• L’autrice
  • La autora
  • Perché un blog sulle reliquie?
  • ¿Por qué un blog sobre reliquias?
  • Pubblicazioni / Publicaciones
  • Contatta / Contacta

Reliquiosamente

Reliquiosamente

Archivi della categoria: Artículos en español

San Luis de los Franceses: ¡más allá del desmembramiento!

23 mercoledì Lug 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Reliquie, Storia

≈ 1 Commento

Tag

Acropolium, Cardinal Lavigerie, Carlos de Anjou, Catedral de Monreale, Luis IX de Francia, Margarita de Provenza, Mos Teutonicus, Museo Nacional de Cartago, Octava Cruzada, Padres Blancos, reliquias, Saint Denis, Sainte Chapelle, San Luis de los Franceses, Séptima Cruzada

San Luigi dei Francesi: altro che smembramento!!  Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Luis IX (1214-1270) fue un rey muy religioso, probablemente el más piadoso y devoto de todos los reyes de Francia. Es conocido, entre otras cosas, por haberse llevado a casa la Corona de Espinas y otras preciadas reliquias, y por haber mandado construir un templo digno para conservarlas: la Sainte-Chapelle, una obra sublime del arte gótico1.

Pero también fue protagonista de la Séptima y la Octava Cruzada. La Séptima Cruzada fue el resultado de una promesa que hizo el rey si sanaba de una grave enfermedad que sufrió en 1244, ya que justo ese año Jerusalén volvió a caer. Partió en 1248, llegando por mar a Egipto. Sin embargo, en 1250 fue hecho prisionero por los musulmanes, quienes lo retuvieron durante un mes, y fue liberado gracias a que su esposa, la reina Margarita de Provenza, pagó un alto rescate. Tuvo que regresar a casa sin haber logrado los objetivos esperados. No satisfecho, algunos años después lo intentó de nuevo: en 1269 partió para la Octava Cruzada. Esta vez decidió cambiar de estrategia: aconsejado también por su hermano Carlos de Anjou, en ese momento rey de Nápoles y Sicilia, desembarcarían en Túnez, donde reunirían las tropas y fondos necesarios para luego dirigirse a Egipto de manera más segura. Lo que no sabían era que en Túnez había una epidemia de disentería, y el mismo rey Luis IX fue contagiado, muriendo en pocos días. Fue en Cartago, el 25 de agosto de 1270.

– San Luis en su lecho de muerte. Les Chroniques de France ou de Saint-Denis, entre 1332 y 1350. Mahiet, Maître du Missel de Cambrai – Royal 16 G VI – f. 444v. British Library

Ahora el problema era cómo repatriar el cuerpo del rey, que por tradición debía ser sepultado en la iglesia de Saint-Denis en París, lugar destinado al descanso eterno de los reyes de Francia, como también era la voluntad de su hijo y sucesor, Felipe III el Atrevido. No era un problema menor, teniendo en cuenta que el viaje era larguísimo. Carlos de Anjou, por su parte, deseaba que fuera sepultado en la catedral de Monreale, en Sicilia (además muy cerca de Túnez), y así aumentaría su prestigio, al poder presumir de tener un santo más en su reino, que además era de su misma sangre. Y sí, todos desde hacía tiempo daban por hecho que Luis IX sería santificado.

 – Capilla dedicada a San Luis, erigida sobre la colina de Byrsa, Cartago, donde murió el rey. Fue demolida en 1950

Vista la diferencia de opiniones y las dificultades materiales para transportar el cuerpo tal cual, llegaron a un acuerdo de compromiso: para Francia, los huesos; para Monreale, las vísceras y la carne. En cuanto al corazón, hablaremos de él más adelante. Entonces tuvieron que recurrir al ‘Mos Teutonicus’, literalmente la “Costumbre Germánica”, que se utilizaba en Europa en la Edad Media justamente para transportar higiénicamente los cuerpos de personas de alto rango que morían lejos de su patria, mientras que los ingleses y franceses preferían la embalsamación. El proceso consistía en desmembrar el cuerpo, separar las vísceras y el corazón, y hervir los pedazos en agua y vino durante varias horas hasta que la carne se separara fácilmente de los huesos. Tanto la carne como los órganos internos podían ser enterrados de inmediato o conservados en sal, como la carne animal, si también se deseaba transportarlos2.

 – Ex catedral de Cartago, Túnez, ahora centro cultural, conocida con il nombre de Acropolium

Así que los huesos de nuestro devoto rey, bien limpios y relucientes, comenzaron el viaje hacia París, escoltados por una gran comitiva real. El 14 de noviembre de 1270 desembarcaron en Trapani para continuar el largo viaje que, atravesando el estrecho de Messina, debía recorrer toda Italia y parte de Francia. El cortejo fúnebre llegó a París el 21 de mayo de 1271. Los restos de Luis IX fueron expuestos en la catedral de Notre Dame y el 23 de mayo de 1271 se celebró el funeral en Saint-Denis.

 – Estatua del rey Luis IX. Museo Nacional de Cartago (Túnez)

Si ya antes de morir era ‘vox populi’ que el soberano sería canonizado, los milagros ocurridos durante el largo viaje de regreso a Francia no hicieron más que reforzar la idea generalizada de que realmente era un santo. De hecho, estos milagros comenzaron ya con la llegada de los restos a Sicilia —de los cuales la Santa Sede reconoció dos—, luego ocurrieron otros tres en el norte de Italia, y empezaron a multiplicarse en Saint-Denis. Pero a pesar de las fuertes presiones ejercidas tanto por la corona francesa como por diversas órdenes religiosas y el pueblo, la tan esperada canonización tardó 27 años, y fue anunciada solemnemente por Bonifacio VIII el 4 de agosto de 1297, y sancionada definitivamente el 25 de agosto, aniversario de su muerte. Un año después, el 25 de agosto de 1298, en Saint-Denis, en una ceremonia presidida por el rey Felipe IV (Felipe el Hermoso, hijo de Felipe III), los huesos del santo fueron depositados en un cofre relicario y colocados detrás del altar.

– Cenotafio del rey Luis IX. Museo Nacional de Cartago, Túnez

En la Edad Media, las reliquias eran consideradas grandes tesoros y muy a menudo se utilizaban como obsequios e incluso para sellar alianzas. Felipe el Hermoso envió muchas reliquias de su abuelo, grandes o pequeñas, a varias iglesias de Francia, sobre todo a la Sainte-Chapelle, donde en 1305 envió casi todo lo que quedaba de ellas, incluido el cráneo (importantísimo), a pesar de la oposición de los monjes de Saint-Denis, que no pudieron hacer nada frente a la imposición del papa, que avalaba la decisión del rey. Los monjes tuvieron que conformarse con los dientes y la mandíbula, y para dar un poco más de importancia a las reliquias que les quedaban, mandaron construir un hermoso relicario que fue inaugurado solemnemente en 1307. Con el paso de los años, muchas partes de los huesos fueron donadas en pequeños fragmentos, también por reyes posteriores, a diversos monarcas europeos —como por ejemplo a Carlos IV (gran coleccionista de reliquias3)— o a monasterios de diferentes congregaciones religiosas. Así continuó hasta la Revolución Francesa, y las pocas reliquias que quedaban fueron dispersadas o destruidas. Solo se salvaron las que se conservaban en Saint-Denis y, naturalmente, las de Monreale.

– Altar dedicado a Luis IX, donde fueron depositadas las vísceras del rey. Catedral de Monreale, transepto izquierdo

En cuanto al corazón, hubo quienes sostenían que había sido llevado a París junto con los huesos y luego a Notre Dame junto con el cráneo; otros, en cambio, creían que había permanecido en la catedral de Monreale junto con las vísceras, en el altar dedicado al santo, situado en el transepto izquierdo. Luego, en 1803, se encontró en la Sainte-Chapelle una caja de plomo que contenía otra caja, en forma de corazón, con un corazón humano envuelto en una tela de lino, que fue atribuido inmediatamente al santo. Sin embargo, el hallazgo no fue hecho público. Se mandó hacer otra caja de estaño y el corazón fue devuelto al lugar donde se había encontrado, ya que la situación política aún no era “favorable”. Algunas décadas después, en 1843, durante unos trabajos, la caja fue hallada de nuevo. Esta vez se realizaron investigaciones minuciosas, pero se demostró que el corazón encontrado no podía atribuirse al rey.

– Relicario que contenía las vísceras del rey Luis IX. Tesoro de la catedral de San Vicente de Paúl y Santa Oliva, Túnez. el relicario, alto 2,20 m., es de bronce dorado. Los dos ángeles sostienen una miniatura de la Sainte Chapelle, que custodiaba las reliquias del rey.

Las vísceras (y por tanto también el corazón), como se mencionó antes, fueron llevadas a Monreale por Carlos de Anjou y permanecieron allí hasta 1860, cuando Garibaldi y sus Mil desembarcaron en Sicilia y expulsaron al último rey Borbón, Francisco II de las Dos Sicilias. Este se llevó consigo las preciosas vísceras durante su exilio por Europa: Roma, Múnich, Bélgica, Francia, Austria… Murió en el Tirol austriaco en 1894. Sin embargo, dejó las reliquias al cardenal Lavigerie, fundador de los Padres Blancos, con el deseo de que fueran llevadas a su catedral de Cartago, de modo que regresaran al lugar desde donde el rey partió hacia su última morada. Las vísceras del rey, a las que el cardenal añadió una pequeña parte del cráneo, fueron colocadas en un magnífico relicario realizado por un orfebre de Lyon y llevadas de nuevo a Túnez por el mismo Lavigerie.

– Relicario que contiene las vísceras y un fragmento del craneo del rey Luia IX. Catedral de Versailles

Esta catedral, dedicada a San Luis y construida entre 1884 y 1890, desde 1964 ya no está destinada al culto y actualmente se utiliza como sala para conciertos y otras actividades culturales; también es conocida con el nombre de Acropolium. No lejos de la catedral ya existía una capilla dedicada al rey santo, construida en 1845 en la colina de Byrsa, en el lugar donde murió. La capilla fue edificada con el propósito de celebrar la memoria del rey cada 25 de agosto, fecha de su muerte, y también como lugar de oración para los marineros franceses. La capilla fue definitivamente cerrada en 1943 y demolida en 1950. Pero el recuerdo de este rey está siempre muy presente en Túnez. De hecho, en el jardín del Museo Nacional de Cartago, que se encuentra junto a la catedral, en el lugar que anteriormente ocupaba el seminario de los Padres Blancos, se puede ver el cenotafio de San Luis y también una estatua dedicada a él.

