlar los cinco vicios3, prestar servicio a la comunidad y a los pobres, trabajar honestamente y compartir las ganancias, luchar con valentía cuando sea necesario, abstenerse de adorar ídolos y de prácticas supersticiosas, recordar al creador en todo momento4, seguir una dieta totalmente vegana y excluir el tabaco y el alcohol.  El «Amrit Sanchar», una especie de bautismo, es el rito que permite entrar en la comunidad de creyentes (Khalsa) cuando una persona considera que ha alcanzado la madurez espiritual adecuada. No es indispensable para ser sij, pero se considera un signo de dedicación total a la fe. La ceremonia es oficiada por cinco sijs bautizados. Desde el nacimiento, la terminación «Singh» (león) para los hombres y el nombre «Kaur» (princesa) para las mujeres indican la pertenencia al pueblo sij.

Los signos físicos de la fe son las llamadas 5 «k»:

1) Kesh (cabello largo recogido en un turbante, obligatorio para los hombres y a veces también utilizado por las mujeres);

2) kangha (el peine, signo de cabello recogido de forma ordenada, a diferencia del crecimiento «libre» y desordenado de los ascetas hindúes);

3) kara (una pulsera de hierro, que representa el control moral en las acciones y el recuerdo constante de Dios);

4) kachera (calzoncillos o pantalones cortos);

5) kirpan (espada ceremonial, que hoy en día se destaca como símbolo religioso de fortaleza y lucha contra la injusticia, no como arma)

– El Harmandir Sahib, también conocido como el Templo Dorado, es el santuario más importante de la religión sij (Amritsar, Punjab, India).

Todos los seres humanos son iguales ante Dios, por lo que no existe el sistema de castas. Existe una igualdad absoluta entre mujeres y hombres; es más, la mujer es una figura muy respetada por su papel en la familia y en la sociedad. Puede participar, practicar y oficiar servicios religiosos. La inexistencia del clero y de cualquier forma de ascetismo y mortificación del cuerpo, del celibato y del culto a las imágenes son otras características de esta religión, así como el reparto de bienes y la justificación de la «guerra santa» entendida como instrumento para combatir las injusticias.

Los numerosos santuarios sij se denominan «Gurdwara», es decir, «Templo del Señor», y están abiertos a todos, independientemente de su origen o religión. La única restricción es que los visitantes no deben beber alcohol, comer carne, fumar cigarrillos ni consumir otras drogas mientras se encuentren en el santuario. En todos los templos sij hay una zona donde se preparan y distribuyen comidas para todos los que las necesitan. Es el «Langar», o comedor comunitario. Una de las ceremonias fundamentales es la de consumir una comida en común como signo de adhesión a una vida de caridad y servicio. Se sienta en el suelo como signo de igualdad. Cada uno participa según sus posibilidades y recibe según sus necesidades. Es gratuito para todos.

El templo por excelencia es el santuario Harmandir Sahib en Amritsar, en el Punjab, también conocido como el «Templo Dorado» y que data del siglo XVI. Sus cúpulas y su techo en forma de loto invertido están recubiertos de láminas de oro. En el «Langar» de este templo se cocinan comidas para unas 100.000 personas al día. Centro político y religioso, además de comercial, el templo siempre ha sido escenario de innumerables conflictos. Fue ocupado y profanado por los afganos en 1756 y destruido en 1764. La última profanación tuvo lugar en 1984, cuando el ejército indio lo dañó gravemente bombardeándolo e incendiándolo debido a las diferencias entre el movimiento separatista sij y el Gobierno de Nueva Delhi, que se originaron cuando en 1947 se estableció la frontera entre la India y Pakistán, que dividió el Punyab en dos. Se sucedieron repetidos episodios de violencia hasta mediados de los años 90 del siglo pasado.

El símbolo más importante del sijismo es el «Khanda», que representa el poder creativo universal y toma su nombre de la espada de doble filo que se encuentra en el centro, símbolo del Conocimiento Divino; el círculo simboliza el infinito; las dos espadas exteriores representan el equilibrio espiritual y temporal del universo.

En cada templo se coloca una bandera amarilla, la Nishan Sahib, con el diseño del «Khanda».

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1.- «Gurú» significa maestro, guía espiritual; «Granth», libro; «Sahib» es un título honorífico, señor.

2.- «Sij» significa discípulo.

3.- Los cinco vicios son: lujuria, ira, apego, soberbia y avaricia.

4.- Recitar diariamente y repetidamente el Nombre del Señor (Nam), también a través del canto de himnos, es un precepto de extrema importancia para que el creyente alcance la liberación.

La columna de Simeón Estilita

27 sabato Set 2025

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Concilio de Calcedonia, Deir Sim’an, Estilitas, eulogias, Monofisismo, Qal'at Sim'an, reliquias, Simeón Estilita, Telanisso, Teodoreto de Ciro, Zenón

La colonna di Simeone Stilita. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– Resto de la columna de Simeón Estilita. Complejo monumental de Qal’at Sim’an (Siria)

A unos 30 km de Alepo, Siria, en un lugar antiguamente llamado Telanisso y hoy conocido como Deir Sim’an (Monasterio de Simeón) o también Qal’at Sim’an (Fortaleza de Simeón), se encuentran las ruinas de un gran complejo monástico paleocristiano que en 2001 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de la iglesia de San Simeón Estilita el Viejo (para distinguirlo de San Simeón el Joven). En el centro del complejo se halla una gran piedra blanca de unos dos metros que en realidad es lo que queda de una gran columna, la columna sobre la cual vivió San Simeón los últimos 37 años de su vida. Por este motivo recibió el apelativo de Estilita (del griego stylos, columna) y dio inicio a un tipo particular de ascetismo denominado precisamente estilismo, llamándose estilitas a quienes lo practicaban.

Pero ¿quién era Simeón Estilita?

Gracias a los escritos de Teodoreto1, obispo de Ciro, compatriota y contemporáneo de Simeón, sabemos que Simeón nació en Cilicia hacia el año 390, en el seno de una familia de pastores. Ya de joven sintió el deseo de llevar una vida religiosa y entró en un convento, donde durante 10 años vivió en oración y mortificación, comiendo solo una vez por semana, lo cual sorprendía a los demás monjes. Cuando llegó al extremo de ceñirse un cilicio de hojas de palma que le llenó el cuerpo de llagas, negándose a recibir cuidados, fue animado a abandonar aquella comunidad para evitar que otros monjes lo imitaran.

Después, Simeón se instaló en una cabaña en la ladera de un monte, donde permaneció encerrado tres años, alimentándose solo de pan y agua que le dejaban en la puerta, pasando las Cuaresmas enteras sin comer. Posteriormente, se aisló en esa misma montaña, atado a una piedra para no alejarse más de 20 metros. Su fama crecía y la gente acudía a él para pedir consejo o curaciones. Era especialmente conocido por ayudar en problemas de esterilidad, que le comunicaban por escrito o mediante terceros, pues no permitía que se le acercaran mujeres, ni siquiera su madre. Poco a poco fue considerado santo, no solo por los milagros que se le atribuían, sino también por su resistencia sobrehumana a las inclemencias del tiempo y a todo tipo de fatiga. Oraba de pie, con los brazos abiertos en forma de cruz, y solía inclinarse desde la frente hasta los pies más de mil veces seguidas.

