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Reliquiosamente

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Las reliquias de San José

25 domenica Feb 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Ambrogio Traversari, Bastón de San José, Cardenal Bessarione, cíngulo de San José, Jean de Joinville, Monasterio de Camaldoli, Nicola Grimaldi, Nicolini, Obispo de Châlons, reliquias, San Giuseppe dell’Opera di Vestire i Nudi, Santa Anastasia en el Palatino

Le reliquie di San Giuseppe. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– San Giuseppe con la vara florida. Guercino (1591-1666) – Moretti Gallery, Londres

Los Evangelios nos hablan muy poco de San José que murió antes de que Jesús empezara su vida pública. Algunos datos más los encontramos en los los apócrifos, en particular a la ‘Historia de José el Carpintero’1. Cuando José se casó con la Virgen ya era un anciano, viudo y padre de 6 hijos, dos mujeres y cuatro varones, uno de los cuales tal vez fuera Santiago, varias veces citado en los Evangelios como ‘el hermano del Señor’. Parece ser que fue el único en permanecer en el hogar familiar, porque era el más pequeño, y sucesivamente sería apóstol de Cristo, conocido como Santiago el Menor. José, hasta el día de su muerte, a la edad de 111 años, habría disfrutado de una salud excelente, continuando a desempeñar su oficio de carpintero hasta el final.

“Con el pasar de los años, su vejez avanzaba cada vez más. Pero no padecía de ninguna enfermedad corporal, no vaciló su vista, tampoco perdió ningún diente su boca; en toda su vida, siempre tuvo la mente lúcida. En sus asuntos siempre tuvo un vigor juvenil, como el de un muchacho, sus miembros siempre fueron íntegros y libres de todo dolor. Toda su vida de ciento y once años: una vejez muy avanzada”2.

Cuando murió fue sepultado con todos los honores en Nazareth, después de que su alma fuera llevada al cielo por los ángeles:

“Llegaron entonces Miguel y Gabriel cerca del alma de mi padre José, la cogieron y la envolvieron en un envoltorio resplandeciente. Encomendó así su espíritu en las manos de mi Padre bueno, y él le dio la paz. Ninguno de sus hijos aún no se había dado cuenta que se había dormido. Pero los ángeles preservaron su alma de los demonios de las tinieblas que estaban en la vía, y alabaron a Dios hasta que le acompañaron a la morada de los píos.”3

El lugar de su sepulcro no ha sido nunca localizado con precisión. Los estudiosos barajan diversas hipótesis, pero solo son conjeturas. ¿Qué nos queda, entonces, de José? Un jirón de su manto, su cíngulo y su bastón, además de centenares de fragmentos diseminados en muchos lugares del mundo que serían partes de las citadas reliquias.

– Relicario que contiene una parte del manto de San José, en la parte inferior, y un fragmento del velo de la Virgin María, en la parte superior. Iglesia de Santa Anastasia al Palatino, Roma

En Roma, en la iglesia de Santa Anastasia en el Palatino encontramos una parte de su manto, presente desde el siglo IV. Esta reliquia la habría traído a Roma San Jerónimo, junto con un fragmento del velo de la Virgen. Ambas reliquias están dentro de un relicario del siglo XVII que normalmente se conserva en un armario blindado. El relicario se expone en ocasiones especiales.

En Joinville (Haute-Marne, Francia), en la iglesia de Notre Dame, se conserva su cíngulo, o cinturón. Lo habría llevado a esta ciudad en 1248 un tal Jean de Joinville, cronista de la Séptima Cruzada y amigo del rey Luis IX (el futuro San Luis de los Franceses), a la vuelta de la misma. La entregó al capítulo de San Lorenzo y más tarde mandó construir una capilla para albergar la reliquia en la iglesia de San Lorenzo. En el transcurso de los siglos a la reliquia le fueron sustrayendo pequeñas partes para satisfacer la demanda de diferentes iglesias también situadas en Francia. El último trozo que se quitó, cortado personalmente por el obispo de Châlons en 1662, fue contra la voluntad del capítulo de San Lorenzo y de los habitantes de Joinville. A partir de ese momento estuvo terminantemente prohibido tocar la reliquia y se impidión que fuera separado ningún trozo, aunque fuera pequeñísimo, so pena de excomunión.

-El cíngulo de San José. Iglesia de Notre Dame, Joinville, Francia

Actualmente está custodiada en un relicario de 1868, porque el primero se perdió a causa de la Revolución Francesa y la iglesia de San Lorenzo fue destruida. El relicario está situado en una teca en la capilla dedicada al santo en la citada iglesia de Notre Dame. Se presenta enrollada sobre un cilindro de cristal sostenido por seis personajes, a modo de palanquín: el mismo Jean de Joinville, el rey Luis IX, el obispo de Châlons, un monje de St. Urbain y dos ángeles.

– Cíngulo de San José visible a través de una de las aperturas o ventanitas hechas ex profeso.
– Cíngulo de San José. Detalle de la funda de seda con el broche de marfil

El cíngulo, visible a través de doce pequeñas aperturas rectangulares o ventanitas, mide aproximadamente un metro y medio y tiene unos cuatro centímetros de ancho. Está hecho con un tejido crudo de color grisáceo. La funda de seda que lo contiene mide un metro cincuenta por diez cm y muestra los emblemas de Joinville. Tiene frases bordadas que describen las virtudes de San José, y unas azucenas, también bordadas. En los extremos se exhiben botones y está sellado con un broche de marfil, o hueso. Después de la llegada de esta reliquia se habría desarrollado el culto a San José en esta región.

Y ahora vamos a hablar del bastón … o de los bastones.

En Nápoles, la “Archiconfraternita di San Giuseppe dell’Opera di Vestire i Nudi” (Archihermandad de San José de la Obra de Vestir a los Desnudos), que se encuentra en la colina de San Potito, está en poder de la que está considerado como la vara de San José, aquélla que, según los Evangelios apócrifos, floreció milagrosamente indicando, con esta señal, que debía ser, entre los varios pretendientes, precisamente José el esposo de María.

– Vara de San José (la ‘mazzarella’) – Iglesia de San José de los Desnudos, Nápoles
– Vara de San José, detalle

La historia de esta reliquia está ligada a la del cantante lírico napolitano Nicola Grimaldi, también llamado Nicolini, una voz blanca muy apreciada en el siglo XVI en los ambientes más aristocráticos. Entre sus admiradores estaba también la reina Ana de Inglaterra. En 1712 el cantante, gracias a los favores de los que gozaba en la corte inglesa, consiguió que no condenaran a muerte a un amigo suyo. Y la madre de éste, en agradecimiento, le hizo obsequio de la reliquia que su familia custodiaba desde hacía siglos, desde cuando fue llevada a Inglaterra por algunos cruzados.

Según otra versión, el mismo Grimaldi lo habría comprado en Inglaterra como el bastón usado por José para acompañar a María a la gruta de Belén. Y otra versión más, que Grimaldi lo había recibido en circunstancias misteriosas de los herederos del comandante del condado de Sussex que lo había sustraído de un convento de carmelitanos, donde estaba custodiado.

Lo cierto es que lo llevó consigo a Nápoles y lo expuso, a la pública veneración, en la capilla privada de su casa. Con el paso de los años, ante del deterioro de la reliquia por el contacto continuo con los devotos, fue entregada en custodia a la citada hermandad y sucesivamente, en 1795,muchos años después de la muerte del cantante, cedida a la misma. A partir de 1732, año de la muerte del cantante, la reliquia no fue expuesta más al público.

Pero desde el 19 de marzo de 2019, y después de casi tres siglos, la ‘mazzarella’ (el bastoncito) de San José, que es cómo la llaman los napolitanos, se puede visitar en la iglesia de San Giuseppe dei Nudi (San José de los Desnudos), donde está expuesta permanentemente dentro de una teca de cristal, para que los fieles pueden visitarla sin ‘sfruculiarla’ (restregarla).

Pero este bastón de San José no es el único.

– Vara de San José. Monasterio de Camaldoli (Arezzo)
– Sagrada Familia con el cordero. 1507 – Rafael Sanzio – Museo del Prado (Madrid)

Otro bastón se encontraba en Florencia ya desde el siglo XV en el monasterio camaldolés María de los Ángeles, siendo éste también el que habría florecido milagrosamente en el momento de escoger al esposo de María. Lo llevó a Florencia el cardenal Bessarione, patriarca de Constantinopla, durante el Concilio de Florencia que empezó en 1439.  Fue entregado al Prior general de la Orden de los Camaldoleses, Ambrogio Traversari, y fue custodiado en el monasterio hasta 1935, cuando se llevó al Monasterio de Camaldoli (Arezzo) donde todavía se conserva en una teca de oro. Son muchas las curaciones atribuidas a esta reliquia y las gracias recibidas. El bastón de San José estaba protegido por una custodia de plata para impedir su deterioro y que los fieles se llevasen pequeños fragmentos. Se trata de un bastón de madera, delgado y liso, y ha sido representado por Rafael en algunos de sus cuadros.

– Sagrada Familia con la palmera 1506 – Raffael Sanzio – National Gallery of Scotland, Edimburgo

Come es evidente, es bien distinto del anterior. En la Edad Media, y sobre todo en la época de las Cruzadas, un gran número de reliquias ligadas a Cristo y a sus allegados, auténticas, falsas o presuntas, han llegado a Occidente, y lamentablemente, en la mayoría de los casos, es imposible remontarse a su origen. Y en esa época casi todo se daba por bueno. Algunas han sido objeto de especulación pero también han servido para alimentar la fe de muchas personas. Dos caras de la misma moneda.

——

(1) –  Storia di Giuseppe il Falegname (recensione arabo-latina), in: Vangeli della Natività e dell’infanzia, in: Apocrifi del Nuovo Testamento, Vol, 1 – Torino 1971 – (2) – Ibidem. 10, 1-2. – (3) – Ibidem 23, 1-2.

La capilla palatina de Nuestra Señora del Faro

27 sabato Gen 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Antonio de Novgorod, Bonifacio de Monferrato, Boukoleòn, Constantinopla, IV Cruzada, Nicolás Mesarite, Nuestra Señora del Faro, reliquias, Robert de Clari, Skeuophilax

La cappella palatina di Nostra Signora del Faro. Puoi leggere quest’articolo italiano cliccando qui

– Posible reconstrucción del complejo del Gran Palacio de Constantinopla, el Boukoleon, dentro del cual se hallaba la capilla de Nuestra Señora del Faro

Desde el 864 y hasta 1204 la capilla Palatina de Nuestra Señora del Faro ha sido la iglesia-relicario más importante de todo el mundo cristiano, bajo la égida del imperio bizantino.