 – Catedral de Monreale. Altar de plata de Luigi Valadier (1771). San Luis IX es el primero de la izquierda, seguido por San Castrense, San Pablo, San Pedro, San Benito de Nursia y Santa Rosalía.

En 1964, las reliquias del rey fueron llevadas a la iglesia de Santa Juana de Arco de Túnez, donde permanecieron hasta 1985, año en el que el arzobispo de la ciudad las donó al obispo de Saint-Denis, quien las depositó en el oratorio episcopal. En 1999, las reliquias realizaron otro viaje: fueron llevadas a Saint Louis, Misuri, para ser expuestas a la veneración de los fieles estadounidenses. En 2011 fueron trasladadas a la catedral de Saint Louis de Versalles, parroquia originaria del rey, donde se encuentran actualmente.

El valioso relicario, que quedó vacío en Túnez desde 1996, está expuesto en el tesoro de la catedral de San Vicente de Paúl y Santa Oliva, la actual catedral católica de Túnez.

En la catedral de Monreale, el recuerdo del rey santo está siempre presente, no solo con el ya mencionado altar del transepto izquierdo a él dedicado y con una de las estatuas del altar mayor que representa a este rey, sino también porque cada 25 de agosto se celebran actos en sufragio de San Luis IX, Rey de Francia, en conmemoración de su muerte.

—-

1. Invito a la lectura del artículo “La corona de Espinas y la Sainte Chapelle”

2. El Mos teutonicus fue abolido por el papa Bonifacio VIII en 1300 mediante su bula De sepulturis

3. Invito a la lectura del artículo ‘Los soberanos coleccionistas de reliquias’

4. Según el sitio oficial de la Catedral de Monreale, las reliquias del rey (las vísceras y el corazón) se encontrarían en una caja-relicario dentro del altar de la capilla que le está dedicada.

Para saber más:

–  J. Le Goff, “Nous irons à Jérusalem!” Saint Louis sur son lit de mort à Tunis, 1270 , en : P. Gueniffey, Les derniers jours des rois, Perrin, Paris 2014

–   V. Lucherini, Smembrare il corpo del re e moltiplicare le reliquie del santo: il caso di Luigi IX di Francia, en: CONVIVIUM. – ISSN 2336-3452. – I:1(2014), pp. 88-101.

¿Dónde está la tumba de Moisés?

23 lunedì Giu 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Pellegrinaggi, Storia

≈ 1 Commento

Tag

Éxodo, Desierto de Negev, Egeria, Emmanuel Anati, Flavio Barbiero, Har Karkom, Jebel Musa, Macizo Santa Catalina, Moisés, Monte Horeb, Monte Nebo, Monte Sinai, Nabi Musa, Tumba de Mosés, Valle de Moab

Dov’è la tomba di Mosè? Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– Valle del Jordán, la ‘Tierra prometida’ vista desde la cima del Monte Nebo

“Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés. Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés”  (Deuteronomio, 34, 1-9)

Según el Deuteronomio y la tradición judeocristiana, Moisés vio desde el Monte Nebo la Tierra que Dios había prometido a su pueblo, pero en la que él nunca entraría. Murió poco después y fue sepultado en las cercanías, en el valle de Moab, donde se encuentra el Monte Nebo, pero nadie sabe dónde está su tumba. Incluso, según la tradición judía, fue enterrado por el mismo Dios, para que el lugar de su sepultura permaneciera desconocido y así evitar los peligros de la idolatría, y que su figura pudiera eclipsar la imagen de Dios.

– Iglesia paleocristiana en la cima del Monte Nebo. Capilla del baptisterio

El Monte Nebo se encuentra actualmente en el oeste de Jordania, en la cadena montañosa de Abarim, al este del río Jordán, y tiene una altitud de unos 817 metros. Desde su cima se puede ver la “Tierra Santa”, el Valle del Jordán, la ciudad de Jericó y, en los días despejados, incluso Jerusalén. En el Monte Nebo hay una iglesia del siglo IV, mencionada también por la peregrina Egeria1 en su Itinerarium, quien visitó los lugares santos hacia finales del siglo IV. La iglesia tuvo ampliaciones posteriores en los siglos V y VI, como por ejemplo la capilla del baptisterio, y muy cerca se construyó un monasterio bizantino. Por lo tanto, ya era lugar de peregrinación desde el siglo IV. Sin embargo, fue abandonada en el siglo XVI y posteriormente redescubierta, gracias sobre todo a los diarios de viaje de los primeros peregrinos. El sitio fue adquirido por los franciscanos en 1932, quienes promovieron trabajos de excavación que sacaron a la luz las ruinas de la antigua basílica y que en gran parte reconstruyeron. En los años sesenta fueron descubiertos algunos bellísimos mosaicos tanto en el baptisterio antiguo (que representa escenas de caza y pastoreo, del año 531), como en el nuevo (del año 597), creado a partir de una antigua capilla funeraria.

– Interior de la iglesia paleocristiana en el Monte Nebo. Mosaicos

Además de la antigua basílica, en la terraza panorámica del Monte Nebo se puede admirar hoy, junto al magnífico paisaje, la escultura cruciforme con serpientes entrelazadas y el monolito. La escultura, de bronce, fue realizada por Gian Paolo Fantoni, artista florentino. Esta recuerda el Nehushtán, el bastón de Moisés que, con solo mirarlo, salvaba al pueblo de Israel de la mordedura de las serpientes en el desierto2. El monolito, erigido para el Jubileo del año 2000, obra del escultor Vincenzo Bianchi, se define como el “Libro en piedra del Amor” y está dedicado al Papa Juan Pablo II. El mensaje (citas del Evangelio de San Juan y de las cartas de San Pablo) está esculpido en tres lenguas: griego, latín y árabe.

– Cima del Monte Nebo. Escultura que representa el “Nehushtan”, o Bastón de Moisés
– Cima del Monte Nebo. Monolito

La muerte de Moisés se fecha hacia el 1200 a.C. Pero estudios recientes han puesto en duda la creencia milenaria respecto a su tumba. Todo comenzó cuando el insigne arqueólogo Emmanuel Anati, tras años de estudios sobre arte rupestre en el desierto del Néguev, anunció en 1982 que la montaña de Moisés (Gebel Musa), el famoso monte Horeb o monte Sinaí, no se encontraría al sur de la península del Sinaí, sino en la meseta de Har Karkom (Monte del Azafrán) en el desierto del Néguev3. Es decir, el monte Horeb sería la cima principal de la meseta de Har Karkom, en la frontera entre Egipto y Jordania, y no el tradicionalmente identificado hasta ahora como el Jebel Musa, en el macizo de Santa Catalina. Importantes hallazgos arqueológicos respaldan esta hipótesis, además de las numerosísimas inscripciones rupestres, unas 40.000, muchas de las cuales tienen un contenido religioso o incluso hacen alusión a Moisés, como el bastón con serpientes o las tablas de la ley. Era, por tanto, un lugar sagrado al que la gente subía a orar. Algunas inscripciones representan la cabra montesa, asociada al culto del dios Sin, dios de la Luna. Podría haber sido, pues, una montaña dedicada a Sin, de donde provendría el nombre “Sinaí”. Incluso sugiere que la fecha del Éxodo debería situarse en torno al 2000 a.C., unos 750 años antes de la fecha generalmente aceptada, ya que la actividad religiosa en esta zona habría terminado hacia el 2000 a.C., y no habría habido ninguna actividad humana en Har Karkom en el siglo XIII a.C. Estaría históricamente probado que la localización del Monte Sinaí en el monasterio de Santa Catalina se estableció sólo a partir del año 536 por un decreto del emperador Justiniano. Además, siempre según Anati, en ese lugar no se ha encontrado un solo resto arqueológico que demuestre un asentamiento de un grupo numeroso de personas en tiempos de Moisés o que indique que el Jebel Musa fuera una montaña sagrada.

– Deserto del Negev. Meseta de Har Karkom
– Har Karkom. Grabado rupestre che podría representar la tablas de la ley

Una vez adoptada esta hipótesis, Flavio Barbiero4, en base a estudios adicionales, sugiere que también la tumba de Moisés podría haber estado en esta montaña, que está coronada por una peña, a modo de acrópolis, con un pequeño templo y unas estelas, en la que había una caverna/cripta excavada al menos mil años antes. La famosa cueva de Elías, mencionada también por Egeria, debía encontrarse bajo esa peña. También el profeta Jeremías la visitó e introdujo una tienda en su interior, convencido de haber llegado al monte donde había subido Moisés5. Este tipo de lugares sólo eran conocidos por los sumos sacerdotes y su círculo más cercano, y se mantenían en secreto para evitar profanaciones. El cronista del Deuteronomio, de hecho, no proporciona deliberadamente datos sobre la sepultura de Moisés. Que Moisés fuera enterrado en un terreno cualquiera, en una tumba excavada en la tierra, parece poco creíble. Como gran líder que fue, debía tener una tumba digna de su persona, al menos igual a la de sus predecesores: una caverna excavada en la roca, y ésta no podía haberse preparado en poco tiempo ni en cualquier lugar. Seguramente el valle de Moab no ofrecía esta posibilidad. Hubo 30 días de duelo y, una vez transcurridos, Josué comenzó las operaciones para la invasión de Palestina. Pero, ¿qué hicieron durante esos días de duelo? La distancia entre el valle del Jordán y Har Karkom es de 11 días de camino, tiempo que habrían empleado los dos hijos de Moisés, Gersón y Eliezer, junto con Josué y el hijo de Aarón, Eleazar, para llevar el cuerpo de Moisés a la cueva en Har Karkom, que ya había sido adecuadamente preparada durante la travesía por el desierto. Otros siete días fueron necesarios para los ritos funerarios. Luego, 11 días para el regreso. Todo esto, más el primer día de proclamación del duelo, suma 30. Muchos otros datos, basados en el estudio de la Biblia y comparados con datos históricos, son aportados en apoyo de esta teoría, que ha sido fuertemente contestada por los defensores de la versión tradicional. Sin embargo, podría ser tenida en consideración, en espera de nuevos resultados de la campaña de excavaciones en Har Karkom.