En cuanto a los milagros, además de curaciones, se decía que dominaba fenómenos naturales (sequías, tormentas…) o incluso resolvía problemas sociales. Como la multitud no cesaba de crecer, Simeón hizo construir una plataforma con barandilla sobre una columna de unos cuatro metros hallada en las cercanías, y allí se trasladó. Cuanto más aumentaba la gente, más alta se hacía la columna, hasta alcanzar unos 16 metros. Quienes querían hablar con él debían subir por una escalera. Era alimentado por quienes le llevaban agua o dátiles.

La fama de Simeón se difundió por todo el Imperio bizantino y fue visitado por muchos personajes ilustres, incluso el emperador Teodosio II y su esposa Aelia Eudocia. También el emperador León I tuvo muy en cuenta el contenido de una de sus cartas. Llegó incluso a mantener una suerte de correspondencia con Genoveva de París2, a través de peregrinos que lo visitaban y que llevaron su fama a muchas partes de Europa, donde su imagen y la de su sucesor, Simeón el Joven, aparecían hasta en pequeñas ampollas procedentes de Oriente, llamadas ‘eulogias’, que contenían aceite bendito o polvo de lugares santos.

Simeón murió en 459, a los 70 años aproximadamente. Sus restos fueron disputados entre Antioquía y Constantinopla; finalmente, la mayor parte quedó en Antioquía, aunque algunas reliquias llegaron a Constantinopla y otras circularon por el Mediterráneo.

Este modelo de ascetismo, nacido y desarrollado en Siria, se extendió al resto de la Iglesia cristiana oriental y sobrevivió incluso después del gran cisma entre Oriente y Occidente, y en Rusia permaneció hasta el siglo XV. Los estilitas solían levantar sus columnas cerca de poblados y caminos comerciales; predicaban, daban consejo a los viajeros y guiaban a la gente en la oración. Teodoreto los llamó “candelabros de la fe”.

– Complejo monástico de Qal’at Sim’an. La columna está en la parte central que une las cuatro basílicas y que estaba coronada por una cúpula octogonal
– Complejo monástico de Qal’at Sim’an. Al fondo se entrevé el ábside de una de las basíliicas
Complejo monástico de Qal’at Sim’an. Fachada principal de la basílica

Pero no era el único modelo: las manifestaciones ascéticas de esta zona tomaron diversas formas, fruto de una auténtica explosión monástica entre los siglos IV y VI, con miles de comunidades e innumerables iniciativas individuales, como la de Simeón, que no seguían regla común alguna. Existían también los dendritas (que vivían en la copa de los árboles), los que se encerraban en cuevas o torres, los que permanecían siempre de pie en el mismo lugar, los que se cubrían con cadenas, o quienes simplemente vivían de modo salvaje, rechazando la comida cocida, la carne, las ropas y hasta el aseo.

En aquella época, dentro del cristianismo primitivo existían diversas doctrinas sobre la naturaleza de Cristo que no coincidían con la postura oficial (la unión en Cristo de las dos naturalezas, humana y divina) y que por ello fueron consideradas herejías. Las principales eran el nestorianismo3, el arianismo4 y el monofisismo5. A este último pertenecían los cristianos de Siria.

Y aquí volvemos a la columna: como se decía, se encuentra en el centro de un gran complejo mandado construir por el emperador bizantino Zenón y terminado en el año 490, como intento de apaciguar los ánimos exaltados por la disputa sobre el monofisismo, avivada tras el Concilio de Calcedonia. Cuatro edificios dispuestos en forma de cruz, orientados a los cuatro puntos cardinales, se unían en el centro mediante una cúpula octogonal que cubría la columna. Eran cuatro basílicas, una de ellas con tres ábsides semicirculares al final de sus naves, que en parte todavía se conservan. Junto a la basílica se construyó un gran convento, conectado a la iglesia por un claustro. En torno al siglo X el santuario fue fortificado para defenderlo de los musulmanes, pero en 1164 la zona cayó en manos de los selyúcidas.

Desde la muerte de Simeón, la columna se convirtió en meta de peregrinaciones, y con la construcción de la iglesia, estas aumentaron, favorecidas además por el emperador Zenón, convirtiéndose el lugar en un gran centro de culto.

La declaración de este monumento como Patrimonio de la Humanidad no fue suficiente para protegerlo de la guerra que ha devastado Siria. En esta zona han combatido kurdos, turcos y aviones rusos.

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1.- Teodoreto de Ciro, Historia Religiosa, cap. XXVI, ca. 440. Otras fuentes: una vida del santo escrita en siríaco por los monjes del monasterio surgido cerca de la columna; la vida escrita en griego por el monje Antonio, que se autodefinía discípulo del santo, aunque su identidad no está clara; un breve capítulo de la Historia Eclesiástica de Evagrio Póntico de finales del siglo VI.

2.- Genoveva, posteriormente santa, Sainte Geneviève de Paris, patrona de esta ciudad.

3.- Toma su nombre del patriarca de Constantinopla Nestorio. Doctrina que defendía que las dos naturalezas de Cristo, divina y humana, son completamente independientes entre sí. También se la llama difisismo. Fue condenada por el Concilio de Éfeso (431).

4.- Toma su nombre del monje y teólogo alejandrino Arrio. El arrianismo era la doctrina que negaba la naturaleza divina de Cristo. Solo el Padre podía considerarse verdaderamente Dios. Fue condenada por el Concilio de Nicea del 325, en el que participó el emperador Constantino el Grande.

5.- Monofisismo. Doctrina según la cual Cristo posee únicamente la naturaleza divina. Fue creada y promovida por Cirilo, patriarca de Alejandría. Esta doctrina fue muy combatida por el Concilio de Calcedonia del 451 y condenada por el Segundo Concilio de Constantinopla del 553. El monofisismo existe todavía entre los cristianos coptos de Egipto y en la Iglesia Armenia.

El culto de Carlomagno en Girona

26 martedì Ago 2025

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Arnau de Montrodón, Carlomagno, Catedral de Girona, Girona, Jaume Cascalls, Silla de Carlomagno

Il culto di Carlo Magno a Girona. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

–  Clave de bóveda de la catedral de Girona con la efigie d Carlomagno

En el siglo XIV, en el norte y centro de Europa, núcleo de los territorios del Sacro Imperio Romano Germánico, comenzó a cristalizarse una especie de culto a Carlomagno, oficializado a partir de 1330, cuando se definieron las prácticas litúrgicas necesarias para la celebración de dicho culto. Este hecho no pasó desapercibido para el obispo de Girona (Cataluña, España), Arnau de Montrodon (1333-1348), quien también tuvo la oportunidad de realizar varios viajes por Europa, incluso antes de ser nombrado obispo, cuando era un simple canónigo de la catedral. Pero para llevar este culto a Girona era necesario encontrar un vínculo entre Carlomagno y la ciudad. Así, en el año 1345, se elaboró el documento Officium infesto Sancti Carli Magni imperatoris et confessionis, basado en material extraído de leyendas locales que hablaban del papel del emperador en la construcción de varios templos en la provincia y de la ocurrencia de eventos extraordinarios cuando el emperador entró en la ciudad tras haber expulsado a los musulmanes. Este documento era indispensable, para nuestro obispo, para llevar a cabo su propósito.

