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Reliquiosamente

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La Piedra Negra

27 lunedì Mag 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Abraham, Al-atim, Al-higr Ismail, betilos, Cármatas, circunvalación, Dhul Hijjah, hajj, Islamismo, Ka’ba, kiswa, La Meca, Mahoma, Maqam Ibrahim, Masjod al-Haram, Medina, Piedra Negra, reliquias, tawāf

La Pietra Nera          Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Se encuentra en la esquina oriental de la Ka’ba, un edificio cúbico, situado en el centro del patio de la gran mezquita de La Meca, la Masjod al-Haram. Se trata de una piedra de color negro, de unos 30 cm de diámetro, engarzada en un marco de plata, que sirve para mantener juntas las piezas, y que tiene el aspecto de una gran pupila. Pero hubo un tiempo en que todo ello formaba un único bloque, antes de que el impacto de una piedra lanzada desde una catapulta durante el asedio de la ciudad de La Meca por parte de las tropas Omeyas, en el 663, provocó su ruptura en diferentes pedazos.

Pero éste no ha sido el único daño que ha sufrido la Piedra a lo largo de los siglos. En el 930 fue sustraída por la secta de los Cármatas y fue devuelta en el 952 previo pago de un rescate. Fue profanada varias veces y hasta cubierta de excrementos.

Todos los años, en la fecha señalada, recibe millones de peregrinos1 quienes, siguiendo los rituales prestablecidos, giran alrededor de la Ka’ba en sentido antihorario. Esta deambulación es denominada tawāf, o circunvalación. En el transcurso de la misma los fieles hacen una pequeña parada delante de la Piedra Negra para besarla, y si la gran muchedumbre no lo permite, la señalan en sus siete tránsitos (o vueltas) con el brazo extendido. Recordemos que la peregrinación (Hajj) a La Meca, se realiza entre el octavo y el décimo-tercer día del Dhul Hijjah, el último mes del calendario islámico, y debe hacerse por lo menos una vez en la vida del creyente, porque es uno de los cinco preceptos de la religión musulmana. Existe una tradición según la cual la Piedra Negra sería el ojo de un ángel que controla quiénes son los peregrinos que cumplen con esta obligación. En realidad esta peregrinación quiere evocar la que hizo Mahoma durante su segunda peregrinación después de la Hégira2.

– La Piedra Negra visible en el ángulo oriental de la Ka’ba

La piedra existe desde tiempo inmemorial. La tradición dice que era la única piedra que quedaba de la ‘Casa Antigua’ hecha por Allah en la tierra, que fue salvada del Diluvio Universal por Noé y recuperada por Abraham quien construyó, junto con su hijo Ismael, la Ka’ba, como santuario para conservarla. Siempre según esta tradición, la piedra inicialmente era blanca y con los siglos, poco a poco, se puso negra porque los fieles, al besarla, le transferían sus pecados. Cuando se acabe el mundo la piedra volverá a su estado original y a su lugar de origen. Además, la piedra habría sido situada por el profeta Mahoma en el 605 en el ángulo este de la Ka’ba, a metro y medio de altura, donde aún se encuentra.

– El Kiswa, lona negra de seda bordada en oro que cupre la Ka’ba, y la puerta de oro, en el lado sur-este de la Ka’ba

La Ka’ba mide 15,2 metros de alto, 10,7 de ancho y 12,2 de largo y el edificio descansa sobre una base de mármol de unos 30 cm. Está cubierta por una lona de seda negra (el kiswa) con frases bordadas en oro que reproducen versículos del Corán. Hasta 1927 se tejía de nuevo cada año en Egipto siendo un regalo del rey de este país. Pero a partir de esa fecha se hace en Arabia Saudita por una fábrica exclusiva. Pesa unos 800 kg y cuesta unos 4 millones de euros. La lona se renueva cada año y la vieja se corta en pedazos de diferentes tamaños con los que se obsequian personas importantes y organizaciones del mundo musulmán, o se utilizan para decoran edificios o embajadas. Se accede en el interior de la ka’ba por una puerta de oro, de unos 300 kg, situada en el lado sur-oeste de la misma, a 2,3 metros del suelo. El pavimento es de mármol y piedra calcárea y el techo está sujeto por tres pilastras de madera. En el interior, la única decoración está constituida por lámparas votivas y alfombras. El acceso a la Ka’ba solo está reservado a los custodios de la misma y a los miembros de la familia real de Arabia Saudita.

La veneración de la Piedra Negra no se debe al objeto en sí sino por el hecho de que fue tocada por Mahoma. De hecho, la religión islámica no admite ni santos, ni imágenes u objetos de devoción porque solo Allah es digno de veneración. Pero hace una excepción con lo que se refiere a Mahoma, sus huellas, algunos restos de su cuerpo, y ésta es también una de las razones de desacuerdo entre las dos principales corrientes: sunitas y chiitas3.

Muchas son las teorías sobre el origen de esta piedra, entre las cuales que se trate de un meteorito, basándose en el hecho de que sea de origen extraterrestre, como manda la tradición. La hipótesis que la Piedra Negra sea un meteorito, aun siendo la más aceptada, no es la única. Otra teoría sostiene que se trata de un ágata y otras que sea de origen magmático. Y seguimos hablando de teorías, porque nunca ha sido posible analizar la piedra, ya que tratándose de un objeto sagrado, se consideraría como una profanación. Pero en 2021 la piedra fue sometida a una larga sesión fotográfica a altísima resolución que revela que ésta, a pesar de su nombre, no es propiamente negra, sino rojo muy oscuro con vetas amarillentas.

-La Piedra Negra fotografiada en alta resolución (49 mil píxeles)

Lo que sí está claro es que forma parte de una de las tantas piedras que se veneraban en la antigüedad, aunque sea ésta la más famosa. Estas piedras sagradas, que reciben el nombre genérico de betilos4, eran particularmente veneradas por la poblaciones semitas occidentales y meridionales, además de otros lugares, porque estaban consideradas, como su nombre indica, como la morada de la divinidad.

Por lo tanto el culto a la Piedra Negra no lo introdujo Mahoma: ya existía por parte de las poblaciones preislámicas en un lugar donde ya estaba considerado sagrado. Y Mahoma, como también hizo la religión cristiana en la conversión de los pueblos paganos, capitalizó a su favor un culto ya existente, llevando a cabo una transición, aunque no siempre indolora, desde el politeísmo de los pueblos autóctonos a la nueva religión. En este caso el intento de poner en acto un cambio en las creencias religiosas provocó un desequilibrio social y político entre las tribus amigas de la zona de La Meca que derivó en una abierta hostilidad hacia aquél que declaraba haber recibido una revelación de un dios único e indivisible. La situación llegó a tal punto que Mahoma se vio obligado a emigrar, y en el 622 alcanzó con sus secuaces Medina, donde el ambiente no le era hostil.

-‘Al-atim’, el murete semicircular que delimita el Al-higr Ismail, espacio próximo a la Ka’ba donde estarían sepultados Ismael, un hijo de Abraham, y su madre Agar, la esclava y concubina de Abraham. A la izquierda es visible la Maqam Ibrahim
– La Maqam Ibrahim, o estación de Abraham
– Huellas de Abraham, en el interior de la Maqam Ibrahim

La peregrinación a La Meca es el momento más importante en la vida del creyente musulmán, porque conduce al lugar donde todo empezó, donde nació el Profeta, el Sancta Sanctorum. La visita comprende también otros dos espacios presentes en el patio de la mezquita, a poco pasos de la Ka’ba: el lugar donde estarían sepultados Ismael y su madre Agar y el oratorio de Abraham. El primero es un murete semicircular de mármol blanco de 90 cm de alto y 1,5 m de largo llamado al-atim, que delimita un espacio llamado al-higr-Ismail. El segundo, llamado Maqam Ibrahim, es una especie de edículo donde está custodiada una piedra sobre la cual estarían impresas las huellas de los pies de Abraham.

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1.- Hombres vestidos de blanco, envueltos en una suerte de sábana

2.-  (del diccionario de la RAE) ‘Era musulmana’: «El 15 de julio de 622, día de la huida de Mahoma a Medina, señaló el comienzo de la hégira» (Informaciones [Arg.] 1990). Procede de una voz árabe que significa ‘huida’, pues fue la huida de Mahoma de La Meca a Medina el acontecimiento que se tomó como punto de partida para el cómputo de la era musulmana.

3.- Para profundizar más sobre las reliquias del Islam remito a la lectura de mi artículo ‘Athar, la huella de Mahoma’.

4.- El término betilo,  (en latino “Baetylus”, y griego “Baitylos”) deriva del ebreo Beith-El que significa “Casa de Dios”. La adoración del betilo es lamada “Litolatría”.

La gruta de la Natividad

28 domenica Apr 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Basílica de la Natividad, Belén, Gruta de la Natividad, Gruta de los Inocentes, Gruta de San Jerónimo, Gruta de San José, Iglesia de Santa Catalina, Puerta de la Humildad, San Jerónimo

La grotta della Natività. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Es uno de los lugares más sagrados de la cristiandad donde, según la tradición, la Virgen María dio a luz a un niño destinado a fundar una nueva religión. Ha sido tal la trascendencia de este evento que la fecha de nacimiento de este niño ha sido sucesivamente tomada como punto de referencia para la reforma del calendario, de modo que a partir de este acontecimiento, todas las fechas pasan a denominarse ‘antes o después de Cristo’ dando lugar a la ‘era cristiana’, adoptada gradualmente en el curso de los siglos y en la cual nos encontramos.

La gruta de la Natividad se encuentra en Belén (actualmente Cisjordania, Palestina), a pocos kilómetros de Jerusalén. Hacia la mitad del siglo II San Justino, originario de Flavia Neapolis, la actual Nablus (Palestina), se hizo eco de una tradición local que afirmaba que en este lugar había nacido Jesús. Este hecho habría sido también confirmado por el antiquísimo apócrifo llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II) y repetido por Orígenes (siglo III). Basándose en esta tradición el emperador Constantino, alrededor del año 330, mandó construir una basílica sobre la gruta. Como todos los lugares sagrados ligados a Cristo en Tierra Santa, éste está custodiado por diferentes comunidades religiosas o Iglesias, en particular está compartido por la Iglesia Ortodoxa, la Apostólica Armenia y la Católica (Franciscanos), pero también, con una presencia menor, por los ortodoxos sirios y coptos.

– Basílica dela Natividad, Belén. Interior

No queda mucho de la primitiva basílica que fue saqueada y destruida durante la sublevación de los samaritanos en el año 529. Una vez restablecida la paz, la primitiva iglesia paleocristiana fue ampliada por Justiniano. Es la que se mantiene hasta hoy, con pocas diferencias. Es de planta basilical con 5 naves y 44 columnas, con capiteles corintios de mármol blanco. En el pavimento hay algunas trampillas que permiten ver el antiguo mosaico de la primitiva basílica constantiniana. Los restos de mosaicos aún visibles en las paredes son de la época de las cruzadas, del siglo XII. El techo es del siglo XVII, sucesivamente reparado en el siglo XIX. El acceso a la basílica es posible a través de una pequeñísima puerta, llamada ‘Puerta de la Humildad’, que obliga a entran agachado y de uno en uno. La entrada original, de más de 5 metros de alto, fue redimensionada para evitar que se entrara a caballo, como inicialmente hacían califas y emperadores. Desde 2012 la basílica de la Natividad pertenece a la lista de lugares patrimonio mundial de la humanidad de la UNESCO. En 2013 se empezaron las obras de restauración que terminaron en 2020.

– Puerta de la Humildad. Basílica de la Natividad, Belén. Pueden verse claramente las marcas de la primitiva puerta.