 – Monte Har Karkom

El lugar de la sepultura de Moisés cambia, sin embargo, según la tradición islámica. Para los musulmanes, que lo consideran uno de los más grandes profetas predecesores de Mahoma – nombrado nada menos que 136 veces en el Corán – fue sepultado más allá del río Jordán, a 7 km al sur de Jericó y a 15 de Jerusalén, en el complejo llamado Nabi Musa. Este territorio pertenece actualmente a Palestina, y es uno de los lugares de interés de Tierra Santa desde donde, en un día claro, se puede ver el Monte Nebo. Se dice que este complejo fue construido por Saladino, quien venció a los cruzados en 1187 y devolvió Jerusalén a los musulmanes, pero que al mismo tiempo demostró una gran tolerancia religiosa permitiendo a los cristianos visitar la Ciudad Santa. Cuenta la leyenda que Moisés se le apareció en sueños a Saladino revelándole el lugar de su sepultura, y por ello hizo construir el memorial que pronto se convirtió en meta de peregrinación para los musulmanes. En realidad, el complejo de Nabi Musa, que comprende una ‘cámara mortuoria’ construida sobre la supuesta tumba del profeta, una mezquita y alojamientos para peregrinos, fue construido en el siglo XIII por los mamelucos, cuando se establecieron en Tierra Santa. Varias cúpulas, añadidas en el siglo XV junto con un minarete, coronan el complejo. Otras intervenciones fueron realizadas en los siglos XVI y XIX.

– Nabi Musa
– Nabi Musa, vista aérea
– Nabi Musa, “Tumba de Moisés”

Este lugar fue durante mucho tiempo la primera etapa para quienes realizaban la peregrinación de Jerusalén a La Meca. Un cementerio cercano acogía a los peregrinos que morían durante el viaje. Con la caída de la dinastía mameluca, el Nabi Musa entró en un periodo de decadencia que se prolongó hasta principios del siglo XIX, cuando fue restaurado por los turcos. Bajo el Imperio Otomano, la difícil situación entre judíos y musulmanes se mantenía bajo control. Pero con la caída del Imperio y la retirada de los turcos de Tierra Santa, vencidos por las fuerzas británicas en 1918, ya no fue posible dominarla. En 1920 comenzaron los primeros enfrentamientos en Jerusalén entre judíos y musulmanes, que fueron en aumento. Así, en 1937 la administración colonial británica prohibió la peregrinación anual al Nabi Musa. Esta decisión fue posteriormente adoptada también por el gobierno jordano, ya que desde 1948 hasta 1967 este territorio estuvo bajo su jurisdicción, a consecuencia de la ocupación de Cisjordania por parte de este país (1948), ya que podía convertirse en un vínculo de protesta política. Desde 1967 el control del Nabi Musa pasó a Israel, y desde 1995 está administrado por la Autoridad Nacional Palestina. En el marco de los programas de las Naciones Unidas “Apoyo al Desarrollo del Turismo Cultural” y “Ayuda al Pueblo Palestino”, este complejo arquitectónico fue recientemente restaurado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), con fondos de la Unión Europea y en colaboración con el gobierno del Estado de Palestina. La solemne inauguración tuvo lugar el 17 de julio de 2019 con la presencia de autoridades locales y representantes de la UE, del PNUD, varias representaciones diplomáticas y de Europa Nostra. Hoy el santuario y la mezquita forman el núcleo del complejo y están separados de las demás construcciones por dos patios. El complejo se presenta como un centro multifuncional de acogida turística, tanto religiosa como no religiosa.

—–

1.- Egeria. Diario di Viaggio. A cura di E. Giannarelli e A. Clerici. Editrice Paoline 2015

2.- « Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía» (Números 21,9). Para los cristianos, es la imagen de Cristo crucificado, Salvador del Mundo, citado también en el Evangelio de Juan  «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado» (Juan, 3,14).

3.- E. Anati: Har Karkom e la questione del Monte Sinai, Pistoia 2016

4. – F. Barbiero. La tomba di Mosè: la cripta sul Monte Horeb. Kindle. 2020. – F. Barbiero. La Bibbia senza segreti, Milano 1988

5.- « y que habiendo llegado a aquél monte allí Jeremías, al cual subió Moisés, y desde donde vio la herencia de Dios, halló una cueva, donde metió el Tabernáculo, y el Arca, y el altar del incienso, tapando la entrada». (2 Macabeos -2,5)

Relicarios fantásticos: la Estauroteca Bessarione

24 sabato Mag 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, reliquiari

≈ 1 Commento

Tag

Cardenal Bessarione, Estauroteca Bessarione, Gallerie dell’Accademia, Gregorio III Mammas, Irene Paleóloga, Juan VIII Paleólogo, Opificio delle Pietre Dure, Relicarios, reliquias, Scuola Grande di Santa Maria della Carità, Venecia

Reliquiari fantastici: la Stauroteca Bessarione     Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Se trata de un magnífico relicario/santuario bizantino1 datado en torno a los siglos XIII-XIV, con añadidos del siglo XV, muy probablemente encargado por la princesa bizantina Irene Paleóloga, o al menos el crucifijo que alberga en su interior, siendo el resto posterior. De hecho, encontramos el nombre de esta princesa grabado a lo largo del borde de dicho crucifijo, con la indicación de que esta princesa lo hizo adornar en plata2. Fue donado hacia 1430 por el emperador Juan VIII Paleólogo (1425-1448) a su confesor Gregorio III Mammas, futuro patriarca de Constantinopla (1443-50), quien, junto con el cardenal Bessarione (patriarca de Constantinopla de los Latinos y legado pontificio en Venecia), abogaba por la unión de la Iglesia ortodoxa con la católica.

– Estauroteca Bessarione, Anverso. Parte interior al descubierto. Sobre un fondo de esmalte negro decorado con rosetas de oro la cruz está rodeada por 4 pequeñas tecas que contienen las reliquias, protegidas por pequeñas placas de cristal, las imágenes de los emperadores Constantino y Elena, pintadas sobre vidrio y, en la parte superior, dos pequeños medios bustos de los arcángeles Miguel y Gabriel, en oro.

Gregorio fue depuesto por los antiunionistas en 1450 y huyó a Roma. En su lecho de muerte (1459) dejó el relicario al cardenal Bessarione. Éste, a su vez, lo donó a la “Scuola Grande di Santa Maria della Carità” de Venecia, que, sin embargo, sólo lo recibiría tras su muerte. Bessarione ya había sido recibido en Venecia por el Dogo y el Senado en 1463 en una ceremonia en la que fue nombrado hermano de honor de la “Scuola Grande della Città” en sustitución del recientemente fallecido cardenal Prospero Colonna. Así pues, la donación fue un gesto de reconocimiento hacia esta institución. El cardenal Bessarione ya había visitado “La Serenissima” en 1438 en el séquito del emperador bizantino Juan VIII. El relicario llegó a la “Scuola di Venezia” en 1472, a la muerte del cardenal, tal y como éste había dispuesto.

– Cruz: anverso y reverso

Con la invasión napoleónica, la Escuela fue suprimida en 1806 y el objeto llegó a Viena en 1821 a través del mercado de antigüedades y formó parte de las colecciones imperiales del emperador Francisco I de Austria, primero en el palacio de Hofburg de Viena y más tarde en el castillo de Ambras de Innsbruck. En 1896, el relicario fue trasladado de nuevo a Viena, al Kunsthistorisches Museum, donde permaneció hasta 1921, cuando fue devuelto a Italia a raíz de los acuerdos de 1919 sobre la restitución de obras de arte tras la caída del Imperio austrohúngaro y el final de la Primera Guerra Mundial. Volvió a la” Scuola della Carità”, entretanto rebautizada “Gallerie dell’Accademia”.

Se trata de un típico relicario bizantino con cruz extraíble3, cuya tabla central mide 47 x 32 x 4,5 cm (con la vara: 109 x40 x 19).

– Estauroteca Bessarione. Parte frontal, cerrada por un panel corredizo sobre el cual está pintada una escena de la crucifixión de Cristo, con la parte superior cubierta por una lámina de plata dorada. En tres lados está rodeada por un marco en el que se representan siete escenas de la pasión de Cristo.

La «caja» que contiene la cruz es de madera decorada con esmalte, oro, pan de plata dorada y bronce, perlas y piedras preciosas. También contiene cuatro pequeñas cajas relicario selladas con cristal de roca que albergan sendas reliquias, a saber, dos fragmentos de la Vera Cruz y dos de la Sagrada Túnica, que se disponen alrededor de la cruz, dispuestas en un espacio ad hoc. Este «contenedor» puede abrirse y cerrarse mediante un panel corredizo, en forma de «persiana».

Pero veamos los detalles.

En el anverso, el panel corredizo está rodeado por tres lados por un marco fijo, en el que están pintadas siete escenas de la Pasión de Cristo, separadas por bandas de gemas y filigranas. El panel central móvil representa una escena pintada de la crucifixión, adornada en la parte superior con una lámina de plata dorada y una hilera de gemas.

– Estauroteca Bessarione. Una de las tecas con dentro un fragmento de la Vera Cruz (izquierda) y una plaquita con el medio busto de un arcánagel (derecha)

La cruz extraíble de tres travesaños es de madera recubierta de filigranas de plata dorada y pequeños discos de esmalte verde que contienen símbolos o letras del alfabeto griego. En el anverso presenta un crucifijo en altorrelieve y en el reverso se repite la decoración en filigrana y discos esmaltados. El panel central interior que alberga la cruz está formado, además de por los cuatro pequeños relicarios antes mencionadas, por dos placas doradas con los medios bustos de los arcángeles Miguel y Gabriel, en la parte superior, y las figuras de Constantino y Elena, a ambos lados de la cruz, pintadas sobre vidrio. El conjunto está enmarcado por una decoración de flores tipo margaritas o rosetas que destacan sobre un fondo de esmalte negro. 

– Estauroteca Bessarione. Imágenes de los emperadores Constantino y Elena pintadas sobre vidrio

La parte posterior del relicario está recubierta de una lámina de plata con una placa conmemorativa de la donación a la “Scuola Grande di Santa Maria della Carità” por parte del cardenal Bessarione.

Bessario · Episcopvs · Sabin[ensis] · Car[dinalis] · Nicaenvs · Patriarcha · Constantinopolitanvs · Beatae · Virgini · Mariae · Scholae · Caritatis . Venetiis.

– Estauroteca Bessarione. Parte posterior con la placa que recuerda la donación por parte del Cardenal Bessarione

La vara de plata y el pedestal sobre el que descansa son un añadido encargado por el propio cardenal Bessarione y, por tanto, realizado antes de que el objeto llegara a Venecia, para que el relicario pudiera adaptarse también al uso procesional. El entronque del asta al relicario se hizo con un soporte de hojas y volutas también de plata dorada, asegurado por un marco/armadura de plata.

En 2010 fue sometido a una cuidadosa restauración por parte del “Opificio delle Pietre Dure” que duró unos tres años y en 2013 fue devuelto a las “Gallerie dell’Accademia” de Venecia, donde puede admirarse actualmente.

——-

1.- Del griego stauròs (cruz) e theke (armario). Relicario que contiene uno o varios fragmentos de la Vera Cruz.