– Catedral de Girona

Y así, el 29 de enero de 1345 instituyó una fiesta en honor a San Carlomagno, con celebración litúrgica, lectura de un sermón y solemne procesión. Se introdujo así un culto, basado en el hecho —claramente una leyenda— de que el emperador había fundado la catedral de la ciudad tras haber expulsado a los sarracenos en el siglo VIII, además de haber sido un paladín y defensor de la ortodoxia cristiana. Carlomagno fue canonizado por el antipapa Pascual III en 11651, aunque esta canonización nunca fue reconocida por la Iglesia oficial. El obispo Arnau, además, estableció un vínculo entre el culto y la veneración del emperador con las reliquias de la Pasión presentes en la catedral: una Espina de la Corona y un fragmento de la Vera Cruz. La fiesta en su honor, que se celebraba cada 29 de enero, fue oficialmente suprimida en 1483 por decreto papal. Pero en la catedral, de una manera u otra, se continuó celebrando la memoria del emperador mediante la lectura del sermón en recuerdo de sus gestas. Cuando incluso este acto fue prohibido (en 1884), en 1916 se le hizo representar en una de las nuevas vidrieras junto a otros santos.

A comienzos del siglo VIII, la península ibérica fue invadida por los musulmanes y los principales lugares de culto fueron transformados en mezquitas. En ese mismo siglo, los francos comenzaron la conquista de los territorios situados en la franja inmediatamente al sur de los Pirineos, incorporándolos al reino franco. Girona, en particular, fue conquistada por los francos en el año 785. Pero si, según la leyenda, fue el propio Carlomagno quien conquistó estos territorios arrebatándolos a los sarracenos, en realidad él nunca participó personalmente en esa conquista, ni mucho menos puso un pie en esa ciudad.

Sin embargo, Girona es una ciudad que durante siglos ha estado vinculada al emperador desde que se instituyó la fiesta anual en su honor, como se mencionó anteriormente. Y los testimonios que hablan del paso y breve estancia del emperador en esta ciudad siguen muy vivos en la memoria colectiva y presentes en varias obras de arte dentro de la catedral.

– Torre de Carlomagno. Catedral de Girona

El templo primitivo, que los musulmanes transformaron en mezquita, fue nuevamente destinado al culto cristiano. La catedral, iniciada en el siglo XI en estilo románico, es actualmente el resultado de diversas intervenciones, por lo que en ella se encuentran presentes varios estilos arquitectónicos. El campanario románico del siglo XI es también conocido como la Torre de Carlomagno. Cuenta la leyenda que, en un frío día de invierno, el emperador decidió subir a la torre para contemplar el paisaje nevado. Pero al asomarse, Joyeuse (la Joyosa), su famosa espada, cayó desde la torre y se clavó en la tierra en el centro del claustro. La espada no pudo ser recuperada porque empezó a hundirse hacia el centro de la tierra… y aún sigue descendiendo, y cuando llegue al otro lado del globo, ¡la tierra se dividirá en dos provocando el fin del mundo!

– Silla de Carlomagno. Catedral de Girona

Otro vestigio importantísimo que pretende demostrar el paso de Carlomagno por la ciudad es la famosa “Silla de Carlomagno”. Es lo suficientemente ancha como para que puedan sentarse dos personas. Según la leyenda, era la silla o trono utilizado por el emperador en la catedral y posee poderes especiales. Si se sienta una pareja, ésta se casará en el plazo de un año. En cambio, si se sienta una sola persona, nunca se casará. Por ello, en esta silla se hacía sentar a los seminaristas antes de su ordenación, garantizando así que mantendrían el celibato. En realidad, se trata de una cátedra episcopal del siglo XI. Está situada detrás del altar mayor de la catedral, en un lugar elevado al que se accede subiendo por una de las dos rampas de escaleras que se encuentran a ambos lados del altar. Es de mármol y está decorada con varios bajorrelieves de motivos vegetales y con cuatro medallones que simbolizan a los cuatro evangelistas. En los laterales están esculpidos unos arcos sostenidos por columnas, y en la parte trasera del respaldo se puede ver un obispo y dos acólitos, añadidos posteriormente.

A Carlomagno también lo encontramos representado en una clave de bóveda de la catedral: un personaje barbudo, coronado y rodeado de flores de lis, símbolo de la monarquía francesa.

– Estatua de Carlomagno, obra de Jaume Cascalls, s. XIV. Museo-tesoro de la catedral de Girona

En el museo-tesoro de la catedral, el emperador está representado en una estatua de alabastro policromado, realizada por Jaume Cascalls en el siglo XIV y encargada por el obispo Arnau de Montrodon. La figura pisa animales grotescos que simbolizan el mal. Esta escultura, hasta finales del siglo XIX, se encontraba en una de las capillas del templo, la capilla de los Cuatro Santos Mártires, en un altar dedicado a San Carolus Magnus, donde permaneció hasta 1884 (fecha también de la suspensión de la lectura del sermón), cuando fue retirada por orden episcopal y trasladada al museo. Le falta la mano derecha, que probablemente sostenía una miniatura de la catedral.

La capilla de los Cuatro Santos Mártires fue construida con los propios fondos del obispo Arnau de Montrodon. Los cuatro santos mártires, patronos de la ciudad, fueron martirizados durante las persecuciones de Diocleciano y, según la tradición, sus reliquias fueron llevadas por Carlomagno desde la iglesia de Santa María hasta la catedral. Sin embargo, la capilla que hoy les está dedicada fue construida por iniciativa del obispo Arnau y financiada por él mismo. Este la dedicó a San Carlomagno, consagrándole un altar y una estatua. Así logró hacer que el culto a los patronos de la ciudad conviviera con el del emperador. También el relicario donde se conservan las reliquias de estos mártires es de la misma época. En esta capilla se encuentra también el sepulcro del obispo y de su sobrino Bertran, quien también fue obispo.

-Teca que contiene las reliquias de los Cuatro Mártires de Girona. Capilla de los Santos Cuatro Mártires. Catedral de Girona

¿Pero por qué tanto interés por parte de este obispo en instaurar y promover este culto? Porque era la plataforma ideal para construir un programa de exaltación ideológica y simbólica de esta sede episcopal. Una especie de herramienta propagandística para consolidar su prestigio frente a otros centros religiosos. Especialmente frente al intento de la vecina Ampurias de erigirse en sede episcopal, lo que habría supuesto una disminución del prestigio y poder de la sede de Girona. Esto fue algo que nuestro obispo logró evitar, precisamente porque supo demostrar un vínculo especial con una figura que en ese tiempo no solo había sido canonizada, sino que además había demostrado ser un protector especial de la ciudad, liberándola del yugo musulmán y fundando su catedral, además de haber traído a la ciudad importantísimas reliquias cristológicas. Y cuanto más importante es la sede, tanto más grande e importante es la imagen proyectada de quien la impulsó. También la capilla de los Cuatro Mártires fue construida para mayor gloria suya.

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1.- El antipapa Pascual III fue obligado por Federico Barbarroja, pero esta canonización nunca fue ratificada por la Iglesia Oficial. Lee también el artículo: Carlomagno: ¿un santo?

San Luis de los Franceses: ¡más allá del desmembramiento!

23 mercoledì Lug 2025

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Acropolium, Cardinal Lavigerie, Carlos de Anjou, Catedral de Monreale, Luis IX de Francia, Margarita de Provenza, Mos Teutonicus, Museo Nacional de Cartago, Octava Cruzada, Padres Blancos, reliquias, Saint Denis, Sainte Chapelle, San Luis de los Franceses, Séptima Cruzada

San Luigi dei Francesi: altro che smembramento!!  Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Luis IX (1214-1270) fue un rey muy religioso, probablemente el más piadoso y devoto de todos los reyes de Francia. Es conocido, entre otras cosas, por haberse llevado a casa la Corona de Espinas y otras preciadas reliquias, y por haber mandado construir un templo digno para conservarlas: la Sainte-Chapelle, una obra sublime del arte gótico1.