Pero la basílica de la Natividad forma parte de un complejo más grande que comprende, además de la misma basílica y la Gruta de la Natividad, la Iglesia de Santa Catalina, adyacente, desde la cual se tiene acceso a otras grutas subterráneas y que son comunicantes, incluida la Gruta de la Natividad: la Gruta de San José, la Gruta de los Inocentes y la Gruta de San Jerónimo. La iglesia de Santa Catalina fue construida en la edad media y comprende el convento de los franciscanos. Es la iglesia parroquial de la comunidad católica de rito latino. Forman parte del complejo también el convento de los griegos-ortodoxos y el monasterio armenio. Las tres comunidades disponen de un acceso directo tanto a la basílica como a las grutas.

– Gruta de la Natividad, Belén. Altar bajo el cual está la estrella que indica el punto exacto del nacimiento de Jesús.

Pero volvamos a la Gruta de la Natividad. Se accede por dos escaleras situadas a ambos lados del altar mayor de la Basílica de la Natividad. La gruta tiene forma de triángulo, de pequeñas dimensiones (12,3 m x 3,5), con las paredes de roca que apenas pueden verse debajo de los pesados tapices o cortinas. Lo primero que llama la atención es una estrella de plata de 14 puntas encrustada en el pavimento, con un altar detrás, que indicaría el lugar exacto donde nació Jesús. Está adornada con una inscripción que dice: “Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est”. La estrella fue colocada en 1717 por voluntad de los católicos, retirada por los griegos ortodoxos en 1847 y pocos años después vuelta a poner. Por encima de la estrella cuelgan quince lámparas pertenecientes a las tres Iglesias que custodian este santo lugar: seis de la Iglesia Griega, cinco de la Armenia y cuatro de la Católica Romana. También las cincuenta y tres lámparas que iluminan la gruta en su conjunto están repartidas entre estas tres Iglesias.

– Gruta de la Natividad, Belén. A la derecha de la imagen, el nicho donde María habría recostado al niño en un pesebre.

A pocos pasos desde el punto del nacimiento, en un nicho, se encuentra el lugar donde se cree que estaba el pesebre, donde María puso al niño nada más nacer, y en frente está un pequeño altar dedicado a los Reyes Magos, con un cuadro que representa una escena de la Epifanía. En realidad es una cavidad en la roca, que hoy está recubierta de mármol y anteriormente lo estaba de plata.

La Gruta de la Natividad se comunica con las otras grutas. Un pequeño túnel lleva a la de San José, ahora convertida en una capilla donde se conservan restos de un arco pre-constantiniano de los siglos I-II. Según la tradición, es en esta gruta donde un ángel habría aparecido a San José para decirle que huyera con la familia porque corrían un gran peligro, lo que les llevó a emprender su huida a Egipto.

– Gruta de San José, bajo la basílica de la Natividad. Belén

En la gruta posterior a la de San José se abre otra estancia subterránea dedicada a los Inocentes que fueron asesinados por orden de Herodes I el Grande y, en una sala adyacente existía un osario común que se remonta a los primeros siglos, como demuestran los huesos encontrados en este lugar. Según algunas tradiciones, aquí habrían sido depositados los cuerpos de los inocentes que no pudieron escapar de la masacre.

La Gruta de San Jerónimo recibe su nombre porque, según la tradición, aquí vivió San Jerónimo gran parte de su vida y fue donde tradujo la Biblia del hebreo y del griego al latín, la famosa ‘Vulgata’, que se convirtió en la oficial en la Iglesia de Occidente. Se encuentra bajo la iglesia de Santa Catalina y se comunica con las precedentes. En realidad San Jerónimo vivió en un monasterio que él mismo fundó, cerca de la basílica, desde el 386 hasta su muerte, en el 420.

– Gruta de San Jerónimo, bajo la basílica de la Natividad. Belén

La Gruta y la Basílica de la Natividad están considerados como uno de los lugares más santos y más emblemáticos del cristianismo y por este motivo son visitadas cada año por millones de peregrinos, a pesar de la difícil situación política de la zona. Las tres comunidades que están al cargo de este lugar compiten entre sí para demostrar su esmero en protegerlo, conservarlo y mantenerlo. Tanto, que a veces exageran y a menudo se han producido disputas, como en un famoso 29 de diciembre de 2009.

El 29 de diciembre es el día dedicado a la limpieza de la basílica. En esa ocasión, religiosos de las tres Iglesias se disponían a limpiar el suelo y las paredes después de haberse puesto de acuerdo sobre el número de personas destinadas para llevar a cabo dicha tarea: seis por cada comunidad. Pero a medida que procedía al trabajo, otros armenios y otros griegos-ortodoxos se iban sumando, queriendo cada grupo ser el más numeroso. Hasta que se podían contar cincuenta armenios y cincuenta griegos-ortodoxos por lo que la ‘reunión’ se convirtió en una verdadera pelea, con la intervención de la policía, rotura de lámparas y otros objetos, algunos heridos y dos religiosos con la pierna rota ingresados en el hospital.

Esto provocó el cierre temporal de la basílica con centenares de peregrinos fuera, muchos de los cuales, no pudiendo volver otro día, vieron esfumarse el sueño de su vida de visitar la Gruta donde nació Jesús.

¡Hay amores que matan!

La Corona Férrea

26 martedì Mar 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Arte

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Catedral de Monza, Corona Férrea, Coronación reyes de Italia, De obitu Teodosii, Familia Zavattari, Gregorio Magno, Orden de los Humillados, reliquias, Sagrado Clavo, San Ambrosio, Santa Elena, Teodolinda, Teodorico, Yelmo de Costantino

La corona ferrea  – Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Es probable que no exista en el mundo una corona tan cargada de historia, leyenda y misterio como la Corona Férrea. Una corona que simbolizaba que el poder regio que otorgaba a quien con ella era coronado era de origen divino, por su conexión con la pasión de Cristo. Representaba, al mismo tiempo, la continuidad con el Imperio Romano, por ser el punto de unión entre la crucifixión y el emperador Constantino. Nada menos. Y todo esto porque, hasta hace muy poco tiempo (1993) se creía que el aro metálico que se encuentra en el interior de la Corona Férrea estaba hecho a partir de un clavo de la crucifixión fundido.

Por este motivo la Corona Férrea fue utilizada durante siglos para la coronación de numerosos soberanos, como muchos reyes de Italia, entre los cuales Carlomagno (800), Berengario I (920), Enrique IV (1081), Federico Barbarroja (1154), Carlos IV (1355), Carlos V de Habsburgo (y Primero de España, 1530), Francisco I (1792), Ferdinando I de Austria (1838) y Napoleón (1805). Este último se colocó él mismo la corona pronunciando la famosa frase “Dios me la ha dado y ¡ay de aquél que me la quite!”. La coronación se desarrollaba generalmente en Milán, en la basílica de San Ambrosio, salvo en algunas ocasiones en la que tuvo lugar en Monza o en Pavía, y de forma excepcional en otras ciudades. Como la de Carlos V que fue en Bolonia, en la basílica de San Petronio. Sin embargo, ningún rey de los Saboya se coronó con ella. Ésta tan solo fue expuesta en Roma en ocasión de las exequias de Victor Emanuel II (1878) y de Humberto I (1900).

– San Miguel Mayor, Pavia. En la nave central fue coronado con la Corona Férrea Federico Barbarroja
– Punto en la nave central de San Miguel Mayor de Pavía donde fue coronado Federico Barbarroja
– Coronación de Napoleón como re de Italia (1811-1814) Gaetano M. Monti. Pinacoteca de Brera, Milán

Según la tradición transmitida (o creada) por San Ambrosio a través de su famosa oración fúnebre por la muerte de Teodosio el Grande (de obitu Teodosii) del año 395, la emperatriz Elena, madre de Constantino, descubrió en Jerusalén la Vera Cruz1  y los clavos de la crucifixión2. La emperatriz utilizó uno de estos clavos para hacer el bocado3 (o freno) del caballo de su hijo, para asegurarle protección en batalla, y otro lo mandó engarzar en una corona-diadema:

«De uno clauo frenum fieri praecepit, de altero diadema intexuit; unum ad decorem, alterum ad deuotionem uertit»4.

(«De un calvo recabó un bocado, el otro lo engarzó en una diadema; uno para que sirviera de ornamento, el otro como piedad religiosa»)

Ahora sabemos que el aro metálico no es de hierro sino de plata, por lo que se desmontaría la secular tradición de la conexión entre la corona, el clavo de la crucifixión y el yelmo de Constantino. ¿O no?

En ausencia de documentación, se han formulado varias hipótesis sobre el origen de este precioso objeto, algunas corroboradas por el análisis del carbono-14 según el cual algunas partes de la corona se remontarían al V-VI siglo y otras serían datables entre el 690 y el 975.

La corona está formada por 6 placas de oro y plata altas 53 mm, decoradas con gemas, y unidas entre ellas con unas bisagras. Tiene una circunferencia de 48 cm y un diámetro interior de 15 cm.

– La reina Teodolinda. Capilla de Teodolinda o Zavattari. Catedral de Monza

Según algunas hipótesis la diadema de Constantino habría sido traída a Italia por el mismo Teodosio y sucesivamente enviada a Constantinopla por Odoacro, a la caída del Imperio Romano de Occidente, junto con otras ornamenta palatii. Pero el emperador bizantino Anastasio I Dicoro, la habría devuelto a Teodorico (493) que la habría reclamado para él. Éste la habría enganchado a su yelmo (kamelaukion). Existe también una tradición según la cual el papa Gregorio Magno habría donado el clavo a Teodolinda, reina de los Longobardos, que mandó construir la catedral de Monza, quien lo hizo encrustar en una corona que ella misma habría encargado.

La corona estaba normalmente custodiada en la catedral de Monza que, por el privilegio de albergar la corona, fue declarada ciudad regia, propiedad directa del emperador. Pero algunas vicisitudes hicieron que la corona, en 1248, fue dada en prenda a la Orden de los Humillados, como garantía de un fuerte préstamo para pagar un impuesto extraordinario de guerra. Fue recuperada en 1319. Sucesivamente fue trasladada a Aviñón, durante la cruzada papal contra los Visconti, donde permaneció desde 1324 a 1345.

– Catedral de Monza

Con sus medidas actuales, la Corona Férrea es demasiado pequeña para poder ser utilizada sobre la cabeza de una persona adulta. Los estudios sobre la simetría de las placas y decoración de las gemas, además de revelar que ha habido varias intervenciones de restauración/sustitución en diferentes épocas, demuestran claramente que faltan algunas placas, que en origen habrían sido ocho, o según otros estudios, nueve, teniendo por lo tanto un diámetro adecuado para su función. Las placas que faltan habrían sido sustraídas durante el período en el que la corona permaneció bajo la custodia de la Orden de los Humillados. De hecho, sólo los documentos sucesivos al 1300 la describen como ‘pequeña’, y para las coronaciones que hubo desde aquél momento en adelante se tuvo que recurrir a una suerte de ‘soporte’, o cubrecabeza, en forma de cono para poder ser llevada.

La identificación del aro metálico interior con el clavo de Cristo, que habría sido añadido para ayudar a mantener juntas las placas tras el robo, probablemente se remonta al siglo XVI, y más precisamente a la época de San Carlos Borromeo, quien fue también quien relanzó la veneración del ‘Sacro Morso’ (el bocado sagrado)3. A principios del siglo XVIII, a pesar de la absoluta falta de pruebas de que en la corona hubiera un clavo de la crucifixión, las autoridades eclesiásticas autorizaron la veneración de la misma como reliquia, tan solo basándose en una tradición secular.