2.- Irene Paleóloga era hija de Demetrio Paleólogo, a su vez hermano de Michel IX (1294-1320), co-emperador con su padre Andrónico II el Paleólogo (1282 y 1328). La inscripción reza: “Eirene Palaiologina, hija del hermano del emperador, decora con plata la imagen mundialmente venerada de la cruz, para la salvación y el perdón de los pecados”.

3.- Compara este relicario con la Estauroteca de Limburg

Tras las huellas de los apóstoles: las reliquias de Simón y Judas Tadeo

24 giovedì Apr 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Reliquie

≈ 12 commenti

Tag

Catedral de Pienza, Judas Tadeo, reliquias, Simón el Zelote, Suanir

Sulle orme degli apostoli: le reliquie di Simone e Giuda Taddeo   Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La Iglesia los celebra juntos el 28 de octubre, y quizás sean dos de los apóstoles menos conocidos. Según la tradición, eran hijos de Alfeo1 y de María de Cleofás, por lo que no sólo eran hermanos, junto con Santiago el Menor, sino también primos de Jesús.

Simón era llamado también el Zelote o el Cananeo, para distinguirlo de Pedro. Ambos epítetos derivan de la misma palabra, del arameo qen’ana, que significa “el entusiasta” o, posiblemente, “el zelote”. Algunos creen que este nombre hace referencia a su carácter, mientras que otros piensan que perteneció a la secta de los Zelotes, que luchaban contra Roma, aunque esto no está confirmado por las fuentes.

Toda la información sobre este apóstol es extremadamente controvertida e incierta. Se dice que sucedió a Santiago el Menor como obispo de Jerusalén del año 62 al 107, cuando sufrió el martirio bajo el emperador Trajano en Pella, a la increíble edad de 120 años (!!), donde se había refugiado para escapar de la Segunda Guerra Judaica. Según el Martirologio Romano y la Leyenda Dorada, predicó en Egipto, Mesopotamia y luego en Persia junto con San Judas Tadeo, donde ambos sufrieron el martirio en Suanir (aunque en este caso, en el año 70). Según otras fuentes, el lugar del martirio habría sido Armenia o el Cáucaso oriental. Fue crucificado, pero en la iconografía suele representarse con una sierra, ya que, según otras tradiciones, éste habría sido el instrumento de su martirio: lo habrían aserrado por la mitad.

– Simón – Francesco Moratti 1710 aprox. – Basílica de San Juan de Latrán, Roma

Excepto su cabeza, que se encuentra en la catedral de Pienza (Toscana), y algunas otras reliquias en diversas iglesias, el resto de sus restos, junto con los de Judas Tadeo, se encuentran desde 1605 en la Basílica Vaticana, en el transepto izquierdo, bajo el altar que desde 1963 está dedicado a San José.

Anteriormente, los restos de ambos apóstoles estaban en Venecia, en la basílica que les fue dedicada. Según la tradición, en 1438, un fraile franciscano de Lanciano (Chieti, Italia) viajó a Venecia para venerar las reliquias de los dos santos y aprovechó la oportunidad para llevarse consigo parte de ellas: la cabeza y un antebrazo de Simón y una tibia de Judas. Cuando el robo fue descubierto, el Dogo de Venecia exigió su devolución al obispo de Chieti, quien se negó. Se intentó recuperarlas por la fuerza, lo que llevó a la intervención del rey de Nápoles, Fernando, quien ordenó poner fin a las hostilidades. A Venecia no le quedó más remedio que reconocer la nueva propiedad de las reliquias. Excepto la cabeza de Simón, que está en Pienza, como se mencionó antes, las otras dos reliquias todavía se encuentran en Lanciano, en el convento de San Agustín.

En cuanto a Judas, no debe confundirse con Judas Iscariote. Judas también es llamado Tadeo, que significa “el magnánimo”. Era agricultor y, posiblemente, el esposo de las bodas de Caná, donde Jesús realizó su primer milagro al convertir el agua en vino.

– Judas Tadeo – Lorenzo Ottoni, 1712 aprox. – Basílica de San Juan de Letrán, Roma

Judas habría sido misionero en Judea, Galilea, Samaria e Idumea, y luego se trasladó a Arabia, Siria y Mesopotamia. Se habría encontrado con el apóstol Simón el Zelote en Persia, donde evangelizaron juntos. En la ciudad de Suanir, alrededor del año 70, tras provocar la ira de los sacerdotes paganos, quienes instigaron al pueblo contra ellos, fueron asesinados a golpes de maza. Según otras versiones, fueron decapitados con una espada o una alabarda. En la iconografía, Judas suele representarse con un libro, símbolo de la palabra de Dios que predicó con tanta pasión, o con una alabarda o una maza. Fueron sepultados en Babilonia. Es evidente la gran diversidad de versiones sobre la vida y muerte de estos dos apóstoles, especialmente en cuanto a los lugares y fechas relacionados con Simón.

– Martirio de Simón y Judas Tadeo – Stephan Lochner, detalle, 1435-1440 – Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt

La devoción a San Judas Tadeo está más extendida en el resto del mundo que en Italia, especialmente en Polonia, donde el nombre Tadeusz es muy común. En cualquier caso, San Judas Tadeo es conocido como el santo patrón de los casos desesperados, sin remedio, de lo imposible. Se dice que este poder especial proviene de una tradición del siglo XVIII, como una forma de reparar el agravio sufrido por el santo, quien durante siglos fue confundido con el otro Judas, el traidor. Incluso en el origen de los hechos, cuando se anunció que Judas había traicionado a Jesús y luego se había suicidado, en un principio se creyó que se trataba de este Judas.

—

1.- Según la tradición, Alfeo era hermano de San José

2.- María de Cleofás era una de las ‘Tres Marías’: María de Cleofás, María Salomé (madre de Santiago el Mayor y de Juan) y María Magdalena.

——

También podrían interesarte:

Las reliquias de San Pedro, de San Pablo, de San Juan Evangelista, de Santiago el Mayor, de San Tomás, de San Bartolomé, de San Andrés, de San Mateo, de San Felipe, y las Cabezas de Santiago el Mayor y Santiago el Menor: pero ¡qué confusión!

¿Qué fue de la Menorá?

23 domenica Mar 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

≈ 1 Commento

Tag

Arco de Tito, Éxodo, Foro de Vespasiano, Genserico, Guerra Judaica, Jerusalén, Menorah, Moisés, Segundo Templo, Shimon Shetreet, Temple Institute, Templo de la Paz, Tito, Vadim Rabinovitch

Che fine ha fatto la Menorah? Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– Bajorrelieve en el interior del Arco de Tito en el que se ve cómo los tesoros del Templo de Jerusalén, entre los cuales la Menorá, son llevados a Roma.

Yahvéh habló así a Moisés: “Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus copas, sus cálices y sus flores serán de una pieza con él. Y saldrán de sus lados seis brazos; tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado. Habrá tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, con un cáliz y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un cáliz y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro. Y en la caña del candelabro habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus cálices y sus flores. Y habrá un cáliz debajo de los dos primeros brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos siguientes brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos últimos brazos que salen de él; así con los seis brazos que salen del candelabro. Sus cálices y sus brazos serán de una pieza con él; todo ello será una sola pieza de oro puro labrado a martillo. Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro. Y sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro. El candelabro, con todos estos utensilios, será hecho de un talento de oro puro.  Y mira que los hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte”. (Éxodo 25, 31-40)

La Menorá, el candelabro de siete brazos, es el símbolo más importante del judaísmo. Sin embargo, no estamos hablando de cualquier menorá, sino de ‘La Menorá’, con mayúscula, el famoso candelabro de oro que estaba en el Segundo Templo de Jerusalén y que fue llevado a Roma por las tropas de Tito, junto con otros trofeos, como consecuencia de la destrucción del Templo en el año 70.

Acompañada por dos ramas de olivo, hoy en día es el emblema del Estado de Israel y ha sido siempre el símbolo del judaísmo. La Estrella de David, la ‘Maguen’, que vemos en la bandera, se añadió solo a partir del siglo XVII. Su nombre contiene la raíz ‘or’, que significa luz, y recuerda la zarza ardiente —en el monte Horeb, donde Moisés escuchó la voz de Dios—, el árbol de la vida, la luz divina que guiaba al pueblo de Israel durante el Éxodo. Sus siete brazos representan la creación del mundo, que se completó en siete días.

– El emblema del estado de Israel, la Menorá entre dos ramas de olivo, flanqueado por banderas de la nación

Fue construida siguiendo las instrucciones contenidas en la revelación de Dios a Moisés durante el Éxodo, como se puede leer en Éxodo 25, 31-40 (mencionado anteriormente). Esta Menorá, fabricada en el desierto, se custodiaba en el Tabernáculo, el santuario portátil. Posteriormente, fue colocada en el Primer Templo, construido por Salomón alrededor del año 960 a.C., que más tarde fue destruido por Nabucodonosor II en el 587 a.C., lo que provocó el exilio a Babilonia del pueblo de Israel. En el 515 a.C., el Templo fue reconstruido cuando Ciro el Grande, tras conquistar Babilonia, permitió a los judíos abandonar la ciudad y regresar a su tierra1. También este Segundo Templo fue destruido, por Tito, como se mencionó antes, y esta vez de manera definitiva.

La Menorá, junto con todas las demás riquezas del Templo, fue llevada a Roma, como se puede observar en el bajorrelieve del interior del Arco de Tito, en las laderas del Palatino. Entre todos los objetos saqueados, era el de mayor valor, tanto material (pues era de oro) como simbólico, ya que representaba la derrota de Judea. En la escena esculpida, se pueden ver a los sirvientes que transportan los objetos sagrados saqueados del Templo (el candelabro, la mesa del pan de la proposición con los vasos sagrados y las trompetas de plata). Según el relieve, la Menorá era muy grande, con una altura similar a la de una persona, aproximadamente un metro y medio.

– Arco de Tito. Se entrevé el bajorrelieve.

Inicialmente, la Menorá fue resguardada en el Templo de la Paz, en el Foro de Vespasiano, situado entre los Foros y la Suburra, y permaneció allí al menos hasta el incendio del edificio, ocurrido en el año 192 bajo el gobierno de Cómodo. No se sabe con certeza dónde fue colocada después de esa fecha. Fue saqueada por los vándalos de Genserico en el saqueo de Roma del año 455 y llevada a Cartago junto con el resto del botín. En el año 533, Cartago fue conquistada por Belisario, el general de Justiniano, quien la llevó a Bizancio. Existen datos imprecisos que sugieren que desde allí pudo haber llegado a Jerusalén, pero no se sabe bien ni cómo ni cuándo, y se le perdió la pista. Se dice que pudo haber sido saqueada por los persas en el año 614 durante el asalto a Jerusalén y posteriormente fundida. Sin embargo, éstas son solo especulaciones que han dado lugar a la creación de un ‘mito’ del que surgieron varias leyendas sobre las ‘aventuras’ de la Menorá. Dado el tamaño y el peso del objeto, algunas teorías sostienen que, en realidad, nunca salió de la Ciudad Eterna. Otras teorías afirman que desde Bizancio fue llevada nuevamente a Jerusalén por los cruzados en el año 1024…

Tal vez se hundió en el Tíber o quizás fue escondida en el Laterano, ya que aparece mencionada en la lista de reliquias de la ‘Tabula Magna Lateranensis’. Más recientemente, se ha especulado que podría estar oculta en los sótanos del Vaticano. Otra teoría sostiene que, una vez llegada a Jerusalén, se perdió o fue escondida2 (o realmente fundida por los persas, como se mencionó antes). Pero, ¿cuándo?