Se encontraba en la parte meridional del Gran Palacio de Constantinopla, el palacio Boukoleon, y debe su nombre a una torre-faro (pharos) que se erigía a su lado, ocupando una posición estratégica en el complejo del palacio real. De hecho estaba muy cerca de los apartamentos reales y de la sala del trono, el Chrysotriklinos (Cámara dorada). Su función era la de servir como capilla principal palatina de los emperadores bizantinos y contenía una enorme colección de reliquias que eran la envidia de todo el mundo cristiano (unas 3.500 ligadas a centenares de santos), además de algunas de las más importantes, que eran las relacionadas con la pasión de Cristo.  Esta capilla formaba parte de una serie de templos sagrados presentes en el interior del complejo palaciego. Entre éstos, la capilla dedicada a San Elías y Clemente y la de San Demetrio, comunicadas con la del Faro por una puerta.

Se considera que su construcción se remonta al siglo VIII y fue el escenario de las nupcias del futuro emperador León IV (775-780) con Irene de Atenas. Fue reconstruida y redecorada por el emperador Miguel III al final del periodo iconoclasta, que duró del 726 al 842. A partir de este momento la búsqueda y la recuperación de reliquias, sobre todo en los territorios conquistados por los musulmanes, fue incesante por lo que la colección creció de forma constante, ampliándose notablemente. Ya a finales del siglo XII, debido a la importancia de las reliquias que allí se custodiaban, como la Corona de Espinas o el Mandylion1, era descrita por Nicolás Mesarite, skeuophilax2 de la iglesia, como una imagen simbólica de la Tierra Santa y un espacio litúrgico donde la salvación es posible, asimilándola a ‘otro Sinaí, una Belén, un Jordán, una Jerusalén, una Nazareth, una Betania, una Galilea, una Tiberíades, […] un Calvario’3. Estas reliquias eran mostradas a los visitantes de alto rango, pero a veces también a los numerosos peregrinos que llegaban de todas las partes del mundo.

– Ruinas del palacio de Boukoleon

Durante el saqueo de Constantinopla llevado a cabo por los cruzados en la Cuarta Cruzada (1204), y la ocupación del palacio Boukoleon por parte de Bonifacio de Monferrato, rey de Tesalonika, las reliquias que no fueron saqueadas pasaron al nuevo emperador latino, Balduino I. Éste, a su vez, vendió algunas de las más importantes, entre las cuales la Corona de Espinas, para afrontar una grave crisis económica.4

En el 1200, Nicolás Mesarite hizo un elenco de las diez más importantes reliquias de la pasión contenidas en la capilla: la Sagrada Lanza, las Sandalias de Cristo, la Corona de Espinas, el Sagrado Clavo, el Manto de púrpura que los soldados romanos pusieron sobre los hombros de Jesús para burlarse de él, la Caña utilizada por los soldados para acercar la esponja a Jesús, un fragmento de la Lápida del Sepulcro de Cristo, el Sudario de Cristo, la Toalla utilizada por Cristo en la lavanda de los pies (el Lention), los Grilletes con los que fue encadenado.

Una de las descripciones de la capilla y de su contenido la hizo Robert de Clari, cronista de la cruzada. Fue por lo tanto una de las últimas, antes del saqueo de 1204. Describe la magnificencia del palacio Boukoleon y sus riquezas. Por lo menos treinta capillas grandes y pequeñas estaban presentes en su recinto, entre las cuales una se llamaba la Santa Capilla, por las reliquias que albergaba. Describe dos recipientes de oro que colgaban en el medio de la capilla de dos grandes cadenas de plata: uno contenía una teja (se refiere al keramidion)1 y el otro un trozo de tela con la huella del rostro de Cristo (se refiere al Mandylion), siendo estas reliquias las dos imágenes milagrosas, no pintadas por manos humana, que describe Nicolás Mesarite.

Pero la lista de Mesarite no estaba completa, ni siquiera con respecto a las reliquias más importantes. Las descripciones hechas por diferentes peregrinos complementan esta lista. Entre los siglos XI y XIII se ha documentado la existencia de quince diarios de viaje, algunos con el elenco de las reliquias más importantes y otros con descripciones más completas, como por ejemplo las del peregrino Antonio de Novgorod, o la de Robert de Clari. Este último menciona dos grandes trozos de la Vera Cruz grandes como la pierna de un hombre. También había una ampolla con la Sangre de Cristo, la Túnica, una parte de la Sagrada Esponja, el Maphorion (el velo) de la Virgen María, su Cinturón y sus Zapatos, diferentes reliquias de San Juan Bautista y la carta de Cristo a Agbar V de Edesa.

Constantino Porfirogéneta (913-959) describe en su De Ceremoniis los ritos que se celebraban en la Capilla del Faro, y también los que se hacían en honor a las reliquias. Éstas eran especialmente veneradas en determinados días del año, sobre todo en Semana Santa. Un rito muy importante era el que se celebraba el domingo de la Exaltación de la Santa Cruz, cuando el emperador se reunía en la Capilla del Faro con sus allegados para venerar la Vera Cruz. El mismo rito se celebraba cuando el domingo de cuaresma coincidía con la día de la Anunciación. Después de los Maitines del 1 de agosto, en el día de la Procesión del Venerable Madero de la Vera Cruz, el emperador besaba el relicario de la cruz que se mostraba durante la veneración de la Cruz, y sucesivamente la Cruz se extraía del relicario para su adoración. La Sagrada Lanza era especialmente venerada durante la semana de pasión y mostrada a la veneración el Viernes Santo. El domingo el emperador participaba en la liturgia con huéspedes especiales. El ‘sacerdote imperial’(basilikos kleros)5 y un coro de eunucos de palacio participaban con sus cánticos.

La capilla de la Virgen del Faro inspiró la construcción de la Sainte Chapelle de París, que a su vez inspiró la capilla de la Santa Cruz en la fortaleza de Karlstejn de Praga, construida por Carlos IV, emperador del Sacro Romano Imperio6.

– Parte del mapa (reconstruido) del Gran Palacio de Constantinopla, Boukolèon. El nº 37 corresponde a Nuestra Señora del Faro5

Desgraciadamente la capilla no sobrevivió al asedio latino de la ciudad cuando fue devastada y saqueada y nunca más reconstruida. No se han encontrado sus ruinas y su ubicación exacta solo puede ser deducida por las fuentes escritas, como también su aspecto exterior e interior. Una de las más importantes de estas fuentes es la décima homilía del patriarca Focio en ocasión de la consagración de la iglesia en el 864. Pero también por los ya citados textos de Robert de Clari y Nicolás Mesarite. La iglesia era pequeña y de cruz inscrita, con tres ábsides, la cúpula sostenida por cuatro columnas, un nártex y un atrio delante de la cúpula. Su decoración era extremadamente rica y exteriormente estaba revestida de mármol blanco. Los muros interiores estaban revestidos de mármoles policromados y mosaicos, como también el pavimento. La partes no recubiertas de mármol lo estaban de oro y plata. Los capiteles estaban decorados con plata y un collarín de oro. El ciborio tenía forma de pirámide y estaba sostenido por cuatro columnitas de oro y plata. También el altar lateral y las puertas del santuario eran de plata. Había dos palomas suspendidas sobre el altar mayor, con las alas recubiertas de perlas y esmeraldas, que sostenían en el pico cruces, también de perlas. Las otras cruces eran de oro y cuajadas de piedras preciosas. La iglesia entera parecía una preciosa joya5.

El programa iconográfico de Nuestra Señora del Faro fue el primero en aparecen en una iglesia después del período iconoclasta. Había una imagen de Cristo en la cúpula y debajo un cortejo de ángeles, y en el ábside principal la Virgen María con sus manos tendidas sobre los fieles y el emperador. El resto de los espacios estaba ocupado por las imágenes de los apóstoles, mártires profetas y patriarcas.

– Relicario que contenía un fragmento de la piedra del Santo Sepulcro – siglo XI. Museo del Louvre

Dependiendo del calendario litúrgico, las reliquias eran trasladadas temporalmente a Santa Sofía, en el palacio Blacherne7 o a otras partes del palacio real y/o llevadas en procesión. En estas ocasiones eran colocadas en valiosos relicarios que el emperador mismo portaba en mano. También podían ser llevadas en las campañas militares, como posiblemente en el caso de la estauroteca de Limburg. En estos casos los Cubicularios (ayudas de cámara) precedían al emperador y llevaban la estauroteca colgada del cuello. Seguían unos portadores normales que enarbolaban una cruz procesional que contenía un pequeño fragmento de la Vera Cruz.

Hoy en día el único relicario que se conserva de la iglesia del Faro está expuesto en el museo del Louvre. Se trata de un estuche de plata dorada del siglo XI, hecho expresamente para albergar un fragmento de la piedra del Santo Sepulcro. En la parte frontal presenta las mujeres que llevan los ungüentos al Sepulcro, cuya puerta encuentran abierta con la presencia de un ángel que les muestra el sepulcro vacío. En el reverso, una tapa deslizante decorada con una cruz y varias inscripciones.

Todas las reliquias presentes en la Capilla del Faro se mostraban a los fieles, menos el Mandylion, que permanecía siempre encerrado dentro de su estuche.

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1.- Para saber más sobre el Mandylion y el Keramion remito a la lectura del artículo “Las santas imágenes aquerópitas: el Mandylion de Edesa, el arquetipo de todas las aquerópitas”.

2.- Significa “guardián de los vasos”, y es un oficio eclesiástico de la Iglesia ortodoxa oriental. Normalmente desempeñado por un sacerdote, el oficio del skeuophylax está dedicado al cuidado de los vasos sagrados y de los enseres de una iglesia o de un monasterio.  

3 – Holger A. Klein, Sacred Relics and Imperial Ceremonies at the Great Palace of Constantinople, en F.A. Bauer (coordinado por), BYZAS, n. 5, 2006, pp. 79–99.

4.- Para profundizar más sobre este argumento aconsejo la lectura del artículo “La Corona de Espinas y la Sainte Chapelle“

5.-  Alexei Lidov. A Byzantine Jerusalem. The Imperial Pharos Chapel as the Holy Sepulchre. En: Hoffmann, Annette ; Wolf, Gerhard (Hrsgg.): Jerusalem as narrative space – Erzählraum Jerusalem, Leiden-Boston 2012, S. 63-103 (Visualising the Middle Ages ; 6)

6.- Para saber más remito al artículo ‘Los Soberanos coleccionistas de Reliquias’

7.- Palacio real al que se trasladó la corte bizantina, a partir de Alejo I Comneno (1081-1118), menos grande, menos costoso y más seguro que el Bukouleon. Este último permaneció como sede de representación y para la celebración de grandes ceremonias. Empezó su proceso progresivo de ruina a partir de la Cuarta Cruzada de 1204 y fue definitivamente abandonado después de la toma de Constantinopla por parte de Mehmed II en 1453.