– Medallón con la efigie de Constantino el Grande (315)

Pero volviendo al origen de la Corona Férrea, recientes estudios de Valeriana Maspero5, indicarían que ésta habría realmente sido la diadema de Constantino basándose, entre otras cosas, en un medallón del año 315 con la efigie de Constantino llevando la corona enganchada al yelmo. Pero la investigadora va más allá: habiendo constatado la existencia de pequeños agujeros en el borde de algunas placas, concluye que éstos habrían sido utilizados para que en ellos pudieran pasar unos enganches metálicos, necesarios para sujetar la corona al yelmo. Y estos enganches podrían haber sido recabados del sagrado clavo. Cuando los bizantinos desengancharon la diadema del yelmo para enviarla a Teodorico, se quedaron, además de con el yelmo, también con los enganches, o aritos. Avala esta hipótesis el hecho de que durante los análisis científicos se han hallado en estos agujeros unos residuos ferrosos. Los análisis realizados con el carbono-14 que datan la corona no antes del siglo V, probablemente no habrían llegado hasta el cuerpo primitivo de la corona, que ya desde la época de Teodorico sufrió varias intervenciones de adaptación, además de las, numerosas, de restauración y sustitución posteriores de partes perdidas o dañadas, como antes indicado.

Pero los enganches podían también ser utilizados para suspender o colgar la corona, teniendo en este caso también la función de corona votiva.

– Capilla de Teodolinda o Zavattari. En el tabernáculo del altar mayor está custodiada la Corona Férrea.
– Altar mayor de la capilla de Teodolinda. en el tabernáculo abierto (fondo rojo) se entrevé la Corona Férrea

La corona aún está en la catedral de Monza, y puede ser admirada en la capilla de Teodolinda o Zavattari, decorada con frescos del siglo V por el taller de la familia Zavattari. A finales de 1800 el Rey Humberto I comisionó un altar relicario destinado a contener el precioso objeto y en el interior de la capilla se colocó el sarcófago de la reina. En 2015 se concluyó la restauración, que tuvo una duración de 6 años, que ha devuelto su original esplendor a las 45 escenas que narran la historia de Teodolinda, obra maestra de la pintura gótico-lombarda.

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1.- Véase el artículo “Historia de la Vera Cruz, de Antoniazzo Romano”

2.- Lee también “Dónde están los verdaderos clavos de Cristo?”

3.- Está actualmente en el Duomo de Milán. Para saber más aconsejo la lectura del artículo “El bocado del caballo de Constantino”

4.- da Sancti Ambrosii mediolanensis episcopi [c. 340-397] De Obitu Theodosii – oratio in “Patrologiae” cursus completus Series prima – Accurante Jaques Paul Migne Patrologiae T. XVI – S. Ambrosii tomi secundi Parisiis, Excudebat Vrayet 1845

5.- V. Maspero, La corona ferrea. La storia del più antico e celebre simbolo del potere in Europa, Monza, 2003. – V. Maspero, “Alla ricerca del Sacro Chiodo. La ricostruzione dell’elmo diademico di Costantino”, en Arte Cristiana, fasc. 823, vol. XCII (julio-agosto 2004), pp. 299-310

La Corona Férrea es el sujeto de una película de 1941 de Alessandro Blasetti, con el título homónimo, que puede verse abriendo este enlace.  https://www.youtube.com/watch?v=ETLjUr6KdJU

Las reliquias de San José

25 domenica Feb 2024

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Ambrogio Traversari, Bastón de San José, Cardenal Bessarione, cíngulo de San José, Jean de Joinville, Monasterio de Camaldoli, Nicola Grimaldi, Nicolini, Obispo de Châlons, reliquias, San Giuseppe dell’Opera di Vestire i Nudi, Santa Anastasia en el Palatino

Le reliquie di San Giuseppe. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– San Giuseppe con la vara florida. Guercino (1591-1666) – Moretti Gallery, Londres

Los Evangelios nos hablan muy poco de San José que murió antes de que Jesús empezara su vida pública. Algunos datos más los encontramos en los los apócrifos, en particular a la ‘Historia de José el Carpintero’1. Cuando José se casó con la Virgen ya era un anciano, viudo y padre de 6 hijos, dos mujeres y cuatro varones, uno de los cuales tal vez fuera Santiago, varias veces citado en los Evangelios como ‘el hermano del Señor’. Parece ser que fue el único en permanecer en el hogar familiar, porque era el más pequeño, y sucesivamente sería apóstol de Cristo, conocido como Santiago el Menor. José, hasta el día de su muerte, a la edad de 111 años, habría disfrutado de una salud excelente, continuando a desempeñar su oficio de carpintero hasta el final.

“Con el pasar de los años, su vejez avanzaba cada vez más. Pero no padecía de ninguna enfermedad corporal, no vaciló su vista, tampoco perdió ningún diente su boca; en toda su vida, siempre tuvo la mente lúcida. En sus asuntos siempre tuvo un vigor juvenil, como el de un muchacho, sus miembros siempre fueron íntegros y libres de todo dolor. Toda su vida de ciento y once años: una vejez muy avanzada”2.

Cuando murió fue sepultado con todos los honores en Nazareth, después de que su alma fuera llevada al cielo por los ángeles:

“Llegaron entonces Miguel y Gabriel cerca del alma de mi padre José, la cogieron y la envolvieron en un envoltorio resplandeciente. Encomendó así su espíritu en las manos de mi Padre bueno, y él le dio la paz. Ninguno de sus hijos aún no se había dado cuenta que se había dormido. Pero los ángeles preservaron su alma de los demonios de las tinieblas que estaban en la vía, y alabaron a Dios hasta que le acompañaron a la morada de los píos.”3

El lugar de su sepulcro no ha sido nunca localizado con precisión. Los estudiosos barajan diversas hipótesis, pero solo son conjeturas. ¿Qué nos queda, entonces, de José? Un jirón de su manto, su cíngulo y su bastón, además de centenares de fragmentos diseminados en muchos lugares del mundo que serían partes de las citadas reliquias.

– Relicario que contiene una parte del manto de San José, en la parte inferior, y un fragmento del velo de la Virgin María, en la parte superior. Iglesia de Santa Anastasia al Palatino, Roma

En Roma, en la iglesia de Santa Anastasia en el Palatino encontramos una parte de su manto, presente desde el siglo IV. Esta reliquia la habría traído a Roma San Jerónimo, junto con un fragmento del velo de la Virgen. Ambas reliquias están dentro de un relicario del siglo XVII que normalmente se conserva en un armario blindado. El relicario se expone en ocasiones especiales.

En Joinville (Haute-Marne, Francia), en la iglesia de Notre Dame, se conserva su cíngulo, o cinturón. Lo habría llevado a esta ciudad en 1248 un tal Jean de Joinville, cronista de la Séptima Cruzada y amigo del rey Luis IX (el futuro San Luis de los Franceses), a la vuelta de la misma. La entregó al capítulo de San Lorenzo y más tarde mandó construir una capilla para albergar la reliquia en la iglesia de San Lorenzo. En el transcurso de los siglos a la reliquia le fueron sustrayendo pequeñas partes para satisfacer la demanda de diferentes iglesias también situadas en Francia. El último trozo que se quitó, cortado personalmente por el obispo de Châlons en 1662, fue contra la voluntad del capítulo de San Lorenzo y de los habitantes de Joinville. A partir de ese momento estuvo terminantemente prohibido tocar la reliquia y se impidión que fuera separado ningún trozo, aunque fuera pequeñísimo, so pena de excomunión.

-El cíngulo de San José. Iglesia de Notre Dame, Joinville, Francia

Actualmente está custodiada en un relicario de 1868, porque el primero se perdió a causa de la Revolución Francesa y la iglesia de San Lorenzo fue destruida. El relicario está situado en una teca en la capilla dedicada al santo en la citada iglesia de Notre Dame. Se presenta enrollada sobre un cilindro de cristal sostenido por seis personajes, a modo de palanquín: el mismo Jean de Joinville, el rey Luis IX, el obispo de Châlons, un monje de St. Urbain y dos ángeles.

– Cíngulo de San José visible a través de una de las aperturas o ventanitas hechas ex profeso.
– Cíngulo de San José. Detalle de la funda de seda con el broche de marfil

El cíngulo, visible a través de doce pequeñas aperturas rectangulares o ventanitas, mide aproximadamente un metro y medio y tiene unos cuatro centímetros de ancho. Está hecho con un tejido crudo de color grisáceo. La funda de seda que lo contiene mide un metro cincuenta por diez cm y muestra los emblemas de Joinville. Tiene frases bordadas que describen las virtudes de San José, y unas azucenas, también bordadas. En los extremos se exhiben botones y está sellado con un broche de marfil, o hueso. Después de la llegada de esta reliquia se habría desarrollado el culto a San José en esta región.

Y ahora vamos a hablar del bastón … o de los bastones.

En Nápoles, la “Archiconfraternita di San Giuseppe dell’Opera di Vestire i Nudi” (Archihermandad de San José de la Obra de Vestir a los Desnudos), que se encuentra en la colina de San Potito, está en poder de la que está considerado como la vara de San José, aquélla que, según los Evangelios apócrifos, floreció milagrosamente indicando, con esta señal, que debía ser, entre los varios pretendientes, precisamente José el esposo de María.

– Vara de San José (la ‘mazzarella’) – Iglesia de San José de los Desnudos, Nápoles
– Vara de San José, detalle

La historia de esta reliquia está ligada a la del cantante lírico napolitano Nicola Grimaldi, también llamado Nicolini, una voz blanca muy apreciada en el siglo XVI en los ambientes más aristocráticos. Entre sus admiradores estaba también la reina Ana de Inglaterra. En 1712 el cantante, gracias a los favores de los que gozaba en la corte inglesa, consiguió que no condenaran a muerte a un amigo suyo. Y la madre de éste, en agradecimiento, le hizo obsequio de la reliquia que su familia custodiaba desde hacía siglos, desde cuando fue llevada a Inglaterra por algunos cruzados.

Según otra versión, el mismo Grimaldi lo habría comprado en Inglaterra como el bastón usado por José para acompañar a María a la gruta de Belén. Y otra versión más, que Grimaldi lo había recibido en circunstancias misteriosas de los herederos del comandante del condado de Sussex que lo había sustraído de un convento de carmelitanos, donde estaba custodiado.

Lo cierto es que lo llevó consigo a Nápoles y lo expuso, a la pública veneración, en la capilla privada de su casa. Con el paso de los años, ante del deterioro de la reliquia por el contacto continuo con los devotos, fue entregada en custodia a la citada hermandad y sucesivamente, en 1795,muchos años después de la muerte del cantante, cedida a la misma. A partir de 1732, año de la muerte del cantante, la reliquia no fue expuesta más al público.

Pero desde el 19 de marzo de 2019, y después de casi tres siglos, la ‘mazzarella’ (el bastoncito) de San José, que es cómo la llaman los napolitanos, se puede visitar en la iglesia de San Giuseppe dei Nudi (San José de los Desnudos), donde está expuesta permanentemente dentro de una teca de cristal, para que los fieles pueden visitarla sin ‘sfruculiarla’ (restregarla).

Pero este bastón de San José no es el único.

– Vara de San José. Monasterio de Camaldoli (Arezzo)
– Sagrada Familia con el cordero. 1507 – Rafael Sanzio – Museo del Prado (Madrid)

Otro bastón se encontraba en Florencia ya desde el siglo XV en el monasterio camaldolés María de los Ángeles, siendo éste también el que habría florecido milagrosamente en el momento de escoger al esposo de María. Lo llevó a Florencia el cardenal Bessarione, patriarca de Constantinopla, durante el Concilio de Florencia que empezó en 1439.  Fue entregado al Prior general de la Orden de los Camaldoleses, Ambrogio Traversari, y fue custodiado en el monasterio hasta 1935, cuando se llevó al Monasterio de Camaldoli (Arezzo) donde todavía se conserva en una teca de oro. Son muchas las curaciones atribuidas a esta reliquia y las gracias recibidas. El bastón de San José estaba protegido por una custodia de plata para impedir su deterioro y que los fieles se llevasen pequeños fragmentos. Se trata de un bastón de madera, delgado y liso, y ha sido representado por Rafael en algunos de sus cuadros.