La hipótesis de que se hundió en el Tíber cobró fuerza en 2002 cuando se encontró una lápida según la cual el candelabro habría sido visto en el siglo V en el fondo del Tíber, cerca de la isla Tiberina, posiblemente hundido accidentalmente durante el saqueo de Roma. Sin embargo, la famosa lápida resultó ser una falsificación del siglo XIX. Ya en 1818 se habían realizado búsquedas en el Tíber sin obtener ningún resultado.

En 1996, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Shimon Shetreet, en una visita al Vaticano, pidió amistosamente a Juan Pablo II que se la mostrara, insinuando así que el candelabro podría estar oculto en el Vaticano, pero no se presentó ninguna solicitud oficial de restitución.

No obstante, la teoría más interesante, formulada en 1994, sostiene que la verdadera Menorá nunca fue llevada fuera de Jerusalén. Se habría escondido en previsión de la destrucción del Templo, mientras que la que Tito llevó a Roma no sería más que una copia o un candelabro pagano tomado de Mileto en sustitución del original. Esta teoría se basa en el hecho de que la Menorá representada en el Arco de Tito no tiene la forma que debería según la tradición bíblica, pues cuenta con dos plataformas hexagonales que no están descritas en la Torá y con imágenes no judías de dragones. Esta tesis se refuerza aún más al notar que la Menorá representada en la Piedra de Magdala no es igual a la del Arco de Tito. Si efectivamente fue escondida, tal vez en un refugio subterráneo bajo la Explanada del Templo, el problema actual es que nadie sabe dónde se encuentra este escondite.

-Nueva Menorah realizada en el 2012 por el Temple Institute. Jerusalén

Desde 2012, una réplica de la Menorá de oro puede admirarse en Jerusalén. Construida por el Instituto del Templo (Temple Institute), que ha replicado muchos objetos antiguos utilizados en el antiguo Templo, está situada en el barrio judío, dentro de una gran vitrina transparente, justo en la parte superior de la escalinata que conduce al Muro del Templo. La Menorá está hecha de bronce, recubierto con 45 kilos de oro de 24 quilates, pesa media tonelada y costó aproximadamente tres millones de dólares3. Su realización fue posible gracias a la generosidad de Vadim Rabinovitch, magnate y líder de la comunidad judía en Ucrania.

——

1.- En el 586 a.C. los objetos de valor del Templo fueron llevados a Babilonia. En el Decreto de Ciro, que también dispone la restitución de los enseres de oro y plata del Templo llevados por Nabucodonosor, no se menciona específicamente el candelabro, por lo que no hay certeza de que la Menorá del Segundo Templo fuera la primitiva, aunque es probable.

2.- Esta teoría es en la que se basa Stefan Zweig en su novela ‘El candelabro enterrado’.

3.- Para saber más sobre cómo ha sido realizada abre el siguiente enlace https://templeinstitute.org/history-holy-temple-menorah/

La piedra de Mágdala

23 domenica Feb 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

≈ 2 commenti

Tag

Cafarnao, Flavio Josefo, Guerra romano judaica, Lago Tiberíades, María Magdalena, Mágdala, Menorah, Migdal, Piedra de Mágdala, Templo de Jerusalén, Tito

La pietra di Magdala – Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Se trata de un interesantísimo hallazgo arqueológico descubierto en 2009 durante los trabajos de preparación del terreno para la construcción de un albergue para peregrinos en la antigua ciudad de Mágdala (hoy Migdal), a orillas del lago Tiberíades o Mar de Galilea. Según una ley israelí es obligatorio realizar excavaciones antes de iniciar nuevas construcciones, y éstas sacaron a la luz una parte de la antigua ciudad de Mágdala y una sinagoga con la citada piedra.

La importancia de esta piedra reside en el hecho de que está totalmente esculpida, presentando una iconografía que reproduce el Templo de Jerusalén. Un templo ‘en miniatura’. Y no solo esto, sino también la representación más antigua, entre las actualmente existentes, de la Menorah, el candelabro de 7 brazos, el símbolo más importante del judaísmo y de la luz de Dios que acompañaba al pueblo elegido durante el Éxodo. Por algunas monedas halladas y por el contexto arqueológico, la piedra se puede fechar en torno al 40-50 d.C., en cualquier caso antes del año 70, fecha de la destrucción del segundo Templo de Jerusalén por parte de Tito. La piedra se utilizaba para apoyar los rollos de la Torah, era por lo tanto una suerte de atril. Sus medidas son de aproximadamente 60×50 cm y 40 de alto, es de piedra caliza y estaba situada en el centro de la sinagoga.

Pero ¿por qué está considerada como una representación del Templo? Veamos los detalles:

– Piedra de Mágdala. Parte frontal, con la representación más antigua existente de la Menorah

En la parte frontal está la Menorah, apoyada sobre el altar del templo, flanqueada por las ánforas del aceite y del agua, todo ello situado bajo un arco sostenido por dos columnitas. En el lado opuesto aparecen dos ruedas con fuego bajo cada una de ellas. Esto es interpretado como la representación del “Carro de fuego” del profeta Ezequiel, el cual vio una nube incandescente aparecer en el cielo, que simboliza el trono de Dios, y que en este caso sería la representación del ‘Sancta Sanctorum’ del Templo, donde estaba guardada el Arca de la Alianza. También estos dos símbolos aparecen bajo arcos y columnas.

– Piedra de Mágdala. Las dos ruedas con debajo el fuego simbolizan el Carro de Ezequiel

Los lados largos son iguales: dos columnas que sostienen tres arcos bajo los cuales aparecen probables representaciones de filas de otras columnas situadas “en el interior del edificio” o, según otras interpretaciones, gavillas de trigo ofrecidas al templo. Al comienzo de cada arcada se ve un objeto, interpretado como una lámpara de aceite o un recipiente para el incienso.

– Piedra de Mágdala. Parte lateral. Los símbolos bajo los arcos podrían ser otros arcos y columnas en in interior del templo, o gavillas de trigo

También la parte superior de la piedra está totalmente decorada. En la parte central hay una gran roseta de seis pétalos flanqueada por dos grandes palmeras o, según otras interpretaciones, por instrumentos utilizados para la limpieza del Templo. Vemos dos cálices para ofrecer el vino y, alrededor de la roseta, cuatro rectángulos dispuestos simétricamente y seis “corazones” de diferentes medidas. En la mayoría de las opiniones estos objetos son interpretados como unos panes, basándose en el hecho de que en el Templo había una mesa con los panes de la proposición (o de la presencia). Y la gran roseta central sería el símbolo del velo del Templo, el que se rasgó en el momento en el que Cristo murió en la cruz y que, según el historiador Flavio Josefo (37-100), en él estaban bordadas unas flores.

– Piedra de Mágdala. Parte superior. La roseta está rodeada de símbolos rectangulares y en forma de corazón interpretados como los panes de la proposición, siempre presentes en el templo.

Una de las cosas que más ha impresionado a los arqueólogos bíblicos es precisamente el hecho de que esta piedra represente el segundo Templo de Jerusalén realizada cuando éste todavía existía y ha puesto en discusión la opinión, generalmente aceptada, de cuál era la relación entre el Templo antes de su destrucción en el año 70 y las sinagogas. Éstas no se consideraban lugares sagrados sino centros de asamblea y estudio, y sólo después de la diáspora se convertirían también en un centro de oración donde se desarrollaban los ritos religiosos. La presencia de la piedra en esta sinagoga habría servido para “elevarla” al rango de “templo menor” pudiendo así ser utilizada también como centro sagrado y de oración.

La sinagoga quedó enterrada durante la primera guerra judaica (66-70) y su descubrimiento es importante porque no se habían encontrado hasta ese momento muchas sinagogas de la época del segundo Templo -esta fue la primera en Galilea y la novena en todo Israel-, siendo además su estado de conservación bastante bueno, sumado al excepcional hallazgo de la piedra. Era un edificio de tres estancias con las paredes del vestíbulo decoradas con frescos polícromos. La estancia principal es de unos 120 m2 y estaba provista de bancos de piedra adosados a las paredes. Había columnas, y en el pavimento mosaicos. Todo ello sugiere que fueron necesarios muchos esfuerzos, personal especializado y mucho dinero para construirla. Mágdala, la ciudad de María Magdalena, era un centro importante y próspero, estratégicamente ubicado en la “Via Maris” la ruta que conectaba Egipto con Damasco. La pesca era uno de sus mayores recursos, además del comercio, y por eso en el Talmud es citada como “Mágdala de los peces”. Según Flavio Josefo, la ciudad tenía unos 40.000 habitantes y 230 barcos en el puerto del lago.

– Restos de la sinagoga de Mágdala hallada en 2009. En el centro una réplica de la piedra de Mágdala situada en el lugar que habría ocupado en aquella época.

El hallazgo en 2021 de una segunda sinagoga del mismo período, muy similar a la primera, también demuestra que Mágdala era un centro importante y próspero, aunque los datos de Flavio Josefo puedan parecer exagerados.  Pero mientras la primera estaba en el centro de una zona industrial, la otra estaba situada en una zona de carácter residencial, aunque la distancia entre ambas no llega a los 200 m. La sinagoga desarrollaba una tarea muy importante en la sociedad, y era multifuncional. De hecho era un centro para administrar la justicia, de reunión y estudio de la ley y donde se tomaban decisiones importantes. Y tal vez también, como mencionamos antes, un lugar de oración. Por lo tanto, era evidente la necesidad de poder disponer de más de un centro debido al tamaño de la ciudad.

Mágdala además, siempre según Flavio Josefo, tuvo un rol muy importante durante la gran revuelta del año 67 en el transcurso de la guerra judaica, que se concluyó con la destrucción del templo de Jerusalén. A pesar de su fuerte resistencia contra los romanos, Mágdala fue destruida. Pero no fue la invasión romana la causa del declive y el abandono de esta ciudad, sino el terremoto del 376 que determinó el traslado de las actividades comerciales a la cercana Cafarnao. Permaneció en ruinas durante casi un siglo. Luego, en el período bizantino, fue poco a poco reconstruida, gracias también a los peregrinos que iban buscando la casa de María Magdalena. Pero ésta es otra historia.