Las reliquias de San Lorenzo

29 venerdì Dic 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Amaseno, De Officiis Ministrorum, Liber Peristephanon, Passio Polychromii, San Lorenzo, San Lorenzo extramuros, San Lorenzo in fonte, San Lorenzo in Lucina, San Lorenzo in Miranda, San Lorenzo in Panisperna, Santa Ciriaca, Santa Maria in Domnica, Sixto II, Valeriano

Le reliquie di San Lorenzo. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– San Lorenzo (mosaico). Mausoleo de Galla Placidia (siglo V). Rávena

Se dice que era originario de Aragón (España), de la ciudad de Huesca, situada a los pies de los Pirineos. En el 257 fue nombrado archidiácono de Roma por el papa Sixto II, con el que mantenía una gran amistad. Esta tesis se expone fundamentalmente en la obra ‘Passio Polychromii’ (siglos V-VII, tres ediciones), obra en la cual la pasión de Sixto y de Lorenzo constituyen su núcleo principal, y por el más reciente Baronio, en sus ‘Anales eclesiásticos’ (siglo XVII).

Existe también otra tesis que sostiene que Lorenzo era, en cambio, romano. Esta teoría se apoya en primer lugar en un documento atribuido a San León Magno, el ‘Sacramentario Leoniano’, y después en un himno contenido en el ‘Liber Peristephanon’ del poeta Prudencio (siglo IV-V) donde lo celebra como ‘mártir romano’, omitiendo su origen. Los partidarios de la tesis romana afirman que dado que Prudencio era español, si Lorenzo hubiera nacido en España seguramente no habría omitido este dato. Sostienen también que el hecho de que la cuna del santo sea revindicada por cinco ciudades españolas aporta un punto de debilidad a esta tesis1.

Lo cierto es que Lorenzo era Archidiácono de la Iglesia de Roma, es decir jefe de los diáconos, que desde su institución por parte de los apóstoles, eran siete. Las funciones principales eran las de asistir al obispo en la liturgia, instruir en la palabra de Cristo a los catecúmenos y a los cristianos, y recibir y custodiar las limosnas junto con los demás bienes de la Iglesia, preocupándose de las necesidades de los pobres, de los enfermos y de las viudas. También era el depositario de los archivos y de los libros sagrados, como podemos constatar también en el mosaico dedicado a San Lorenzo en el mausoleo de Galla Placidia de Rávena.

Según la tradición. Lorenzo vivía en casa de Ciriaca, una rica patricia romana, situada en el monte Celio (una de las siete colinas de Roma) muy cerca de la actual iglesia de Santa María in Domnica, más conocida como de la ‘Navicella’. Ciriaca también había comprado el cuartel de los militares extranjeros, llamados ‘peregrinos’, convirtiéndolo en refugio para los cristianos perseguidos, rebautizado posteriormente como Asilo de los Santos Mártires, donde hoy se erige dicha iglesia que, ya desde sus orígenes, en el siglo VII, es una diaconía.

El relato de su pasón es una mezcla entre historia y leyenda. Todos los acontecimientos se cuentan en la ya citada obra ‘Passio Polychromii’ y en ‘De Officis Ministrorum’ de San Ambrosio, habiendo este último servido de fuente para San Agustín, San León Magno, Prudencio, San Máximo de Turín y San Pier Crisólogo.

– Martirio de San Lorenzo. Paquale Cati (1550-1620). Iglesia de San Lorenzo in Panisperna, Roma

La tradición dice que el martirio de San Lorenzo se produjo en la época de la persecución de Valeriano (253-260), en el 258. Esta persecución no estaba dirigida a los cristianos en general, sino a sus representantes más importantes, por lo tanto al clero y otras autoridades cristianas laicas (senadores, jueces, …). Estos eminentes cristianos tenían la obligación de participar en los sacrificios paganos para no ser inicialmente privados de todos sus bienes y no ser después condenados a muerte en caso de continuar profesando la religión cristiana.

A causa de esta persecución el papa Sixto II, junto con otros cuatro diáconos, es arrestado en las catacumbas de San Calixto y decapitado. Las fuentes citadas nos dejan un largo diálogo entre el papa y Lorenzo, en el momento de la detención, en el cual el papa aconseja repartir todos los bienes de la Iglesia entre los pobres para impedir que se adueñen de ellos los paganos. Lorenzo sigue las recomendaciones del papa Sixto y empieza a distribuir comida y dinero entre los pobres de la ciudad según las necesidades.

Lorenzo también es apresado y condenado a ser decapitado, pero la ejecución no se llevaría a cabo antes de haber entregado los famosos tesoros de la Iglesia. El lugar de la condena de San Lorenzo se encuentra, según la tradición, situado en el Foro Romano, donde hoy surge la iglesia de San Lorenzo en Miranda. Después de la condena, y a la espera de la pena capital, Lorenzo es entregado al centurión Hipólito para su custodia que lo encierra en los sótanos de su casa donde también había otros prisioneros. Uno de estos era Lucilo, ciego. Y aquí se repiten los esquemas literarios clásicos: utilizando el agua de un manantial que brotaba del suelo, Lorenzo bautiza a Lucilo quien recupera la vista. A su vez, el centurión Hipólito, al ser testigo de este milagro, se convierte al cristianismo haciéndose bautizar junto con toda su familia. Posteriormente él también será martirizado. Sobre la casa de Hipólito ahora se erige la iglesia de San Lorenzo in Fonte, en Via Urbana, 50. En el interior de la iglesia, por encima de una puerta podemos leer el rótulo ‘Aditus ad carcerem et fontem S. Laurent’. De hecho conduce a un sótano donde se puede visitar el lugar del cautiverio de San Lorenzo, la casa de Hipólito y el pequeño pozo.

-Horno donde habrían martirizado a San Lorenzo. Iglesia de San Lorenzo in Panisperna, Roma
– Lápida situada al lado del horno donde fue martirizado San Lorenzo. Iglesia de San Lorenzo in Panisperna, Roma

El emperador Valeriano pide a Hipólito que le lleve a Lorenzo para que le entregue los tesoros. Lorenzo pide dos o tres días de tiempo, necesarios para reunirlos y organizarlos. El emperador consiente y, siempre bajo la vigilancia de Hipólito, Lorenzo recorre toda la ciudad y hace correr la voz entre todos los pobres y necesitados que tienen que presentarse en un determinado lugar, indicando la fecha y la hora del encuentro. Después manda avisar al emperador diciendo que los tesoros de la Iglesia ya estaban listos. El emperador va hacia el lugar indicado y, en lugar de las tantas deseadas riquezas encuentra una multitud de pobres, lisiados, ciegos y enfermos que Lorenzo presenta a Veleriano diciendo: “Aquí están los tesoros de la Iglesia”.

El emperador, sintiéndose burlado, cambia de idea y decide agravar su condena. Primero lo manda flagelar y luego a morir quemado sobre una parrilla, pero no a fuego vivo, sino con carbones ardientes colocados bajo la misma parrilla, para alargar el suplicio. Una vez tendido y atado a la parrilla Lorenzo es poseído por una luz divina y después de un tiempo advierte a su verdugo que ya estaba asado por un lado para que le diera la vuelta hasta que estuviera listo para ser comido. No tarda en morir. Tenía unos treinta años y era el 10 de agosto del año 258. En el lugar de su martirio, que está a pocos pasos del de su cautiverio, se construye la iglesia de San Lorenzo in Panisperna, donde un gran fresco en la pared del ábside representa el martirio del santo, realizado en 1589 por Pasquale Cati da Iesi. En una capilla bajo el nivel de la iglesia y con entrada independiente encontramos una suerte de horno empotrado en la pared con una inscripción que dice ‘Locus martirii Sancti Laurentii’, y como si no estuviera bastante claro, un poquito más allá en la misma pared hay una placa con la inscripción ‘Luogo del martirio di San Lorenzo’.

La parrilla del martirio (aunque no entera) se conserva sin embargo en la iglesia de San Lorenzo in Lucina, en una capilla lateral.

– Losa de mármol sobre la que fue colocado San Lorenzo después de su martirio. Iglesia de San Lorenzo extramuros, cripta

Su cuerpo fue colocado por Hipólito y por el cura Justino sobre una losa de mármol donde fue lavado y perfumado con aromas y ungüentos. Fue sepultado en el Agro Verano, donde ya existía un cementerio, en un terreno de propiedad de Ciriaca. Más adelante este cementerio será conocido con el nombre de ‘Catacumbas de Santa Ciriaca’. La losa de mármol donde fue colocado el cuerpo de Lorenzo puede verse en la cripta de la basílica de San Lorenzo Extramuros. Pequeños agujeros se distribuyen en toda su superficie, probablemente porque se trataba de una tapa de alcantarilla utilizada en las termas. Sobre la losa son visibles grandes manchas rojizas que un análisis químico requerido por Pio IX ha demostrado que han sido producidas por una mezcla de sangre y grasa humanas.

– Iglesia de San Lorenzo Extramuros, interior. Bajo el altar mayor puede verse la cripta
– Iglesia de San Lorenzo Extramuros. Cripta
– Inscripción sobre el arquitrabe de entrada a la cripta

Reliquias de San Lorenzo fueron enviadas a muchos lugares. Su cabeza, que aún conserva la piel, hasta el siglo XVI se veneraba en el Sancta Sanctorum, es decir en el oratorio de San Lorenzo en la sede patriarcal del Laterano, la capilla privada de los papas. Más adelante fue llevada, por orden de Sixto V (1585-1590) al Vaticano, donde aún hoy se conserva en la Capilla Matilda. Hubo un tiempo en el que muchas iglesias romanas tenían, o decían tener, reliquias de San Lorenzo: partes del cuerpo, carne quemada, restos del carbón que sirvió para el martirio, la horquilla que utilizaron para empujarlos bajo la parrilla, la toalla que sirvió para limpiar sus llagas y ampollas de sangre y grasa2. De estas últimas hay efectivamente una en Amaseno, en la provincia de Frosinone. Una ampolla con una mezcla de sangre y grasa, cenizas y fragmentos de piel, que en el día de San Lorenzo se licúa, como la sangre de San Jenaro3.