Pero también fue protagonista de la Séptima y la Octava Cruzada. La Séptima Cruzada fue el resultado de una promesa que hizo el rey si sanaba de una grave enfermedad que sufrió en 1244, ya que justo ese año Jerusalén volvió a caer. Partió en 1248, llegando por mar a Egipto. Sin embargo, en 1250 fue hecho prisionero por los musulmanes, quienes lo retuvieron durante un mes, y fue liberado gracias a que su esposa, la reina Margarita de Provenza, pagó un alto rescate. Tuvo que regresar a casa sin haber logrado los objetivos esperados. No satisfecho, algunos años después lo intentó de nuevo: en 1269 partió para la Octava Cruzada. Esta vez decidió cambiar de estrategia: aconsejado también por su hermano Carlos de Anjou, en ese momento rey de Nápoles y Sicilia, desembarcarían en Túnez, donde reunirían las tropas y fondos necesarios para luego dirigirse a Egipto de manera más segura. Lo que no sabían era que en Túnez había una epidemia de disentería, y el mismo rey Luis IX fue contagiado, muriendo en pocos días. Fue en Cartago, el 25 de agosto de 1270.

– San Luis en su lecho de muerte. Les Chroniques de France ou de Saint-Denis, entre 1332 y 1350. Mahiet, Maître du Missel de Cambrai – Royal 16 G VI – f. 444v. British Library

Ahora el problema era cómo repatriar el cuerpo del rey, que por tradición debía ser sepultado en la iglesia de Saint-Denis en París, lugar destinado al descanso eterno de los reyes de Francia, como también era la voluntad de su hijo y sucesor, Felipe III el Atrevido. No era un problema menor, teniendo en cuenta que el viaje era larguísimo. Carlos de Anjou, por su parte, deseaba que fuera sepultado en la catedral de Monreale, en Sicilia (además muy cerca de Túnez), y así aumentaría su prestigio, al poder presumir de tener un santo más en su reino, que además era de su misma sangre. Y sí, todos desde hacía tiempo daban por hecho que Luis IX sería santificado.

 – Capilla dedicada a San Luis, erigida sobre la colina de Byrsa, Cartago, donde murió el rey. Fue demolida en 1950

Vista la diferencia de opiniones y las dificultades materiales para transportar el cuerpo tal cual, llegaron a un acuerdo de compromiso: para Francia, los huesos; para Monreale, las vísceras y la carne. En cuanto al corazón, hablaremos de él más adelante. Entonces tuvieron que recurrir al ‘Mos Teutonicus’, literalmente la “Costumbre Germánica”, que se utilizaba en Europa en la Edad Media justamente para transportar higiénicamente los cuerpos de personas de alto rango que morían lejos de su patria, mientras que los ingleses y franceses preferían la embalsamación. El proceso consistía en desmembrar el cuerpo, separar las vísceras y el corazón, y hervir los pedazos en agua y vino durante varias horas hasta que la carne se separara fácilmente de los huesos. Tanto la carne como los órganos internos podían ser enterrados de inmediato o conservados en sal, como la carne animal, si también se deseaba transportarlos2.

 – Ex catedral de Cartago, Túnez, ahora centro cultural, conocida con il nombre de Acropolium

Así que los huesos de nuestro devoto rey, bien limpios y relucientes, comenzaron el viaje hacia París, escoltados por una gran comitiva real. El 14 de noviembre de 1270 desembarcaron en Trapani para continuar el largo viaje que, atravesando el estrecho de Messina, debía recorrer toda Italia y parte de Francia. El cortejo fúnebre llegó a París el 21 de mayo de 1271. Los restos de Luis IX fueron expuestos en la catedral de Notre Dame y el 23 de mayo de 1271 se celebró el funeral en Saint-Denis.

 – Estatua del rey Luis IX. Museo Nacional de Cartago (Túnez)

Si ya antes de morir era ‘vox populi’ que el soberano sería canonizado, los milagros ocurridos durante el largo viaje de regreso a Francia no hicieron más que reforzar la idea generalizada de que realmente era un santo. De hecho, estos milagros comenzaron ya con la llegada de los restos a Sicilia —de los cuales la Santa Sede reconoció dos—, luego ocurrieron otros tres en el norte de Italia, y empezaron a multiplicarse en Saint-Denis. Pero a pesar de las fuertes presiones ejercidas tanto por la corona francesa como por diversas órdenes religiosas y el pueblo, la tan esperada canonización tardó 27 años, y fue anunciada solemnemente por Bonifacio VIII el 4 de agosto de 1297, y sancionada definitivamente el 25 de agosto, aniversario de su muerte. Un año después, el 25 de agosto de 1298, en Saint-Denis, en una ceremonia presidida por el rey Felipe IV (Felipe el Hermoso, hijo de Felipe III), los huesos del santo fueron depositados en un cofre relicario y colocados detrás del altar.

– Cenotafio del rey Luis IX. Museo Nacional de Cartago, Túnez

En la Edad Media, las reliquias eran consideradas grandes tesoros y muy a menudo se utilizaban como obsequios e incluso para sellar alianzas. Felipe el Hermoso envió muchas reliquias de su abuelo, grandes o pequeñas, a varias iglesias de Francia, sobre todo a la Sainte-Chapelle, donde en 1305 envió casi todo lo que quedaba de ellas, incluido el cráneo (importantísimo), a pesar de la oposición de los monjes de Saint-Denis, que no pudieron hacer nada frente a la imposición del papa, que avalaba la decisión del rey. Los monjes tuvieron que conformarse con los dientes y la mandíbula, y para dar un poco más de importancia a las reliquias que les quedaban, mandaron construir un hermoso relicario que fue inaugurado solemnemente en 1307. Con el paso de los años, muchas partes de los huesos fueron donadas en pequeños fragmentos, también por reyes posteriores, a diversos monarcas europeos —como por ejemplo a Carlos IV (gran coleccionista de reliquias3)— o a monasterios de diferentes congregaciones religiosas. Así continuó hasta la Revolución Francesa, y las pocas reliquias que quedaban fueron dispersadas o destruidas. Solo se salvaron las que se conservaban en Saint-Denis y, naturalmente, las de Monreale.

– Altar dedicado a Luis IX, donde fueron depositadas las vísceras del rey. Catedral de Monreale, transepto izquierdo

En cuanto al corazón, hubo quienes sostenían que había sido llevado a París junto con los huesos y luego a Notre Dame junto con el cráneo; otros, en cambio, creían que había permanecido en la catedral de Monreale junto con las vísceras, en el altar dedicado al santo, situado en el transepto izquierdo. Luego, en 1803, se encontró en la Sainte-Chapelle una caja de plomo que contenía otra caja, en forma de corazón, con un corazón humano envuelto en una tela de lino, que fue atribuido inmediatamente al santo. Sin embargo, el hallazgo no fue hecho público. Se mandó hacer otra caja de estaño y el corazón fue devuelto al lugar donde se había encontrado, ya que la situación política aún no era “favorable”. Algunas décadas después, en 1843, durante unos trabajos, la caja fue hallada de nuevo. Esta vez se realizaron investigaciones minuciosas, pero se demostró que el corazón encontrado no podía atribuirse al rey.