– Sagrada Familia con la palmera 1506 – Raffael Sanzio – National Gallery of Scotland, Edimburgo

Come es evidente, es bien distinto del anterior. En la Edad Media, y sobre todo en la época de las Cruzadas, un gran número de reliquias ligadas a Cristo y a sus allegados, auténticas, falsas o presuntas, han llegado a Occidente, y lamentablemente, en la mayoría de los casos, es imposible remontarse a su origen. Y en esa época casi todo se daba por bueno. Algunas han sido objeto de especulación pero también han servido para alimentar la fe de muchas personas. Dos caras de la misma moneda.

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(1) –  Storia di Giuseppe il Falegname (recensione arabo-latina), in: Vangeli della Natività e dell’infanzia, in: Apocrifi del Nuovo Testamento, Vol, 1 – Torino 1971 – (2) – Ibidem. 10, 1-2. – (3) – Ibidem 23, 1-2.

La capilla palatina de Nuestra Señora del Faro

27 sabato Gen 2024

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Antonio de Novgorod, Bonifacio de Monferrato, Boukoleòn, Constantinopla, IV Cruzada, Nicolás Mesarite, Nuestra Señora del Faro, reliquias, Robert de Clari, Skeuophilax

La cappella palatina di Nostra Signora del Faro. Puoi leggere quest’articolo italiano cliccando qui

– Posible reconstrucción del complejo del Gran Palacio de Constantinopla, el Boukoleon, dentro del cual se hallaba la capilla de Nuestra Señora del Faro

Desde el 864 y hasta 1204 la capilla Palatina de Nuestra Señora del Faro ha sido la iglesia-relicario más importante de todo el mundo cristiano, bajo la égida del imperio bizantino.

Se encontraba en la parte meridional del Gran Palacio de Constantinopla, el palacio Boukoleon, y debe su nombre a una torre-faro (pharos) que se erigía a su lado, ocupando una posición estratégica en el complejo del palacio real. De hecho estaba muy cerca de los apartamentos reales y de la sala del trono, el Chrysotriklinos (Cámara dorada). Su función era la de servir como capilla principal palatina de los emperadores bizantinos y contenía una enorme colección de reliquias que eran la envidia de todo el mundo cristiano (unas 3.500 ligadas a centenares de santos), además de algunas de las más importantes, que eran las relacionadas con la pasión de Cristo.  Esta capilla formaba parte de una serie de templos sagrados presentes en el interior del complejo palaciego. Entre éstos, la capilla dedicada a San Elías y Clemente y la de San Demetrio, comunicadas con la del Faro por una puerta.

Se considera que su construcción se remonta al siglo VIII y fue el escenario de las nupcias del futuro emperador León IV (775-780) con Irene de Atenas. Fue reconstruida y redecorada por el emperador Miguel III al final del periodo iconoclasta, que duró del 726 al 842. A partir de este momento la búsqueda y la recuperación de reliquias, sobre todo en los territorios conquistados por los musulmanes, fue incesante por lo que la colección creció de forma constante, ampliándose notablemente. Ya a finales del siglo XII, debido a la importancia de las reliquias que allí se custodiaban, como la Corona de Espinas o el Mandylion1, era descrita por Nicolás Mesarite, skeuophilax2 de la iglesia, como una imagen simbólica de la Tierra Santa y un espacio litúrgico donde la salvación es posible, asimilándola a ‘otro Sinaí, una Belén, un Jordán, una Jerusalén, una Nazareth, una Betania, una Galilea, una Tiberíades, […] un Calvario’3. Estas reliquias eran mostradas a los visitantes de alto rango, pero a veces también a los numerosos peregrinos que llegaban de todas las partes del mundo.

– Ruinas del palacio de Boukoleon

Durante el saqueo de Constantinopla llevado a cabo por los cruzados en la Cuarta Cruzada (1204), y la ocupación del palacio Boukoleon por parte de Bonifacio de Monferrato, rey de Tesalonika, las reliquias que no fueron saqueadas pasaron al nuevo emperador latino, Balduino I. Éste, a su vez, vendió algunas de las más importantes, entre las cuales la Corona de Espinas, para afrontar una grave crisis económica.4

En el 1200, Nicolás Mesarite hizo un elenco de las diez más importantes reliquias de la pasión contenidas en la capilla: la Sagrada Lanza, las Sandalias de Cristo, la Corona de Espinas, el Sagrado Clavo, el Manto de púrpura que los soldados romanos pusieron sobre los hombros de Jesús para burlarse de él, la Caña utilizada por los soldados para acercar la esponja a Jesús, un fragmento de la Lápida del Sepulcro de Cristo, el Sudario de Cristo, la Toalla utilizada por Cristo en la lavanda de los pies (el Lention), los Grilletes con los que fue encadenado.

Una de las descripciones de la capilla y de su contenido la hizo Robert de Clari, cronista de la cruzada. Fue por lo tanto una de las últimas, antes del saqueo de 1204. Describe la magnificencia del palacio Boukoleon y sus riquezas. Por lo menos treinta capillas grandes y pequeñas estaban presentes en su recinto, entre las cuales una se llamaba la Santa Capilla, por las reliquias que albergaba. Describe dos recipientes de oro que colgaban en el medio de la capilla de dos grandes cadenas de plata: uno contenía una teja (se refiere al keramidion)1 y el otro un trozo de tela con la huella del rostro de Cristo (se refiere al Mandylion), siendo estas reliquias las dos imágenes milagrosas, no pintadas por manos humana, que describe Nicolás Mesarite.

Pero la lista de Mesarite no estaba completa, ni siquiera con respecto a las reliquias más importantes. Las descripciones hechas por diferentes peregrinos complementan esta lista. Entre los siglos XI y XIII se ha documentado la existencia de quince diarios de viaje, algunos con el elenco de las reliquias más importantes y otros con descripciones más completas, como por ejemplo las del peregrino Antonio de Novgorod, o la de Robert de Clari. Este último menciona dos grandes trozos de la Vera Cruz grandes como la pierna de un hombre. También había una ampolla con la Sangre de Cristo, la Túnica, una parte de la Sagrada Esponja, el Maphorion (el velo) de la Virgen María, su Cinturón y sus Zapatos, diferentes reliquias de San Juan Bautista y la carta de Cristo a Agbar V de Edesa.

Constantino Porfirogéneta (913-959) describe en su De Ceremoniis los ritos que se celebraban en la Capilla del Faro, y también los que se hacían en honor a las reliquias. Éstas eran especialmente veneradas en determinados días del año, sobre todo en Semana Santa. Un rito muy importante era el que se celebraba el domingo de la Exaltación de la Santa Cruz, cuando el emperador se reunía en la Capilla del Faro con sus allegados para venerar la Vera Cruz. El mismo rito se celebraba cuando el domingo de cuaresma coincidía con la día de la Anunciación. Después de los Maitines del 1 de agosto, en el día de la Procesión del Venerable Madero de la Vera Cruz, el emperador besaba el relicario de la cruz que se mostraba durante la veneración de la Cruz, y sucesivamente la Cruz se extraía del relicario para su adoración. La Sagrada Lanza era especialmente venerada durante la semana de pasión y mostrada a la veneración el Viernes Santo. El domingo el emperador participaba en la liturgia con huéspedes especiales. El ‘sacerdote imperial’(basilikos kleros)5 y un coro de eunucos de palacio participaban con sus cánticos.

La capilla de la Virgen del Faro inspiró la construcción de la Sainte Chapelle de París, que a su vez inspiró la capilla de la Santa Cruz en la fortaleza de Karlstejn de Praga, construida por Carlos IV, emperador del Sacro Romano Imperio6.

– Parte del mapa (reconstruido) del Gran Palacio de Constantinopla, Boukolèon. El nº 37 corresponde a Nuestra Señora del Faro5

Desgraciadamente la capilla no sobrevivió al asedio latino de la ciudad cuando fue devastada y saqueada y nunca más reconstruida. No se han encontrado sus ruinas y su ubicación exacta solo puede ser deducida por las fuentes escritas, como también su aspecto exterior e interior. Una de las más importantes de estas fuentes es la décima homilía del patriarca Focio en ocasión de la consagración de la iglesia en el 864. Pero también por los ya citados textos de Robert de Clari y Nicolás Mesarite. La iglesia era pequeña y de cruz inscrita, con tres ábsides, la cúpula sostenida por cuatro columnas, un nártex y un atrio delante de la cúpula. Su decoración era extremadamente rica y exteriormente estaba revestida de mármol blanco. Los muros interiores estaban revestidos de mármoles policromados y mosaicos, como también el pavimento. La partes no recubiertas de mármol lo estaban de oro y plata. Los capiteles estaban decorados con plata y un collarín de oro. El ciborio tenía forma de pirámide y estaba sostenido por cuatro columnitas de oro y plata. También el altar lateral y las puertas del santuario eran de plata. Había dos palomas suspendidas sobre el altar mayor, con las alas recubiertas de perlas y esmeraldas, que sostenían en el pico cruces, también de perlas. Las otras cruces eran de oro y cuajadas de piedras preciosas. La iglesia entera parecía una preciosa joya5.

El programa iconográfico de Nuestra Señora del Faro fue el primero en aparecen en una iglesia después del período iconoclasta. Había una imagen de Cristo en la cúpula y debajo un cortejo de ángeles, y en el ábside principal la Virgen María con sus manos tendidas sobre los fieles y el emperador. El resto de los espacios estaba ocupado por las imágenes de los apóstoles, mártires profetas y patriarcas.

– Relicario que contenía un fragmento de la piedra del Santo Sepulcro – siglo XI. Museo del Louvre

Dependiendo del calendario litúrgico, las reliquias eran trasladadas temporalmente a Santa Sofía, en el palacio Blacherne7 o a otras partes del palacio real y/o llevadas en procesión. En estas ocasiones eran colocadas en valiosos relicarios que el emperador mismo portaba en mano. También podían ser llevadas en las campañas militares, como posiblemente en el caso de la estauroteca de Limburg. En estos casos los Cubicularios (ayudas de cámara) precedían al emperador y llevaban la estauroteca colgada del cuello. Seguían unos portadores normales que enarbolaban una cruz procesional que contenía un pequeño fragmento de la Vera Cruz.

Hoy en día el único relicario que se conserva de la iglesia del Faro está expuesto en el museo del Louvre. Se trata de un estuche de plata dorada del siglo XI, hecho expresamente para albergar un fragmento de la piedra del Santo Sepulcro. En la parte frontal presenta las mujeres que llevan los ungüentos al Sepulcro, cuya puerta encuentran abierta con la presencia de un ángel que les muestra el sepulcro vacío. En el reverso, una tapa deslizante decorada con una cruz y varias inscripciones.

Todas las reliquias presentes en la Capilla del Faro se mostraban a los fieles, menos el Mandylion, que permanecía siempre encerrado dentro de su estuche.

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1.- Para saber más sobre el Mandylion y el Keramion remito a la lectura del artículo “Las santas imágenes aquerópitas: el Mandylion de Edesa, el arquetipo de todas las aquerópitas”.

2.- Significa “guardián de los vasos”, y es un oficio eclesiástico de la Iglesia ortodoxa oriental. Normalmente desempeñado por un sacerdote, el oficio del skeuophylax está dedicado al cuidado de los vasos sagrados y de los enseres de una iglesia o de un monasterio.  

3 – Holger A. Klein, Sacred Relics and Imperial Ceremonies at the Great Palace of Constantinople, en F.A. Bauer (coordinado por), BYZAS, n. 5, 2006, pp. 79–99.