– Cabeza de San Lorenzo. Capilla Matilda, Vaticano
– Ampolla con la sangre, grasa, cenizas y fragmentos de piel de San Lorenzo. Amaseno (Frosinone, Italia)

Por cuanto sea mucho más fascinante la historia de la Pasión de San Lorenzo, tal y como nos la transmiten los citados autores, es obvio que muchos aspectos de la misma están enriquecidos con datos leyendarios, como por ejemplo el diálogo con Valeriano y la burla en el encuentro con los pobres.  Algunos escritores hasta niegan el martirio en la parrilla porque no era una praxis utilizada durante la persecución de este emperador y sostienen que también San Lorenzo fue decapitado. El padre Bra4 confirma  algunos aspectos de esta teoría, sobre todo los que se refieren a la persecución de Valeriano. Sin embargo concluye que el martirio en la parrilla es perfectamente plausible, pero para que así fuera se debe posponer la fecha del martirio unos 50 años, lo que nos llevaría al gobierno de Diocleciano. Durante la segunda persecución de Diocleciano, de hecho, y no antes, en Roma fueron martirizados con la pena del fuego los cristianos que no obedecían al edicto que ordenaba destruir las iglesias y quemar todos los libros sagrados y los archivos.

Pero para los devotos de San Lorenzo y también para los curiosos, lo importante es saber que gran parte de sus los restos se encuentran en la cripta bajo el altar mayor5,6 de la basílica de San Lorenzo extramuros, cuya visita aconsejo encarecidamente a todos los amantes del arte y de la belleza, creyentes o no, porque a pesar de las diferentes restauraciones, continúa siendo una de las iglesias más bonitas y fascinantes de Roma.

(1)  G. Da Bra. San Lorenzo fuori le mura. Roma 2005

(2)  O. Panciroli. Tesori nascosti dell’Alma Città di Roma. Roma 1625.

(3)  F. Ubodi. S. Lorenzo diacono e martire (Tra storia e leggenda). Roma 2008

(4)  G. Da Bra. Obra citada

(5) Reliquias de este santo se encuentran en diferentes lugares de la cristiandad. Después de Roma, el lugar donde hay un mayor número de ellas es el Monasterio de San Lorenzo del Escorial (España).

(6) En la cripta se encuentra también el cuerpo de San Esteban, protomártir y primer diácono. Según la tradición, su cuerpo fue sucesivamente enviado desde Jerusalén a Constantinopla y desde esta ciudad a Roma, durante el pontificado de Pelayo II (579-590), directamente a la basílica de San Lorenzo extramuros.  Allí fue colocado al lado del otro gran diácono, San Lorenzo, y de San Justino, mártir romano. Lo confirma también una inscripción en el arquitrabe de entrada a la cripta.

(7)  La actual basílica de San Lorenzo extramuros es el fruto de la unión de la primera basílica construida por orden de Constantino, ampliada por Pelagio II y de otra iglesia situada al lado de la primera, construida en el siglo V por Sixto III, y unificadas por Honorio III en el siglo XIII. A lo largo de los siglos fue restaurada en varias ocasiones, la última en el siglo XX, cuando la basílica fue casi arrasada por el bombardeo norteamericano de 1943.

Las cabezas de Santiago el Mayor y  Santiago en Menor; pero ¡qué confusión!

26 domenica Nov 2023

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Alfeo, Ananos, Diego Gelmírez, Fernando Serrulla, Herodes Agripa, Mauricio Burdino, Melisenda, Museo Diocesano de Ancona, reliquias, Santiago de Compostela, Santiago el Mayor, Santiago el menor, Santiago Jerusalén, Zebedeo

Le teste di San Giacomo il Maggiore e di San Giacomo il Minore: ma che confusione!! Puoi leggere qesut’articolo in italiano cliccando qui

Imagen de la izquierda: Martirio de Santiago el Mayor. F. Zurbarán (1598-1664) – Museo del Prado, Madrid — Imagen de la derecha: Martirio de Santiago el Menor. P. Orrente (1580-1645) – Museu Belles Arts, Valencia

Santiago de Zebedeo y Santiago de Alfeo son dos de los doce apóstoles. El primero, Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan Evangelista, fue el primero de los apóstoles en ser martirizado. Según la tradición, predicó en la península ibérica pero en el 44 d.C. volvió a Jerusalén, donde fue apresado y decapitado por orden de Herodes Agripa. Su cuerpo, incluida su cabeza, fue sepultado probablemente en algún lugar cercano. La tradición occidental dice que fue exhumado por sus discípulos y que éstos lo pusieron en una barca que, sin timón ni vela, tan solo gracias a la intervención divina, llegó hasta la costa atlántica del norte de la península ibérica, lo que hoy en día es Galicia, en un lugar cercano al que después de unos ocho siglos fue hallado, junto con los cuerpos de sus dos discípulos. Este hallazgo milagroso volvió a encender la devoción por el apóstol en tierra hispánica, o tal vez la creó, fundando un lugar a él dedicado en el campo donde aparecieron las estrellas que indicaban la presencia de las reliquias (el campus stellae) que a partir de ese momento pasó a llamarse Santiago (en honor al santo) de Compostela.

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La cruz de Anjou: no solo un símbolo religioso

25 mercoledì Ott 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Abadía de la Boissière, Anne de Girouardière, Baugé, Carlos V de Francia, Castillo de Angers, Charles De Gaulle, Cruz de Anjou, Cruz de Lorena, Fondation France Libre, Hospicio de los Incurables, Jean d’Alluye, Luis I de Anjou, Renato II de Lorena

La croce di Anjou: non solo un simbolo religioso. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La cruz de Anjou, según la tradición y documentación disponible, es un gran fragmento de la Vera Cruz, uno de los más grandes actualmente presentes en el mundo. El lado más largo mide unos 27 cm, con 2 de ancho y 1,3 de espesor; la primera traviesa es de 9,2 cm y la segunda de 7,8, formando un total de 104 cm3. Su tipología es la de cruz patriarcal, es decir compuesta por dos traviesas, siendo la superior más corta. Esta última simboliza el ‘Titulus Crucis’, es decir la placa con la inscripción INRI. De color marrón oscuro, fruto de un barnizado realizado probablemente en el momento del ensamblaje, o de su posterior decoración, de la que hablaremos más adelante, pueden apreciarse algunas vetas, algunos nudos y pequeñas fisuras, no siendo alteraciones importantes.

Es probable que en origen la cruz estuviera colocada dentro de un relicario o una estauroteca, según el uso bizantino: una suerte de estuche del cual se podía extraer la reliquia para poder acercarla a los fieles, como por ejemplo la Estauroteca de Limbourg. Sin embargo, la praxis occidental era más propensa a custodiar las reliquias en relicarios sellados; de esta manera la reliquia solo podría ser vista, expuesta, pero no tocada.

Esta cruz fue llevada hasta el Anjou (Francia) en 1241 por Jean d’Alluye, originario de este lugar, al regreso de la Sexta Cruzada, en la que tuvo un papel importante en la defensa de Creta. Y por este motivo, Tomás, obispo de la ciudad de Hierapetron en Creta, se la ofreció como obsequio. La cruz habría pertenecido al tesoro del Imperio Bizantino, y por lo tanto se conservaba en Constantinopla. Fue utilizada como símbolo del emperador Manuel I Comneno en el siglo XII y la llevaba siempre consigo en sus campañas. Sucesivamente, el patriarca latino de Constantinopla, Gervasio, se la habría dado al obispo Tomás.

Jean d’Alluye vende la reliquia por 550 libras tournois (equivalentes a 50 Kg de plata) a la abadía cisterciense de La Boissière, en Denezé-le-Lude en el ducado de Anjou. Como dato curioso, si visitamos el Cloisters Museum de Nueva York, encontraremos la lápida mortuoria de Jean d’Alluye.

– Lápida mortuoria de Jean d’Alluye. Closters Museum, Nueva York

Durante la Guerra de los Cien Años (1337-1453) la cruz es entregada por el abad de La Bossière al duque de Anjou para que la pusiera a buen recaudo. En 1359, Luis I de Anjou la expone en la capilla del castillo de Angers, la incorpora al blasón de la casa de Anjou y hace que aparezca en el tapiz del Apocalipsis, que hoy en día puede ser admirado en casi su totalidad en el castillo de Angers1.

– Cruz de Anjou. Lado con el medallón del cordero
– Cruz de Anjou. Lado con el medallón de la paloma

En 1364 su hermano, Carlos V de Francia, la manda decorar por sus orfebres, quienes le otorgan su aspecto actual. A cada lado de la cruz se ha añadido un Cristo en oro y, por encima, un medallón, también en oro: por un lado una paloma y por el otro un cordero con el estandarte de la resurrección. Las extremidades están decoradas con piedras preciosas y perlas. Además, con el fin de ofrecer a esta reliquia un espacio más digno, Yolanda de Aragón, esposa de Luis II, manda construir una nueva capilla, en estilo gótico. Es ésta la capilla que actualmente puede visitarse en el castillo de Angers. Luis II fundó en 1407 la ‘Cofradía de la Cruz’ cuya misión era la de proteger la sagrada reliquia. Con Renato I, en 1431,  los Anjou se hicieron también con el ducado de Lorena, por la boda de Renato con Isabel de Lorena, heredera del ducado.

En 1477, Renato II, hijo de Yolanda de Anjou, después de su victoria sobre Carlos el Temerario en la batalla de Nancy, quien había intentado adueñarse de Lorena, convierte la cruz en el símbolo de esta región. Y fue de esta manera que la cruz se convirtió también en Cruz de Lorena.

En 1456, después de alternar varios períodos de ‘estancia’ entre la abadía de La Boissière y el castillo de Anjou, la cruz vuelve a La Boissière, quedándose hasta 1790 cuando, durante la Revolución Francesa, es declarada bien nacional y puesta a la venta en una subasta. La fundadora del Hospicio de los Incurables de Baugé, Anne de Girouardière, la compró por 400 libras, que pagó a la caja del distrito. A partir de ese momento se encuentra en esta institución benedictina de Baugé, cerca de Angers, donde se puede visitar.