– Relicario que contenía las vísceras del rey Luis IX. Tesoro de la catedral de San Vicente de Paúl y Santa Oliva, Túnez. el relicario, alto 2,20 m., es de bronce dorado. Los dos ángeles sostienen una miniatura de la Sainte Chapelle, que custodiaba las reliquias del rey.

Las vísceras (y por tanto también el corazón), como se mencionó antes, fueron llevadas a Monreale por Carlos de Anjou y permanecieron allí hasta 1860, cuando Garibaldi y sus Mil desembarcaron en Sicilia y expulsaron al último rey Borbón, Francisco II de las Dos Sicilias. Este se llevó consigo las preciosas vísceras durante su exilio por Europa: Roma, Múnich, Bélgica, Francia, Austria… Murió en el Tirol austriaco en 1894. Sin embargo, dejó las reliquias al cardenal Lavigerie, fundador de los Padres Blancos, con el deseo de que fueran llevadas a su catedral de Cartago, de modo que regresaran al lugar desde donde el rey partió hacia su última morada. Las vísceras del rey, a las que el cardenal añadió una pequeña parte del cráneo, fueron colocadas en un magnífico relicario realizado por un orfebre de Lyon y llevadas de nuevo a Túnez por el mismo Lavigerie.

– Relicario que contiene las vísceras y un fragmento del craneo del rey Luia IX. Catedral de Versailles

Esta catedral, dedicada a San Luis y construida entre 1884 y 1890, desde 1964 ya no está destinada al culto y actualmente se utiliza como sala para conciertos y otras actividades culturales; también es conocida con el nombre de Acropolium. No lejos de la catedral ya existía una capilla dedicada al rey santo, construida en 1845 en la colina de Byrsa, en el lugar donde murió. La capilla fue edificada con el propósito de celebrar la memoria del rey cada 25 de agosto, fecha de su muerte, y también como lugar de oración para los marineros franceses. La capilla fue definitivamente cerrada en 1943 y demolida en 1950. Pero el recuerdo de este rey está siempre muy presente en Túnez. De hecho, en el jardín del Museo Nacional de Cartago, que se encuentra junto a la catedral, en el lugar que anteriormente ocupaba el seminario de los Padres Blancos, se puede ver el cenotafio de San Luis y también una estatua dedicada a él.

 – Catedral de Monreale. Altar de plata de Luigi Valadier (1771). San Luis IX es el primero de la izquierda, seguido por San Castrense, San Pablo, San Pedro, San Benito de Nursia y Santa Rosalía.

En 1964, las reliquias del rey fueron llevadas a la iglesia de Santa Juana de Arco de Túnez, donde permanecieron hasta 1985, año en el que el arzobispo de la ciudad las donó al obispo de Saint-Denis, quien las depositó en el oratorio episcopal. En 1999, las reliquias realizaron otro viaje: fueron llevadas a Saint Louis, Misuri, para ser expuestas a la veneración de los fieles estadounidenses. En 2011 fueron trasladadas a la catedral de Saint Louis de Versalles, parroquia originaria del rey, donde se encuentran actualmente.

El valioso relicario, que quedó vacío en Túnez desde 1996, está expuesto en el tesoro de la catedral de San Vicente de Paúl y Santa Oliva, la actual catedral católica de Túnez.

En la catedral de Monreale, el recuerdo del rey santo está siempre presente, no solo con el ya mencionado altar del transepto izquierdo a él dedicado y con una de las estatuas del altar mayor que representa a este rey, sino también porque cada 25 de agosto se celebran actos en sufragio de San Luis IX, Rey de Francia, en conmemoración de su muerte.

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1. Invito a la lectura del artículo “La corona de Espinas y la Sainte Chapelle”

2. El Mos teutonicus fue abolido por el papa Bonifacio VIII en 1300 mediante su bula De sepulturis

3. Invito a la lectura del artículo ‘Los soberanos coleccionistas de reliquias’

4. Según el sitio oficial de la Catedral de Monreale, las reliquias del rey (las vísceras y el corazón) se encontrarían en una caja-relicario dentro del altar de la capilla que le está dedicada.

Para saber más:

–  J. Le Goff, “Nous irons à Jérusalem!” Saint Louis sur son lit de mort à Tunis, 1270 , en : P. Gueniffey, Les derniers jours des rois, Perrin, Paris 2014

–   V. Lucherini, Smembrare il corpo del re e moltiplicare le reliquie del santo: il caso di Luigi IX di Francia, en: CONVIVIUM. – ISSN 2336-3452. – I:1(2014), pp. 88-101.

¿Dónde está la tumba de Moisés?

23 lunedì Giu 2025

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Dov’è la tomba di Mosè? Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– Valle del Jordán, la ‘Tierra prometida’ vista desde la cima del Monte Nebo

“Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés. Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés”  (Deuteronomio, 34, 1-9)

Según el Deuteronomio y la tradición judeocristiana, Moisés vio desde el Monte Nebo la Tierra que Dios había prometido a su pueblo, pero en la que él nunca entraría. Murió poco después y fue sepultado en las cercanías, en el valle de Moab, donde se encuentra el Monte Nebo, pero nadie sabe dónde está su tumba. Incluso, según la tradición judía, fue enterrado por el mismo Dios, para que el lugar de su sepultura permaneciera desconocido y así evitar los peligros de la idolatría, y que su figura pudiera eclipsar la imagen de Dios.

– Iglesia paleocristiana en la cima del Monte Nebo. Capilla del baptisterio

El Monte Nebo se encuentra actualmente en el oeste de Jordania, en la cadena montañosa de Abarim, al este del río Jordán, y tiene una altitud de unos 817 metros. Desde su cima se puede ver la “Tierra Santa”, el Valle del Jordán, la ciudad de Jericó y, en los días despejados, incluso Jerusalén. En el Monte Nebo hay una iglesia del siglo IV, mencionada también por la peregrina Egeria1 en su Itinerarium, quien visitó los lugares santos hacia finales del siglo IV. La iglesia tuvo ampliaciones posteriores en los siglos V y VI, como por ejemplo la capilla del baptisterio, y muy cerca se construyó un monasterio bizantino. Por lo tanto, ya era lugar de peregrinación desde el siglo IV. Sin embargo, fue abandonada en el siglo XVI y posteriormente redescubierta, gracias sobre todo a los diarios de viaje de los primeros peregrinos. El sitio fue adquirido por los franciscanos en 1932, quienes promovieron trabajos de excavación que sacaron a la luz las ruinas de la antigua basílica y que en gran parte reconstruyeron. En los años sesenta fueron descubiertos algunos bellísimos mosaicos tanto en el baptisterio antiguo (que representa escenas de caza y pastoreo, del año 531), como en el nuevo (del año 597), creado a partir de una antigua capilla funeraria.

– Interior de la iglesia paleocristiana en el Monte Nebo. Mosaicos

Además de la antigua basílica, en la terraza panorámica del Monte Nebo se puede admirar hoy, junto al magnífico paisaje, la escultura cruciforme con serpientes entrelazadas y el monolito. La escultura, de bronce, fue realizada por Gian Paolo Fantoni, artista florentino. Esta recuerda el Nehushtán, el bastón de Moisés que, con solo mirarlo, salvaba al pueblo de Israel de la mordedura de las serpientes en el desierto2. El monolito, erigido para el Jubileo del año 2000, obra del escultor Vincenzo Bianchi, se define como el “Libro en piedra del Amor” y está dedicado al Papa Juan Pablo II. El mensaje (citas del Evangelio de San Juan y de las cartas de San Pablo) está esculpido en tres lenguas: griego, latín y árabe.