4.- Para profundizar más sobre este argumento aconsejo la lectura del artículo “La Corona de Espinas y la Sainte Chapelle“

5.-  Alexei Lidov. A Byzantine Jerusalem. The Imperial Pharos Chapel as the Holy Sepulchre. En: Hoffmann, Annette ; Wolf, Gerhard (Hrsgg.): Jerusalem as narrative space – Erzählraum Jerusalem, Leiden-Boston 2012, S. 63-103 (Visualising the Middle Ages ; 6)

6.- Para saber más remito al artículo ‘Los Soberanos coleccionistas de Reliquias’

7.- Palacio real al que se trasladó la corte bizantina, a partir de Alejo I Comneno (1081-1118), menos grande, menos costoso y más seguro que el Bukouleon. Este último permaneció como sede de representación y para la celebración de grandes ceremonias. Empezó su proceso progresivo de ruina a partir de la Cuarta Cruzada de 1204 y fue definitivamente abandonado después de la toma de Constantinopla por parte de Mehmed II en 1453.

Las reliquias de San Lorenzo

29 venerdì Dic 2023

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Amaseno, De Officiis Ministrorum, Liber Peristephanon, Passio Polychromii, San Lorenzo, San Lorenzo extramuros, San Lorenzo in fonte, San Lorenzo in Lucina, San Lorenzo in Miranda, San Lorenzo in Panisperna, Santa Ciriaca, Santa Maria in Domnica, Sixto II, Valeriano

Le reliquie di San Lorenzo. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

– San Lorenzo (mosaico). Mausoleo de Galla Placidia (siglo V). Rávena

Se dice que era originario de Aragón (España), de la ciudad de Huesca, situada a los pies de los Pirineos. En el 257 fue nombrado archidiácono de Roma por el papa Sixto II, con el que mantenía una gran amistad. Esta tesis se expone fundamentalmente en la obra ‘Passio Polychromii’ (siglos V-VII, tres ediciones), obra en la cual la pasión de Sixto y de Lorenzo constituyen su núcleo principal, y por el más reciente Baronio, en sus ‘Anales eclesiásticos’ (siglo XVII).

Existe también otra tesis que sostiene que Lorenzo era, en cambio, romano. Esta teoría se apoya en primer lugar en un documento atribuido a San León Magno, el ‘Sacramentario Leoniano’, y después en un himno contenido en el ‘Liber Peristephanon’ del poeta Prudencio (siglo IV-V) donde lo celebra como ‘mártir romano’, omitiendo su origen. Los partidarios de la tesis romana afirman que dado que Prudencio era español, si Lorenzo hubiera nacido en España seguramente no habría omitido este dato. Sostienen también que el hecho de que la cuna del santo sea revindicada por cinco ciudades españolas aporta un punto de debilidad a esta tesis1.

Lo cierto es que Lorenzo era Archidiácono de la Iglesia de Roma, es decir jefe de los diáconos, que desde su institución por parte de los apóstoles, eran siete. Las funciones principales eran las de asistir al obispo en la liturgia, instruir en la palabra de Cristo a los catecúmenos y a los cristianos, y recibir y custodiar las limosnas junto con los demás bienes de la Iglesia, preocupándose de las necesidades de los pobres, de los enfermos y de las viudas. También era el depositario de los archivos y de los libros sagrados, como podemos constatar también en el mosaico dedicado a San Lorenzo en el mausoleo de Galla Placidia de Rávena.

Según la tradición. Lorenzo vivía en casa de Ciriaca, una rica patricia romana, situada en el monte Celio (una de las siete colinas de Roma) muy cerca de la actual iglesia de Santa María in Domnica, más conocida como de la ‘Navicella’. Ciriaca también había comprado el cuartel de los militares extranjeros, llamados ‘peregrinos’, convirtiéndolo en refugio para los cristianos perseguidos, rebautizado posteriormente como Asilo de los Santos Mártires, donde hoy se erige dicha iglesia que, ya desde sus orígenes, en el siglo VII, es una diaconía.

El relato de su pasón es una mezcla entre historia y leyenda. Todos los acontecimientos se cuentan en la ya citada obra ‘Passio Polychromii’ y en ‘De Officis Ministrorum’ de San Ambrosio, habiendo este último servido de fuente para San Agustín, San León Magno, Prudencio, San Máximo de Turín y San Pier Crisólogo.

– Martirio de San Lorenzo. Paquale Cati (1550-1620). Iglesia de San Lorenzo in Panisperna, Roma

La tradición dice que el martirio de San Lorenzo se produjo en la época de la persecución de Valeriano (253-260), en el 258. Esta persecución no estaba dirigida a los cristianos en general, sino a sus representantes más importantes, por lo tanto al clero y otras autoridades cristianas laicas (senadores, jueces, …). Estos eminentes cristianos tenían la obligación de participar en los sacrificios paganos para no ser inicialmente privados de todos sus bienes y no ser después condenados a muerte en caso de continuar profesando la religión cristiana.

A causa de esta persecución el papa Sixto II, junto con otros cuatro diáconos, es arrestado en las catacumbas de San Calixto y decapitado. Las fuentes citadas nos dejan un largo diálogo entre el papa y Lorenzo, en el momento de la detención, en el cual el papa aconseja repartir todos los bienes de la Iglesia entre los pobres para impedir que se adueñen de ellos los paganos. Lorenzo sigue las recomendaciones del papa Sixto y empieza a distribuir comida y dinero entre los pobres de la ciudad según las necesidades.

Lorenzo también es apresado y condenado a ser decapitado, pero la ejecución no se llevaría a cabo antes de haber entregado los famosos tesoros de la Iglesia. El lugar de la condena de San Lorenzo se encuentra, según la tradición, situado en el Foro Romano, donde hoy surge la iglesia de San Lorenzo en Miranda. Después de la condena, y a la espera de la pena capital, Lorenzo es entregado al centurión Hipólito para su custodia que lo encierra en los sótanos de su casa donde también había otros prisioneros. Uno de estos era Lucilo, ciego. Y aquí se repiten los esquemas literarios clásicos: utilizando el agua de un manantial que brotaba del suelo, Lorenzo bautiza a Lucilo quien recupera la vista. A su vez, el centurión Hipólito, al ser testigo de este milagro, se convierte al cristianismo haciéndose bautizar junto con toda su familia. Posteriormente él también será martirizado. Sobre la casa de Hipólito ahora se erige la iglesia de San Lorenzo in Fonte, en Via Urbana, 50. En el interior de la iglesia, por encima de una puerta podemos leer el rótulo ‘Aditus ad carcerem et fontem S. Laurent’. De hecho conduce a un sótano donde se puede visitar el lugar del cautiverio de San Lorenzo, la casa de Hipólito y el pequeño pozo.

-Horno donde habrían martirizado a San Lorenzo. Iglesia de San Lorenzo in Panisperna, Roma
– Lápida situada al lado del horno donde fue martirizado San Lorenzo. Iglesia de San Lorenzo in Panisperna, Roma

El emperador Valeriano pide a Hipólito que le lleve a Lorenzo para que le entregue los tesoros. Lorenzo pide dos o tres días de tiempo, necesarios para reunirlos y organizarlos. El emperador consiente y, siempre bajo la vigilancia de Hipólito, Lorenzo recorre toda la ciudad y hace correr la voz entre todos los pobres y necesitados que tienen que presentarse en un determinado lugar, indicando la fecha y la hora del encuentro. Después manda avisar al emperador diciendo que los tesoros de la Iglesia ya estaban listos. El emperador va hacia el lugar indicado y, en lugar de las tantas deseadas riquezas encuentra una multitud de pobres, lisiados, ciegos y enfermos que Lorenzo presenta a Veleriano diciendo: “Aquí están los tesoros de la Iglesia”.

El emperador, sintiéndose burlado, cambia de idea y decide agravar su condena. Primero lo manda flagelar y luego a morir quemado sobre una parrilla, pero no a fuego vivo, sino con carbones ardientes colocados bajo la misma parrilla, para alargar el suplicio. Una vez tendido y atado a la parrilla Lorenzo es poseído por una luz divina y después de un tiempo advierte a su verdugo que ya estaba asado por un lado para que le diera la vuelta hasta que estuviera listo para ser comido. No tarda en morir. Tenía unos treinta años y era el 10 de agosto del año 258. En el lugar de su martirio, que está a pocos pasos del de su cautiverio, se construye la iglesia de San Lorenzo in Panisperna, donde un gran fresco en la pared del ábside representa el martirio del santo, realizado en 1589 por Pasquale Cati da Iesi. En una capilla bajo el nivel de la iglesia y con entrada independiente encontramos una suerte de horno empotrado en la pared con una inscripción que dice ‘Locus martirii Sancti Laurentii’, y como si no estuviera bastante claro, un poquito más allá en la misma pared hay una placa con la inscripción ‘Luogo del martirio di San Lorenzo’.

La parrilla del martirio (aunque no entera) se conserva sin embargo en la iglesia de San Lorenzo in Lucina, en una capilla lateral.

– Losa de mármol sobre la que fue colocado San Lorenzo después de su martirio. Iglesia de San Lorenzo extramuros, cripta

Su cuerpo fue colocado por Hipólito y por el cura Justino sobre una losa de mármol donde fue lavado y perfumado con aromas y ungüentos. Fue sepultado en el Agro Verano, donde ya existía un cementerio, en un terreno de propiedad de Ciriaca. Más adelante este cementerio será conocido con el nombre de ‘Catacumbas de Santa Ciriaca’. La losa de mármol donde fue colocado el cuerpo de Lorenzo puede verse en la cripta de la basílica de San Lorenzo Extramuros. Pequeños agujeros se distribuyen en toda su superficie, probablemente porque se trataba de una tapa de alcantarilla utilizada en las termas. Sobre la losa son visibles grandes manchas rojizas que un análisis químico requerido por Pio IX ha demostrado que han sido producidas por una mezcla de sangre y grasa humanas.

– Iglesia de San Lorenzo Extramuros, interior. Bajo el altar mayor puede verse la cripta
– Iglesia de San Lorenzo Extramuros. Cripta
– Inscripción sobre el arquitrabe de entrada a la cripta

Reliquias de San Lorenzo fueron enviadas a muchos lugares. Su cabeza, que aún conserva la piel, hasta el siglo XVI se veneraba en el Sancta Sanctorum, es decir en el oratorio de San Lorenzo en la sede patriarcal del Laterano, la capilla privada de los papas. Más adelante fue llevada, por orden de Sixto V (1585-1590) al Vaticano, donde aún hoy se conserva en la Capilla Matilda. Hubo un tiempo en el que muchas iglesias romanas tenían, o decían tener, reliquias de San Lorenzo: partes del cuerpo, carne quemada, restos del carbón que sirvió para el martirio, la horquilla que utilizaron para empujarlos bajo la parrilla, la toalla que sirvió para limpiar sus llagas y ampollas de sangre y grasa2. De estas últimas hay efectivamente una en Amaseno, en la provincia de Frosinone. Una ampolla con una mezcla de sangre y grasa, cenizas y fragmentos de piel, que en el día de San Lorenzo se licúa, como la sangre de San Jenaro3.

– Cabeza de San Lorenzo. Capilla Matilda, Vaticano
– Ampolla con la sangre, grasa, cenizas y fragmentos de piel de San Lorenzo. Amaseno (Frosinone, Italia)

Por cuanto sea mucho más fascinante la historia de la Pasión de San Lorenzo, tal y como nos la transmiten los citados autores, es obvio que muchos aspectos de la misma están enriquecidos con datos leyendarios, como por ejemplo el diálogo con Valeriano y la burla en el encuentro con los pobres.  Algunos escritores hasta niegan el martirio en la parrilla porque no era una praxis utilizada durante la persecución de este emperador y sostienen que también San Lorenzo fue decapitado. El padre Bra4 confirma  algunos aspectos de esta teoría, sobre todo los que se refieren a la persecución de Valeriano. Sin embargo concluye que el martirio en la parrilla es perfectamente plausible, pero para que así fuera se debe posponer la fecha del martirio unos 50 años, lo que nos llevaría al gobierno de Diocleciano. Durante la segunda persecución de Diocleciano, de hecho, y no antes, en Roma fueron martirizados con la pena del fuego los cristianos que no obedecían al edicto que ordenaba destruir las iglesias y quemar todos los libros sagrados y los archivos.