La cruz, como Cruz de Lorena, fue utilizada en múltiples conflictos en contra de la invasión extranjera, antes inglesa y después borgoñona; la mayoría de las veces como símbolo de una sola parte de Francia armada contra las otras. Como por ejemplo cuando fue utilizada como símbolo de la resistencia católica contra la difusión del calvinismo, como en la masacre de los hugonotes en la noche de San Bartolomé de 1572, o cuando fue utilizada por Antonio de Lorena en la represión de los campesinos alsacianos en 1525, por citar solo dos ejemplos. Aunque es históricamente impropio, esto hará que en el siglo XIX se empezará a considerarla como el símbolo de la unidad nacional francesa, particularmente a partir de cuando reaparece en el imaginario simbólico como uno de los atributos iconográficos de Juana de Arco (originaria de Lorena) convirtiéndose en el símbolo de la resistencia contra el invasor extranjero, después de la anexión de Lorena a Prusia.

– Insignia de l’Ordre de la Libération

En los años 40 del siglo pasado De Gaulle la convierte en el símbolo de toda Francia, de la Francia Libre y de la Resistencia francesa. Ostentaba este símbolo en su uniforme, sobre medallas conmemorativas o monumentos votivos. En 1914 el general De Gaulle instituyó ‘l’Ordre de la Liberation’ que tiene por insignia una Cruz de Lorena como parte integrante de una espada que se apoya en el dorso de un escudo. Pero en realidad este símbolo estaba más asociado a él como persona y a su partido que a la nación. Así lo demuestra una cruz gigantesca, de 73 metros, que fue erigida en memoria de De Gaulle cerca de su residencia de Colombey-les-deux-Églises. Este símbolo nunca ha estado entre los de la Quinta República.

– Monumento al General De Gaulle, Colombey-les-deux Églises
– Bandera de la ‘Fondation de la France Libre’

La Cruz de Lorena está presente en el símbolo de la ‘Fondation de la France Libre’, una bandera tricolor con al centro la cruz. A menudo es enarbolada en las manifestaciones de grupos de extrema derecha, aunque dicha fundación ha declarado muchas veces que no tiene nada que ver con las reivindicaciones de estos grupos extremistas.

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1.- El tapiz del Apocalipsis, comisionado al mercader Nicolas Bataille, fue realizado en Paris por el maestro tapicero Robert Poisson sobre cartones de Jean de Bruges, pintor de corte de Carlos V. Durante la Revolución Francesa se cortó en varios trozos que se destinaron a diferentes usos. Solo una parte de la obra se ha podido recuperar, la mayor parte, mientras que la otra se ha perdido. Después de un largo trabajo de restauración realizado a finales del siglo XIX, hoy pueden admirarse 71 de las 90 escenas iniciales (se han perdido 11), que ocupan una superficie total de unos 628 m2.

Para saber más:

  • Rohault de Fleury, Mémoire sur les instruments de la passion de N.S.J.C. – Paris 1870
  • E. di Rienzo. La Croce di Lorena, in F. Benigno, L. Scucimarra. Simboli della politica. Roma 2010

Tras las huellas de los apóstoles: las reliquias de San Juan Evangelista

24 domenica Set 2023

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Apocalipsis, Ayusuluk, Éfeso, Benedetto Adam Borgognone, Cristodulo, Domiciano, Gruta del Apocalipsis, Hechos de Juan, Lazzaro Baldi, Nerva, Patmos, Procoro, reliquias, San Juan de Letrán, San Juan en Óleo, San Juan en Puerta Latina, San Juan Evangelista, Tabula Magna Lateranensis

Sulle orme degli apostoli; le reliquie di San Giovanni Evangelista. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

San Juan Evangelista en Patmos. El Bosco (1450-1516). Gemäldegalerie, Berlín

Tenía unos 10 años menos que Jesús y era el más joven pero también llegaría a ser el más longevo de los apóstoles. Nació en Betsaida a orillas del lago Tiberíades, en el seno de una familia de pescadores bastante acomodada. Era hijo de Zebedeo y de Salomé (probablemente prima de la Virgen) y hermano de Santiago el Mayor. Juan, ‘el discípulo a quien Jesús amaba’, estuvo siempre presente en los momentos más importantes de su vida, tales como: la transfiguración, con Pedro preparó la Última Cena durante la cual estuvo sentado a la derecha de su maestro, la oración en el Getsemaní, el prendimiento de Jesús, el descubrimiento del sepulcro vacío por parte de María Magdalena, … fue el único de sus discípulos presente bajo la cruz. Tomó la Virgen bajo su cuidado hasta su muerte, habiéndosela encomendado Jesús justo antes de morir.

Según los Hechos de los Apóstoles, es enviado a Samaría, donde ya había predicado Felipe, para consolidar la nueva fe. Ya hacia el 52 deja definitivamente Jerusalén y se dirige a Asia Menor, para dirigir la Iglesia de Éfeso, donde en teoría ya había vivido con María. Su fama llega hasta Roma. Con la llegada al poder de Domiciano (81-96) se produce una persecución contra los cristianos. Aquí la tradición, o la leyenda, es bastante curiosa. Domiciano lo manda arrestar y llevar a su presencia. Antes que nada ordena que le corten el pelo, para humillarlo. Como tenía una gran fama de taumaturgo, le obliga a beber de un cáliz con un potentísimo veneno, pero que no tiene ningún efecto sobre el apóstol. Este mismo veneno se lo hacen beber inmediatamente después a otro condenado, quien muere instantáneamente. Por si fuera poco, Juan lo resucita. A continuación, cerca de Puerta Latina, lo meten dentro de una caldera con aceite hirviendo, de la que sale ileso. Este episodio lo describen sobre todo Tertuliano1 y San Jerónimo2, además de los Hechos de Juan. Domiciano, estupefacto, en vez de condenarlo a muerte, ordena su exilio a Patmos.

El lugar, Puerta Latina, había sido escogido porque cerca de esa puerta había un templete dedicado a Diana, diosa a la que Juan, en Éfeso (donde surgía uno de los más grandes templos del mundo dedicado a esta divinidad, una de las siete maravillas del mundo) había despreciado, según puede leerse en el apócrifo de los Hechos de Juan3.

C.B. Piazza lo describe de esta manera:

“…como muestra de vilipendio le rasuraron la cabeza, según el uso de entonces para atormentar a los magos, y que en la pena del aceite hirviendo dada al santo, para que muriera, estuvo presente el senado con el cónsul, y todo el pueblo romano. Fue en los tiempos de Domiciano y este martirio es relatado por Tertuliano con las palabras: ‘El apóstol Juan, después de haber sido metido en aceite hirviendo, y no habiendo nada padecido, fue relegado a una isla’. También San Jerónimo cuenta este hecho…”4

Templete de San Giovanni in Oleo

A pocos metros de la iglesia de San Juan en Puerta Latina, casi pegado a la misma puerta, un templete octogonal indica el lugar exacto del martirio. Y no por casualidad se llama San Juan en Óleo (San Giovanni in Oleo). Este templete ya existía en el siglo V cuando se construyó la cercana iglesia de San Juan en Puerta Latina, pero no sabemos cuál sería su estructura original. Fue vuelto a edificar  por Benedetto Adam Borgognone en 1509, sobre un proyecto de Bramante y Antonio da Sangallo. Posteriormente, en 1658 fue transformado por Borromini y enriquecido con pinturas de Lazzaro Baldi que representan el martirio del apóstol. En su interior encontramos una inscripción, como recuerdo imperecedero:

Placa que describe el martirio de San Juan en Roma. San Giovanni in Oleo, interior

Martirii calicem  bibii hic Atleta Joannes / Principii Verbum cernere qui meruit /Verberat hic fuste proconsul, forfice tondet / Quem fervens oleum ledere non valuit /Conditur hic oleum, dolium, cruor, atque capilli /  Quae consecraviurt inclita Roma tibi

(“Aquí bebió el cáliz del martirio el campeón de la fe Juan, el que mereció discernir el Verbo del principio, aquí por voluntad del Procónsul fue azotado con el bastón y tonsurado con las tijeras, aquél al que el aceite hirviendo no consiguió lastimar. Aquí se conservaron el aceite, la tinaja, la sangre y el cabello, cuyas cosas la famosa ciudad de Roma te ha consagrado”).

San Juan es introducido en el aceite hirviendo. L. Baldi (1624-1703). San Giovanni in Oleo

En lo que concierne a sus reliquias, según un párrafo de un texto de Totti, en Roma se conservan: el cáliz en el cual le dieron el veneno y no fue lastimado, cadena con la que fue conducido atado a Roma, tijeras que utilizaron para rasurarlo y una camisa de lino. Todas éstas se encuentran en San Juan de Letrán. Caldera, en la que lo metieron con aceite hirviendo, parte del mismo aceite, cabello y sangre, están conservados en el altar de la capilla delante de Puerta Latina. Parte de su vestimenta en Santa María in Campitelli, San Juan de Letrán y en otras iglesias. El maná que habría supurado su sepulcro en Santa María en Traspontina fue repartido entre San Salvador delle Coppelle, Santa María la Mayor, Santa María in Campitelli, San Pedro en Vaticano u otras iglesias.5

Del sepulcro hablaremos más adelante. De todas estas reliquias, que se encontrarían en la Roma del siglo XVIII, época de la publicación del citato texto de Totti, ahora solo se conserva una arqueta que contendría partes de su túnica, expuesta en el Tesoro de la Basílica de San Juan de Letrán. Juan Diácono (siglo X) dice que San Gregorio Magno la obtuvo y que fue custodiada junto con otra túnica, también atribuida al santo, y también milagrosa ‘sub altaris Sancti Joannis in Basilica Costantiniana’. De las tijeras tenemos conocimiento por la ‘Tabula Magna Lateranensis’6 como también de la cadena con la que fue atado y traído desde Éfeso.

Arqueta que contendría partes de la túnica de San Juan Evangelista. Tesoro de la Basílica de San Juan de Letrán

Como decíamos, San Juan vivió su destierro en Patmos (una de las islas del Dodecaneso), no lejos de Éfeso, donde empezó a escribir el Apocalipsis. Cuando la isla fue incorporada al Imperio Romano sirvió, como otras islas de Egeo, como lugar de exilio para los prisioneros políticos. Después de la muerte de Domiciano sube al trono Nerva (96-98), tolerante con los cristianos, por lo que Juan, hacia el 98, es liberado y vuelve a Éfeso donde, según la tradición, escribe el Evangelio ayudado por sus discípulos. En esta misma ciudad muere, con unos 100 años de edad, durante el imperio de Adriano.