– Cima del Monte Nebo. Escultura que representa el “Nehushtan”, o Bastón de Moisés
– Cima del Monte Nebo. Monolito

La muerte de Moisés se fecha hacia el 1200 a.C. Pero estudios recientes han puesto en duda la creencia milenaria respecto a su tumba. Todo comenzó cuando el insigne arqueólogo Emmanuel Anati, tras años de estudios sobre arte rupestre en el desierto del Néguev, anunció en 1982 que la montaña de Moisés (Gebel Musa), el famoso monte Horeb o monte Sinaí, no se encontraría al sur de la península del Sinaí, sino en la meseta de Har Karkom (Monte del Azafrán) en el desierto del Néguev3. Es decir, el monte Horeb sería la cima principal de la meseta de Har Karkom, en la frontera entre Egipto y Jordania, y no el tradicionalmente identificado hasta ahora como el Jebel Musa, en el macizo de Santa Catalina. Importantes hallazgos arqueológicos respaldan esta hipótesis, además de las numerosísimas inscripciones rupestres, unas 40.000, muchas de las cuales tienen un contenido religioso o incluso hacen alusión a Moisés, como el bastón con serpientes o las tablas de la ley. Era, por tanto, un lugar sagrado al que la gente subía a orar. Algunas inscripciones representan la cabra montesa, asociada al culto del dios Sin, dios de la Luna. Podría haber sido, pues, una montaña dedicada a Sin, de donde provendría el nombre “Sinaí”. Incluso sugiere que la fecha del Éxodo debería situarse en torno al 2000 a.C., unos 750 años antes de la fecha generalmente aceptada, ya que la actividad religiosa en esta zona habría terminado hacia el 2000 a.C., y no habría habido ninguna actividad humana en Har Karkom en el siglo XIII a.C. Estaría históricamente probado que la localización del Monte Sinaí en el monasterio de Santa Catalina se estableció sólo a partir del año 536 por un decreto del emperador Justiniano. Además, siempre según Anati, en ese lugar no se ha encontrado un solo resto arqueológico que demuestre un asentamiento de un grupo numeroso de personas en tiempos de Moisés o que indique que el Jebel Musa fuera una montaña sagrada.

– Deserto del Negev. Meseta de Har Karkom
– Har Karkom. Grabado rupestre che podría representar la tablas de la ley

Una vez adoptada esta hipótesis, Flavio Barbiero4, en base a estudios adicionales, sugiere que también la tumba de Moisés podría haber estado en esta montaña, que está coronada por una peña, a modo de acrópolis, con un pequeño templo y unas estelas, en la que había una caverna/cripta excavada al menos mil años antes. La famosa cueva de Elías, mencionada también por Egeria, debía encontrarse bajo esa peña. También el profeta Jeremías la visitó e introdujo una tienda en su interior, convencido de haber llegado al monte donde había subido Moisés5. Este tipo de lugares sólo eran conocidos por los sumos sacerdotes y su círculo más cercano, y se mantenían en secreto para evitar profanaciones. El cronista del Deuteronomio, de hecho, no proporciona deliberadamente datos sobre la sepultura de Moisés. Que Moisés fuera enterrado en un terreno cualquiera, en una tumba excavada en la tierra, parece poco creíble. Como gran líder que fue, debía tener una tumba digna de su persona, al menos igual a la de sus predecesores: una caverna excavada en la roca, y ésta no podía haberse preparado en poco tiempo ni en cualquier lugar. Seguramente el valle de Moab no ofrecía esta posibilidad. Hubo 30 días de duelo y, una vez transcurridos, Josué comenzó las operaciones para la invasión de Palestina. Pero, ¿qué hicieron durante esos días de duelo? La distancia entre el valle del Jordán y Har Karkom es de 11 días de camino, tiempo que habrían empleado los dos hijos de Moisés, Gersón y Eliezer, junto con Josué y el hijo de Aarón, Eleazar, para llevar el cuerpo de Moisés a la cueva en Har Karkom, que ya había sido adecuadamente preparada durante la travesía por el desierto. Otros siete días fueron necesarios para los ritos funerarios. Luego, 11 días para el regreso. Todo esto, más el primer día de proclamación del duelo, suma 30. Muchos otros datos, basados en el estudio de la Biblia y comparados con datos históricos, son aportados en apoyo de esta teoría, que ha sido fuertemente contestada por los defensores de la versión tradicional. Sin embargo, podría ser tenida en consideración, en espera de nuevos resultados de la campaña de excavaciones en Har Karkom.

 – Monte Har Karkom

El lugar de la sepultura de Moisés cambia, sin embargo, según la tradición islámica. Para los musulmanes, que lo consideran uno de los más grandes profetas predecesores de Mahoma – nombrado nada menos que 136 veces en el Corán – fue sepultado más allá del río Jordán, a 7 km al sur de Jericó y a 15 de Jerusalén, en el complejo llamado Nabi Musa. Este territorio pertenece actualmente a Palestina, y es uno de los lugares de interés de Tierra Santa desde donde, en un día claro, se puede ver el Monte Nebo. Se dice que este complejo fue construido por Saladino, quien venció a los cruzados en 1187 y devolvió Jerusalén a los musulmanes, pero que al mismo tiempo demostró una gran tolerancia religiosa permitiendo a los cristianos visitar la Ciudad Santa. Cuenta la leyenda que Moisés se le apareció en sueños a Saladino revelándole el lugar de su sepultura, y por ello hizo construir el memorial que pronto se convirtió en meta de peregrinación para los musulmanes. En realidad, el complejo de Nabi Musa, que comprende una ‘cámara mortuoria’ construida sobre la supuesta tumba del profeta, una mezquita y alojamientos para peregrinos, fue construido en el siglo XIII por los mamelucos, cuando se establecieron en Tierra Santa. Varias cúpulas, añadidas en el siglo XV junto con un minarete, coronan el complejo. Otras intervenciones fueron realizadas en los siglos XVI y XIX.

– Nabi Musa
– Nabi Musa, vista aérea
– Nabi Musa, “Tumba de Moisés”

Este lugar fue durante mucho tiempo la primera etapa para quienes realizaban la peregrinación de Jerusalén a La Meca. Un cementerio cercano acogía a los peregrinos que morían durante el viaje. Con la caída de la dinastía mameluca, el Nabi Musa entró en un periodo de decadencia que se prolongó hasta principios del siglo XIX, cuando fue restaurado por los turcos. Bajo el Imperio Otomano, la difícil situación entre judíos y musulmanes se mantenía bajo control. Pero con la caída del Imperio y la retirada de los turcos de Tierra Santa, vencidos por las fuerzas británicas en 1918, ya no fue posible dominarla. En 1920 comenzaron los primeros enfrentamientos en Jerusalén entre judíos y musulmanes, que fueron en aumento. Así, en 1937 la administración colonial británica prohibió la peregrinación anual al Nabi Musa. Esta decisión fue posteriormente adoptada también por el gobierno jordano, ya que desde 1948 hasta 1967 este territorio estuvo bajo su jurisdicción, a consecuencia de la ocupación de Cisjordania por parte de este país (1948), ya que podía convertirse en un vínculo de protesta política. Desde 1967 el control del Nabi Musa pasó a Israel, y desde 1995 está administrado por la Autoridad Nacional Palestina. En el marco de los programas de las Naciones Unidas “Apoyo al Desarrollo del Turismo Cultural” y “Ayuda al Pueblo Palestino”, este complejo arquitectónico fue recientemente restaurado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), con fondos de la Unión Europea y en colaboración con el gobierno del Estado de Palestina. La solemne inauguración tuvo lugar el 17 de julio de 2019 con la presencia de autoridades locales y representantes de la UE, del PNUD, varias representaciones diplomáticas y de Europa Nostra. Hoy el santuario y la mezquita forman el núcleo del complejo y están separados de las demás construcciones por dos patios. El complejo se presenta como un centro multifuncional de acogida turística, tanto religiosa como no religiosa.