La piedra de Mágdala está expuesta en el Museo Rockefeller de Jerusalén, y la que se puede ver en el sitio arqueológico es una copia.

La “Mensura Christi”

25 sabato Gen 2025

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

≈ 1 Commento

Tag

Antonio de Novgorod, Codice III dei Plutei, Crux Aurea, Crux Mensuralis, Et super vestem meam…, Justiniano, la estatura de Cristo, la medida de Cristo, Longitudo Christi, Mensura Christi, San Juan de Letrán, San Nilo Grottaferrata, Santo Stefano de Bolonia

La “Mensura Christi”  Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– Baldaquino formado por cuatro pequeñas columnas llamado ‘Mensura Christi’. Claustro de la Basílica de San Juan de Letrán, Roma

Es decir, la medida de Cristo, su estatura. Conocer y tener presente este dato, sobre todo para los devotos cristianos, ha sido, durante siglos, de gran importancia. Todo empezó en el siglo VI, en Constantinopla, cuando el emperador Justiniano envió a Jerusalén algunos hombres leales y de confianza para determinar las medidas exactas de Cristo. En base a las que estos hombres le refirieron Justiniano encargó una cruz (conocida como “Crux aurea” o “Crux mensuralis”) alta como Cristo cuyo brazo corto medía la distancia entre sus hombros. La cruz fue recubierta de oro, plata y piedras preciosas y fue colocada en la sacristía de Santa Sofía, junto con otros tesoros.

Fue descrita por diferentes peregrinos, como por ejemplo por Antonio, sucesivamente obispo de Novgorod:

“La preciosa cruz que ahora está conservada en la sacristía [de Santa Sofía] representa la estatura de Nuestro Señor Jesucristo, diligentemente medida en Jerusalén por fieles y dignos de confianza; y por esto fue adornada con piedras preciosas y plata y cubierta de oro, y aún hoy otorga salud, expulsa el mal y ahuyenta a los demonios”.

Desafortunadamente esta cruz desapareció a causa del saqueo de Constantinopla de 1204 por los Cruzados.

¿De dónde tomaron las medidas de Cristo los hombres de Justiniano? La única fuente posible sería la Sábana Santa pero ésta, ¿se encontraba en Jerusalén en ese momento?

Pero también es posible que la necesidad de conocer cuál era la estatura de Cristo no comenzara con Justiniano sino que ya existiera y que éste no hizo más que darle forma. En Jerusalén ya se vendían cintas con la longitud de diferentes partes del cuerpo de Cristo que compraban los peregrinos, y probablemente exportaron en Occidente el uso de los mismos. Aquí la ‘Mensura Christi’ se convirtió en un tema de carácter espiritual, sobre todo a partir del siglo XII, con el fin de mantener el recuerdo de la estatura de Cristo cuando la ‘Crux Aurea’ ya había desaparecido.

En un interesante manuscrito hecho en Génova alrededor de 1293, el ‘Codice III dei Plutei XXV’ de la Colección Médicis y conservado en la Biblioteca Laurenziana de Florencia, encontramos la famosa ‘Mensura Christi’. Bajo la imagen de Cristo resucitado y togado hay una unidad de medida, como una cinta, a partir de la cual se puede calcular su estatura, con una inscripción que recita:

“Haec linea bis sexties ducta mensuram dominici corporis monstrat. Sumpta est autem de Constantinopoli ex aurea cruce facta ad formam corporis Christi”.

(Esta línea multiplicada dos veces seis veces (es decir doce veces) lleva a la medida del cuerpo del Señor. Fue tomada en Constantinopla de la Crux Aurea hecha sobre la forma de Cristo).

La longitud de esta cinta dibujada es de unos 15 cm, lo que llevaría a una estatura de Cristo de unos 180 cm, que es más o menos la estatura que se atribuye a Cristo por diferentes sindonólogos y por la Iglesia Oriental, con pocas diferencias entre ellos.

– Códice manuscrito del siglo XIII donde encontramos una medida que, multiplicada por 12 daría la “Mensura Christi” o estatura de Cristo

Cintas o cordeles que reproducían la estatura de Cristo o una parte de su cuerpo se utilizaban para rezar, o para ser guardados como amuletos o para ser colgados en casa como un guardián que mantuviera alejada toda desgracia, porque mirándolos cada día se evitaba morir de muerte súbita y sufrir daños a causa de incendios, tempestades, etc.  Por lo tanto tenían un valor apotropaico y taumatúrgico, y eran también denominados (Longitudo Christi) la Longitud de Cristo.

Llegados a este punto es importante tener presente que el método que hoy utilizamos para medir, el sistema métrico-decimal, no fue inventado hasta el final del siglo XVIII y eliminó todo lo que había de personal o relativo a una persona con respecto al modo antiguo de medir. Decimos que hemos pasado de un sistema muy ligado al hombre, más personalizado (un brazo, un pie) a uno más aséptico y abstracto, que toma como referencia una pequeñísima parte de la distancia entre el ecuador y el Polo Norte. Además, estas medidas basadas en la vida cotidiana y en la persona, podían variar sensiblemente de una zona a otra de la geografía.

“La Verdadera Longitud de Nuestro Señor Jesucristo”. Cinta de papel (Siglo XV, Alemania). Mühlviertler Schlossmuseum, Freistadt, Austria

Este hecho ha posiblemente contribuido a que la devoción por estas cintas, que con el tiempo se había convertido casi en una superstición, a partir del siglo XVIII empezara a menguar hasta desaparecer casi del todo.1 Una vez eliminado el ‘factor humano’ que creaban la sensación y el misticismo necesarios para hacer creer que la longitud de la cinta podía capturar alguna presencia de Cristo, estas cintas cayeron en desuso.

Esta medida en Occidente se reprodujo de diferentes maneras. Pero tal vez la que llama más la atención es la ‘Mensura Christi’ que hoy podemos ver en el claustro de la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma. Se trata de cuatro columnitas de 1,83 m de alto, sobre las cuales está apoyada una losa de mármol. Sobre esta última volveremos más adelante.

-Rótulo que identifica la ‘Mensura Christi‘, que identifica la foto al principio de este artículo. Claustro de la basílica de San Juan de Letrán, Roma

Hasta finales del siglo XVI, esta particular ‘Mensura Christi’ estaba en la Sala del Concilio del anexo Palacio Lateranense hasta que esta sala fue destruida para dejar espacio al nuevo palacio. Estaba situada en el centro de la sala y servía de fondo al trono papal. Por lo tanto el papa estaba delante de una estructura que reproducía la estatura de Cristo y en cierto sentido se fundía con la misma sugiriendo que Cristo en ese momento se hacía presente en la persona de su representante en la Tierra. Esta estructura era también utilizada en diferentes ritos, como por ejemplo el de pasar bajo ésta antes de unirse a una procesión. En 1588 la ‘Mensura Christi’ fue llevada dentro de la basílica y sucesivamente al claustro.

– Cruz en falso pórfido llamada ‘Crux Mensuralis‘. Abadía de San Nilo, Grottaferrata (Roma)

Otra ’Mensura Christi’, y más precisamente una ‘Crux Mensuralis’ podemos verla en la abadía de San Nilo, en Grottaferrata, a pocos kilómetros de Roma, y fue realizada, en falso pórfido, hacia finales del siglo XIX a partir de las medidas de la Sábana Santa. Esta cruz habría sustituido a otra, más o menos de las mismas medidas, de la que no se conoce el material y que probablemente ya existía en la época de la fundación de la abadía en 1004. Esta cruz habría representado las medidas de Cristo, pero no está claro de dónde las habrían tomado. Habría que preguntarse si los monjes que fundaron la abadía, basilianos, una congregación griego-bizantina que venía de Calabria que en aquél entonces pertenecía al imperio bizantino, no conocieran las medidas de la cruz áurea de Justiniano. Debido a su estado avanzado de deterioro que no permitía establecer las medidas exactas, en 1890 el entonces abad pidió al Cardenal de Turín las medidas de la Sábana Santa y éste envió un dibujo de la misma con las medidas exactas que sirvieron para realizar esta nueva cruz.

Otra medida de Cristo la hallamos en el complejo de ‘Santo Stefano’ de Bolonia2, una columna que habría sido traída de Jerusalén por Petronio, obispo de la ciudad. Según esta columna la estatura de Cristo habría sido de 1,73 m.

– Columna que representa la estatura de Cristo. Cripta de la Chiesa del Crucifijo. Complejo de Santo Stefano, Bolonia

Y ahora volvamos a la losa de mármol apoyada sobre las 4 columnitas de la ‘Mensura Christi’ de San Juan de Letrán. Una inscripción por encima de ésta recita: “Et super vestem meam miserunt sortem” (echaron a suerte sobre mi vestimenta), refiriéndose a una parte del Salmo 22 de la Vulgata, incluida también en el Evangelio de Juan:

“Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza. Por tanto, se dijeron unos a otros: «No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será»; para que se cumpliera la Escritura: «Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes»”.(Jn 19, 23-24)

– Letrero que indica che el objeto 165 (Et super vestem meam…) se refiere a la losa de pórfido rojo (objeto 166) visible bajo el baldaquino de la ‘Mensura Christi‘

Normalmente los judíos eran sepultados con su vestimenta, pero en el caso de los condenados a muerte sus vestidos se daban a los soldados. Esta túnica3, siendo inconsútil, no podía ser dividida como hicieron con el resto de la vestimenta, razón por la cual la echaron a suertes. Esta losa de mármol, según el arquitecto Palladio (1508-1580), habría sido la utilizada por los soldados para echar los dados.

Pero la inscripción por encima de la ‘Mensura Christi’ se presta a confusión. De hecho, un rótulo más pequeño indica, en cambio, que los soldados no echaron los dados sobre esta losa de granito, sino sobre otra de pórfido rojo adosada a la pared situada ‘debajo’ de la que está apoyada en la columnitas (ver figura al principio de este artículo).

Según un inventario de reliquias de la basílica de 1518, la losa de granito habría sido el banco de transacciones donde habrían sido contados los treinta denarios, el precio de la traición de Judas. Y poner esta lápida sobre las columnas que indican su medida ha probablemente un valor simbólico: treinta denarios fueron el precio de Cristo y por lo tanto la medida de su valor.