En el siglo VI Justiniano manda edificar una basílica en el lugar de la pequeña iglesia construida en el siglo IV sobre el sepulcro del apóstol en Ayusuluk, muy cerca de la antigua Éfeso. Esta basílica sería sucesivamente transformada en mezquita por los musulmanes y en el siglo XV destruida por las tropas de Tamerlán. En el siglo XIX se iniciaron las excavaciones que, en varias veces, sacaron a la luz partes de la basílica, mosaicos y también el que es considerado como el sepulcro del apóstol, del cual no queda prácticamente nada. En este sarcófago había tres agujeros de donde salía un polvo blanco, que los habitantes de la zona llamaban ‘maná’. Este fenómeno se verificaba todos los años en cuanto se iniciaba la oración a la víspera de la fiesta de San Juan y, según aseguraban, era una sustancia con poderes taumatúrgicos, casi milagrosos. ¿Será este el maná del que habla Totti, que llegó hasta Roma?

Gruta del Apocalipsis, Patmos
Gruta del Apocalipsis, Patmos. Detalle

Pero éste ya no es actualmente un lugar de muchas peregrinaciones como sin embargo lo es la ‘Gruta del Apocalipsis’ en Patmos, situada entre las aldeas de Skala y Chora. Es una gruta de unos 7 metros x 6 a la que se accede subiendo 43 empinados escalones. Es considerada como el lugar donde vivió el apóstol durante su exilio. En 1999 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con el cercano Monasterio de San Juan. Según la tradición, en el interior de la gruta, cerca de la bóveda, aprovechando una grieta en la roca, a través de tres hendiduras más pequeñas, Dios habría revelado a Juan el Apocalipsis (esta palabra en griego significa ‘revelación’) que Juan, a su vez, dictó a su discípulo. En el siglo XI la gruta fue transformada en lugar de culto por el Beato Cristodulo, fundador también del monasterio de San Juan, y desde entonces millares de fieles de todas las partes del mundo vienen a visitarla.

En cuanto se entra en la gruta se ve al fondo un iconostasio con diferentes iconos, entre los cuales la de la revelación del Apocalipsis, la de San Cristodulo, de la Virgen con los apóstoles y la de San Juan con su discípulo Procoro en el acto de escribir. A la derecha una reja protege el lugar donde, según la tradición, el apóstol descansaba. Una aureola de plata evidencia el lugar donde Juan apoyaba la cabeza y la pequeña cavidad con el marco de plata sería donde él ponía la mano para levantarse. Un saliente en la pared rocosa, a modo de un atril, donde en la actualidad está situado un Evangelio, sería el lugar donde el discípulo escribió el Apocalipsis.

Juan fue el único de los apóstoles que no murió martirizado sino de vejez. En el apócrifo ‘Los Hechos de Juan’ la modalidad de su muerte cambia según las diferentes versiones: 1) envuelto de una luz cegadora y desde su tumba sale el maná, como comentado antes; 2) muere diciendo ‘La paz esté con vosotros hermanos’; 3) a la mañana siguiente de su muerte los discípulos encuentran solo sus sandalias habiendo el cuerpo desaparecido. Esto hizo pensar, durante un cierto período de tiempo, que Juan hubiese sido asunto en cielo, como demuestran algunas famosas obras de arte. Pero esta hipótesis no fue sucesivamente reconocida y aceptada por la tradición cristiana.

Asunción de San Juan (1310). Giotto. Capilla Peruzzi, Basílica de Santa Cruz, Florencia

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 1.- La prescripción contra los herejes,  cap. XXXVI, 83-84

2.- Comentario al Evangelio según Mateo, 20, 22

3.- Hechos de Juan, Cap. XXIII

4.- Piazza, Carlo Bartolomeo. Eorterologio, ovvero le Sacre stazioni Romane e feste mobili. Roma, 1858.

5.- Totti, Pompilio. Ristretto delle grandezze di Roma. Roma 1637

6.- Para saber más sobre la ‘Tabula Magna Lateranensis’ consulta este artículo

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También te podrían interesar:

Las reliquias de San Pablo, de San Pedro, de Santiago el Mayor , de Santiago el Menor, de San Mateo, de Simón y Judas Tadeo, de San Tomás, de San Bartolomé, de San Felipe y de San Andrés

La casa de María en Nazareth

23 mercoledì Ago 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Pellegrinaggi

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Arcángel Gabriel, Basílica de la Anunciación, Baybars, Bellarino Bagatti, Cosroe II, Galilea, Gruta de la Anunciación, Nazareth, Xàire María

La casa di Maria a Nazareth. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Según la tradición, es el lugar de la anunciación del arcángel Gabriel a María. O por lo menos lo que queda, porque el resto voló a Loreto. La casa de soltera, donde vivía con sus padres, Joaquín y Ana.

Las casas del lugar tenían todas las mismas características. Aunque la definición no es exacta: podríamos llamarlas casas-gruta, porque estaban parcialmente construidas y parcialmente excavadas en la roca.

-Basílica de la Anunciación, Nazareth

La casa de María se halla actualmente dentro de la moderna basílica de la Anunciación, consagrada por Pablo VI en 1969, que tiene dos niveles. En el nivel inferior, el ‘arqueológico’, puede verse la pequeña casa. Esta basílica surge sobre los restos de una iglesia bizantina del siglo V, de la época de Teodosio, a su vez construida sobre una sinagoga judeo-cristiana del siglo III, de la que quedan jambas y columnas, que tomó el lugar de una domus-ecclesia en la que se había transformado la casa-gruta en el siglo I. Delante de la iglesia-sinagoga fue descubierta una pila bautismal.

De la iglesia bizantina, de tres naves, quedan el ábside y unos mosaicos, visibles en la actual basílica inferior. En el 614 fue destruida por Cosroe II y por la sucesiva invasión musulmana. Pero en 1130 fue reconstruida por el príncipe Tancredo, convirtiéndola en una catedral cruzada de estilo románico, incluyendo un monasterio anexo, de la cual quedan seis capiteles en el museo. Esta también fue destruida, en el 1263, por el sultán Baybars y solo queda la gruta. Los franciscanos, presentes en este lugar como mínimo desde 1546, consiguieron en 1620 la custodia de los restos de la basílica y construyeron en 1730 una modesta iglesia que duró hasta la construcción de la actual basílica.

– Basílica de la Anunciación, Nazareth. Nivel inferior donde se encuentra la parte arqueológica y la gruta

Existe una tradición muy antigua que apunta a este lugar como la casa de María, conocida también como la gruta de la Anunciación. Las pruebas arqueológicas que intentan dar veracidad a esta tradición se basan principalmente en algunos grafitos importantes que pertenecían a la comunidad judeo-cristiana (siglos II y III) que atestiguan el culto a la Virgen y que confirmarían la hipótesis de la existencia de la casa de María alrededor de la gruta. Uno de éstos dice precisamente: XH MAPIA (abreviatura en griego de Xàire Maria), alégrate María, repitiendo el saludo del arcángel Gabriel.

Recientes excavaciones arqueológicas en Nazareth han sacado a la luz los restos de una vivienda del siglo I cerca de la basílica de la Anunciación. Esto confirma cómo estaban hechas las casas según los usos palestinos del tiempo, es decir con grutas, silos, pilas y escaleras que se han encontrado en su estado originario.

De los estudios sobre cómo estaban construidas las casas de Galilea en los tiempos de Jesús, sabemos que la parte más interna escarbada en la roca se completaba con otra externa de obra, que era el verdadero lugar de la vida diaria. Esta parte exterior de obra, formada por tres paredes, que no tiene la casa excavada en la roca de Nazareth, encajaría con la que se conserva en el santuario de Loreto1, según los estudios llevados a cabo entre 1955 y 1960 por el arqueólogo franciscano Bellarino Bagatti.

La basílica de la Anunciación es el principal reclamo de la ciudad de Nazareth. Millares de peregrinos vienen a rezar en el lugar donde fue engendrado Jesús, como recuerda la frase grabada en el altar en el centro de la gruta:

VERBUM CARO HIC FACTVM EST

«El Verbo se hizo carne en este lugar»

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1.-  Para mayores informaciones sobre la casa de Loreto, invito a la lectura del artículo “Una casa que vuela”.

También puede interesarte: Meryem Ana: ¿la última morada de la Virgen?

La piedra de la ‘descensión’

13 giovedì Lug 2023

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Capilla de la descensión, Catedral de Toledo, De perpetua Virginitate Beatae Marie, Felipe Bigarny, Piedra de la descensión, reliquias, San Ildefonso, Toledo

La pietra della discesa. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La magnífica catedral de Toledo, no sólo es importante por el complejo arquitectónico en sí, sino también por la gran cantidad de obras de arte que atesora. Por este motivo, no es de extrañar que otras ‘curiosidades’ puedan pasar completamente inadvertidas al visitante ocasional.

Me refiero a una piedra, llamada ‘Piedra de la descensión’, encerrada en una pequeña capilla situada junto al segundo pilar, entre las dos naves menores de la izquierda. Esta piedra recuerda el descenso de la Virgen María para la imposición de la casulla obispal al obispo de Toledo Ildefonso, posteriormente San Ildefonso. Y como testimonio de este evento, sobre la piedra habrían quedado grabadas las huellas de la Virgen.

La capilla en cuestión, llamada ‘Capilla de la descensión’, fue mandada construir por el rey Enrique II (siglo XIV) y estaría ubicada en el lugar preciso del milagro, que tuvo lugar en el 665. En esa época, este lugar estaba ocupado por el altar mayor de la basílica visigótica, consagrada por el rey Recaredo en el 587 que, con la invasión árabe, en el siglo VIII, fue sustituida por una mezquita, la gran mezquita de Toledo. Pero los árabes, cuando construyeron la mezquita, respetaron la piedra porque comprendieron que se trataba de un lugar sagrado ligado a la Virgen María, respetada en el Corán por ser la madre de Jesús. La mezquita, a su vez, dio paso a la actual catedral, después de la reconquista cristiana de 1085 por parte del rey Alfonso VI, pasando Toledo a formar parte del reino de Castilla.

– Capilla de la Descensión
– Grupo escultórico en alabastro de Felipe Bigarny (siglo XVI) que representa la imposición de la casulla a San Ildefonso por parte de la Virgen María. Altar de la Capilla de la Descensión.

La capilla es una estructura de tipo piramidal de tres cuerpos y el aspecto actual es el resultado de diferentes reestructuraciones llevadas a cabo durante el siglo XVI. Sobre el altar encontramos un grupo de esculturas en alabastro, obra de Felipe Bigarny, que muestran el evento. Alrededor de la escena principal se encuentran los cuatro padres de la Iglesia occidental, la ascensión de la Virgen y algunas escenas de su vida. Adosada a la verja que se encuentra a la derecha del altar y que rodea la misma capilla, encerrada en una urna de jaspe rojo, que recuerda a un buzón de correo, se encuentra la piedra, blanca, visible a través de una pequeña rejilla de hierro donde los fieles introducen un dedo para tocarla.