—–

1.- Egeria. Diario di Viaggio. A cura di E. Giannarelli e A. Clerici. Editrice Paoline 2015

2.- « Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía» (Números 21,9). Para los cristianos, es la imagen de Cristo crucificado, Salvador del Mundo, citado también en el Evangelio de Juan  «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado» (Juan, 3,14).

3.- E. Anati: Har Karkom e la questione del Monte Sinai, Pistoia 2016

4. – F. Barbiero. La tomba di Mosè: la cripta sul Monte Horeb. Kindle. 2020. – F. Barbiero. La Bibbia senza segreti, Milano 1988

5.- « y que habiendo llegado a aquél monte allí Jeremías, al cual subió Moisés, y desde donde vio la herencia de Dios, halló una cueva, donde metió el Tabernáculo, y el Arca, y el altar del incienso, tapando la entrada». (2 Macabeos -2,5)

Relicarios fantásticos: la Estauroteca Bessarione

24 sabato Mag 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, reliquiari

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Tag

Cardenal Bessarione, Estauroteca Bessarione, Gallerie dell’Accademia, Gregorio III Mammas, Irene Paleóloga, Juan VIII Paleólogo, Opificio delle Pietre Dure, Relicarios, reliquias, Scuola Grande di Santa Maria della Carità, Venecia

Reliquiari fantastici: la Stauroteca Bessarione     Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Se trata de un magnífico relicario/santuario bizantino1 datado en torno a los siglos XIII-XIV, con añadidos del siglo XV, muy probablemente encargado por la princesa bizantina Irene Paleóloga, o al menos el crucifijo que alberga en su interior, siendo el resto posterior. De hecho, encontramos el nombre de esta princesa grabado a lo largo del borde de dicho crucifijo, con la indicación de que esta princesa lo hizo adornar en plata2. Fue donado hacia 1430 por el emperador Juan VIII Paleólogo (1425-1448) a su confesor Gregorio III Mammas, futuro patriarca de Constantinopla (1443-50), quien, junto con el cardenal Bessarione (patriarca de Constantinopla de los Latinos y legado pontificio en Venecia), abogaba por la unión de la Iglesia ortodoxa con la católica.

– Estauroteca Bessarione, Anverso. Parte interior al descubierto. Sobre un fondo de esmalte negro decorado con rosetas de oro la cruz está rodeada por 4 pequeñas tecas que contienen las reliquias, protegidas por pequeñas placas de cristal, las imágenes de los emperadores Constantino y Elena, pintadas sobre vidrio y, en la parte superior, dos pequeños medios bustos de los arcángeles Miguel y Gabriel, en oro.

Gregorio fue depuesto por los antiunionistas en 1450 y huyó a Roma. En su lecho de muerte (1459) dejó el relicario al cardenal Bessarione. Éste, a su vez, lo donó a la “Scuola Grande di Santa Maria della Carità” de Venecia, que, sin embargo, sólo lo recibiría tras su muerte. Bessarione ya había sido recibido en Venecia por el Dogo y el Senado en 1463 en una ceremonia en la que fue nombrado hermano de honor de la “Scuola Grande della Città” en sustitución del recientemente fallecido cardenal Prospero Colonna. Así pues, la donación fue un gesto de reconocimiento hacia esta institución. El cardenal Bessarione ya había visitado “La Serenissima” en 1438 en el séquito del emperador bizantino Juan VIII. El relicario llegó a la “Scuola di Venezia” en 1472, a la muerte del cardenal, tal y como éste había dispuesto.

– Cruz: anverso y reverso

Con la invasión napoleónica, la Escuela fue suprimida en 1806 y el objeto llegó a Viena en 1821 a través del mercado de antigüedades y formó parte de las colecciones imperiales del emperador Francisco I de Austria, primero en el palacio de Hofburg de Viena y más tarde en el castillo de Ambras de Innsbruck. En 1896, el relicario fue trasladado de nuevo a Viena, al Kunsthistorisches Museum, donde permaneció hasta 1921, cuando fue devuelto a Italia a raíz de los acuerdos de 1919 sobre la restitución de obras de arte tras la caída del Imperio austrohúngaro y el final de la Primera Guerra Mundial. Volvió a la” Scuola della Carità”, entretanto rebautizada “Gallerie dell’Accademia”.

Se trata de un típico relicario bizantino con cruz extraíble3, cuya tabla central mide 47 x 32 x 4,5 cm (con la vara: 109 x40 x 19).

– Estauroteca Bessarione. Parte frontal, cerrada por un panel corredizo sobre el cual está pintada una escena de la crucifixión de Cristo, con la parte superior cubierta por una lámina de plata dorada. En tres lados está rodeada por un marco en el que se representan siete escenas de la pasión de Cristo.

La «caja» que contiene la cruz es de madera decorada con esmalte, oro, pan de plata dorada y bronce, perlas y piedras preciosas. También contiene cuatro pequeñas cajas relicario selladas con cristal de roca que albergan sendas reliquias, a saber, dos fragmentos de la Vera Cruz y dos de la Sagrada Túnica, que se disponen alrededor de la cruz, dispuestas en un espacio ad hoc. Este «contenedor» puede abrirse y cerrarse mediante un panel corredizo, en forma de «persiana».

Pero veamos los detalles.

En el anverso, el panel corredizo está rodeado por tres lados por un marco fijo, en el que están pintadas siete escenas de la Pasión de Cristo, separadas por bandas de gemas y filigranas. El panel central móvil representa una escena pintada de la crucifixión, adornada en la parte superior con una lámina de plata dorada y una hilera de gemas.

– Estauroteca Bessarione. Una de las tecas con dentro un fragmento de la Vera Cruz (izquierda) y una plaquita con el medio busto de un arcánagel (derecha)

La cruz extraíble de tres travesaños es de madera recubierta de filigranas de plata dorada y pequeños discos de esmalte verde que contienen símbolos o letras del alfabeto griego. En el anverso presenta un crucifijo en altorrelieve y en el reverso se repite la decoración en filigrana y discos esmaltados. El panel central interior que alberga la cruz está formado, además de por los cuatro pequeños relicarios antes mencionadas, por dos placas doradas con los medios bustos de los arcángeles Miguel y Gabriel, en la parte superior, y las figuras de Constantino y Elena, a ambos lados de la cruz, pintadas sobre vidrio. El conjunto está enmarcado por una decoración de flores tipo margaritas o rosetas que destacan sobre un fondo de esmalte negro. 