—–

1.- Llamo la atención sobre el hecho que hasta hace unos pocos decenios se ha mantenido una costumbre por parte de los peregrinos de comprar cintas con la medida de algunas vírgenes de famosos santuarios, y también con la medida de algunas imágenes importantes, como por ejemplo la de la Verónica en Roma, tradición que se ha mantenido durante siglos. Estas cintas se ataban normalmente en la muñeca o se colgaban del cuello con una medalla con la misma  imagen.

2.- Para saber más sobre este complejo aconsejo la lectura de mi artículo “‘Santo Stefano’ de Bolonia, la Jerusalén italiana”

3.- Para saber más sobre la túnica de Cristo invito a la lectura de los artículos: ‘La vestimenta de Cristo (1) – La sagrada Túnica di Tréviris’, ‘La vestimenta de Cristo (2): La Sagrada Túnica de Argenteuil’ y ‘La vestimenta de Cristo (3): La Túnica fantasma

Para saber más: E. Lugli: The Making of Measure and the Promise of Sameness. The University of Chicago 2019

La Corona de Espinas vuelve a Notre Dame

22 domenica Dic 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

≈ 4 commenti

Tag

Corona de Epinas, Fondation de Coubertin, Laurent Ulrich, Notre Dame de Paris, Relicarios, reliquias, Sylvain Dubuisson

La Corona di Spine torna a Notre Dame. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Después de cinco años del incendio que ha devastado la catedral de Notre Dame, ocurrido un triste 15 de abril de 2019, el pasado 8 de diciembre se han vuelto a abrir, de manera solemne, las puertas de la nueva Notre Dame, completamente restaurada, con una suntuosa ceremonia encabezada por el arzobispo de París, Laurent Ulrich, y a la cual has asistido el presidente Macron y muchos líderes mundiales.

Afortunadamente, en ese terrible incendio las reliquias más preciosas de la catedral pudieron ser salvadas1 y guardadas, hasta la reapertura de la catedral, en una caja fuerte en el Ayuntamiento de París.

Entre estas reliquias, la más preciosa es la Corona de Espinas que ha sido devuelta a su catedral el pasado 13 de diciembre, con una solemne ceremonia presidida por el arzobispo de París con la presencia de los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro y ante unos 2.000 feligreses. La corona, apoyada sobre un cojín de terciopelo, fue llevada en procesión desde el altar mayor hasta su nuevo relicario, situado en la nave derecha.

El relicario ha sido realizado por artesanos de la Fondation de Coubertin de París a partir de un diseño de Sylvain Dubuisson. Se trata de una gran custodia de forma circular, alta casi cuatro metros, engarzada con espinas de bronce y apoyada sobre una estructura de madera de cedro2. Está decorada son 396 cabujones de vidrio grabados con una marca en forma di cruz que reflejan la luz, con en el centro una semiesfera de acero inoxidable azul intenso, que alberga la reliquia, y que destaca sobre el halo de doce círculos concéntricos formados por los cabujones cuadrangulares. Está previsto un sistema de iluminación de fibras ópticas para realzar la reliquia garantizando, al mismo tiempo, su óptima conservación.

El relicario contiene también un clavo de la crucifixión y un fragmento de la cruz, aunque estas últimas dos reliquias no serán expuestas al público.

La Corona de Espinas se expondrá a la veneración pública todos los viernes entre el 10 de enero y el 18 de abril de 2025, que será viernes santo. Después, todos los primeros viernes del mes.

—

1.- Las reliquias de los santos patronos de la ciudad, San Denis y Santa Geneviève; la túnica de Luis IX, el rey santo; un presunto clavo de la crucifixión de Cristo y la Corona de Espinas. Ésta, estaba precedentemente conservada en la cercana Sainte Chapelle. En Notre Dame se mostraba a los fieles cada viernes de cuaresma.

2.- Según algunos estudiosos es la madera de la Cruz de Cristo

3.- Para profundizar más sobre la Corona de Espinas puedes leer mi artículo sobre el argumento.

4.- Para profundizar más sobre los Clavos de Cristo, puedes leer mi artículo sobre el argumento.

Y, sin embargo, se mueve… Las reliquias de Galileo Galilei

30 sabato Nov 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

≈ 1 Commento

Tag

Angelo Maria Bandini, Anton Francesco Gori, Basílica de Santa Croce, Copérnico, Galileo Galilei, Gian Gastone de’ Medici, Museo de la Historia y de la Ciencia de Florencia, Museo Galileo, reliquias, Teoría heliocéntrica, Vincenzo Capponi, Vincenzo Viviani, Y sin embargo se mueve

Eppur si muove…. Le reliquie di Galileo Galilei.   Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

El 8 de enero di 1642 murió Galileo Galilei uno de los más grandes científicos de todos los tiempos, después de haber sido obligado en 1633 ante el Tribunal del Santo Oficio a renegar de la teoría heliocéntrica, ya formulada por Copérnico, que sostiene que la Tierra y los planetas giran alrededor del sol.

Su sepulcro monumental está en la Basílica de Santa Croce de Florencia, lugar que alberga las sepulturas de muchos famosos personajes de la cultura y del arte. Galileo dejó escrito en su testamento su expreso deseo de ser sepultado en este lugar, siendo ésta también la voluntad del Gran Duque de Toscana.

Pero, debido a la fuerte oposición e intransigencia de la Iglesia, que aún lo consideraba como un hereje, fue sepultado en Santa Croce, esto sí, pero en un cuartito al lado de la capilla de los Novicios, en la misma basílica. Vincenzo Viviani, su discípulo predilecto, invirtió todos sus bienes, toda su ciencia y el resto de su vida en dar a conocer y perpetuar las obras del maestro y para que le construyeran un mausoleo digno. Éste fue finalmente inaugurado en el 1737, fecha en la que la Iglesia finalmente consintió, aún con ciertas reticencias, a que trasladasen los restos del genio desde el cuartito donde aún se hallaban al nuevo sepulcro. Pero no fue un gesto de reconciliación entre Iglesia y Estado, o entre Curia y Ciencia. Al nuevo sepulcro fueron llevados también los restos de Viviani, que murió en el 1703 sin poder haber visto cumplirse el fruto de su incesante labor.

La ceremonia se desarrolló en presencia de muchos importantes exponentes de la sociedad de la época pero con total ausencia de representantes de la Iglesia que, todavía casi un siglo después de su muerte, seguía considerando las teorías de Galileo como una amenaza al orden preestablecido.

Pero cuando fue abierto el ataúd para el reconocimiento del cadáver, sucedió algo extraño: algunos hombres ilustres allí presentes, es decir Anton Francesco Gori, anticuario florentino, Vincenzo Capponi, marqués y Superintendente de la Academia Florentina, y Antonio Cocchi, médico, literato y primer Masón de la Toscana, “extirparon” del cuerpo de Galileo, utilizando un cuchillo, tres dedos de la mano derecha, o sea pulgar, índice y medio, la quinta vértebra lumbar y un diente, con el fin de guardarlos para sí.

Esto demostraba cuánto fuera apreciado y estimado Galileo en los ambientes cultos de la época, hasta tal punto que a menos de un siglo de su muerte ya se había convertido en un mito, un ‘monstruo sagrado’ de la ciencia y por consiguiente se consideraba que sus reliquias tenían un gran valor simbólico.

– Sepulcro de Galileo. 1737 . Basílica de Santa Croce, Florencia

El dedo medio, sustraído por Gori, pasó, alrededor de 1760, a Angelo Maria Bandini, quien lo hizo exponer en la biblioteca Laurenziana de la que era director. En 1841 fue trasladado a la Tribuna de Galileo en el Museo de Física e Historia Natural de Florencia y finalmente, en 1927, al el Museo de la Historia y de la Ciencia, donde se encuentra actualmente.

– Dedo medio de Galileo
 – Relicario en madera con las reliquias de Galileo: los dedos índice y medio de la mano derecha y un diente. Está coronado por un pequeño busto de Galileo. Museo Galileo, Florencia
-Quinta vértebra lumbar de Galileo. Universidad de Padua

La vértebra cogida por el Doctor Cocchi llegó en 1823 a la Universidad de Padua, donde Galileo había enseñado durante veinte años, y donde está actualmente expuesta. El pulgar, el índice y el diente, cogidos por el marqués Capponi pasaron por diferentes manos hasta que en 1905 se perdió su rastro. Fueron descubiertos fortuitamente en 2009 en una subasta pública. Se puso a la venta un extraño relicario de madera, rematado por un busto en miniatura, también de madera, que contenía una ampolla de vidrio con dos dedos y un diente. El comprador, un coleccionista florentino, se dio cuenta de la semejanza del pequeño busto con Galileo y sospechó de lo que podía tratarse. Una vez adquirido, se puso en contacto con la Superintendencia del Patrimonio Histórico que, después de muchos estudios, confirmó que se trataba de los restos perdidos de Galileo. Ahora están expuestos junto con el dedo medio y al resto de otros objetos de Galileo, en el Museo de la Historia y de la Ciencia de Florencia, rebautizado en el 2010 con el nombre de Museo Galileo, en una sala dedicada al gran científico, la Sala VII, “El nuevo mundo de Galileo”. Reporto, a continuación, el texto que describe esta sala:

“La sala dedicada al científico pisano constituye el corazón del Museo Galileo. Aquí están expuestos los únicos dos catalejos que nos han llegado; la lente objetiva del catalejo con el cual, en enero de 1610, el científico observó por primera vez los satélites de Júpiter; el compás geométrico y militar que puso a punto en los años paduanos; ejemplares de otros instrumentos ideados por él y modelos didácticos para ilustrar los resultados fundamentales adquiridos en sus investigaciones de mecánica. A lo largo del eje central de la sala se encuentra el busto de mármol esculpido por Carlo Marcellini por encargo de Cósimo III de Médicis. Se observan, además, algunas reliquias del Galileo santo laico de la ciencia: el pulgar, el índice y el dedo medio de la mano derecha, además de un diente, extirpados del cuerpo de Galileo en el momento de la traslación de sus restos al sepulcro monumental de Santa Croce”.1

– Museo Galileo, Florencia. Sala VII: El nuevo mundo de Galileo
-Relicarios con tres dedos y un diente de Galileo. Museo Galileo, Florencia

Pero si Galileo pudo tener una sepultura más digna después de casi un siglo desde su muerte se debió sobre todo al empeño del último de los Médicis, Gian Gastone quien, aconsejado por un grupo de influyentes intelectuales, estaba decidido a limitar el poder y la injerencia de la Iglesia a través de la laicización del Estado. Y también fue gracias a la influencia de la masonería, que llegó a la Toscana en 1735, que impulsó una modernización de la cultura y de la ciencia manteniendo una neta posición anticlerical. Por lo tanto, sepultar con todos los honores al ‘hereje’ Galileo significaba enviar un claro mensaje de desvinculación del poder de la Iglesia por parte del poder del Estado, además de rendirle homenaje, no solo por su gran contribución a la ciencia sino también por ser símbolo y mártir de la libertad de pensamiento. Como también lo era el gesto, por parte de los eruditos, de adueñarse de una práctica religiosa, la de la veneración de las reliquias, confiriéndole nuevos significados y diferentes valores.