– Custodia de jaspe que alberga la Piedra de la Descensión, visible a través de una pequeña rejilla

Un rótulo de cerámica reza:

Cuando la reina del cielo

puso los pies en el suelo

en esta piedra los puso.

De besarla tened uso

para más vuestro consuelo.

Tóquese la piedra, diciendo con toda devoción:

“Veneremos este lugar en que puso sus pies la santísima Virgen”.

– Inscripción en cerámica que recuerda el milagro y la presencia de la piedra

Este ‘prodigio’ ha sido interpretado como un gesto de agradecimiento por parte de la Virgen a San Ildefonso por haber defendido, en varias de sus obras, como ‘De perpetua virginitate Beatae Maria’ su perpetua virginidad, sobre todo de los ataques de los herejes, tanto del pasado como del presente, quienes la negaban.

Ildefonso fue arzobispo de Toledo desde el 657 hasta el 667 y es uno de los padres de la Iglesia. Participó en los Concilios de Toledo de 653 y 655. Unificó la liturgia en España y escribió numerosas obras de carácter litúrgico y dogmático, particularmente sobre la madre de Dios, como la que hemos citado.

La tradición de la imposición de la casulla por parte de la Virgen a San Ildefonso, transmitida antes de forma oral y sucesivamente puesta por escrito en el siglo VIII, narra cómo al alba del 18 de diciembre de 665 (fiesta de la Anunciación del Angel a María), el arzobispo Ildefonso, acompañado de una procesión de sacerdotes con velas encendidas en la mano, se disponían a entrar en el templo para rezar y alabar al Señor. Una luz cegadora deslumbró a las personas del cortejo quienes, tirando las velas, huyeron asustadas. Sorprendida la gente del lugar por esa repentina huida, se acercaron a la puerta de la iglesia y vieron a Ildefonso, que se había quedado solo, rodeado de coros angelicales. Este se arrodilló delante del altar y vio, sentada en la cátedra episcopal, a la virgen María. Después de unos instantes de incertidumbre y estupor, Ildefonso se acercó a la Señora quien, agradecida, le dijo:

«Tú eres mi capellán y notario fiel. Recibe esta casulla que mi Hijo te manda desde su tesorería.»

Después de decir esto, la Virgen misma lo habría vestido, dándole instrucciones de usarla solamente en los días festivos en su honor.

Acto seguido, desapareció la Señora de la vista de Ildefonso, juntamente con las vírgenes que la acompañaban y la luz resplandeciente que había llenado el templo.

– Tímpano de la ‘Puerta del Perdón’, puerta principal de acceso a la catedral de Toledo
– Detalle del fresco de la bóveda de la sacristía de la catedral de Toledo. Lucas Jordán (siglo XVIII). En la imagen vemos a la Virgen con la casulla que va a imponer a San Ildefonso, arrodillado a la derecha de la imagen
– Detalle de los frescos de la Sala Capitular de la Catedral de Toledo. Juan de Borgoña (1510 aprox.). A la izquierda, escena de la imposición de la casulla a San Ildefonso

La escena de la imposición de la casulla a San Ildefonso está representada muchas veces en el complejo catedralicio. Podríamos decir que no hay lugar en el que no esté, entre los cuales el tímpano de la puerta principal de la misma catedral, en la sala capitular –con un fresco de Juan de Borgoña-, en la parte superior del ‘Transparente’, en el  -deambulatorio-, en la capilla de San Ildefonso, en la sacristía –con un fresco de Lucas Jordán y una escultura de El Greco, y otros lugares más. Pero esto no es todo. Toda la ciudad nos habla de este evento: está representado en la ‘Puerta del Sol’, que se abre en la muralla de la ciudad, o en la fachada y en el interior dela iglesia de los Jesuitas, por citar solo algunos lugares.

-‘Puerta del Sol’. En la parte superior del arco un medallón representa la escena de la imposición de la casulla por parte de la Virgen María a San Ildefonso
– Detalle del medallón

Sabemos que algunas piedras han sido objeto de particular devoción, y alguna continúan siéndolo, como por ejemplo la piedra negra de La Meca. Nuestra piedra en cuestión parece haber sido una antigua ara romana o incluso prerromana. Si esta teoría fuera correcta, nos hallaríamos frente a un lugar de culto muy antiguo, además del hecho de encontrar otro ejemplo más de un culto ancestral a determinadas pietras. Cuando el imperio romano se convirtió al cristianismo, los obispos intentaron desarraigar los cultos que tenían que ver con las piedras y las grutas sagradas. Sin embargo, aún siglos más tarde, este culto se seguía manteniendo. En España, en el 681 y 682 los Concilios de Toledo excomulgaron a los ‘veneratores lapidum’ (adoradores de las piedras), con escaso éxito. Por lo tanto la Iglesia tuvo que aceptar un cierto sincretismo, cristianizando algunas representaciones paganas como la de la Diosa Madre, adaptándolas a la nueva religión. La Diosa Madre, que a menudo se la representaba situada sobre una piedra sagrada, se convertía en una Virgen negra. Muchas grutas sagradas y otros lugares emblemáticos se convirtieron en iglesias y ermitas dedicadas a Nuestra Señora.

—-

Para saber más:

Fernández Collado, A. La descensión de la Virgen María a la catedral de Toledo. Significado y expresión artística. Real Academia de Toledo 2014, Toletum 0053

¿Qué aspecto tenían?

14 mercoledì Giu 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Arc-Team Archaelogy, Cicero Moraes, Forensic Facial Reconstruction, Luca Bezzi, Michail Gerasimov, Reconstrucción facial, San Antonio, San Nicolás, San Valentín, Santa María Magdalena, Sábana Santa

Che aspetto avevano? Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La iconografía cristiana durante siglos ha puesto cara a Cristo, a la Virgen y a los santos más antiguos creando, de esta manera, una suerte de ‘retrato tipo’ universalmente aceptado, del cual los diferentes artistas se alejaban poco. Para ellos es posible que se basaran, en parte en los datos que había disponibles en algunas fuentes, como por ejemplo sabemos, por los Hechos de Pablos y Tecla, que San Pablo era bajo y calvo: “…un hombre de baja estatura, calvo, arqueado de piernas, vigoroso, cejijunto, de nariz un tanto sobresaliente, (mas) lleno de gracia. Unas veces parecía un hombre, otras tenía el rostro de un ángel”1

En otros casos, encontramos referencias a la edad: San Pedro siempre es representado como un anciano, con barba blanca, mientras que San Juan, que era el más joven de los apóstoles, siempre es representado imberbe, aunque fue el más longevo de todos, ¡murió con casi cien años!

El semblante físico transmitido, sin embargo, no responde solo a los posibles datos disponibles sobre el personaje, sino que depende también de la carga emocional, el carácter o incluso la estética que el personaje requiere, en consonancia con el mensaje que se quería transmitir.

De hecho, y a pesar que podemos encontrar diferencias sobre el color del pelo, de los ojos, o de otros rasgos somáticos, sabríamos reconocer a Jesucristo sin dudar ni un segundo, a simple vista y en representaciones de cualquier época, a pesar de los cambios que ha experimentado su retrato a través de los siglos, que en definitiva dependen de la proyección de la época en la que fue creado, de la zona geográfica desde donde irradiaba el mensaje y de quién tenía que recibirlo.

Sin embargo, la tecnología en estos últimos años ha avanzado tanto que muchos de los rostros que hasta hace poco tiempo se basaban en la mera especulación, ahora, gracias a las diferentes técnicas de reconstrucción, podemos finalmente saber cómo eran en realidad.

Por eso, muchos investigadores han intentado reconstruir los rostros de importantes figuras de la historia, de nuestros primitivos antepasados y, obviamente, también de los personajes religiosos. Y las técnicas son varias: desde las reconstrucciones en 3D a partir de restos óseos, sobre todo del cráneo, hasta complejas reconstrucciones fotográficas, como las realizadas a partir de la Sábana Santa. Además, se tienen en cuenta muchos otros factores para completar las reconstrucciones: la época, la raza, el ambiente en el que vivían, status social, u otros datos disponibles del personaje, como por ejemplo enfermedades, la edad de la muerte o el análisis de ADN, siempre que sea posible recabarlo, para determinar el color de los ojos, de la piel y del cabello.

Entre los santos famosos, tenemos a María Magdalena, cuyo rostro ha sido reconstruido a partir del cráneo que se le atribuye y que se halla en St. Maximin-la-Sainte-Baume (Francia) y restos del cabello. En este caso, en la imposibilidad de sacar el cráneo de su relicario, los expertos han analizado el cabello y realizado centenares de fotos para efectuar una reconstrucción tridimensional. Esta reconstrucción fue llevada a cabo por un grupo de paleontólogos franceses de la Universidad de Versailles dirigidos por Philippe Charlier en 2017. El resultado es el de una mujer delgada, de unos 50 años, de tipo mediterráneo con la tez y el cabello oscuros y una prominente nariz aguileña. Muy diferente de lo que estamos acostumbrados a ver en sus múltiples representaciones artísticas. Que luego se trate efectivamente de María Magdalena es otro cantar, vistas las dificultades, y las incógnitas existentes, para reconstruir las reliquias de la santa y su periplo desde Tierra Santa hasta llegar a Fancia.2

También el rostro de San Antonio de Padua ha sido reconstruido3. Pero en este caso hay que decir que las reliquias empleadas para la reconstrucción deberían ser efectivamente las del santo. En 2012 el Museo de Antropología de la Universidad de Padua lanzó el proyecto de reconstrucción del rostro del santo, a partir del estudio de su cráneo. El resultado no es el de un hombre demacrado y enfermo, sino regordete y con aspecto saludable. La reconstrucción se hizo a través de un modelo digital del cráneo, creando con materiales sintéticos una copia del mismo. A partir de una copia del cráneo los cirujanos plásticos reconstruyen los músculos de la cara, prestando particular atención a la nariz y a los labios. Para la nariz se utiliza una serie de proyecciones geométricas a partir de los huesos nasales, mientras que para los labios se considera sobre todo el estado de salud de la dentadura. Esta técnica fue desarrollada hacia la mitad del siglo XX por el arqueólogo ruso Michail Gerasimov (1907-1970) y mejorada posteriormente por otros científicos. Utilizando técnicas más modernas, el arqueólogo Luca Bezzi, miembro de la ‘Arc-team Archaeology’ y especialista en reconstrucción en 3D, creó un prototipo tridimensional. Esta técnica es conocida como FFR, acrónimo inglés de ‘Forensic Facial Reconstruction’. Utilizó también toda la documentación existente en la basílica, gracias a la colaboración del Centro de Estudios Antonianos. Contó con la colaboración de Cicero Moraes, brasileño y prestigioso especialista en el campo de la reconstrucción facial arqueológica, colaborador del laboratorio de Antropología y Odontología Forense de la Universidad de São Paulo. El busto reconstruido fue presentado el 10 de junio 2014 en un congreso en Padua quedando después expuesto en la basílica durante unos días. Esta imagen no se asemeja a la que estamos acostumbrados a ver en las diferentes pinturas o esculturas.