– Estauroteca Bessarione. Imágenes de los emperadores Constantino y Elena pintadas sobre vidrio

La parte posterior del relicario está recubierta de una lámina de plata con una placa conmemorativa de la donación a la “Scuola Grande di Santa Maria della Carità” por parte del cardenal Bessarione.

Bessario · Episcopvs · Sabin[ensis] · Car[dinalis] · Nicaenvs · Patriarcha · Constantinopolitanvs · Beatae · Virgini · Mariae · Scholae · Caritatis . Venetiis.

– Estauroteca Bessarione. Parte posterior con la placa que recuerda la donación por parte del Cardenal Bessarione

La vara de plata y el pedestal sobre el que descansa son un añadido encargado por el propio cardenal Bessarione y, por tanto, realizado antes de que el objeto llegara a Venecia, para que el relicario pudiera adaptarse también al uso procesional. El entronque del asta al relicario se hizo con un soporte de hojas y volutas también de plata dorada, asegurado por un marco/armadura de plata.

En 2010 fue sometido a una cuidadosa restauración por parte del “Opificio delle Pietre Dure” que duró unos tres años y en 2013 fue devuelto a las “Gallerie dell’Accademia” de Venecia, donde puede admirarse actualmente.

——-

1.- Del griego stauròs (cruz) e theke (armario). Relicario que contiene uno o varios fragmentos de la Vera Cruz.

2.- Irene Paleóloga era hija de Demetrio Paleólogo, a su vez hermano de Michel IX (1294-1320), co-emperador con su padre Andrónico II el Paleólogo (1282 y 1328). La inscripción reza: “Eirene Palaiologina, hija del hermano del emperador, decora con plata la imagen mundialmente venerada de la cruz, para la salvación y el perdón de los pecados”.

3.- Compara este relicario con la Estauroteca de Limburg

Tras las huellas de los apóstoles: las reliquias de Simón y Judas Tadeo

24 giovedì Apr 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Reliquie

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Tag

Catedral de Pienza, Judas Tadeo, reliquias, Simón el Zelote, Suanir

Sulle orme degli apostoli: le reliquie di Simone e Giuda Taddeo   Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La Iglesia los celebra juntos el 28 de octubre, y quizás sean dos de los apóstoles menos conocidos. Según la tradición, eran hijos de Alfeo1 y de María de Cleofás, por lo que no sólo eran hermanos, junto con Santiago el Menor, sino también primos de Jesús.

Simón era llamado también el Zelote o el Cananeo, para distinguirlo de Pedro. Ambos epítetos derivan de la misma palabra, del arameo qen’ana, que significa “el entusiasta” o, posiblemente, “el zelote”. Algunos creen que este nombre hace referencia a su carácter, mientras que otros piensan que perteneció a la secta de los Zelotes, que luchaban contra Roma, aunque esto no está confirmado por las fuentes.

Toda la información sobre este apóstol es extremadamente controvertida e incierta. Se dice que sucedió a Santiago el Menor como obispo de Jerusalén del año 62 al 107, cuando sufrió el martirio bajo el emperador Trajano en Pella, a la increíble edad de 120 años (!!), donde se había refugiado para escapar de la Segunda Guerra Judaica. Según el Martirologio Romano y la Leyenda Dorada, predicó en Egipto, Mesopotamia y luego en Persia junto con San Judas Tadeo, donde ambos sufrieron el martirio en Suanir (aunque en este caso, en el año 70). Según otras fuentes, el lugar del martirio habría sido Armenia o el Cáucaso oriental. Fue crucificado, pero en la iconografía suele representarse con una sierra, ya que, según otras tradiciones, éste habría sido el instrumento de su martirio: lo habrían aserrado por la mitad.

– Simón – Francesco Moratti 1710 aprox. – Basílica de San Juan de Latrán, Roma

Excepto su cabeza, que se encuentra en la catedral de Pienza (Toscana), y algunas otras reliquias en diversas iglesias, el resto de sus restos, junto con los de Judas Tadeo, se encuentran desde 1605 en la Basílica Vaticana, en el transepto izquierdo, bajo el altar que desde 1963 está dedicado a San José.

Anteriormente, los restos de ambos apóstoles estaban en Venecia, en la basílica que les fue dedicada. Según la tradición, en 1438, un fraile franciscano de Lanciano (Chieti, Italia) viajó a Venecia para venerar las reliquias de los dos santos y aprovechó la oportunidad para llevarse consigo parte de ellas: la cabeza y un antebrazo de Simón y una tibia de Judas. Cuando el robo fue descubierto, el Dogo de Venecia exigió su devolución al obispo de Chieti, quien se negó. Se intentó recuperarlas por la fuerza, lo que llevó a la intervención del rey de Nápoles, Fernando, quien ordenó poner fin a las hostilidades. A Venecia no le quedó más remedio que reconocer la nueva propiedad de las reliquias. Excepto la cabeza de Simón, que está en Pienza, como se mencionó antes, las otras dos reliquias todavía se encuentran en Lanciano, en el convento de San Agustín.

En cuanto a Judas, no debe confundirse con Judas Iscariote. Judas también es llamado Tadeo, que significa “el magnánimo”. Era agricultor y, posiblemente, el esposo de las bodas de Caná, donde Jesús realizó su primer milagro al convertir el agua en vino.

– Judas Tadeo – Lorenzo Ottoni, 1712 aprox. – Basílica de San Juan de Letrán, Roma

Judas habría sido misionero en Judea, Galilea, Samaria e Idumea, y luego se trasladó a Arabia, Siria y Mesopotamia. Se habría encontrado con el apóstol Simón el Zelote en Persia, donde evangelizaron juntos. En la ciudad de Suanir, alrededor del año 70, tras provocar la ira de los sacerdotes paganos, quienes instigaron al pueblo contra ellos, fueron asesinados a golpes de maza. Según otras versiones, fueron decapitados con una espada o una alabarda. En la iconografía, Judas suele representarse con un libro, símbolo de la palabra de Dios que predicó con tanta pasión, o con una alabarda o una maza. Fueron sepultados en Babilonia. Es evidente la gran diversidad de versiones sobre la vida y muerte de estos dos apóstoles, especialmente en cuanto a los lugares y fechas relacionados con Simón.

– Martirio de Simón y Judas Tadeo – Stephan Lochner, detalle, 1435-1440 – Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt

La devoción a San Judas Tadeo está más extendida en el resto del mundo que en Italia, especialmente en Polonia, donde el nombre Tadeusz es muy común. En cualquier caso, San Judas Tadeo es conocido como el santo patrón de los casos desesperados, sin remedio, de lo imposible. Se dice que este poder especial proviene de una tradición del siglo XVIII, como una forma de reparar el agravio sufrido por el santo, quien durante siglos fue confundido con el otro Judas, el traidor. Incluso en el origen de los hechos, cuando se anunció que Judas había traicionado a Jesús y luego se había suicidado, en un principio se creyó que se trataba de este Judas.

—

1.- Según la tradición, Alfeo era hermano de San José

2.- María de Cleofás era una de las ‘Tres Marías’: María de Cleofás, María Salomé (madre de Santiago el Mayor y de Juan) y María Magdalena.

——

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Las reliquias de San Pedro, de San Pablo, de San Juan Evangelista, de Santiago el Mayor, de San Tomás, de San Bartolomé, de San Andrés, de San Mateo, de San Felipe, y las Cabezas de Santiago el Mayor y Santiago el Menor: pero ¡qué confusión!

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