Pero para los devotos de San Lorenzo y también para los curiosos, lo importante es saber que gran parte de sus los restos se encuentran en la cripta bajo el altar mayor5,6 de la basílica de San Lorenzo extramuros, cuya visita aconsejo encarecidamente a todos los amantes del arte y de la belleza, creyentes o no, porque a pesar de las diferentes restauraciones, continúa siendo una de las iglesias más bonitas y fascinantes de Roma.

(1)  G. Da Bra. San Lorenzo fuori le mura. Roma 2005

(2)  O. Panciroli. Tesori nascosti dell’Alma Città di Roma. Roma 1625.

(3)  F. Ubodi. S. Lorenzo diacono e martire (Tra storia e leggenda). Roma 2008

(4)  G. Da Bra. Obra citada

(5) Reliquias de este santo se encuentran en diferentes lugares de la cristiandad. Después de Roma, el lugar donde hay un mayor número de ellas es el Monasterio de San Lorenzo del Escorial (España).

(6) En la cripta se encuentra también el cuerpo de San Esteban, protomártir y primer diácono. Según la tradición, su cuerpo fue sucesivamente enviado desde Jerusalén a Constantinopla y desde esta ciudad a Roma, durante el pontificado de Pelayo II (579-590), directamente a la basílica de San Lorenzo extramuros.  Allí fue colocado al lado del otro gran diácono, San Lorenzo, y de San Justino, mártir romano. Lo confirma también una inscripción en el arquitrabe de entrada a la cripta.

(7)  La actual basílica de San Lorenzo extramuros es el fruto de la unión de la primera basílica construida por orden de Constantino, ampliada por Pelagio II y de otra iglesia situada al lado de la primera, construida en el siglo V por Sixto III, y unificadas por Honorio III en el siglo XIII. A lo largo de los siglos fue restaurada en varias ocasiones, la última en el siglo XX, cuando la basílica fue casi arrasada por el bombardeo norteamericano de 1943.

Las cabezas de Santiago el Mayor y  Santiago en Menor; pero ¡qué confusión!

26 domenica Nov 2023

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Alfeo, Ananos, Diego Gelmírez, Fernando Serrulla, Herodes Agripa, Mauricio Burdino, Melisenda, Museo Diocesano de Ancona, reliquias, Santiago de Compostela, Santiago el Mayor, Santiago el menor, Santiago Jerusalén, Zebedeo

Le teste di San Giacomo il Maggiore e di San Giacomo il Minore: ma che confusione!! Puoi leggere qesut’articolo in italiano cliccando qui

Imagen de la izquierda: Martirio de Santiago el Mayor. F. Zurbarán (1598-1664) – Museo del Prado, Madrid — Imagen de la derecha: Martirio de Santiago el Menor. P. Orrente (1580-1645) – Museu Belles Arts, Valencia

Santiago de Zebedeo y Santiago de Alfeo son dos de los doce apóstoles. El primero, Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan Evangelista, fue el primero de los apóstoles en ser martirizado. Según la tradición, predicó en la península ibérica pero en el 44 d.C. volvió a Jerusalén, donde fue apresado y decapitado por orden de Herodes Agripa. Su cuerpo, incluida su cabeza, fue sepultado probablemente en algún lugar cercano. La tradición occidental dice que fue exhumado por sus discípulos y que éstos lo pusieron en una barca que, sin timón ni vela, tan solo gracias a la intervención divina, llegó hasta la costa atlántica del norte de la península ibérica, lo que hoy en día es Galicia, en un lugar cercano al que después de unos ocho siglos fue hallado, junto con los cuerpos de sus dos discípulos. Este hallazgo milagroso volvió a encender la devoción por el apóstol en tierra hispánica, o tal vez la creó, fundando un lugar a él dedicado en el campo donde aparecieron las estrellas que indicaban la presencia de las reliquias (el campus stellae) que a partir de ese momento pasó a llamarse Santiago (en honor al santo) de Compostela.

Este lugar, desde el final del primer milenio, se convirtió, y continúa siendo, una de las metas de peregrinaje más importantes del mundo, como es sabido por todos. Y para distinguirlo del otro Santiago (de Alfeo o el Menor), este apóstol es conocido como Santiago el Mayor1.

El segundo Santiago (el Menor), hijo de Alfeo era también llamado ‘el hermano del Señor’ porque probablemente fuera su primo, o un familiar. Conocido también como el ‘Justo’, tomó las riendas de la Iglesia de Jerusalén porque Pedro, Santiago el Mayor y Pablo estaban por el mundo anunciando la buena noticia. Su martirio tuvo lugar en el séptimo año del emperador Nerón, por lo tanto alrededor del 61-62, por orden del sumo sacerdote Ananos el Joven. Santiago fue invitado por los jefes judíos a subir al pináculo del templo para hacer un discurso al pueblo con el fin de hacerle desistir de la fe en Jesús. Pero su discurso fue bien distinto, atrayendo así las iras de los Judíos que lo empujaron, haciéndolo así precipitar del templo. Pero como el apóstol no se murió en la caída, empezaron a lapidarlo para ser luego golpeado con una maza de lavandero. Tras su martirio fue sepultado por los fieles cerca del templo. En el siglo IV sus restos fueron hallados y llevados a una iglesia de nueva construcción en Jerusalén y sucesivamente, en el siglo VI, en otra más, construida por el emperador Justino II, siempre en Jerusalén.

Las reliquias de este apóstol actualmente se encuentran muy diseminadas por el mundo, muchas de las cuales en Roma, en la iglesia de los XII Apóstoles junto con las del apóstol Felipe. Su cabeza estaría actualmente conservada en la catedral de Santiago de Compostela, en un busto relicario2, en la capilla de las reliquias, donde ocupa un lugar preminente, porque la habría traído, sustraída de Jerusalén, el obispo de Braga (actual Portugal) Mauricio Burdino, hacia 1109 y depositada temporalmente, debido a la peligrosidad del camino de vuelta a su patria, en el monasterio de Carrión de los Condes, en tierra castellana. Hacia 1116 Urraca, reina de Castilla y León, se adueñó de ella y la donó a la iglesia de Santiago de Compostela, en aquél momento regida por el arzobispo Diego Gelmírez.

Por lo tanto en Santiago de Compostela estarían: el cuerpo entero de Santiago el Mayor (aunque partes de su cuerpo están en muchos lugares del orbe cristiano) y la cabeza de Santiago el Menor. Pero no es tan sencillo.

Estatua de Santiago el Mayor que preside el altar mayor de la catedral de Santiago de Compostela

La Historia Compostelana3, una crónica del siglo XII, presenta dos diferentes versiones del traslado de las reliquias de Santiago el Mayor. La primera, la translatio de Mauricio, indica cómo el cráneo de Santiago, pero el Mayor, no el Menor, habría sido sustraído por el obispo Mauricio en Jerusalén durante una peregrinación, habiendo después entrado en posesión del arzobispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez. La segunda versión, que prevalecerá sobre la primera a partir de cuando empieza a crecer el prestigio de la sede compostelana, y que es la actualmente ‘oficial’, sostiene la llegada a Compostela del cuerpo entero de Santiago el Mayor, como ya explicado, haciendo por consiguiente pasar, a partir del siglo XIV en adelante, la cabeza de éste por la de Santiago el Menor.

Capilla de las reliquias de la catedral de Santiago de Compostela. Abajo, en primer plano, el relicario que contiene la cabeza de Santiago el Menor
Relicario que contiene la cabeza de Santiago el Menor. Capilla de las reliquias de la catedral de Santiago de Compostela

Últimamente se han dado a conocer los resultados de un estudio4 realizado sobre el cráneo de Santiago el Menor (desde hace tiempo hecho añicos) conservado en la catedral de Santiago de Compostela, por el antropólogo Fernando Serrulla, comisionado hace unos treinta años por la catedral compostelana y por el gobierno de Galicia. Según este estudio, el cráneo de Santiago el Menor presenta traumas compatibles con el martirio que, según las escrituras, habría padecido Santiago el Mayor (fue decapitado) no evidenciándose lesiones como las que habrían provocado la muerte de este individuo si hubiera padecido el martirio de Santiago el Menor, es decir un trauma craneoencefálico provocado por los golpes de un objeto contundente. Sin embargo presenta señales de decapitación provocados por un instrumento similar a una espada. La lesión frontal se produjo antes de la parietal, tratándose probablemente de un caso de ejecución por la así llamada muerte de los tres golpes, que consistía, en la época romana, en asestar un golpe lateral con un arma corta y contundente que aturdía, después un segundo golpe con la víctima ya en el suelo y un tercer golpe que aseguraba la muerte seccionando el cuello, aunque evidencias de este tercer golpe no se aprecian en los restos. Sin embargo, ningún estudio ha sido realizado sobre los restos de Santiago en Mayor, sobre todo después de 1884, es decir desde cuando el papa León XIII, con la bula Deus Omnipotens confirmó la autenticidad de los restos de Santiago el Mayor en Compostela, a pesar de las numerosas dudas que existen sobre la autenticidad de estos restos, sobre todo en ámbito científico.

Iglesia de Santiago, barrio armenio, Jerusalén. Capilla en la que, bajo el altar, se conserva el cráneo de Santiago el Mayor

Al margen de todas estas historias y/o tradiciones, hay otra, la que une a los dos apóstoles con la iglesia de Santiago en el barrio armenio de Jerusalén, en la ciudad vieja. Fuentes escritas a partir del siglo XII confirman la veneración en este templo de los restos de Santiago el Menor y de la cabeza de Santiago el Mayor. Esta última habría llegado a ese lugar desde Jaffa, desde donde el cuerpo sin cabeza del apóstol habría zarpado llegando milagrosamente a Compostela. La veneración armenia de Santiago empezaría durante el reino de la reina Melisenda (1143-1152), viuda de Folco de Anjou e hija de Baldovino, rey de Jerusalén, y de Morfia de Militene, princesa de origen armenio, quien habría mandado ampliar la iglesia jerosolimitana de Santiago el Menor, creada sobre la casa del apóstol, y que contiene una capilla dedicada al Mayor. Según la tradición armenia, la cabeza de Santiago el Mayor, una vez decapitado, fue llevada por un ángel a Santiago el Menor, aún vivo, quien la inhumó en el terreno donde habría estado su casa.

Por lo tanto, tenemos en una misma iglesia los restos de Santiago el Menor (no sé cuántos porque en el mundo hay muchas, sobre todo en Roma) y la cabeza de Santiago el Mayor. Es decir exactamente el contrario que lo que supuestamente tenemos en Santiago de Compostela. Pero la devoción principal de la comunidad armenia es por Santiago el Menor, aunque la veneración por la cabeza de Santiago el Mayor todavía goza de mucha devoción por parte de la iglesia latina de Jerusalén, por ejemplo de la comunidad franciscana.

https://cmcterrasanta-eu.s3.amazonaws.com/2020/7517b19b-8522-40d1-bd4b-c6d1fa268313.m4v

Y ya, para decirlo todo, existe también otro cráneo atribuido a Santiago el Menor en Ancona (Italia), presente desde la Edad media, y hoy conservado en el museo diocesano anexo a la catedral de San Ciriaco. Esta reliquia sería compatible con las conservadas en la iglesia de los Santos Apóstoles de Roma…

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1.-  Para saber más sobre el Camino de Santiago y las reliquias del apóstol, remito a la lectura de mis trabajos:  El ‘Camino de Santiago: la peregrinación de moda’ y ‘Legati a una reliquia: Un viaggio alla scoperta di sette reliquie che hanno cambiato la storia’

2.- Busto relicario de 1322, realizado en plata dorada con esmaltes y gemas.

3.- Publicada por primera vez en 1765 por Enrique Flórez, en la obra ‘España Sagrada’

4.- F. Serrulla. A Forensic Anthropological Study of Human Remains Attributed to the Apostle James Alphaeus, en Forensic Antrhropology, University of Florida. Sept. 10, 2021.