– Reconstrucción del rostro de San Antonio

También se ha reconstruido el rostro de San Nicolás de Bari, otro famosísimo santo, muy querido por los bareses y también por medio mundo. Lo hizo un grupo de científicos de la Universidad de Liverpool en 2004 utilizando las reliquias presentes en Bari3. Para la reconstrucción de su rostro se utilizó la tecnología 3D del ‘Face Lab’ de la Universidad de Liverpool, basada en el estudio del cráneo a través de una serie de fotografías a rayos X y mediciones originalmente efectuadas en 1950. El resultado es un rostro de piel probablemente aceitunada y con la nariz rota.

– Reconstrucción del rostro de San NIcolás

Y luego tenemos a San Valentín, este también reconstruido por un equipo interdisciplinar de la Universidad de Padua y por el ‘Arc-Team Archaelogy’ (Luca Bezzi y Cicero Moraes) junto con otra decena de rostros católicos y otros personajes históricos. Muchos son los personaje o candidatos que podrían ser San Valentían4, el famoso patrono de los enamorados, entre los cuales un obispo de Terni (Italia). Reliquias de San Valentín las encontramos en todo el mundo. Los restos utilizados para esta reconstrucción, realizada por grupo de estudiosos de la Universidad de Padua, son los que se conservan en el oratorio de San Giorgio in Monselice (Padua). Pero, como en el caso de María Magdalena, no ofrecen una alta garantía de fiabilidad.

– Reconstrucción del rostro de San Valentín

La ciencia avanza con pasos de gigante con la ayuda de instrumentos cada vez más sofisticados. Dar un rostro a algunos personajes históricos puede ser importante en algunos casos, mientras que en otros no añade nada a la importancia de los mismos, como por ejemplo en el caso de los santos, o podría ser incluso contraproducente, si el resultado queda muy lejos de nuestras expectativas. No hay que perder de vista el hecho que el problema no es la reconstrucción en sí, cuyas técnicas cada vez más avanzadas están reduciendo al mínimo el margen de error, sino la autenticidad de los restos desde los que se parte, que en muchos casos es bastante dudosa, sobre todo cuando éstos son muy antiguos, controvertidos o no suficientemente documentados.

—

1.- Hechos de Paolo y Tecla, 1,3 –    2.- Consulta mi artículo sobre las reliquias de María Magdalena. 3.- Para saber más lee el artículo sobre las reliquias de San Nicolás  4.- Lee la historia de San Valentín y de sus reliquias.

Relicarios fantásticos: el Jarrón de San Martín

12 venerdì Mag 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Jarrón de San Martín, Legión Tebana, obispo Euquerio, Octodurus, orfebrería merovingia, Relicarios, reliquias, San Martín de Tours, San Mauricio, San Mauricio de Agaune, Segismundo de Burgundia

Reliquiari fantastici: il Vaso di San Martino         Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Esta magnífica obra en ágata sardónica se encuentra en Suiza, en la abadía territorial de San Mauricio de Agaune, en el cantón vallés. De factura romana, y fechado alrededor del 20 a.C., fue enriquecido en época merovingia (siglos V-VII) con adornos en oro, esmaltes y piedras preciosas.

La abadía se encuentra en el lugar donde fue martirizado San Mauricio y la Legión Tebana en el siglo III, y fue fundada por el príncipe Segismundo de Burgundia en el 515 sobre un primer santuario dedicado a San Mauricio y a los legionarios, mandado construir a finales del siglo IV por Teodulo, obispo de Octoduros (localidad cercana a Agaune) en el lugar donde, según la tradición, habrían sido encontradas las reliquias de los mártires.

Abadía de San Mauricio de Agaune, San Mauricio, Suiza

La Legión Tebana estaba formada por soldados cristiano-coptos guiada por Mauricio, operaba en Mesopotamia y fue sucesivamente enviada a Europa Central para prestar asistencia militar a Maximiano en la defensa contra los bárbaros Cuados y Marcomanos con el objetivo de someter a las poblaciones locales. La campaña fue un éxito. Sin embargo, cuando Maximiano ordenó el exterminio de algunas poblaciones locales convertidas al cristianismo los soldados tebanos se negaron. Este rechazo, según el obispo de Lión Euquerio (464-450 aprox.), fue castigado con la decapitación de toda la legión, más de 6.000 soldados. También existen otras versiones, como por ejemplo que la legión tebana fue martirizada solo cuando se negaron a ofrecer sacrificios a los dioses paganos de Roma. Sin embargo, la veracidad de este martirio no es muy demostrable; probablemente  la historia fue ‘inventada’ a finales del siglo IV, para convencer a los soldados romanos a convertirse al cristianismo. No obstante, se afianzó y tuvo mucho éxito para atraer a los peregrinos a la abadía.

Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana. El Greco (1580-82). Monasterio del Escorial (Madrid, España)

Otra leyenda, ésta ligada al jarrón, y que empezó a propagarse entre los siglos XII y XIV, narra que San Martín de Tours (316-397) habría visitado la abadía para rendir honores al lugar en el que había sido esparcida la sangre de San Mauricio y su legión. San Martín pidió a los monjes una reliquia de San Mauricio, pero éstos se la negaron. Pese a esta negativa, San Martín clavó un cuchillo en el lugar donde fueron martirizados los mártires tebanos y, de forma milagrosa, brotó una gran cantidad de sangre. Esta sangre fue recogida en dos ampollas. Para hacer la historia aún más fantástica, la leyenda cuenta que, como no paraba de brotar, un ángel bajó del cielo y ofreció al santo un precioso recipiente en la que recogerla, indicando que tendría que dejarlo en la iglesia donde reposan los restos de los mártires. San Martín así lo hizo, dejó el jarrón con la sangre y el cuchillo. Volvió a la Galia y donó las ampollas de la sangre una a la catedral de Tours y otra a la de Angers. Lo cierto es que ni Suplicio Severo, biógrafo y discípulo de San Martín, ni Gregorio, obispo de Tours y sucesor de San Martín, hablan de esta visita del santo a la abadía de San Mauricio.

El primer testimonio de este supuesto viaje es una carta enviada por el rector de la catedral de Tours al arzobispo de Colonia, 1180 aproximadamente, en la cual confirma la veracidad del milagro del hallazgo de la sangre. En realidad la historia fue creada por la abadía de San Mauricio por el abad Rodolfo (1153-1169) en un momento en el que esta institución necesitaba ayuda para su reconstrucción después de las incursiones de los bárbaros que la habían destruido en parte. El abad Rodolfo y la comunidad de Agaune fueron en delegación a Tours para pedir dicha ayuda. En particular, se dirigieron al rey Luis VII, tratando de convencerlo con el argumento de que su generosidad sería recompensada por los mártires de Agaune. Está claro que la elección de San Martín como actor principal de la leyenda no es casual. San Martín es el patrono de la monarquía francesa y famoso por sus milagros. Además, era un santo militar, al igual que San Mauricio. Pero esta historia no fue plasmada en papel en la abadía de San Mauricio, sino que la pergeñaron los canónigos de Tours, como se ha comentado antes, cuando empezó a ser famosa.

Vamos ahora a nuestro jarrón. Es de ágata sardónica, esculpido y decorado con figuras humanas, trabajadas como si se tratara de un camafeo, y enriquecido con piedras preciosas montadas sobre esmaltes cloisonné y oro. La parte esculpida es de color marrón oscuro, entreverado de rojo-marrón, amarillo, y con capas blancas y grises. El conjunto crea efectos fantásticos. El escultor, con gran maestría, supo realzar la naturaleza de esta piedra y, al igual que en los camafeos, ha reservado las tonalidades claras para la piel de los personajes y las oscuras para la vestimenta.

La montura está formada por un pie cónico en oro, cubierto de gemas y de perlas, de factura merovingia. El cuello del jarrón tiene una montura similar, y todo el borde superior tenía restos de cera que recubría un trozo de pergamino y las tres/cuatro vueltas de cuerda que servían para sellar la ‘tapa’. Ésta era de pergamino y de cera con un sello actualmente ilegible, pero que podría remontarse al siglo XII. Falta el asa, rota en la base de la ‘barriga’ del jarrón y en la zona donde se juntaba con el cuello. Originariamente formaba toda una pieza con el objeto. El jarrón llegaría intacto al tesoro de la abadía y la montura podría ser la consecuencia de haberlo convertido en un jarrón sagrado.

Hay varios personajes esculpidos, que forman diferentes escenas de un mismo episodio: algunos han visto el regreso de Ulises a Ítaca; otros Aquiles en Esciros entre las hijas de Licomedes; otros más, un episodio de la guerra de Troya.

La riqueza del objeto sugiere que hubiera podido pertenecer a un alto dignitario, como por ejemplo a un miembro de la familia imperial. Habría sido un aguamanil y su modificación posterior habría sido llevada a cabo en correspondencia con su llegada a la abadía de San Mauricio, tal vez fuese un regalo del mismo príncipe Segismundo, que fue sucesivamente rey, el fundador de la abadía.

La abadía de San Mauricio alberga objetos de inestimable valor, dones recibidos durante los siglos de personajes ilustres. En 2014, en ocasión se du 1500 aniversario, presentó al público un nuevo espacio museal, donde se encuentran el sitio arqueológico y el Tesoro, que expone 40 fantásticas obras, como el Jarrón de San Martín, el aguamanil de Carlomagno o el cofre-relicario de Teodorico.

—-

Para saber más:

É. Aubert, Trésor de l’Abbaye de Saint-Maurice d’Agaune, Paris 1872;             P. A. Mariaux. Objet de trésor et mémoire proejctive: le vase “de saint martin” onques faict par mains d’omme terrien, in Le Moyen Âge 2008/1 (Tome CXIV);         P.A. Mariaux. L’Abbaye de Saint Maurice d’Agaune. Volume 2 – Le trésor, Infolio 2015

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