Pero las verdaderas reliquias de Galileo, los verdaderos tesoros, son los instrumentos creados por él y sus obras que hablan de sus teorías y de sus descubrimientos.

Galileo fue rehabilitado por la Iglesia tan solo el 31 de Octubre del 1992, cuando Juan Pablo II anuló la condena infligida por el Santo Oficio al científico, es decir después de 360 años desde que fue condenado ‘al silencio’.

—–

1.- En el Museo Virtual de Galileo es posible ver todos los objetos expuestos en la Sala VII, con explicaciones y vídeo.

—-

Para saber más: A. Castronuovo. A indicare astri: Il dito di Galileo; en: Ossa, cervelli, mummie e capelli. Macerata 2016

También puede interesarte: Leonardo: en busca del ADN del genio

—

Tras las huellas de los apóstoles: las reliquias de San Felipe

25 venerdì Ott 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Reliquie

≈ 11 commenti

Tag

Basílica SS XII Apóstoles, Esmirna, Hierapolis, Martyrion, reliquias, San Felipe

Sulle orme degli apostoli: le reliquie di San Filippo. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– San Felipe. G. Mazzuoli (1643-1725) – Basílica de San Juan de Letrán, Roma

Felipe era originario de Betsaida, por lo tanto era galileo, pero como Andrés, tenía un nombre griego. Nació hacia el año 5 y tal vez estuviera casado y con hijos. Fue el que condujo Bartolomé a Jesús. Una de las veces en las que se cita en el Evangelio es en el momento de la multiplicación de los panes y de los peces.

“Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ‘¿De dónde compraremos pan para que coman estos?’ Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco’”. (Jn 6, 5-7)

Debido a este episodio del Evangelio, en la iconografía a veces se le representa con un trozo de pan en la mano, y otras veces con la cruz, el instrumento de su martirio.

Según la tradición, habría predicado en Escitia (parte de la actual Ucrania), Lidia y sobre todo en Frigia (parte de la Turquía asiática), donde pasó los últimos años de su vida y donde fue martirizado, crucificado bocabajo, como Pedro, en el año 80.

La tradición había situado su sepultura en Hierapolis, actual Pamukkale donde, de hecho fue hallada en el 2011 por una expedición arqueológica italiana guiada por el Prof. Francesco d’Andria, entre los restos de una basílica del siglo V de tres naves, en la parte central del templo. Una típica tumba romana del siglo I que se encuentra en el lugar donde surgía una necrópolis romana. En las paredes del pequeño edificio hay muchos grafitis con cruces. Un sello de bronce de aproximadamente un cm de diámetro, presente en el Museum of Fine Arts de Richmond en los Estados Unidos y que procede de Hierapolis, avala la hipótesis de la atribución a Felipe de esta tumba.

En el sello, que servía para autentificar el pan de San Felipe que se distribuía a los peregrinos, aparece la imagen de un santo con una inscripción que reza ‘San Felipe’ y alrededor del borde un trisagio en griego1. La figura del santo está representada entre dos edificios: el de la derecha está cubierto por una cúpula, y representa el Martyrion octogonal, del que hablaremos más adelante; el de la izquierda, con el tejado a dos aguas, es la basílica, con una lámpara colgada en la entrada, e indica el sepulcro del santo.

– Tumba de San Felipe, Hierápolis
– A la izquierda, la tumba de San Felipe, que estaba situada en el centro de una basílica de tres naves, de la que aun pueden verse los restos – Hierápolis
– Sello de bronce que servía para autentificar el ‘Pan de San Felipe’ – Museum of Fine Arts, Richmond, USA

A pocos pasos de la tumba ha sido localizado el Martyrium. Hoy quedan solo unas pocas ruinas de un edificio octogonal construido en el V ó VI siglo sobre el lugar en el que fue martirizado el apóstol. Estaba abierto en todos sus lados pudiendo los peregrinos circular libremente por todo el edificio y estaba considerado un santuario de sanación. Pero no solo venían a buscar curaciones, sino también a encontrar conforto moral e inspiraciones. Hacia la mitad del siglo V fue transformado en iglesia con la construcción de un synthronon2, una cúpula centralizada y el cierre de los ambientes que antes estaban abiertos mediante el estrechamiento de las aperturas y la colocación de puertas. Desafortunadamente hacia finales del siglo V hubo un incendio que provocó la progresiva expoliación del lugar. Sucesivamente, hacia el siglo X, se construyeron dos capillas y viviendas precarias entre las partes no destruidas del santuario.

– Martyrium de San Felipe – Vista aérea
– Martyrium de San Felipe – Hierápolis
– Reconstrucción del Santuario del Martyrium

La tumba, en el momento del hallazgo, estaba vacía, porque los restos del apóstol, ya desde el sigo VI, están en Roma, junto con los de Santiago el menor3, en la iglesia de los Santos XII Apóstoles, donde hoy se veneran en la cripta bajo el altar mayor, custodiados en un sarcófago de mármol. De hecho, la Iglesia los festeja juntos, el 3 de mayo.

– Basílica de los Santos XII Apóstoles, Roma
– Sarcófago que contiene las reliquias de los apóstoles Felipe y Santiago el Menor. Basílica de los Santos XII Apóstoles, Roma

Las reliquias, o por lo menos parte de éstas, fueron llevadas a Roma desde Constantinopla alrededor del 560, al tiempo de los papas Pelayo (556-561) y Juan (561-574), y colocadas en la primitiva basílica, dedicada a estos dos apóstoles, construida como exvoto por la liberación de Roma de los Godos. No tenemos noticias de cómo fueron llevadas desde Hierapolis a Constantinopla.

Las reliquias, fueron descubiertas de nuevo en 1973 en la misma iglesia, bajo el altar mayor. Pero tuvieron que cavar para encontrarlas. Apareció un pequeño lóculo que contenía una caja con muchos fragmentos de huesos, algunos dientes, otro material óseo y tejidos con trazas de color púrpura, todo bajo una losa de mármol frigio probablemente del siglo VI. Gracias a los pocos huesos que quedaron íntegros el estudio de los restos reveló que pertenecían a dos personas de sexo masculino, uno de constitución más robusta (Santiago) y el otro (Felipe), de constitución más menuda. Hasta ese momento en la misma basílica se veneraba un relicario con el pie intacto de Felipe y otro relicario con el fémur de Santiago, reliquias que se demostraron compatibles con las encontradas posteriormente.

En 2017, una delegación de Frailes Menores Conventuales, que están al cargo de la basílica de los Santos XII Apóstoles de Roma, ha entregado dos reliquias insignes del apóstol Felipe a dos iglesias de Esmirna, simbolizando, de esta manera, el ‘retorno’ de San Felipe a Turquía.

Además de las citadas, reliquias de este apóstol se encuentran también en otras iglesias de Roma y de otros lugares. Por ejemplo, un brazo del apóstol llegó a Florencia en 1205 por voluntad del patriarca de Jerusalén Mónaco, de origen florentina. Y se encuentra en la catedral.

—–

1.- La oración del trisagio es: « Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros»

2.- Estructura semicircular que en las iglesias paleocristianas estaba situada en el ábside, o detrás de ésta, y estaba reservada al clero.

3.- Para las reliquias de Santiago el Menor remito a la lectura del artículo “Le cabezas de Santiago el Mayor y Santiago el Menor: pero ¡qué confusión!!”

También te podrían interesar:

Las reliquias de San Pedro, de San Pablo, de San Juan Evangelista, de Santiago el Mayor, de San Tomás, de San Andrés, de San Mateo, de San Bartolomé, de Simón y Judas Tadeo y Las cabezas de Santiago el Mayor y Santiago el Menor: pero qué confusión!!

← Vecchi Post
Articoli più recenti →

Articoli più letti/Artículos más leídos

  • La Piedra Negra
    La Piedra Negra
  • La Pietra Nera
    La Pietra Nera
  • La vestimenta de Cristo (1) – La túnica sagrada de Tréveris
    La vestimenta de Cristo (1) – La túnica sagrada de Tréveris
  • La Corona de Espinas vuelve a Notre Dame
    La Corona de Espinas vuelve a Notre Dame
  • I quattro pilastri della cupola di San Pietro
    I quattro pilastri della cupola di San Pietro
  • ¿Dónde está la tumba de Moisés?
    ¿Dónde está la tumba de Moisés?
  • Franco y la mano de Santa Teresa
    Franco y la mano de Santa Teresa
  • Meryem Ana, ¿la última morada de la Virgen?
    Meryem Ana, ¿la última morada de la Virgen?
  • L'autrice
    L'autrice
  • Le sante immagini acheropite (6): Nostra Signora di Guadalupe, la più moderna
    Le sante immagini acheropite (6): Nostra Signora di Guadalupe, la più moderna

Nuova pubblicazione!!. Conosci sette reliquie ‘speciali’

Sette reliquie 'speciali'

Categorie

  • Artículos en español (157)
  • Arte (34)
  • Curiosità (50)
  • Letteratura (8)
  • Pellegrinaggi (22)
  • reliquiari (27)
  • Reliquie (130)
  • Storia (44)
  • Uncategorized (15)
  • Varie (2)

Articoli recenti

  • Los mártires de Ótranto
  • Qual è il mistero degli allineamenti di Carnac?
  • El corazón de Chopin
  • La Pietra delle Febbri
  • La espada de San Pablo
  • Lalibela, la Gerusalemme africana
  • Tras las huellas de Poncio Pilato
  • Napoli, la ‘Città dei Sangui’
  • Comparación entre el culto a los héroes griegos y a los mártires cristianos
  • Le tombe di Adamo ed Eva

Statistiche del Blog

  • 1.683.338 visite

Diritti d’autore

Licenza Creative Commons
Quest' opera è distribuita con licenza Creative Commons Attribuzione - Non commerciale - Non opere derivate 3.0 Unported.
Follow Reliquiosamente on WordPress.com

Blog su WordPress.com.

  • Abbonati Abbonato
    • Reliquiosamente
    • Unisciti ad altri 363 abbonati
    • Hai già un account WordPress.com? Accedi ora.
    • Reliquiosamente
    • Abbonati Abbonato
    • Registrati
    • Accedi
    • Segnala questo contenuto
    • Visualizza sito nel Reader
    • Gestisci gli abbonamenti
    • Riduci la barra

Caricamento commenti...