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La cruz de Anjou: no solo un símbolo religioso

25 mercoledì Ott 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Abadía de la Boissière, Anne de Girouardière, Baugé, Carlos V de Francia, Castillo de Angers, Charles De Gaulle, Cruz de Anjou, Cruz de Lorena, Fondation France Libre, Hospicio de los Incurables, Jean d’Alluye, Luis I de Anjou, Renato II de Lorena

La croce di Anjou: non solo un simbolo religioso. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

La cruz de Anjou, según la tradición y documentación disponible, es un gran fragmento de la Vera Cruz, uno de los más grandes actualmente presentes en el mundo. El lado más largo mide unos 27 cm, con 2 de ancho y 1,3 de espesor; la primera traviesa es de 9,2 cm y la segunda de 7,8, formando un total de 104 cm3. Su tipología es la de cruz patriarcal, es decir compuesta por dos traviesas, siendo la superior más corta. Esta última simboliza el ‘Titulus Crucis’, es decir la placa con la inscripción INRI. De color marrón oscuro, fruto de un barnizado realizado probablemente en el momento del ensamblaje, o de su posterior decoración, de la que hablaremos más adelante, pueden apreciarse algunas vetas, algunos nudos y pequeñas fisuras, no siendo alteraciones importantes.

Es probable que en origen la cruz estuviera colocada dentro de un relicario o una estauroteca, según el uso bizantino: una suerte de estuche del cual se podía extraer la reliquia para poder acercarla a los fieles, como por ejemplo la Estauroteca de Limbourg. Sin embargo, la praxis occidental era más propensa a custodiar las reliquias en relicarios sellados; de esta manera la reliquia solo podría ser vista, expuesta, pero no tocada.

Esta cruz fue llevada hasta el Anjou (Francia) en 1241 por Jean d’Alluye, originario de este lugar, al regreso de la Sexta Cruzada, en la que tuvo un papel importante en la defensa de Creta. Y por este motivo, Tomás, obispo de la ciudad de Hierapetron en Creta, se la ofreció como obsequio. La cruz habría pertenecido al tesoro del Imperio Bizantino, y por lo tanto se conservaba en Constantinopla. Fue utilizada como símbolo del emperador Manuel I Comneno en el siglo XII y la llevaba siempre consigo en sus campañas. Sucesivamente, el patriarca latino de Constantinopla, Gervasio, se la habría dado al obispo Tomás.

Jean d’Alluye vende la reliquia por 550 libras tournois (equivalentes a 50 Kg de plata) a la abadía cisterciense de La Boissière, en Denezé-le-Lude en el ducado de Anjou. Como dato curioso, si visitamos el Cloisters Museum de Nueva York, encontraremos la lápida mortuoria de Jean d’Alluye.

– Lápida mortuoria de Jean d’Alluye. Closters Museum, Nueva York

Durante la Guerra de los Cien Años (1337-1453) la cruz es entregada por el abad de La Bossière al duque de Anjou para que la pusiera a buen recaudo. En 1359, Luis I de Anjou la expone en la capilla del castillo de Angers, la incorpora al blasón de la casa de Anjou y hace que aparezca en el tapiz del Apocalipsis, que hoy en día puede ser admirado en casi su totalidad en el castillo de Angers1.

– Cruz de Anjou. Lado con el medallón del cordero
– Cruz de Anjou. Lado con el medallón de la paloma

En 1364 su hermano, Carlos V de Francia, la manda decorar por sus orfebres, quienes le otorgan su aspecto actual. A cada lado de la cruz se ha añadido un Cristo en oro y, por encima, un medallón, también en oro: por un lado una paloma y por el otro un cordero con el estandarte de la resurrección. Las extremidades están decoradas con piedras preciosas y perlas. Además, con el fin de ofrecer a esta reliquia un espacio más digno, Yolanda de Aragón, esposa de Luis II, manda construir una nueva capilla, en estilo gótico. Es ésta la capilla que actualmente puede visitarse en el castillo de Angers. Luis II fundó en 1407 la ‘Cofradía de la Cruz’ cuya misión era la de proteger la sagrada reliquia. Con Renato I, en 1431,  los Anjou se hicieron también con el ducado de Lorena, por la boda de Renato con Isabel de Lorena, heredera del ducado.

En 1477, Renato II, hijo de Yolanda de Anjou, después de su victoria sobre Carlos el Temerario en la batalla de Nancy, quien había intentado adueñarse de Lorena, convierte la cruz en el símbolo de esta región. Y fue de esta manera que la cruz se convirtió también en Cruz de Lorena.

En 1456, después de alternar varios períodos de ‘estancia’ entre la abadía de La Boissière y el castillo de Anjou, la cruz vuelve a La Boissière, quedándose hasta 1790 cuando, durante la Revolución Francesa, es declarada bien nacional y puesta a la venta en una subasta. La fundadora del Hospicio de los Incurables de Baugé, Anne de Girouardière, la compró por 400 libras, que pagó a la caja del distrito. A partir de ese momento se encuentra en esta institución benedictina de Baugé, cerca de Angers, donde se puede visitar.

La cruz, como Cruz de Lorena, fue utilizada en múltiples conflictos en contra de la invasión extranjera, antes inglesa y después borgoñona; la mayoría de las veces como símbolo de una sola parte de Francia armada contra las otras. Como por ejemplo cuando fue utilizada como símbolo de la resistencia católica contra la difusión del calvinismo, como en la masacre de los hugonotes en la noche de San Bartolomé de 1572, o cuando fue utilizada por Antonio de Lorena en la represión de los campesinos alsacianos en 1525, por citar solo dos ejemplos. Aunque es históricamente impropio, esto hará que en el siglo XIX se empezará a considerarla como el símbolo de la unidad nacional francesa, particularmente a partir de cuando reaparece en el imaginario simbólico como uno de los atributos iconográficos de Juana de Arco (originaria de Lorena) convirtiéndose en el símbolo de la resistencia contra el invasor extranjero, después de la anexión de Lorena a Prusia.

– Insignia de l’Ordre de la Libération

En los años 40 del siglo pasado De Gaulle la convierte en el símbolo de toda Francia, de la Francia Libre y de la Resistencia francesa. Ostentaba este símbolo en su uniforme, sobre medallas conmemorativas o monumentos votivos. En 1914 el general De Gaulle instituyó ‘l’Ordre de la Liberation’ que tiene por insignia una Cruz de Lorena como parte integrante de una espada que se apoya en el dorso de un escudo. Pero en realidad este símbolo estaba más asociado a él como persona y a su partido que a la nación. Así lo demuestra una cruz gigantesca, de 73 metros, que fue erigida en memoria de De Gaulle cerca de su residencia de Colombey-les-deux-Églises. Este símbolo nunca ha estado entre los de la Quinta República.

– Monumento al General De Gaulle, Colombey-les-deux Églises
– Bandera de la ‘Fondation de la France Libre’

La Cruz de Lorena está presente en el símbolo de la ‘Fondation de la France Libre’, una bandera tricolor con al centro la cruz. A menudo es enarbolada en las manifestaciones de grupos de extrema derecha, aunque dicha fundación ha declarado muchas veces que no tiene nada que ver con las reivindicaciones de estos grupos extremistas.

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1.- El tapiz del Apocalipsis, comisionado al mercader Nicolas Bataille, fue realizado en Paris por el maestro tapicero Robert Poisson sobre cartones de Jean de Bruges, pintor de corte de Carlos V. Durante la Revolución Francesa se cortó en varios trozos que se destinaron a diferentes usos. Solo una parte de la obra se ha podido recuperar, la mayor parte, mientras que la otra se ha perdido. Después de un largo trabajo de restauración realizado a finales del siglo XIX, hoy pueden admirarse 71 de las 90 escenas iniciales (se han perdido 11), que ocupan una superficie total de unos 628 m2.

Para saber más:

  • Rohault de Fleury, Mémoire sur les instruments de la passion de N.S.J.C. – Paris 1870
  • E. di Rienzo. La Croce di Lorena, in F. Benigno, L. Scucimarra. Simboli della politica. Roma 2010

Tras las huellas de los apóstoles: las reliquias de San Juan Evangelista

24 domenica Set 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español

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Apocalipsis, Ayusuluk, Éfeso, Benedetto Adam Borgognone, Cristodulo, Domiciano, Gruta del Apocalipsis, Hechos de Juan, Lazzaro Baldi, Nerva, Patmos, Procoro, reliquias, San Juan de Letrán, San Juan en Óleo, San Juan en Puerta Latina, San Juan Evangelista, Tabula Magna Lateranensis

Sulle orme degli apostoli; le reliquie di San Giovanni Evangelista. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

San Juan Evangelista en Patmos. El Bosco (1450-1516). Gemäldegalerie, Berlín

Tenía unos 10 años menos que Jesús y era el más joven pero también llegaría a ser el más longevo de los apóstoles. Nació en Betsaida a orillas del lago Tiberíades, en el seno de una familia de pescadores bastante acomodada. Era hijo de Zebedeo y de Salomé (probablemente prima de la Virgen) y hermano de Santiago el Mayor. Juan, ‘el discípulo a quien Jesús amaba’, estuvo siempre presente en los momentos más importantes de su vida, tales como: la transfiguración, con Pedro preparó la Última Cena durante la cual estuvo sentado a la derecha de su maestro, la oración en el Getsemaní, el prendimiento de Jesús, el descubrimiento del sepulcro vacío por parte de María Magdalena, … fue el único de sus discípulos presente bajo la cruz. Tomó la Virgen bajo su cuidado hasta su muerte, habiéndosela encomendado Jesús justo antes de morir.

Según los Hechos de los Apóstoles, es enviado a Samaría, donde ya había predicado Felipe, para consolidar la nueva fe. Ya hacia el 52 deja definitivamente Jerusalén y se dirige a Asia Menor, para dirigir la Iglesia de Éfeso, donde en teoría ya había vivido con María. Su fama llega hasta Roma. Con la llegada al poder de Domiciano (81-96) se produce una persecución contra los cristianos. Aquí la tradición, o la leyenda, es bastante curiosa. Domiciano lo manda arrestar y llevar a su presencia. Antes que nada ordena que le corten el pelo, para humillarlo. Como tenía una gran fama de taumaturgo, le obliga a beber de un cáliz con un potentísimo veneno, pero que no tiene ningún efecto sobre el apóstol. Este mismo veneno se lo hacen beber inmediatamente después a otro condenado, quien muere instantáneamente. Por si fuera poco, Juan lo resucita. A continuación, cerca de Puerta Latina, lo meten dentro de una caldera con aceite hirviendo, de la que sale ileso. Este episodio lo describen sobre todo Tertuliano1 y San Jerónimo2, además de los Hechos de Juan. Domiciano, estupefacto, en vez de condenarlo a muerte, ordena su exilio a Patmos.

El lugar, Puerta Latina, había sido escogido porque cerca de esa puerta había un templete dedicado a Diana, diosa a la que Juan, en Éfeso (donde surgía uno de los más grandes templos del mundo dedicado a esta divinidad, una de las siete maravillas del mundo) había despreciado, según puede leerse en el apócrifo de los Hechos de Juan3.

C.B. Piazza lo describe de esta manera:

“…como muestra de vilipendio le rasuraron la cabeza, según el uso de entonces para atormentar a los magos, y que en la pena del aceite hirviendo dada al santo, para que muriera, estuvo presente el senado con el cónsul, y todo el pueblo romano. Fue en los tiempos de Domiciano y este martirio es relatado por Tertuliano con las palabras: ‘El apóstol Juan, después de haber sido metido en aceite hirviendo, y no habiendo nada padecido, fue relegado a una isla’. También San Jerónimo cuenta este hecho…”4

Templete de San Giovanni in Oleo

A pocos metros de la iglesia de San Juan en Puerta Latina, casi pegado a la misma puerta, un templete octogonal indica el lugar exacto del martirio. Y no por casualidad se llama San Juan en Óleo (San Giovanni in Oleo). Este templete ya existía en el siglo V cuando se construyó la cercana iglesia de San Juan en Puerta Latina, pero no sabemos cuál sería su estructura original. Fue vuelto a edificar  por Benedetto Adam Borgognone en 1509, sobre un proyecto de Bramante y Antonio da Sangallo. Posteriormente, en 1658 fue transformado por Borromini y enriquecido con pinturas de Lazzaro Baldi que representan el martirio del apóstol. En su interior encontramos una inscripción, como recuerdo imperecedero:

Placa que describe el martirio de San Juan en Roma. San Giovanni in Oleo, interior

Martirii calicem  bibii hic Atleta Joannes / Principii Verbum cernere qui meruit /Verberat hic fuste proconsul, forfice tondet / Quem fervens oleum ledere non valuit /Conditur hic oleum, dolium, cruor, atque capilli /  Quae consecraviurt inclita Roma tibi

(“Aquí bebió el cáliz del martirio el campeón de la fe Juan, el que mereció discernir el Verbo del principio, aquí por voluntad del Procónsul fue azotado con el bastón y tonsurado con las tijeras, aquél al que el aceite hirviendo no consiguió lastimar. Aquí se conservaron el aceite, la tinaja, la sangre y el cabello, cuyas cosas la famosa ciudad de Roma te ha consagrado”).

San Juan es introducido en el aceite hirviendo. L. Baldi (1624-1703). San Giovanni in Oleo

En lo que concierne a sus reliquias, según un párrafo de un texto de Totti, en Roma se conservan: el cáliz en el cual le dieron el veneno y no fue lastimado, cadena con la que fue conducido atado a Roma, tijeras que utilizaron para rasurarlo y una camisa de lino. Todas éstas se encuentran en San Juan de Letrán. Caldera, en la que lo metieron con aceite hirviendo, parte del mismo aceite, cabello y sangre, están conservados en el altar de la capilla delante de Puerta Latina. Parte de su vestimenta en Santa María in Campitelli, San Juan de Letrán y en otras iglesias. El maná que habría supurado su sepulcro en Santa María en Traspontina fue repartido entre San Salvador delle Coppelle, Santa María la Mayor, Santa María in Campitelli, San Pedro en Vaticano u otras iglesias.5

Del sepulcro hablaremos más adelante. De todas estas reliquias, que se encontrarían en la Roma del siglo XVIII, época de la publicación del citato texto de Totti, ahora solo se conserva una arqueta que contendría partes de su túnica, expuesta en el Tesoro de la Basílica de San Juan de Letrán. Juan Diácono (siglo X) dice que San Gregorio Magno la obtuvo y que fue custodiada junto con otra túnica, también atribuida al santo, y también milagrosa ‘sub altaris Sancti Joannis in Basilica Costantiniana’. De las tijeras tenemos conocimiento por la ‘Tabula Magna Lateranensis’6 como también de la cadena con la que fue atado y traído desde Éfeso.

Arqueta que contendría partes de la túnica de San Juan Evangelista. Tesoro de la Basílica de San Juan de Letrán

Como decíamos, San Juan vivió su destierro en Patmos (una de las islas del Dodecaneso), no lejos de Éfeso, donde empezó a escribir el Apocalipsis. Cuando la isla fue incorporada al Imperio Romano sirvió, como otras islas de Egeo, como lugar de exilio para los prisioneros políticos. Después de la muerte de Domiciano sube al trono Nerva (96-98), tolerante con los cristianos, por lo que Juan, hacia el 98, es liberado y vuelve a Éfeso donde, según la tradición, escribe el Evangelio ayudado por sus discípulos. En esta misma ciudad muere, con unos 100 años de edad, durante el imperio de Adriano.

En el siglo VI Justiniano manda edificar una basílica en el lugar de la pequeña iglesia construida en el siglo IV sobre el sepulcro del apóstol en Ayusuluk, muy cerca de la antigua Éfeso. Esta basílica sería sucesivamente transformada en mezquita por los musulmanes y en el siglo XV destruida por las tropas de Tamerlán. En el siglo XIX se iniciaron las excavaciones que, en varias veces, sacaron a la luz partes de la basílica, mosaicos y también el que es considerado como el sepulcro del apóstol, del cual no queda prácticamente nada. En este sarcófago había tres agujeros de donde salía un polvo blanco, que los habitantes de la zona llamaban ‘maná’. Este fenómeno se verificaba todos los años en cuanto se iniciaba la oración a la víspera de la fiesta de San Juan y, según aseguraban, era una sustancia con poderes taumatúrgicos, casi milagrosos. ¿Será este el maná del que habla Totti, que llegó hasta Roma?

Gruta del Apocalipsis, Patmos
Gruta del Apocalipsis, Patmos. Detalle

Pero éste ya no es actualmente un lugar de muchas peregrinaciones como sin embargo lo es la ‘Gruta del Apocalipsis’ en Patmos, situada entre las aldeas de Skala y Chora. Es una gruta de unos 7 metros x 6 a la que se accede subiendo 43 empinados escalones. Es considerada como el lugar donde vivió el apóstol durante su exilio. En 1999 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con el cercano Monasterio de San Juan. Según la tradición, en el interior de la gruta, cerca de la bóveda, aprovechando una grieta en la roca, a través de tres hendiduras más pequeñas, Dios habría revelado a Juan el Apocalipsis (esta palabra en griego significa ‘revelación’) que Juan, a su vez, dictó a su discípulo. En el siglo XI la gruta fue transformada en lugar de culto por el Beato Cristodulo, fundador también del monasterio de San Juan, y desde entonces millares de fieles de todas las partes del mundo vienen a visitarla.

En cuanto se entra en la gruta se ve al fondo un iconostasio con diferentes iconos, entre los cuales la de la revelación del Apocalipsis, la de San Cristodulo, de la Virgen con los apóstoles y la de San Juan con su discípulo Procoro en el acto de escribir. A la derecha una reja protege el lugar donde, según la tradición, el apóstol descansaba. Una aureola de plata evidencia el lugar donde Juan apoyaba la cabeza y la pequeña cavidad con el marco de plata sería donde él ponía la mano para levantarse. Un saliente en la pared rocosa, a modo de un atril, donde en la actualidad está situado un Evangelio, sería el lugar donde el discípulo escribió el Apocalipsis.

Juan fue el único de los apóstoles que no murió martirizado sino de vejez. En el apócrifo ‘Los Hechos de Juan’ la modalidad de su muerte cambia según las diferentes versiones: 1) envuelto de una luz cegadora y desde su tumba sale el maná, como comentado antes; 2) muere diciendo ‘La paz esté con vosotros hermanos’; 3) a la mañana siguiente de su muerte los discípulos encuentran solo sus sandalias habiendo el cuerpo desaparecido. Esto hizo pensar, durante un cierto período de tiempo, que Juan hubiese sido asunto en cielo, como demuestran algunas famosas obras de arte. Pero esta hipótesis no fue sucesivamente reconocida y aceptada por la tradición cristiana.

Asunción de San Juan (1310). Giotto. Capilla Peruzzi, Basílica de Santa Cruz, Florencia

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 1.- La prescripción contra los herejes,  cap. XXXVI, 83-84

2.- Comentario al Evangelio según Mateo, 20, 22

3.- Hechos de Juan, Cap. XXIII

4.- Piazza, Carlo Bartolomeo. Eorterologio, ovvero le Sacre stazioni Romane e feste mobili. Roma, 1858.

5.- Totti, Pompilio. Ristretto delle grandezze di Roma. Roma 1637

6.- Para saber más sobre la ‘Tabula Magna Lateranensis’ consulta este artículo

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La casa de María en Nazareth

23 mercoledì Ago 2023

Posted by Nicoletta De Matthaeis in Artículos en español, Pellegrinaggi

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Arcángel Gabriel, Basílica de la Anunciación, Baybars, Bellarino Bagatti, Cosroe II, Galilea, Gruta de la Anunciación, Nazareth, Xàire María

La casa di Maria a Nazareth. Puoi leggere quest’articolo in italiano cliccando qui

Según la tradición, es el lugar de la anunciación del arcángel Gabriel a María. O por lo menos lo que queda, porque el resto voló a Loreto. La casa de soltera, donde vivía con sus padres, Joaquín y Ana.

Las casas del lugar tenían todas las mismas características. Aunque la definición no es exacta: podríamos llamarlas casas-gruta, porque estaban parcialmente construidas y parcialmente excavadas en la roca.

-Basílica de la Anunciación, Nazareth

La casa de María se halla actualmente dentro de la moderna basílica de la Anunciación, consagrada por Pablo VI en 1969, que tiene dos niveles. En el nivel inferior, el ‘arqueológico’, puede verse la pequeña casa. Esta basílica surge sobre los restos de una iglesia bizantina del siglo V, de la época de Teodosio, a su vez construida sobre una sinagoga judeo-cristiana del siglo III, de la que quedan jambas y columnas, que tomó el lugar de una domus-ecclesia en la que se había transformado la casa-gruta en el siglo I. Delante de la iglesia-sinagoga fue descubierta una pila bautismal.

De la iglesia bizantina, de tres naves, quedan el ábside y unos mosaicos, visibles en la actual basílica inferior. En el 614 fue destruida por Cosroe II y por la sucesiva invasión musulmana. Pero en 1130 fue reconstruida por el príncipe Tancredo, convirtiéndola en una catedral cruzada de estilo románico, incluyendo un monasterio anexo, de la cual quedan seis capiteles en el museo. Esta también fue destruida, en el 1263, por el sultán Baybars y solo queda la gruta. Los franciscanos, presentes en este lugar como mínimo desde 1546, consiguieron en 1620 la custodia de los restos de la basílica y construyeron en 1730 una modesta iglesia que duró hasta la construcción de la actual basílica.

– Basílica de la Anunciación, Nazareth. Nivel inferior donde se encuentra la parte arqueológica y la gruta

Existe una tradición muy antigua que apunta a este lugar como la casa de María, conocida también como la gruta de la Anunciación. Las pruebas arqueológicas que intentan dar veracidad a esta tradición se basan principalmente en algunos grafitos importantes que pertenecían a la comunidad judeo-cristiana (siglos II y III) que atestiguan el culto a la Virgen y que confirmarían la hipótesis de la existencia de la casa de María alrededor de la gruta. Uno de éstos dice precisamente: XH MAPIA (abreviatura en griego de Xàire Maria), alégrate María, repitiendo el saludo del arcángel Gabriel.

Recientes excavaciones arqueológicas en Nazareth han sacado a la luz los restos de una vivienda del siglo I cerca de la basílica de la Anunciación. Esto confirma cómo estaban hechas las casas según los usos palestinos del tiempo, es decir con grutas, silos, pilas y escaleras que se han encontrado en su estado originario.

De los estudios sobre cómo estaban construidas las casas de Galilea en los tiempos de Jesús, sabemos que la parte más interna escarbada en la roca se completaba con otra externa de obra, que era el verdadero lugar de la vida diaria. Esta parte exterior de obra, formada por tres paredes, que no tiene la casa excavada en la roca de Nazareth, encajaría con la que se conserva en el santuario de Loreto1, según los estudios llevados a cabo entre 1955 y 1960 por el arqueólogo franciscano Bellarino Bagatti.

La basílica de la Anunciación es el principal reclamo de la ciudad de Nazareth. Millares de peregrinos vienen a rezar en el lugar donde fue engendrado Jesús, como recuerda la frase grabada en el altar en el centro de la gruta:

VERBUM CARO HIC FACTVM EST

«El Verbo se hizo carne en este lugar»

—

1.-  Para mayores informaciones sobre la casa de Loreto, invito a la lectura del artículo “Una casa que vuela”.

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